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TECNOCIENCIA CHIHUAHUA, Vol. XX (2026): enero-diciembre, e2136
https://revistascientificas.uach.mx/index.php/tecnociencia
ISSN-e: 2683-3360
Artículo Científico
Análisis de la recuperación de excedentes agrícolas
en Antioquia, Colombia 2018–2024
Analysis of the Recovery of Agricultural Surpluses in Antioquia,
Colombia, 2018–2024
*Correspondencia: Correo electrónico: magudelo@ces.edu.co (María Alejandra Agudelo Martínez)
DOI: https://doi.org/10.54167/tch.v20i1.2136
Recibido: 28 de octubre de 2025; Aceptado: 19 de febrero de 2026
Publicado por la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través de la Dirección de Investigación y Posgrado.
Editor de Sección: Dr. Armando Quintero-Ramos
Resumen
A nivel mundial, cada año se pierden o desperdician de 1.050 a 1.300 millones de toneladas de
alimentos. La recuperación de excedentes es una estrategia clave para la sostenibilidad de los
sistemas agroalimentarios, y la seguridad alimentaria y nutricional de poblaciones vulnerables. El
objetivo de esta investigación fue analizar las tendencias de recuperación en el departamento de
Antioquia, Colombia, con datos de la Fundación SACIAR (programa REAGRO), caracterizando
dinámicas por tipo de alimento, temporalidad y distribución territorial. Se realizó un estudio
observacional y analítico con información secundaria del programa REAGRO, siguiendo criterios
STROSA para garantizar la calidad del dato. El análisis estadístico y gráfico se desarrolló en Python
(3.11) mediante las librerías pandas, matplotlib y seaborn; se aplicó un modelo SARIMA para
predecir el comportamiento futuro de la recuperación. Se identificaron patrones estacionales con
picos entre febrero-mayo y octubre, y menor recuperación en agosto-septiembre. Frutas y tubérculos
(especialmente banano y zanahoria) representaron los mayores volúmenes. Los resultados
evidencian oportunidades para la valorización tecnológica de excedentes y el fortalecimiento de
estrategias territoriales en seguridad alimentaria.
Palabras clave: desperdicio de alimentos, excedente de alimentos, seguridad alimentaria, sistema
agroalimentario sostenible, suministro de alimentos
Santiago Gómez-Velásquez¹, María Alejandra Agudelo-Martínez1*, María Julieta Avendaño-
López1, Angiee Julieth Santamaría-García2, Nathalia Varela-García1
¹ Facultad de Ciencias de la Nutrición y los Alimentos, Universidad CES, Medellín, Colombia.
2 ABACO – Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, Bogotá, Colombia.
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Abstract
Globally, between 1.05 and 1.3 billion tonnes of food are lost or wasted annually. Food surplus
recovery is a key strategy for the sustainability of agri-food systems and the food and nutritional
security of vulnerable populations. The objective of this research was to analyze recovery trends in
the department of Antioquia, Colombia, using data from the SACIAR Foundation (REAGRO
program), characterizing dynamics by food type, seasonality, and territorial distribution. An
observational and analytical study was conducted using secondary information from the REAGRO
program, following STROSA criteria to ensure data quality. Statistical and graphical analysis was
developed in Python (3.11) using the pandas, matplotlib, and seaborn libraries; a SARIMA model
was applied to predict future recovery behavior. Seasonal patterns were identified with peaks
between February-May and October, and lower recovery in August-September. Fruits and tubers
(especially bananas and carrots) accounted for the highest volumes. The results highlight
opportunities for the technological valorization of surpluses and the strengthening of territorial food
security strategies.
Keywords: food waste, food surplus, food security, sustainable agri-food system, food supply
1. Introducción
La seguridad alimentaria y nutricional es un desafío global que abarca el acceso, la
disponibilidad y la utilización de alimentos suficientes, seguros y nutritivos para garantizar una vida
saludable. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para alcanzarla es la pérdida y desperdicio
de alimentos, un problema que afecta tanto a países desarrollados como en desarrollo. A nivel
mundial, se estima que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para consumo
humano se pierde o desperdicia cada año, lo que equivale entre 1.050 a 1.300 millones de toneladas
(Brennan y Browne, 2021; United Nations Environment Programme, 2024). Esta pérdida o
desperdicio no solo representa una pérdida económica significativa, sino que también agrava la
inseguridad alimentaria al reducir la disponibilidad de alimentos para las poblaciones más
vulnerables.
La pérdida de alimentos ocurre en las etapas iniciales de la cadena de suministro —desde la
producción, postcosecha, almacenamiento y procesamiento—, mientras que el desperdicio se
presenta en las etapas finales, como la distribución y el consumo. En los países de ingresos altos, la
mayor parte del desperdicio ocurre en los niveles de consumo y distribución, principalmente debido
a prácticas ineficientes de compra, almacenamiento y uso de los alimentos en los hogares y
restaurantes. En contraste, en los países de ingresos bajos y medianos, las pérdidas suelen
concentrarse en las primeras etapas de la cadena de suministro, particularmente debido a
deficiencias en infraestructura, refrigeración y transporte (Caldeira et al., 2019; Brennan y Browne,
2021).
Además del impacto en la seguridad alimentaria y nutricional, la pérdida y el desperdicio de
alimentos tienen consecuencias ambientales y económicas significativas. La producción de estos
alimentos requiere grandes cantidades de agua, tierra, energía y otros recursos naturales, lo que
genera una huella ecológica considerable. De acuerdo con Sarangi et al. (2024), la reducción de la
pérdida y desperdicio de alimentos no solo podría mejorar la seguridad alimentaria y nutricional
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global, sino también contribuir a mitigar el cambio climático y reducir la presión sobre los sistemas
agrícolas.
En Colombia, la situación es igualmente preocupante. Según el Departamento Nacional de
Planeación (2016), se pierden y desperdician anualmente alrededor de 9,76 millones de toneladas de
alimentos, lo que representa aproximadamente el 34 % de la oferta nacional disponible. Este
fenómeno es alarmante si se considera que, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos
(2023), cerca de 15,5 millones de colombianos se encuentran en inseguridad alimentaria, de los cuales
2,1 millones están en situación severa y 13,4 millones en situación moderada. Esta dualidad entre
abundancia y carencia subraya la necesidad de implementar estrategias efectivas para reducir el
desperdicio y mejorar la distribución de alimentos en el país.
Considerando este panorama, la recuperación de alimentos emerge como una estrategia clave para
abordar este desafío. Este enfoque busca aprovechar los excedentes agrícolas generados a lo largo
de la cadena agroalimentaria, evitando que productos aptos para el consumo humano terminen
desechados. Los bancos de alimentos desempeñan un papel fundamental en este proceso al articular
la oferta de alimentos excedentes con la demanda de instituciones de asistencia social, optimizando
la logística de recolección, almacenamiento y distribución. Su función se alinea con políticas públicas
orientadas a combatir la desnutrición y promover modelos de economía circular y sistemas
agroalimentarios sostenibles; en el caso de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia
(ABACO) la red promueve el rescate de los excedentes alimentarios del sector agropecuario,
industrial, comercial, hotelero, restaurantes, y personas locales; garantizando su distribución a
población en situación de vulnerabilidad. (Alzate Yepes y Orozco Soto, 2021; ABACO Colombia,
2026).
Antioquia, uno de los principales departamentos productores de alimentos en Colombia, enfrenta
desafíos significativos en términos de seguridad alimentaria y nutricional. Según informes recientes,
aproximadamente el 40 % de las familias antioqueñas experimentan algún grado de inseguridad
alimentaria. Esta situación es especialmente preocupante en Medellín, donde se estima que
diariamente se desechan alrededor de 865 toneladas de comida, configurando una relación
paradójica entre disponibilidad y escasez de alimentos. Este desbalance no solo evidencia fallas en
los sistemas de distribución y aprovechamiento de excedentes, sino que posiciona la recuperación
de alimentos como un componente estratégico para articular políticas públicas de seguridad
alimentaria, sostenibilidad ambiental y eficiencia del sistema agroalimentario. Fortalecer estos
mecanismos no constituye únicamente una acción compensatoria, sino una intervención estructural
con potencial para reducir pérdidas, mejorar el acceso a alimentos y mitigar simultáneamente
impactos sociales y ambientales en la región. (FAO,FIDA, OPS, PMA y UNICEF, 2023; Gobernación
de Antioquia, 2023; Caja de Compensación Comfama, 2025).
La recuperación de excedentes agrícolas se entiende como el conjunto de procesos mediante los
cuales alimentos aptos para el consumo humano, pero excluidos de los canales comerciales
convencionales por razones de sobreproducción, criterios estéticos, fluctuaciones de mercado o
limitaciones logísticas, son rescatados y reinsertados en circuitos de aprovechamiento social. En el
caso del programa REAGRO del Banco de Alimentos Fundación SACIAR, este proceso se basa
principalmente en la donación voluntaria de productores agrícolas, complementada por acciones de
acopio, clasificación, almacenamiento y redistribución realizadas por la fundación hacia
organizaciones sociales y poblaciones en situación de vulnerabilidad. Esta estrategia busca reducir
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pérdidas a lo largo de la cadena agroalimentaria, mejorar el acceso a alimentos y contribuir a la
sostenibilidad ambiental.
En este contexto, la presente investigación tiene como objetivo analizar la recuperación de excedentes
agrícolas en Antioquia a partir de la información del programa REAGRO del Banco de Alimentos
Fundación SACIAR. Mediante un enfoque cuantitativo, se identifican patrones de recuperación por
tipo de alimento, municipios de origen y periodos de cosecha, con el fin de caracterizar las dinámicas
territoriales de recuperación y aportar evidencia que contribuya al diseño de políticas públicas y
estrategias sostenibles. Se plantea como hipótesis que la recuperación de excedentes presenta
patrones estacionales y geográficos definidos, cuya comprensión puede fortalecer la seguridad
alimentaria regional y optimizar el aprovechamiento de los recursos agroalimentarios.
2. Materiales y métodos
2.1 Materiales
El estudio utilizó información secundaria proveniente de las bases de datos suministradas
por la Fundación SACIAR y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO), entidades
responsables de la operación del programa REAGRO en el departamento de Antioquia.
Estas bases contenían información detallada sobre los productos alimentarios recuperados entre
2018 y 2024, incluyendo: tipo de alimento (Condimentos, Frutas, Granos, Tubérculos, raíces y
plátanos; Verduras y hortalizas), cantidad (en toneladas), municipio o subregión de procedencia,
fecha de recuperación y beneficiario final.
En total se analizaron 36.979 registros que consolidan la información de las actividades de
recuperación realizadas en la región.
2.2 Métodos
Procedimiento experimental
Se desarrolló un estudio observacional, analítico, transversal y de fuente secundaria, cuyo
propósito fue evaluar los patrones de recuperación de alimentos agrícolas registrados en el
programa REAGRO en el departamento de Antioquia (Colombia).
Aspectos éticos
El estudio fue revisado y aprobado por el Comité de Investigación e Innovación de la
Facultad de Ciencias de la Nutrición y los Alimentos de la Universidad CES, y posteriormente
avalado por el Comité de Ética de la misma institución.
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De acuerdo con los lineamientos éticos colombianos para investigaciones con datos secundarios
(Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia), fue clasificado como un estudio sin
riesgo. Se garantizó la confidencialidad y el anonimato de la información analizada.
Diseño experimental y análisis de datos
Dado que se trata de un análisis de datos secundarios, se empleó como marco de referencia
la guía STROSA (STandardized Reporting Of Secondary data Analyses), que proporciona
lineamientos para asegurar la calidad, trazabilidad y transparencia en el uso de información
secundaria (Swart et al., 2016). Esta guía fue aplicada en la validación estructural de la base de datos
y en los procesos de limpieza, filtrado y tratamiento estadístico.
El análisis se efectuó utilizando el software Python (versión 3.11) con las bibliotecas pandas,
matplotlib y seaborn para el procesamiento y visualización de los datos. Inicialmente, se realizó la
estandarización de variables, homogeneización de categorías, corrección de errores de digitación y
tratamiento de valores faltantes. Posteriormente, los datos se agruparon por mes y categoría de
alimento, calculándose las frecuencias absolutas y relativas de recuperación, así como los promedios
mensuales en toneladas.
El conjunto de datos fue sometido a un proceso de verificación preliminar en el cual se evaluó la
presencia de valores faltantes y la consistencia de las variables estructurales. No se identificaron
valores perdidos (NA) en las variables de fecha, categoría o cantidad recuperada, por lo que no fue
necesario aplicar imputación ni eliminar registros. La inspección de valores extremos mediante
boxplots y revisión cronológica reveló fluctuaciones que corresponden a picos reales de recuperación
asociados a variabilidad operativa, por lo que no se aplicaron procedimientos de corrección o filtrado
de outliers.
Se construyó una serie de tiempo mensual con los datos de toneladas totales recuperadas entre 2018
y 2024. La estructura de la serie fue analizada mediante descomposición aditiva en tendencia,
estacionalidad y componente irregular. Posteriormente, se compararon los modelos Holt-Winters y
SARIMA, incorporando estacionalidad anual (12 meses), seleccionando el modelo con mejor ajuste
según el error cuadrático medio (RMSE). El modelo SARIMA ajustado fue empleado para proyectar
el comportamiento mensual de recuperación durante el año 2025.
La información se representó mediante tres tipos principales de gráficos:
1. Gráfico de barras apiladas por categoría de alimento (frutas, verduras, tubérculos, granos
y condimentos), mostrando la distribución porcentual mensual junto con una línea de
tendencia que representa el promedio mensual total recuperado (en toneladas).
2. Gráfico de barras apiladas por producto específico, centrado en los cinco alimentos más
recuperados (banano, zanahoria, aguacate Hass, naranja y granadilla), con un orden fijo de
visualización y una línea de tendencia que refleja el promedio mensual conjunto de estos
productos.
3. Gráficos de tendencia lineal para la evaluación de supuesto en el modelo de series de
tiempo.
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En cuanto a la dimensión territorial, la base de datos original proveniente del sistema de información
de REAGRO incluye un conjunto de registros donde el origen del alimento no se reporta a nivel
municipal, sino como una subregión agregada, especialmente en las categorías “Urabá” y “Norte”.
Estas agregaciones territoriales provienen directamente del sistema de registro y no de decisiones
analíticas de los autores. Por esta razón, y con el fin de preservar la trazabilidad de la información
original, no se realizaron desagregaciones ni reclasificaciones adicionales, y los valores fueron
mantenidos exactamente como fueron reportados por las fuentes operativas. Esta decisión evitó
introducir supuestos no verificables sobre la redistribución municipal de los volúmenes recuperados
y garantiza la reproducibilidad del análisis al conservar la estructura territorial original. Además,
dado que el propósito del modelo de series de tiempo fue estimar el comportamiento agregado
mensual total de recuperación a nivel departamental, estas agregaciones no interfieren con la validez
del análisis formal.
Con la finalidad de garantizar la trazabilidad y la reproducibilidad del análisis, todos los datos
utilizados en este estudio fueron depositados en un repositorio de acceso abierto en Zenodo. El cual
se encuentra disponible públicamente bajo el DOI: 10.5281/zenodo.17644284, lo que permite la
verificación independiente del proceso analítico y facilita su reutilización en investigaciones futuras.
En particular, la información analizada corresponde a registros operativos agregados, lo que impide
la identificación de algunos determinantes individuales o municipales en los casos donde el origen
del alimento se reporta a nivel de subregión. Adicionalmente, al tratarse de un análisis retrospectivo
basado en datos secundarios, los resultados dependen de la calidad y consistencia del sistema de
registro original. Estas limitaciones, sin embargo, no comprometen la validez del análisis temporal
agregado, pero deben ser consideradas al interpretar los resultados y al extrapolar los hallazgos a
otros contextos territoriales.
Todos los resultados fueron expresados gráficamente con interpretación estadística orientada a
identificar patrones de recuperación estacionales, territoriales y por tipo de alimento, así como su
potencial aprovechamiento en estrategias de seguridad alimentaria y sostenibilidad agroalimentaria.
3. Resultados y discusión
El análisis porcentual mensual de la recuperación de alimentos por categoría evidenció
comportamientos estacionales posiblemente coincidentes con periodos de cosecha marcados a lo
largo del año (Fig. 1). Los puntos más bajos de recolección se presentaron en enero y febrero, lo cual
podría estar asociado a ciclos productivos, climáticos o logísticos que afectan la disponibilidad y
recolección de excedentes en esos meses. En contraste, octubre mostró el pico más alto de
recuperación total, destacándose como un mes estratégico para la consolidación de excedentes.
Las frutas y los tubérculos, raíces y plátanos dominaron el panorama mensual de recuperación. Su
alta participación constante mes a mes refleja no solo su abundancia como excedente agrícola, sino
también su potencial nutricional y versatilidad para ser aprovechados. Estos productos, al mantener
niveles de recuperación estables y altos, representan una oportunidad clave tanto para el sector
público como privado en el desarrollo de productos alimentarios funcionales, suplementos o
raciones nutricionales destinadas a poblaciones en situación de inseguridad alimentaria.
El comportamiento estacional identificado sugiere una posible influencia de los ciclos de cosecha. En
la literatura se reportan patrones análogos en distintos contextos geográficos. Por ejemplo, en
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regiones templadas se observa que los meses de cosecha abundante conllevan mayores excedentes
recuperables; un análisis mostró aumentos significativos en el desperdicio de frutas y verduras en
verano comparado con invierno debido a la sobreoferta estacional de productos frescos en diferentes
países de bajos ingresos (Bisht y Singh, 2024). De manera similar, estudios en países tropicales
sugieren que los picos de producción tras las temporadas lluviosas elevan los excedentes, mientras
que en los periodos intermedios la oferta disminuye (Zhu et al., 2023).
El patrón de comportamiento mostrado para Antioquia, con un máximo en octubre y con valores un
poco menores pero constantes en noviembre y diciembre, podría relacionarse con cosechas de fin de
año y también con la demanda variable durante las festividades. Cabe destacar que durante las
fiestas navideñas se incrementa el consumo, pero también el desperdicio; estudios señalan aumentos
significativos de desperdicio durante las festividades religiosas o culturales debido a compras
excesivas y a una menor eficiencia en el consumo (Abdulan et al., 2023; Hassan y Low, 2024).
Los datos revelan que frutas, plátanos y tubérculos conforman la mayor parte de los excedentes
agrícolas recuperados con una media de recuperación superior a las 240 toneladas mes a mes, lo cual
es consistente con las tendencias globales de pérdidas y desperdicios alimentarios. La FAO y otros
organismos internacionales señala que las frutas, verduras y raíces/tubérculos son los alimentos con
mayores índices de pérdida postcosecha a nivel mundial, representando aproximadamente el 45–50
% de los alimentos perdidos o desperdiciados (Zhu et al., 2023). En la Unión Europea, por ejemplo,
más de la mitad del desperdicio alimentario doméstico corresponde a frutas y vegetales, y a nivel
global se estima que cerca del 45 % de las frutas y hortalizas producidas termina desperdiciándose
(Lau et al., 2021a).
Figura 1. Distribución porcentual de alimentos recuperados por categoría y promedio mensual total (Ton) 2018-
2024.
Figure 1. Percentage distribution of recovered foods by category and monthly average total (tonnes) 2018–2024.
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Al discriminar según los cinco principales productos recuperados mes a mes (Banano, zanahoria,
aguacate, naranja y granadilla), se observaron picos significativos en mayo y octubre, indicando una
mayor disponibilidad de este tipo de excedentes en estos meses (Fig. 2). En la tabla 1 se realiza un
análisis descriptivo para el comportamiento de las donaciones registradas mes a mes, observando
que el banano presentó los valores más altos de donación mensual en comparación con los demás
productos, con un promedio de donación de hasta 6,9 toneladas en octubre y un máximo absoluto
de 19,83 toneladas en ese mismo mes, superando significativamente los picos de donación de
productos como la zanahoria (máximo: 12,87 ton) y la naranja (máximo: 9,56 ton). Este hallazgo
evidencia una alta disponibilidad estructural y posiblemente una eficiencia logística en su
recuperación, es el principal candidato para estrategias de valorización agroindustrial o
formulaciones tecnológicas. A lo largo del año, el banano y la zanahoria destacaron por sus altos
volúmenes de recuperación mensuales, consolidándose como productos clave en las estrategias de
aprovechamiento de excedentes agrícolas para esta región.
El banano es una fuente rica en carbohidratos; además, aporta fibra dietética, potasio, vitamina B6 y
vitamina C. Estos nutrientes contribuyen al mantenimiento de la función muscular, la salud
cardiovascular y el sistema inmunológico (Afzal et al., 2022). Por su parte, la zanahoria es reconocida
por su alto contenido de beta-caroteno, precursor de la vitamina A, esencial para la salud visual y el
sistema inmunológico. La zanahoria también es fuente de fibra, vitamina K1, potasio y antioxidantes
como la luteína (Ikram et al., 2024). La disponibilidad constante y las propiedades nutricionales del
banano y la zanahoria los posicionan como materias primas clave para el desarrollo de
complementos alimentarios y productos nutricionales. Su inclusión en programas de asistencia
alimentaria y políticas públicas de seguridad alimentaria y nutricional podría mejorar la calidad
nutricional de las dietas en poblaciones vulnerables, aprovechando eficientemente los excedentes
agrícolas y contribuyendo a la reducción de la inseguridad alimentaria y nutricional.
Tabla 1. Descripción de las donaciones recibidas para los cinco principales productos recuperados y su
comportamiento mensual.
Table 1. Description of donations received for the five main recovered products and their monthly behavior.
Aguacate Hass
Valores en toneladas (ton)
1.05
0.50
9.81
0.006
0.76
0.31
7.00
0.002
0.18
0.10
2.91
0.002
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0.15
0.05
2.23
0.001
0.48
0.09
5.43
0.008
0.51
0.17
5.57
0.004
0.58
0.27
7.00
0.003
0.28
0.09
3.78
0.004
0.09
0.05
0.98
0.002
0.34
0.08
5.04
0.005
0.79
0.23
7.67
0.005
0.88
0.35
7.37
0.007
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Figura 2. Distribución porcentual mensual de los 5 productos más recuperados y su promedio mensual (Ton)
2018-2024
Figure 2. Monthly percentage distribution of the five most recovered products and their monthly average
(tonnes), 2018–2024.
La información disponible permitió identificar los municipios que más aportan a la recuperación de
excedentes en Antioquia (Fig. 3). El análisis revela que Apartadó y San Pedro de los Milagros
presentan los mayores volúmenes promedio de recuperación mensual de excedentes agrícolas,
alcanzando hasta 60 toneladas mensuales en el caso de Apartadó. Estos dos municipios pertenecen
a las subregiones geográficas: el Urabá y Norte antioqueño, caracterizadas por su alta producción
agrícola. Jardín ubicado en la subregión del Suroeste destaca como un importante generador de
frutas, contribuyendo significativamente en su categoría específica.
La literatura científica reciente enfatiza que los excedentes agrícolas – particularmente de frutas y
tubérculos – pueden ser vistos como materias primas valiosas para desarrollos en ciencia y
tecnología de alimentos. Varios estudios entre 2021 y 2025 han explorado vías innovadoras para
mejorar la calidad nutricional y sensorial mediante la transformación de estos productos agrícolas
en nuevos ingredientes, productos funcionales y suplementos nutricionales que mejoren la eficacia
de las intervenciones en seguridad alimentaria. Un ejemplo claro es el aprovechamiento de
compuestos bioactivos: los residuos de frutas y verduras (cáscaras, pulpas, semillas, bagazo, etc.)
son ricos en antioxidantes, fibra dietaria, polifenoles y otras moléculas bioactivas con beneficios para
la salud. Técnicas avanzadas de ingeniería de alimentos se están aplicando para extraer y concentrar
estos compuestos. Por ejemplo, se ha logrado aislar polifenoles y flavonoides antioxidantes de
cáscaras de frutas mediante extracción asistida por ultrasonido, fluidos supercríticos o enzimas,
obteniendo ingredientes nutracéuticos y para alimentos funcionales (Sha et al., 2023). Una revisión
de 2021 reporta múltiples casos donde subproductos de frutas y hortalizas se incorporaron con éxito
en alimentos funcionales – desde harinas enriquecidas con fibra de cáscara para productos de
panificación, hasta colorantes naturales y probióticos derivados de excedentes vegetales (Lau et al.,
2021b).
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Figura 3. Diez municipios con mejor recuperación promedio mensual entre 2018 y 2024 según categoría de
productos en toneladas.
Figure 3. Ten municipalities with the highest average monthly recovery between 2018 and 2024 by product
category (tonnes).
En la Fig. 4 se observa cómo Apartadó es un municipio fundamental en la recuperación de
excedentes de banano; por su parte, San Pedro de los Milagros contribuye de forma predominante a
la recuperación de los excedentes de zanahoria. Es importante aclarar que, en la base de datos
original, "Urabá" no corresponde a un municipio, sino a otros municipios del Urabá Antioqueño
donde se agrupan los demás municipios diferentes a Apartadó. En el caso de la naranja, se observa
que Tarso aporta aproximadamente 4,6 toneladas mensuales, mientras que Venecia contribuye con
2,9 toneladas, consolidándolos como dos de los principales centros de recuperación de este producto.
La zanahoria proviene principalmente de San Pedro de los Milagros, Sonsón y de una categoría
llamada Norte, la cual no representa un municipio como tal sino una región político-geográfica
(grupo de municipios del Norte) que la base de datos original no discriminó detalladamente. Estos
datos resaltan la importancia de las subregiones de Urabá, Oriente y Norte de Antioquia en el rescate
de excedentes agrícolas. Finalmente, los volúmenes recuperados evidencian la necesidad de
fortalecer los registros de origen en las bases de datos para mejorar la trazabilidad y el diseño de
estrategias de valorización de excedentes agrícolas.
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Figura 4. Diez municipios con mejor recuperación promedio mensual según los cinco tipos de productos más
recuperados en toneladas, 2018-2024
Figure 4. Ten municipalities with the highest average monthly recovery by the five most recovered product
types (tonnes), 2018–2024.
Utilizando el método clásico de descomposición aditiva, se realizó el análisis de la serie temporal de
toneladas totales recuperadas por mes (2018–2024) separando la serie en tendencia, estacionalidad y
residuo (Fig. 5). La curva de tendencia obtenida muestra una estructura no lineal con tres fases
claramente diferenciables. Entre 2018 y mediados de 2019, hay una ligera variación positiva. A partir
de finales de 2019 y hasta mediados de 2021, se observa una disminución sostenida en el volumen
mensual de recuperación, posiblemente asociada a cambios operativos, logísticos o efectos indirectos
de la pandemia. Posteriormente, desde finales de 2021 hasta finales de 2023, la tendencia muestra un
crecimiento sostenido y continuo, alcanzando su punto máximo en el segundo semestre de 2023.
Finalmente, a inicios de 2024, se identifica una leve inflexión descendente, que podría anticipar una
nueva fase de desaceleración o estabilización del sistema de recuperación. Se observan residuos con
baja varianza inicial que se amplían en 2021–2024, sin patrones sistemáticos, lo que indicaría que los
choques puntuales son ruido, permitiendo establecer el uso de un modelo SARIMA (1,1,1) (1,1,1)
[12] para capturar tendencia, estacionalidad y variabilidad aleatoria.
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Figura 5. Gráfico de la descomposición aditiva para la serie de datos de recuperación en toneladas.
Figure 5. Additive decomposition chart for the recovery data series in tons.
La serie mensual de toneladas totales recuperadas se evaluó inicialmente mediante la prueba de
Dickey–Fuller aumentada (ADF), encontrándose evidencia de no estacionariedad en la serie original
(estadístico ADF = –4,39; p = 0,0003; n = 83) y confirmándose la estacionariedad tras una
diferenciación no estacional (d = 1) (estadístico ADF = –4,42; p = 0,00028; n = 73). Con base en ello, se
especificó un modelo SARIMA (1,1,1) (1,1,1) 12 y se comparó su desempeño con un modelo Holt–
Winters aditivo, utilizando un esquema de validación temporal tipo train/test split, donde el periodo
2018–2023 se empleó para entrenamiento y el año 2024 para validación externa (Tabla 2). La
comparación se realizó mediante criterios de información y desempeño predictivo, mostrando que
el modelo SARIMA obtuvo un AIC considerablemente menor (585.29) frente a Holt–Winters (709.96)
y un RMSE ligeramente inferior en la validación del año 2024 (208.65 vs. 212.47), lo que evidencia un
ajuste más eficiente y una mayor capacidad de generalización. Los diagnósticos de residuales
mediante la prueba de Ljung–Box en distintos rezagos (p-valores > 0.70 en lag 6, 12, 18 y 24)
confirmaron la ausencia de autocorrelación, cumpliendo el supuesto de ruido blanco. Aunque la
prueba de Shapiro–Wilk indicó desviación respecto a la normalidad, esta característica no
compromete la especificación del modelo debido a la adecuada independencia y estructura aleatoria
de los residuos. En conjunto, estos elementos justificaron la selección del modelo SARIMA para
generar el pronóstico mensual de toneladas recuperadas.
Adicionalmente, a los diagnósticos realizados se ejecutó la inspección visual de las funciones ACF y
PACF de los residuos evidenciando que todos los coeficientes se mantienen dentro de las bandas de
confianza, apoyando la hipótesis de ruido blanco. Estos resultados, junto con la comparación de
AIC/BIC y RMSE, respaldan la robustez del modelo SARIMA seleccionado para la proyección de la
recuperación mensual de excedentes agrícolas.
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Tabla 2. Comparación de modelos de series de tiempo y diagnóstico de residuales.
Table 2. Comparison of time series models and residual diagnostics.
Evaluación estacionariedad
Serie
Estadístico ADF
p-value
N° obs
Original
-4.39
0.000
83
Diferenciada (d=1)
-4.42
0.000
73
Comparación entre modelos
Modelo
AIC
BIC
RMSE
Holt–Winters aditivo
709.96
746.39
212.47
SARIMA (1,1,1) (1,1,1) [12]
585.29
594.32
208.65
Diagnóstico del modelo SARIMA
Prueba
Estadístico
p-value
Ljung–Box (lag 6)
1.40
0.97
Ljung–Box (lag 12)
8.73
0.73
Ljung–Box (lag 18)
10.41
0.92
Ljung–Box (lag 24)
11.81
0.98
ARCH (12 rezagos)
7.76
0.80
Shapiro–Wilk
0.95
0.004
Figura 6. ACF y PACF de los residuos del modelo SARIMA
Figure 6. ACF and PACF of the SARIMA model residuals.
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En la fig. 7 se observa la evolución mensual de toneladas recuperadas y el punto de inflexión al inicio
del pronóstico (enero de 2025). Se utilizó un modelo SARIMA donde el pronóstico proyecta que la
recuperación de excedentes agrícolas en Antioquia mantiene un comportamiento creciente y
relativamente estable a lo largo del horizonte 2025, con valores mensuales estimados entre 680 y 840
toneladas, replicando los picos presentados en el histórico de la serie. Este patrón de recuperación
estable ofrece una base cuantitativa para el diseño de políticas públicas enfocadas en la seguridad
alimentaria, pues permite prever los volúmenes disponibles y ajustar programas de distribución con
antelación. Asimismo, al evidenciar un crecimiento sostenido, se observa cómo la recuperación de
alimentos puede ser un pilar importante en la sostenibilidad ambiental de los sistemas
agroalimentarios mediante la reducción del desperdicio, la pérdida de alimentos en el proceso
agrícola y la optimización de recursos logísticos.
Figura 7. Gráfico de la serie mensual total de toneladas recuperadas y el pronóstico de comportamiento a un
periodo adicional utilizando el modelo SARIMA
Figure 7. Graph of the total monthly recovered tons series and the forecasted behavior for one additional period
using the SARIMA model.
La experiencia internacional demuestra que aprovechar las fortalezas de cada territorio es clave.
Emparejar la oferta local de excedentes con industrias de transformación o redes solidarias locales
ha dado buenos resultados. En Irlanda, la organización FoodCloud opera centros logísticos
regionales que captan excedentes desde centrales de abasto y procesadores, redistribuyendo a nivel
comunitario; se reporta que más del 50 % de los alimentos recuperados por sus “hubs” provienen de
zonas de procesamiento primario (The Consumer Goods Forum, s. f.). De igual forma, Brasil ha
institucionalizado a escala nacional la recuperación de alimentos a través del programa Mesa Brasil,
el cual se articula con productores en estados agrícolas clave (São Paulo, Minas Gerais, etc.) para
rescatar anualmente decenas de miles de toneladas de alimentos aptos, incluyendo abundantes
raíces, tubérculos y frutas tropicales de esos territorios. Un reporte de 2021 indicó que Mesa Brasil
redistribuyó más de 52 millones de kg de alimentos en un año, aprovechando redes territoriales de
acopio en zonas agrícolas y mercados mayoristas (De Oliveira Rodrigues et al., 2022).
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4. Conclusiones
Antioquia presenta una recuperación constante de excedentes agrícolas que abre
oportunidades para la aplicación de la innovación y la tecnología de los alimentos, donde los grandes
volúmenes de frutas y tubérculos excedentarios garantizan la disponibilidad de materia prima para
proyectos e intervenciones continuas y sostenibles. La innovación, la ciencia y la tecnología de
alimentos deben ser pilares estratégicos para transformar estos excedentes en productos funcionales
y de mayor valor nutricional y sensorial. La articulación territorial podría fortalecer un ecosistema
de innovación agrícola, donde el aprovechamiento científico de estos recursos permita impactar
tanto la seguridad alimentaria y nutricional como el desarrollo económico regional.
Las tendencias científicas recientes apuntan a una economía circular agroalimentaria, donde los
excedentes generados pueden reinsertarse en la cadena productiva como insumos para nuevos
procesos. Ya sea desarrollando un snack fortificado con harina de banano, un suplemento rico en
polifenoles o un producto con alto contenido de betacaroteno aún no comercializado, las
posibilidades tecnológicas son amplias. El análisis para Antioquia muestra diferencias en la
recuperación de excedentes según los municipios, evidenciando que las zonas agrícolas
especializadas generan volúmenes distintos de excedentes aprovechables.
Si bien los resultados evidencian que la recuperación de excedentes agrícolas en Antioquia presenta
un comportamiento creciente y patrones estacionales definidos, el análisis abre nuevas preguntas
relevantes para la consolidación de sistemas agroalimentarios más sostenibles. En particular, resulta
pertinente profundizar en el papel de otros actores de la cadena (como intermediarios, centrales de
abasto, transportadores y comercializadores) y su potencial articulación con programas de
recuperación de excedentes. Asimismo, futuras investigaciones podrían explorar la eficiencia
logística de estos sistemas, los costos ambientales asociados al transporte y almacenamiento, y el
impacto nutricional efectivo de los alimentos recuperados en las poblaciones beneficiarias. Abordar
estas dimensiones permitiría avanzar hacia modelos integrales de gestión de excedentes que no solo
mitiguen el desperdicio, sino que fortalezcan la equidad y la sostenibilidad de los sistemas
agroalimentarios regionales.
En conclusión, en Antioquia se recuperan grandes cantidades de excedentes agrícolas (más de 240
toneladas en promedio cada mes en todo el departamento). Los datos de recuperación de excedentes
agrícolas evidencian un potencial importante para las acciones de seguridad alimentaria
gubernamentales e institucionales orientadas a contribuir a la Seguridad Alimentaria y Nutricional
(SAN) de la población, con estrategias territoriales y políticas públicas que impacten el departamento
y el país, así como una gran oportunidad para valorizar tecnológicamente estos productos.
Contribuciones de los autores
Conceptualización, S.G.V. y M.A.A.M.; metodología, M.A.A.M.; software, S.G.V.;
validación, M.A.A.M., M.J.A.L. y A.J.S.G.; análisis formal, S.G.V.; investigación, M.A.A.M., M.J.A.L.
y N.V.G.; recursos, A.J.S.G.; conservación de datos, S.G.V.; redacción-redacción del borrador
original, S.G.V.; redacción-revisión y edición, M.A.A.M., M.J.A.L., A.J.S.G. y N.V.G.; visualización,
S.G.V.; supervisión, M.A.A.M.; administración del proyecto, M.A.A.M.
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Agradecimientos
Los autores agradecen a la Fundación Saciar y al programa Reagro por su colaboración y
apoyo, al proporcionar la información y facilitar el acceso a las bases de datos necesarias para el
desarrollo de esta investigación.
Conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflicto de interés.
5. Referencias
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