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baja o moderada en el transporte o en el hogar, donde pasan mayor tiempo
sentados, puede reducir la posibilidad de padecer obesidad abdominal.
En América Latina, México se posiciona dentro de los primeros lugares con
prevalencias altas de obesidad en todos los grupos de edades. Se ha
demostrado una correlación inversa entre la actividad física y la circunferencia
de cintura, el porcentaje de grasa corporal y abdominal, por el contrario, se
observa una correlación positiva entre el sedentarismo y estos indicadores (Liu
et al. 2024). Sin embargo, en este estudio la actividad física se midió por medio
de un acelerómetro, lo que permite una medición más objetiva. Los resultados
del sedentarismo concuerdan con lo reportado en este estudio, donde sí se
encontró una significancia estadística con la obesidad abdominal.
Adicionalmente se ha descrito que se recomienda realizar arriba de 150
minutos de actividad física por semana de actividad aeróbica intensa, aunque
para individuos con sobrepeso u obesidad es preferible realizar 300 minutos de
esta actividad, ya que la actividad física es importante para prevenir y tratar la
obesidad y sobrepeso, así como todas las comorbilidades asociadas a ésta
(Johnson et al., 2023). En el estudio se encontró que los adolescentes realizan
actividad física alta durante la semana, debido a las actividades que realizan
en sus trabajos y en el hogar, pero en los tiempos libres se reduce la frecuencia
de adolescentes con un nivel alto de actividad física, esto indica que no tienen
el hábito de realizar alguna actividad por su cuenta; lo cual indica que, pese a
los esfuerzos realizados por promover la actividad física en poblaciones desde
niños y adolescentes para evitar el sedentarismo, no se ha llegado a crear
conciencia en todos ellos sobre sus beneficios a corto y largo plazo.
El estilo de vida de jóvenes generalmente se caracteriza por ser poco
saludable, donde el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios están
presentes, además, en este sector de la población el consumo de sustancias
nocivas como el tabaco y el alcohol suele ser frecuente (Cecilia et al., 2018). Los
resultados de la presente investigación indican que un nivel alto de actividad
física es mayor en los hombres que en las mujeres. La diferencia de actividad
física entre hombres y mujeres se ha evidenciado en investigaciones previas
(Marques et al., 2020; Arce-Espinoza & Rojas- Sáurez, 2023; Armada et al., 2024)
y no sólo en el tiempo dedicado a la actividad sino en la intensidad de ésta,
donde se ha demostrado que las mujeres prefieren caminar o realizar
actividades colectivas, donde se involucre la flexibilidad y coordinación;
mientras que los hombres prefieren actividades más intensas como correr,
algún tipo de deporte competitivo, como jugar futbol o actividades de fuerza
(Martín el al., 2014; Arce & Rojas, 2023). Estas preferencias pueden estar
basadas en las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres, pues lo
hombres poseen mayor masa muscular y extremidades más grandes que las
mujeres, aunque los aspectos culturales asociados al género también podrían
influir de manera importante en el tipo de actividad física que los jóvenes
deciden realizar (Bassett et al., 2020).
Una de las actividades donde predomina una intensidad alta de la
actividad física es durante el trabajo. Del total de muestra, el 34.9% de los