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sordas que no tienen ningún dominio español, ni conocimiento. Entonces
siento que esa respuesta, diría que depende, depende mucho de con quién esté
conviviendo, porque a lo mejor puede haber alguien que su exposición fue
meramente sin el uso del español, pero en mi caso sí utilicé mi lengua materna
para en ciertos casos darme a entender con la persona sorda” (Egresado 1).
El uso de la L1 también está presente en los procesos individuales de
reflexión, en los cuales los estudiantes intentan estructurar el nuevo sistema
lingüístico con base en la gramática de su lengua materna. Sin embargo,
algunos participantes señalan que esta estrategia puede dificultar la
adquisición natural de la L2.
Uno de ellos mencionó: “Es estructurar de nuevo una lengua, ver la
gramática, ver cómo tienen es ésta, pasa mucho, de cómo tengo una L1, por
ejemplo, el español y en la lengua 2 quiero traducir todo, igual de la L2 a la L1,
entonces sí pasaba por un proceso un poquito más complejo y no de manera
tan natural como la L1” (Egresado 3).
Otro egresado reforzó esta idea al explicar: “Pues desde un inicio, siempre
estuve como que la L1, en todo momento, cuando estructuraba el mensaje, yo
quería reproducirlo en el español, entonces eso también, siento que fue
complejo para poder adquirir la lengua de señas, porque al momento de querer
combinarla, estaban juntas, entonces no tenía como esa separación de lo que es
el español y su gramática y la lengua de señas y su gramática” (Egresado 2).
No obstante, los resultados también reflejan que la dependencia de la L1
puede generar un avance más lento en la adquisición de la L2, lo que subraya
la importancia del acompañamiento docente en este proceso. Si bien el
aprendizaje de la LM es responsabilidad del estudiante, el papel del docente es
clave para brindar estrategias que faciliten la comprensión del mensaje sin
recurrir constantemente a la traducción.
Uno de los participantes enfatizó la necesidad de una figura mediadora
durante el proceso de aprendizaje: “La persona que nos está dando el curso, en
ese contexto necesitaríamos sí o sí un mediador, un especialista que esté ahí
interviniendo con nosotros, porque una persona que esté aprendiendo,
realmente no le entendería a la persona, entonces sería necesario el mediador
y el especialista” (Egresado 5).
De forma complementaria, otro egresado sugerió la utilidad de una doble
presencia docente: “Que el facilitador además de saber las señas te lo pudiera
explicar en español para que el aprendizaje sea un poco más claro, más rápido,
más concreto, pero también considero que es importante tener a ambos en estas
enseñanzas, así como el facilitador o el maestro oyente” (Egresado 6).
Desde la perspectiva de los participantes, la relación entre la L1 y la L2
implica un proceso de ajuste cognitivo, en el que el estudiante debe diferenciar
entre ambos sistemas lingüísticos.
Uno de los egresados lo expresó así: “Nosotros como tenemos una base que
es nuestra lengua materna, el español, el aprender una L2, pues, tienes ya un
referente, si puede tener una similitud, pero también es muy importante
entender que, aunque tenga similitud, no es el mismo idioma ni la misma
lengua. Entonces pienso, similitud en el sentido de que se pueden relacionar