ISSN 2992-7048
RMCCF 2026, Volumen 6, Número 12.
DOI: 10.54167/rmccf.v6i12.2222
https://vocero.uach.mx/index.php/rmccf
Artículo de divulgación
Entrenamiento interválico y sus beneficios en la cognición
Interval Training and Cognitive Benefits
Manuel Arturo Celaya Romero1,2, José Juan Gonzales Sotelo1 Rubén Avilés Reyes3, Alberto Blanco Salazar1, Iván
Rentería1, Isaac A. Chávez Guevara1 y Alberto Jiménez Maldonado*1
1 Facultad de Deportes Campus Ensenada, Universidad Autónoma de Baja California
(UABC), Ensenada, BC, México
2Facultad de Medicina, Universidad de Colima (UCOL), Colima, Colima, México
3Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales, Universidad Autónoma de Baja California
(UABC), Ensenada, BC, México
*Autor de correspondencia: jimenez.alberto86@uabc.edu.mx
Resumen
Introducción: El ejercicio físico es ampliamente reconocido por sus beneficios en la salud física,
mental y social. Diversas instituciones internacionales como la Organización Mundial de la
Salud y el Colegio Americano de Medicina de Deporte recomiendan realizar actividad física
de manera regular y/o constante como medio esencial para preservar la salud integral. En este
contexto, el entrenamiento interválico de alta intensidad ha ganado popularidad tanto en el
rendimiento deportivo como en el ámbito de la salud, esto debido a sus efectos positivos en la
capacidad cardiorrespiratoria y metabólica. Además, en los últimos años se ha demostrado que
el entrenamiento interválico de alta intensidad presenta efectos positivos (mejoras) en las
funciones cognitivas especialmente en funciones ejecutivas como la atención, la memoria de
trabajo y la velocidad de procesamiento. Estos efectos se han asociado a mecanismos
neurobiológicos como el aumento del factor neurotrófico derivado del cerebro, la plasticidad
sináptica y la regulación del flujo sanguíneo cerebral. Conclusiones: La evidencia científica
hasta ahora publicada sugiere que el entrenamiento interválico de alta intensidad y variantes
como el sprint interval training pueden generar beneficios sustanciales en la cognición. Sin
embargo, los resultados no son homogéneos y dependen del diseño del protocolo, las
características de los participantes y las variables evaluadas. Aunque el entrenamiento
interválico de alta intensidad es una estrategia promisoria en la neurobiología ligada a la
cognición, se requieren más estudios con diseños estandarizados y poblaciones diversas para
consolidar sus efectos sobre la función cognitiva.
Palabras Clave: Entrenamiento interválico de alta intensidad, cognición, funciones
ejecutivas.
Abstract
Introduction: Physical exercise is widely recognized for its benefits to physical, mental health,
and positive impact on social interaction. International organizations such as the World Health
Organization and the American College of Sports Medicine recommend engaging in regular
and/or sustained physical activity as an essential means of preserving overall health. In this
context, high-intensity interval training has gained popularity in both sports performance and
health domains due to its positive effects on cardiorespiratory fitness and metabolic function.
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Moreover, in recent years, high-intensity interval training has been shown to exert beneficial
effects on cognitive functions, particularly executive functions such as attention, working
memory, and processing speed. These effects have been linked to neurobiological mechanisms
including increased brain-derived neurotrophic factor, enhanced synaptic plasticity, and the
regulation of cerebral blood flow. Conclusion: The scientific evidence published to date
suggests that high-intensity interval training and variants such as sprint interval training may
confer substantial cognitive benefits. However, findings are heterogeneous and depend on
protocol design, participant characteristics, and the outcome measures assessed. Although
high-intensity interval training represents a promising intervention as neurobiological strategy
for supporting cognition, further studies employing standardized designs and diverse
populations are needed to consolidate its effects on cognitive function.
Keywords: High-intensity interval training, cognition, executive functions.
Cómo citar: Celaya Romero, M. A., Gonzales Sotelo, J. J., Avilés Reyes, R., Blanco Salazar, A.,
Rentería, I., Chávez Guevara, I. A., & Jiménez Maldonado, A. (2026). Entrenamiento Interválico y sus
beneficios en la cognición. Revista Mexicana De Ciencias De La Cultura Física, 6(12), e2222.
https://doi.org/10.54167/rmccf.v6i12.2222
Introducción
El impacto del ejercicio físico en sus distintas modalidades ha sido
ampliamente estudiado por la comunidad científica, especialmente en lo que
respecta a sus efectos sobre la salud general. Un estudio publicado en la Revista
Andaluza de Medicina del Deporte señala que la actividad física regular se
asocia con una mejor calidad de vida relacionada con la salud, abarcando
aspectos físicos, mentales y sociales (Ramírez-Vélez, 2010). Por otro lado,
organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales con gran
trascendencia a escala mundial como la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2010), el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, por sus
siglas en inglés) (Garber et al., 2011) y la Asociación Americana del Corazón
(AHA, por sus siglas en inglés) (Haskell et al., 2007), relacionan favorablemente
la práctica regular de ejercicio físico con una buena salud general, en
consecuencia, consideran a el ejercicio físico como elemento primordial para
mantener o preservar la salud.
Durante los últimos años, ha aumentado el interés por identificar la
magnitud del efecto que tiene la actividad física a nivel cognitivo, respuestas o
adaptaciones generadas a través de cambios fisiológicos a nivel cerebral y
mecanismos neurobiológicos como el incremento del factor neurotrófico
derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés). El BDNF está
relacionado con procesos de neurogénesis, sinaptogénesis y plasticidad
sináptica, siendo clave en la consolidación de la memoria y la mejora de las
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funciones ejecutivas (FE) (de Assis & Almondes, 2017). Las FE permiten
manejar la conducta, así como enfocar la atención, retener y manipular
información relevante, y ajustar estrategias en función del contexto, siendo
importantes para el rendimiento académico, la salud mental, y la calidad de
vida (Diamond, 2013). Diversos estudios han demostrado que el ejercicio,
particularmente el de alta intensidad puede inducir aumentos significativos en
los niveles de BDNF sérico, lo cual podría explicar parte de los beneficios
cognitivos observados tras intervenciones con sesiones de entrenamiento
(García-Suárez et al., 2021; Hashimoto et al., 2021; Jacob et al., 2022; Jiménez-
Maldonado et al., 2018).
El presente artículo de divulgación está enfocado a presentar información
relacionada al impacto del entrenamiento interválico de alta intensidad (y
variantes) y sus efectos en la cognición, abarcando las FEs (inhibición, memoria
de trabajo, flexibilidad cognitiva, planificación, control atencional, entre otras),
memoria y aprendizaje. Los autores del presente artículo buscan concientizar
a los lectores acerca de las posibilidades del entrenamiento de alta intensidad
en la mejora de la función cerebral.
Entrenamiento interválico de alta intensidad: diseños y características.
El HIIT se caracteriza por cortos periodos de trabajo realizado a alta
intensidad, interrumpidos por periodos de recuperación, los cuales pueden
incluir reposo o ejercicios de baja intensidad (Gibala & Jones, 2013). Esta
modalidad de entrenamiento es muy utilizada en el entorno del rendimiento
deportivo, particularmente en deportes de resistencia; sin embargo, ha tenido
una gran aceptación en los últimos años en los sectores del fitness y la salud
(López Chicharro & Vicente Campos, 2018; Newsome et al., 2025).
A continuación, se describen los principios metodológicos de diseño del
entrenamiento HIIT basándose en los trabajos de científicos líderes en la
disciplina como Buchheit y Laursen (2013a, 2013b) y otros autores (Du & Tao,
2023; Hov et al., 2023). El diseño de los entrenamientos HIIT implica considerar
diversos factores y/o elementos, mismos que conducirán a adaptaciones
concretas en los participantes (Buchheit & Laursen, 2013a, 2013b).
1. Intensidad de los intervalos: puede establecerse mediante diferentes
parámetros, como un porcentaje de la velocidad o potencia asociada al
VO₂max (90-100%), por la velocidad aeróbica máxima (VAM) (90-120%) y
por la frecuencia cardiaca máxima (FCM) (85-95 %) (Du & Tao, 2023).
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2. Duración del intervalo de trabajo: pueden variar de menos de 45 segundos
(intervalos cortos) a 2-4 minutos (intervalos largos).
3. Intensidad del intervalo de recuperación: generalmente oscilando entre el 50-
70% del VO₂max, en torno al 40-70 % de la VAM o de la Fcmáx (Hov et al.,
2023).
4. Duración del intervalo de recuperación: depende del objetivo y del tipo de
adaptación deseada, comúnmente entre 30 segundos y 4 minutos.
5. Relación entre trabajo y recuperación (densidad): relación de 1:1 (Ejemplo: 1
minuto de trabajo seguido de 1 minuto de descanso) o relación 2:1 para
mayores demandas anaeróbicas.
6. Número de repeticiones y series: ajustado según el volumen total deseado
(varía según objetivos).
7. Modalidad de ejercicio: correr, ciclismo, remo, entre otros ejercicios
funcionales (burpees, jumping jacks, mountain climbers, skipping o rodillas arriba
y saltos al cajón).
Por otro lado, se ha propuesto también una clasificación de entrenamiento
HIIT, basada en variables como la intensidad de los intervalos de alta
intensidad, duración de los intervalos, identificando diferentes adaptaciones
fisiológicas, dentro de las que se encuentran las siguientes (Buchheit &
Laursen, 2013a, 2013b).
Diseños Clásicos y Adaptaciones
El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) induce adaptaciones
musculares importantes, incluso con un menor volumen total de ejercicio que
el entrenamiento continúo de intensidad moderada. Entre ellas destaca el
aumento del contenido mitocondrial, lo que mejora la capacidad del músculo
para producir energía durante el esfuerzo (Mølmen et al., 2025; Torma et al.,
2019).
Además, el HIIT favorece un incremento de la red capilar que rodea a las fibras
musculares, mejorando el aporte local de oxígeno. También genera
adaptaciones en las fibras musculares de tipo II, asociadas a esfuerzos intensos,
lo que hace al músculo más oxidativo y resistente a la fatiga (Mølmen et al.,
2025; Torma et al., 2019).
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Intervalos Largos (2-4 minutos):
-Proporcionan adaptaciones cardiorrespiratorias óptimas, incluyendo
incrementos en el VO₂max .
Intervalos Cortos (menos de 45 segundos):
-Mejoran la tolerancia al lactato y el reclutamiento de fibras musculares rápidas
(Torma et al., 2019).
-Ejemplo: 30 x 30 segundos (trabajo:recuperación) al 100% de VO₂max.
Sprint interval training (SIT):
-El entrenamiento interválico basado en sprints (SIT) es una variante del
entrenamiento HIIT que utiliza como gesto motor principal correr a máxima
velocidad intercalando con trotes recuperatorios (Torma et al., 2019).
-Mejora la tolerancia al lactato.
- Esfuerzos máximos de 20-30 segundos seguidos de recuperaciones pasivas o
activas de 2-4 minutos.
-Ejemplo 6x30 segundos all out (máximo esfuerzo) con 4 minutos de descanso.
Repeated sprint training (RST).
-Entrenamiento de sprints repetidos (RST), método donde se realizan sprints
máximos o casi máximos de muy corta duración (Thurlow, 2022).
-Mejora de la tolerancia al lactato.
-Ejemplo: series de 6-10 sprints máximos de 5-10 segundos con 20-60 segundos
de recuperación.
Entrenamiento HIIT y función cerebral.
El presente apartado se enfoca en presentar o discutir información
científica relacionada a los descubrimientos publicados acerca de los beneficios
del entrenamiento HIIT y sus variantes sobre la cognición.
Estudios iniciales realizados con equipo especializado como cicloergómetro, o
banda sin fín demostraron que el entrenamiento HIIT (ver tabla 1 para
identificar detalles de protocolos) conduce a mejoras en la atención, y en las
funciones ejecutivas en población adolescente, y adultos jóvenes universitarios
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(Bahdur et al., 2019; Budde et al., 2012; Slusher et al., 2018). Adicionalmente
existen trabajos experimentales que demostraron beneficios en la atención
selectiva (dominio cognitivo ligado a un buen rendimiento o éxito académico)
en estudiantes universitarios sanos que realizaron una sola sesión de HIIT con
su propio peso corporal (Walsh et al., 2018). Con el mismo modelo de
intervención, lo que incluyó estudiantes universitarios, y con una con mayor
duración, se demostró que el HIIT (24 sesiones) induce mejoras significativas
en la memoria visual y verbal con referencia a los participantes control
(Jiménez-Maldonado et al., 2025).
En referencia a las posibles adaptaciones celulares para explicar los
beneficios cognitivos antes indicados, se ha propuesto que el lactato sanguíneo
sintetizado durante el HIIT alcanza al cerebro para activar la producción de
moléculas asociadas a la cognición, como el BDNF (García-Suárez et al., 2021;
Hashimoto et al., 2021; Jacob et al., 2022; Jiménez-Maldonado et al., 2018).
Además, evidencia recientemente publicada ha resaltado que el entrenamiento
crónico (largo plazo) de HIIT que incluyó carrera en banda sinfín por 36
sesiones, generó un aumento en el flujo sanguíneo cerebral, y mejoras en el
rendimiento de las FEs (inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva,
planificación, control atencional y etc.), de adultos jóvenes sanos, sin embargo,
las adaptaciones previamente descritas fueron observadas en mayor magnitud
con el entrenamiento aeróbico (Liu et al., 2023).
A la fecha se han reportado adaptaciones metabólicas, (mayor
metabolismo de la glucosa en el cerebro, mayor actividad mitocondrial) y
vasculares (mayor flujo sanguíneo cerebral) en intervenciones de HIIT (agudas
y crónicas) para explicar las mejoras en las funciones cognitivas (Marcourt
et al., 2025; Zhu et al., 2025). Por el contrario, no existe evidencia publicada
acerca de las posibles adaptaciones estructurales inducidas por el
entrenamiento HIIT a largo plazo. Aunado a lo anterior, no existe evidencia
científica que haya descrito los efectos de un programa de entrenamiento HIIT
a mediano plazo (12 sesiones de entrenamiento/4semanas) sobre la función
cognitiva.
Entrenamiento interválico basado en sprints (SIT) y funciones cognitivas.
En este punto del ensayo, iniciaremos con la discusión de la información
relacionada a los beneficios que tienen las variantes del HIIT, tales como el
entrenamiento interválico basado en sprints (SIT), y el entrenamiento de sprints
repetitivos (RST) en las funciones cognitivas.
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Las variantes SIT y RST han sido objeto de estudio por efectos sobre el
rendimiento cognitivo, y los resultados muestran posibles beneficios,
dependiendo del contexto y del protocolo de entrenamiento (Cooper et al.,
2016).
Estudios en los cuales se analizaron los efectos del ejercicio SIT a corto
plazo han demostrado que esta modalidad de ejercicio mejora aspectos
específicos del rendimiento atencional, como la precisión y la concentración, en
adultos jóvenes sanos (Herold et al., 2022; Mancı et al., 2023). En el mismo
sentido, el entrenamiento RST de seis semanas redujo la sintomatología
ansiolítica y aumentó los parámetros emocionales de autoconfianza en jóvenes
deportistas, lo que puede favorecer indirectamente el rendimiento cognitivo y
competitivo, aunque no se evaluaron directamente medidas cognitivas (Selmi
et al., 2018).
Aunado a lo anterior, se ha identificado también que el SIT mejora
notablemente el rendimiento cognitivo, en particular la atención y las
funciones ejecutivas en adolescentes escolarizados (Cooper et al., 2016) y en
adultos jóvenes con 15.21 ± 1.69 años cursados de educación (Herold et al.,
2022). Particularmente, se identificó que una sola sesión de SIT mejora la
atención, la velocidad y la función ejecutiva, con efectos que pueden
mantenerse entre 30 y 45 minutos, aunque a la fecha no se ha demostrado
experimentalmente las adaptaciones moleculares y celulares inducidas por SIT,
se han propuesto cambios fisiológicos como el aumento de factores
neurotróficos y bioquímicos (lactato) como los factores mediadores de las
mejoras en la función cognitiva (Kujach et al., 2020; Zhu et al., 2024). Esos
beneficios son más pronunciados poco después del ejercicio y pueden ser
especialmente útiles para mejorar la concentración y la velocidad de
procesamiento mental (Kujach et al., 2020).
ISSN 2992-7048
RMCCF 2026, Volumen 6, Número 12.
DOI: 10.54167/rmccf.v6i12.2222
Referencia
País
Muestra
Nivel
fitness
Edad
(años) M
± SD
Características de
entrenamiento
(duración/ frecuencia/
tipo)
Tipo de
protocolo y
duración
Hallazgo principal
(Simonsson
et al., 2023)
Suecia
Adultos
mayores,
ambos sexos.
Personas
que no
hacían
ejercicio.
(66–79
años, 44%
hombres).
HIIT dos veces por
semana (sesión de 20
minutos que incluía 10
intervalos de 6
segundos) o MIT (sesión
de 40 minutos que
incluía 3 intervalos de 8
minutos) en bicicletas
estáticas en un gimnasio
normal. La intensidad
objetivo individualizada
se controló en vatios con
una cadencia de pedaleo
estandarizada y un
ajuste individual de la
carga de resistencia
HIIT vs. MIT
3 meses.
HIIT mejoró memoria de trabajo,
sin efectos en cognición global y
un cambio positivo en la
capacidad visoespacial en ambos
grupos.
(Blackmore
et al., 2025)
Australia
Adultos
mayores sanos
sin
deficiencias
cognitivas.
Niveles
bajos a
moderados
Adultos
(65-85
años).
Cada sesión de ejercicio
del grupo HIIT tenía una
duración total de 25
minutos y consistía en
cuatro periodos de
trabajo de 4 minutos al
85-95 % de la FCmáx,
intercalados con tres
intervalos de
RCT, HIIT de
6 meses
contra
otras
intensidades.
3 veces por
semana.
El HIIT mejoró la función y el
volumen del hipocampo, con
beneficios que duraron 5 años.
El HIIT aumento
significativamente la
conectividad funcional entre
múltiples circuitos clave de la red
en estado de reposo tras 6 meses
de HIIT.
recuperación activa de 3
minutos al 60-70 % de la
FCmáx.
(Mekary
et al., 2022)
Canadá
Adultos
mayores y
adultos
jóvenes sanos.
N/A
Adultos
mayores
(Edad 68
± 7 años)
Adultos
jóvenes
(Edad 32
± 8 años)
6 semanas (3
días/semana) de HIIT 2
series de 20 min
alternando entre
intervalos de 15 s al 100
% de la potencia máxima
(PPO) y recuperación
pasiva.
MICT (34 min al 60 % de
PPO)
RCT, 6
semanas de
HIIT vs
MICT.
El HIIT mejoró la función
ejecutiva hasta alcanzar los
niveles de los adultos jóvenes.
Tras el entrenamiento, solo el
grupo HIIT mostró una mejora en
el tiempo de reacción.
(Moreau et
al., 2017)
Nueva
Zelanda
Niños
N/A
Niños (7-
13 años).
6 semanas (5
días/semana)
series cortas (5 × 20 s)
intercaladas con
descansos incrementales
(30 s, 40 s, 50 s, 60 s y un
descanso más corto de 20
s después del último
periodo de
entrenamiento).
RCT, 6
semanas
HIIT vs
control.
Seis semanas de entrenamiento
de alta intensidad mejoraron
medidas del control cognitivo y
la memoria de trabajo,
especialmente en portadores de
BDNF met66.
(Gujral et
al., 2024)
Estados
Unidos
Adultos
mayores
Personas
que no
hacían
ejercicio.
Adultos
mayores
de 60
años.
6 semanas (5
días/semana)
2-3 sesiones de 10m
progresivamente 3
sesiones de 10m.
Comenzando con una o
dos sesiones diarias
prescritas de 10 minutos
y aumentando
gradualmente hasta tres
sesiones prescritas de 10
minutos al día; Ambas
intervenciones incluían
una combinación de
sesiones de actividad
física presenciales y en
casa, los participantes
recibían apoyo telefónico
RCT 6 meses
LIM vs AE.
LIM mejoró el aprendizaje y la
memoria, mientras que el
ejercicio aeróbico mejoró la
función ejecutiva.
periódico por parte del
personal del estudio para
fomentar el
cumplimiento del
régimen de actividad
física prescrito.
(Liu et al.,
2023)
China
Adultos
jóvenes.
Personas
físicamente
inactivas.
25.23 ±
2.18 años.
12 semanas (3
días/semana)
HIIT: 10 ciclos de 1
minuto al 100% VO2max
por un 1 minuto al 50%
del V02max.
MICT: 20m de carrera al
70-75% del VO2max.
Se realizó un
calentamiento y un
enfriamiento de 10
minutos antes y después
de la intervención de 20
minutos de HIIT y MICT,
respectivamente, lo que
dio como resultado un
tiempo total de
intervención de 40
minutos.
RCT 12
semanas
HIIT vs
MICT.
MICT mejoró el flujo sanguíneo
cerebral (CBF) y la función
ejecutiva de manera más eficaz
que el entrenamiento por
intervalos de alta intensidad
(HIIT) entre los adultos jóvenes.
Las comparaciones intragrupales
e intergrupales indicaron que tres
meses de intervención MICT y
HIIT mejoraron la función
ejecutiva de los adultos jóvenes.
(Coetsee &
Terblanche,
2017)
Sudáfrica
Adultos sanos.
Personas
físicamente
inactivas.
62.7 ± 5.7
años.
16 semanas (3
días/semana)
(RT): Tres series de 10
repeticiones a diferentes
intensidades (50 %, 75 %
y 100 % de 10RM,
aumentadas después de
8 semanas)
(MICT): Caminata
continua en cinta a un 70-
75 %FCmax durante 47
minutos.
(HIIT): Cuatro intervalos
de 4 minutos de
caminata en cinta al 90-
95 % de la FCmax, con
RCT 16
semanas
RT vs MICT
vs HIIT.
El HIIT fue más beneficioso para
mejorar la velocidad de
procesamiento de la información.
El (MICT) y el (RT) fueron
superiores al (HIIT) para mejorar
la función cognitiva ejecutiva en
adultos mayores.
periodos de
recuperación activa de 3
minutos al 70 % de la
FCmax.
(Cooper et
al., 2016)
Reino
unido
Adolescentes.
N/A
12.6 ± 0.6
Los participantes
realizaron una unica
carrera intermitente de
alta intensidad, que
consistía en sprints de 10
segundos seguidos de 50
segundos de
recuperación activa
(caminando). Esto se
repitió 10 veces, por lo
que los participantes
realizaron un total de 10
sprints de 10 segundos, y
el tiempo total de
ejercicio fue de 10
minutos.
RCT 1 única
sesión de SIT
El SIT mejora la velocidad de la
función ejecutiva (medida por los
tiempos de respuesta en la
prueba de Stroop) tanto
inmediatamente después del
ejercicio como 45 minutos
después, mientras que se
mantenía la precisión.
El ejercicio no tuvo ningún efecto
sobre la memoria visoespacial ni
sobre la velocidad psicomotora
general.
(Wang et
al., 2023)
China
Adultos
jóvenes
Universitarios.
Personas
físicamente
inactivas.
22.79 ± 2.3
(HIIT) con bicicletas
reclinadas Duración:
Cada sesión de HIIT
duró 10 minutos (sin
incluir el calentamiento y
el enfriamiento)
Frecuencia: Grupo de
dosis baja: 1 sesión de
HIIT por semana (un
total de 6 sesiones
durante 6 semanas).
Grupo de dosis
moderada: 2 sesiones de
HIIT por semana (un
total de 12 sesiones
durante 6 semanas)
RCT 6
semanas
HIIT dosis
baja vs HIIT
dosis
moderada.
Tanto HIIT en dosis bajas como
en dosis moderadas mejoraba las
funciones ejecutivas (FE) en los
estudiantes universitarios, pero
que el HIIT en dosis moderadas
era más eficaz. El estudio sugiere
que se debería adoptar el HIIT en
dosis moderadas para mejorar las
FE en los estudiantes
universitarios.
(Jiménez-
Maldonado
et al., 2025)
México
15 estudiantes
universitarios
activos (8 en
HICT, 7 en
Activos
físicamente
según
IPAQ
22.1 ± 5.3
años
Ejercicio con peso
corporal: 12 ejercicios
(jumping jacks,
sentadillas, plancha,
etc.); 30 s trabajo / 30 s
HICT (High-
Intensity
Circuit
Training), 24
sesiones (8
HICT mejoró la memoria verbal a
largo plazo y la memoria visual
diferida, sin efectos adversos en
la variabilidad de la frecuencia
cardíaca (HRV).
control; ambos
sexos)
descanso; 2 circuitos (24
min total); 3 veces por
semana durante 8
semanas
semanas) vs
grupo
control sin
cambios en
rutina
(Walsh et
al., 2018)
Canadá
22 estudiantes
universitarios
(19 mujeres;
edad = 20,0
±1,0 años)
No se
evaluó el
nivel de
condición
física.
20,0 ±1,0
años
Los participantes
realizaron cuatro
ejercicios con el peso
corporal por separado, a
razón de una serie cada
uno, que consistían en
ocho intervalos de 20
segundos intercalados
con 10 segundos de
descanso, con una
duración total de 11
minutos, incluido el
descanso.
(HIIE) high-
intensity
interval
exercise vs
grupo
control
Tras una única sesión de ejercicio
el grupo HIIE mejoro
significativamente la atención
selectiva en la prueba de atención
en comparación con el grupo
control.
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RMCCF 2026, Volumen 6, Número 12.
DOI: 10.54167/rmccf.v6i12.2222
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Discusión
La evidencia revisada sugiere que el entrenamiento interválico (HIIT/SIT)
es un protocolo de entrenamiento factible para inducir a mejoras cognitivas
(ver Tabla 1), especialmente en atención, velocidad de procesamiento y
funciones ejecutivas, como inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad
cognitiva, planificación y control atencional, tanto de forma aguda como tras
intervenciones crónicas (Leahy et al., 2020; Zhang et al., 2025). Estos hallazgos
coinciden con revisiones recientes, como la de Liu et al. (2024), que describen
beneficios particularmente en funciones ejecutivas y atención; sin embargo, no
todos los estudios han observado mejoras uniformes en todos los dominios
cognitivos (Gilson et al., 2023). En consecuencia, los efectos reportados son
heterogéneos (Gujral et al., 2024; Liu et al., 2024). Esta variabilidad podría
deberse a factores como el diseño del protocolo incluyendo la modalidad del
ejercicio, la intensidad, la duración, la relación trabajo-recuperación, el
volumen total de entrenamiento, la duración de los intervalos, la modalidad de
recuperación y las variables circadianas, así como a las características de la
muestra y a las medidas cognitivas utilizadas (Buchheit & Laursen, 2013a,
2013b; Liu et al., 2024).
Los potenciales mecanismos asociados al entrenamiento interválico
incluyen el aumento en la concentración de BDNF, el papel del lactato en las
células cerebrales y el incremento del flujo sanguíneo cerebral (García-Suárez
et al., 2021; Hashimoto et al., 2021; Kujach et al., 2020; Liu et al., 2023). Sin
embargo, la comparabilidad entre estudios se ve limitada por la falta de
estandarización en la recolección de muestras y en el análisis de biomarcadores
(García-Suárez et al., 2021; Liu et al., 2024), lo que dificulta establecer con
precisión la contribución de cada mecanismo. No obstante, la evidencia sobre
estos procesos aún no es concluyente, ya que no todos los estudios evalúan los
mismos biomarcadores ni emplean procedimientos comparables.
Adicionalmente, variables como el nivel educativo y el estado de ánimo de
los participantes pueden influir de manera relevante en los resultados
publicados (Nogueira et al., 2022). En este sentido se conoce que un mayor nivel
educativo suele asociarse con mayor reserva cognitiva y con el uso de
estrategias más eficientes para resolver las tareas (Nogueira et al., 2022), lo que
podría atenuar o, en algunos casos, amplificar los efectos observados del
HIIT/SIT sobre el rendimiento cognitivo. De igual forma, síntomas de
2 of 23
ansiedad, depresión o fatiga, así como un bajo estado de ánimo, pueden
comprometer la atención, la motivación y la velocidad de respuesta durante la
evaluación, generando variabilidad adicional en los resultados y dificultando
la interpretación del impacto real del protocolo de ejercicio (Gkintoni & Ortiz,
2023; Kriesche et al., 2023).
En conjunto, el HIIT/SIT es una intervención prometedora para la mejora
cognitiva (Liu et al., 2024; Zhang et al., 2025), pero se requieren ensayos
aleatorizados con protocolos estandarizados y mayor potencia para confirmar
su eficacia relativa frente a ejercicios continuos (Jacob et al., 2022; Liu et al.,
2024).
Figura 1
Beneficios fisiológicos y cognitivos del entrenamiento interválico
Nota. Esquema gráfico de los principales beneficios fisiológicos y metabólicos que conducen a un mejor funcionamiento
cognitivo como consecuencia del entrenamiento interválico (p. ej., cicloergómetro y banda sin fin), dichas adaptaciones
incluyen señalización del lactato, aumento de BDNF y adaptaciones mitocondriales. Elaboración propia creado en
https://BioRender.com
Conclusión.
La literatura consultada indica que el entrenamiento interválico (en sus
diferentes variantes) es una estrategia no farmacológica efectiva para inducir
mejoras en el rendimiento cognitivo en poblaciones libres de padecimientos
cardiometabólicos. En este sentido es oportuno señalar que los efectos del
entrenamiento interválico derivan de adaptaciones fisiológicas, aunque no se
descartan cambios estructurales en el sistema nervioso central, en este último
planteamiento, son necesarios estudios científicos. Además de lo anterior, esta
disciplina adolece de trabajos científicos, enfocados a evaluar el impacto del
entrenamiento interválico sobre la función cerebral en poblaciones con
vulnerabilidad cardiometabólica tales como adultos mayores, pacientes con
3 of 23
diabetes mellitus y pacientes con dislipidemias y obesidad. Por último, es
importante mencionar que el entrenamiento HIIT es una estrategia
ampliamente abordada por investigadores, debido a que actualmente es una
estrategia eficaz para combatir la barrera del tiempo que limita la práctica
regular de ejercicio en la población.
Agradecimientos.
El presente artículo, está basado en el proyecto: IMPACTO DEL
ENTRENAMIENTO INTERVÁLICO DE ALTA INTENSIDAD SOBRE
BIOMARCADORES MOLECULARES Y NEUROELÉCTRICOS ASOCIADOS
A PLASTICIDAD CEREBRAL Y COGNICIÓN EN POBLACIÓN
MASCULINA Y FEMENINA CON OBESIDAD (24 Convocatoria Interna de
Proyectos de Investigación de la Universidad Autónoma de Baja California.
Proyecto Registrado: 431/2/C/5/25).
Limitaciones del estudio.
No se presentaron limitaciones.
Conflictos de Interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
Dedicatoria
El autor de correspondecia dedica el presente artículo a la memoria del Dr.
Fernando Gómez-Pinilla (R.I.P.). Neurocientífico pionero en estudiar el
impacto de la actividad física y la dieta sobre la función cerebral.
4 of 23
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