ISSN 2992-7048
RMCCF 2026, Volumen 6, Número 12.
DOI: 10.54167/rmccf.v6i12.2195
https://vocero.uach.mx/index.php/rmccf
Artículo Original
Dismorfia Muscular: Prevalencia en Mujeres Fisicoculturistas de
Ciudad Juárez (2025)
Muscle Dysmorphia: Prevalence in Female Bodybuilders in Ciudad Juárez (2025)
Jacqueline Reyes Cornejo1, Raúl David Ugalde Delgado1*
1 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, México.
* Autor de Correspondencia: raul.ugalde@uacj.mx
Resumen: Introducción: La dismorfia muscular es un trastorno psicológico caracterizado por
una percepción distorsionada del cuerpo y una preocupación excesiva por el desarrollo mus-
cular. Aunque históricamente se ha considerado un trastorno masculino, también afecta a las
mujeres, especialmente en disciplinas como el fisicoculturismo, donde la evidencia científica
disponible sobre su prevalencia es limitada y los estudios en el contexto de Ciudad Juárez son
escasos. Objetivo: El objetivo de la investigación fue estimar la prevalencia de dismorfia mus-
cular en mujeres fisicoculturistas de Ciudad Juárez en 2025. Metodología: Se realizó un estudio
cuantitativo, no experimental y de corte transversal con una muestra de 35 mujeres fisicocul-
turistas obtenidas de un muestreo no probabilístico por conveniencia. Se utilizó la Escala de
Satisfacción con la Apariencia Muscular (MASS) para medir los niveles de dismorfia muscular
de forma general, y por cada factor que integra el instrumento. Resultados: 77.1% de las parti-
cipantes presentó dismorfia muscular, mientras que 22.9% estuvo en riesgo. La mayoría mostró
dependencia al ejercicio (82.9%) y preocupaciones sobre lesiones y comprobación muscular
(54.3%). Más de la mitad también reportó un alto consumo de sustancias para mejorar el ren-
dimiento (51.4%). Además, sobre la satisfacción muscular un porcentaje significativo indicó no
estar conforme con su físico (37.1%). Conclusiones: La prevalencia de dismorfia muscular en
mujeres fisicoculturistas en Ciudad Juárez es elevada, lo que confirma la importancia de visi-
bilizar y abordar este trastorno. Se recomienda implementar programas de prevención y de-
tección temprana, asimismo continuar su estudio indagando los factores psicológicos y socio-
culturales asociados.
Palabras Clave: Dismorfia Muscular; Fisiculturismo; Mujeres Fisiculturistas
Abstract: Introduction: Muscle dysmorphia is a psychological disorder characterized by a dis-
torted perception of the body and an excessive concern with muscle development. Although it
has historically been considered a male disorder, it also affects women, especially in disciplines
like bodybuilding, where the available scientific evidence on its prevalence is limited and stud-
ies in the context of Ciudad Juárez are scarce. Objective: The aim of the research was to esti-
mate the prevalence of muscle dysmorphia in female bodybuilders in Ciudad Juárez in 2025.
Methodology: A quantitative, non-experimental, cross-sectional study was conducted with a
sample of 35 female bodybuilders, selected through a non-probabilistic convenience sampling
method. The Muscle Appearance Satisfaction Scale (MASS) was used to measure overall mus-
cle dysmorphia levels, as well as the levels for each factor that the instrument includes. Results:
77.1% of the participants exhibited muscle dysmorphia, while 22.9% were at risk. The majority
showed exercise dependence (82.9%) and concerns about muscle injuries and self-checking
(54.3%). More than half also reported high substance use to enhance performance (51.4%). Ad-
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ditionally, a significant percentage indicated dissatisfaction with their physique (37.1%). Con-
clusions: The prevalence of muscle dysmorphia in female bodybuilders in Ciudad Juárez is
high, which underscores the importance of recognizing and addressing this disorder. It is rec-
ommended to implement prevention and early detection programs, as well as continue study-
ing the psychological and sociocultural factors associated with this condition.
Keywords: Muscle Dysmorphia; Bodybuilding; Female Bodybuilders
Cómo Citar: Reyes Cornejo, J., & Ugalde Delgado, R. D. (2026). Dismorfia Muscular: Prevalen-
cia en Mujeres Fisicoculturistas de Ciudad Juárez (2025). Revista Mexicana De Ciencias De La Cul-
tura Física, 6(12), e2195. https://doi.org/10.54167/rmccf.v6i12.2195
Recibido: Enero 2026 Aceptado: Abril 2026 Publicado: Junio 2026
Introducción
La dismorfia muscular es un trastorno psicológico caracterizado por una
percepción distorsionada del cuerpo y una preocupación excesiva por el
desarrollo muscular, particularmente por el tamaño y la forma de los músculos
(López-Cuautle et al., 2016; Pope et al., 1997). Este padecimiento es considerado
un problema de salud mental debido a que puede llegar a generar una
ansiedad constante por mejorar el físico a través de medios no siempre
saludables (Segovia & Del Campo, 2022).
En esta línea, las personas con este padecimiento presentan conductas
obsesivas o adictivas, como largas horas de entrenamiento, dietas inadecuadas
y el uso de sustancias anabolizantes u otros métodos ergogénicos para
incrementar aún más su musculatura, llevándolos a adoptar hábitos extremos
que comprometen su salud, así como afectaciones en su vida social y laboral al
abandonar sus actividades debido a la necesidad constante de ejercitarse (Baile,
2011; Ramos, 2023). Esta condición se ha vuelto común en el fisicoculturismo,
donde la obsesión por alcanzar un físico ideal puede llevar a prácticas
perjudiciales para el cuerpo (Cartaya et al., 2020; Terán-Espinoza & Alcívar-
Paredes, 2020).
En ese sentido, el fisicoculturismo constituye un contexto particularmente
vulnerable para el desarrollo de la dismorfia muscular, debido a que enfatiza
la estética corporal, la hipertrofia muscular y la simetría como criterios
centrales de evaluación y desempeño (Mitchell et al., 2016; Silva & Rodríguez,
2022). Aunque este deporte promueve la disciplina y el acondicionamiento
físico, también puede reforzar ideales corporales rígidos que incrementan la
autoexigencia y la insatisfacción corporal (Escoto et al., 2017). Por tanto,
diversos estudios han documentado una elevada prevalencia de dismorfia
muscular en fisicoculturistas y usuarios frecuentes de gimnasios, asociándola
con dependencia al ejercicio, comprobación muscular constante y uso de
sustancias anabólicas (Escoto et al., 2012; González-Martí et al., 2017; Moreno
et al., 2018).
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Sin embargo, a pesar de los avances en la investigación, la dismorfia
muscular sigue siendo un trastorno subestimado o no reconocido en varios
grupos poblacionales, especialmente en el caso de las mujeres. La mayoría de
los estudios se han centrado en hombres, lo que ha generado un vacío en la
comprensión del impacto de este trastorno en este grupo, que a menudo es
invisibilizado en este ámbito (Cerea et al., 2022). Esta brecha en la investigación
es particularmente preocupante, ya que las presiones sociales y los estereotipos
de género también influyen en la forma en que las mujeres experimentan y se
relacionan con su cuerpo, sobre todo en contextos de alto rendimiento como el
fisicoculturismo. De allí que su estudio a nivel internacional se esté
intensificando durante los últimos años (Segovia & Del Campo, 2022).
Con base en lo anterior, se podría señalar que la dismorfia muscular se ha
convertido en un trastorno creciente a nivel internacional, afectando a una
proporción significativa de usuarios de gimnasios. En 2020, un 6% de los
usuarios frecuentes de gimnasios en la Unión Europea enfrentaban este
problema (Caballero et al., 2020), mientras que en América del Norte se ha
reportado su prevalencia en al menos un 10% de los gimnastas (López-Cuautle
et al., 2016). En ese sentido, este fenómeno no es ajeno a México, ya que este
trastorno afecta progresivamente a la población fisiculturista sin distinción de
sexo.
Al respecto, en México, la evidencia científica ha señalado que entre el 15%
y el 24% de los fisiculturistas muestran síntomas que superan el umbral para
este trastorno (Escoto et al., 2012). Además, se ha reportado que al menos uno
de cada 10 hombres jóvenes que asisten al gimnasio, entre 18 y 35 años, padece
dismorfia muscular, siendo más prevalente entre universitarios con un 44.9%
(Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ), 2016; Fernández & Meza, 2023). Estos datos
subrayan la creciente preocupación por la salud mental y la percepción
corporal entre quienes practican culturismo. En el caso de Chihuahua,
particularmente en Ciudad Juárez, la revisión exploratoria del tema no
identificó estudios, reportes ni cifras oficiales sobre este padecimiento,
limitando así el diseño de políticas públicas y programas de intervención
adecuados a este contexto.
En resumen, la prevalencia en diferentes grupos demográficos,
particularmente entre mujeres, carece de una documentación exhaustiva
(Fernández & Meza, 2023). Si bien la dismorfia muscular ha sido
históricamente considerada un trastorno predominantemente masculino,
investigaciones recientes han señalado que también afecta a mujeres,
especialmente a aquellas involucradas en disciplinas que enfatizan el
desarrollo muscular y la estética corporal (Cortez et al., 2020; Rucobo & López,
2025). En los últimos años, el fisicoculturismo femenino ha experimentado un
crecimiento sostenido, acompañado de mayores exigencias competitivas y
estéticas, lo que puede incrementar la presión sobre la imagen corporal y la
autoestima de las deportistas (Esquivel, 2023; Sánchez, 2024).
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De igual forma, en contextos socioculturales específicos, como las ciudades
fronterizas, estas dinámicas pueden intensificarse. Ciudad Juárez representa
un entorno donde convergen influencias culturales diversas y se refuerzan
estándares corporales asociados al éxito, la estética y el rendimiento físico, lo
que podría favorecer la aparición de conductas relacionadas con la dismorfia
muscular (Giardino & Procidano, 2012; López et al., 2021). Entonces, ante la
ausencia de datos locales, se limita la comprensión de su magnitud y se
dificulta el diseño de estrategias preventivas y de intervención adecuadas en
esta localidad ante posibles prevalencias subestimadas (Fernández & Meza,
2023).
Por tanto, el enfoque de este estudio es fundamental para entender la
prevalencia del trastorno en mujeres fisicoculturistas de Ciudad Juárez y
abordar la problemática con datos concretos. Por ello, la pregunta central de
investigación fue: ¿Cuál es la prevalencia de dismorfia muscular entre mujeres
fisicoculturistas en Ciudad Juárez en 2025? Mientras que el objetivo general fue
estimar la prevalencia de dismorfia muscular en mujeres fisicoculturistas de
Ciudad Juárez en 2025.
Métodos
Se realizó un estudio cuantitativo, no experimental, de tipo exploratorio-
descriptivo y de corte transversal. Este diseño fue elegido debido a que permite
identificar patrones en un fenómeno poco explorado dentro de un contexto
específico y proporciona una visión inicial que no requiere manipulación de
variables, ideal para obtener datos descriptivos en un solo momento temporal
(Hernández et al., 2014; Rodríguez & Mendivelso, 2018).
La población de estudio estuvo conformada por mujeres fisicoculturistas
mayores de 18 años residentes en Ciudad Juárez. La muestra estuvo integrada
por 35 participantes, seleccionadas mediante un muestreo no probabilístico por
conveniencia, determinado por la disponibilidad de las participantes y su
aceptación voluntaria para formar parte de la investigación (Hernández, 2021).
Además, debían cumplir ciertos criterios de inclusión y de exclusión:
• Se incluyeron participantes que han nacido biológicamente mujeres, que
residan en Ciudad Juárez y que hayan participado en al menos una
competencia de fisicoculturismo durante el último año.
• Se excluyeron aquellas participantes que contaran con un diagnóstico
previo de trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia),
que se encontraran bajo tratamiento psiquiátrico activo, que hubieran
participado recientemente en programas de intervención relacionados
con la dismorfia muscular o trastornos de la imagen corporal, así como
mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
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Se utilizó la Escala de Satisfacción con la Apariencia Muscular, por sus
siglas en inglés MASS, la cual permite medir los niveles de dismorfia muscular
(Esquivel, 2023). En concreto, se empleó la versión adaptada y validada en el
contexto mexicano de López et al. (2013), la cual presenta una consistencia
interna buena (α = 0.85) (Fernández & Meza, 2023). El instrumento se compone
de 19 ítems, divididos en cuatro factores, y emplea una escala tipo Likert de
cinco puntos, que va de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de
acuerdo):
• Factor 1. Lesiones y comprobación muscular: 9 preguntas (3, 10, 11, 12,
13, 15, 16, 18 y 19) que evalúan comportamientos como el uso de espejos
para revisar el tamaño muscular y lesiones por entrenamientos
excesivos.
• Factor 2. Uso de sustancias: 4 preguntas (5, 6, 9 y 17) relacionadas con el
consumo de esteroides u otras sustancias para aumentar masa
muscular.
• Factor 3. Dependencia del ejercicio: 3 preguntas (2, 7 y 8) que miden la
compulsión hacia el ejercicio, especialmente el levantamiento de pesas.
• Factor 4. Satisfacción muscular: 3 preguntas (1, 4 y 14) que evalúan la
percepción negativa sobre el tamaño muscular.
La recolección de datos se realizó de manera individual y voluntaria, previo
consentimiento informado de las participantes. Estas fueron contactadas
previamente a través de redes sociales, donde se les explicó el objetivo del
estudio y se les invitó a participar. Tras confirmar su participación, se organizó
una visita presencial para aplicar el cuestionario en su formato escrito o a través
de un formulario electrónico de Google. Se explicó brevemente cómo
completar el instrumento, aclarando cualquier duda. Al aplicarse de forma
autoadministrada, se garantiza la confidencialidad y el anonimato de la
información; además, no implicó ningún riesgo físico o psicológico.
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Tabla 1
Modelo de análisis
Variable/factor
Valores críticos / parámetros
Lesiones y comprobación muscular
Baja: ≤ 27
Alta ≥ 28
Uso de sustancias
Baja: ≤ 11
Alta ≥ 12
Dependencia al ejercicio
Baja: ≤ 8
Alta: ≥ 9
Satisfacción muscular
Baja: ≤ 8
Alto: ≥ 9
Dismorfia muscular (global)
Ausencia de dismorfia muscular:
Puntuaciones menores a 42.
Riesgo de dismorfia muscular:
Puntuaciones entre 42 y 51.
Presencia de dismorfia muscular:
Puntuaciones iguales o superiores a
52.
La prevalencia de dismorfia muscular se abordó en dos etapas: en primer
lugar, se clasificaron los puntajes obtenidos por cada factor en categorías de
bajo y alto, utilizando el método de rango y amplitud de clase. En una segunda
etapa, se emplearon los parámetros propuestos por Fernández & Meza (2023)
para determinar el valor crítico global, tal como se muestra en la Tabla 1. Los
datos recopilados fueron procesados y analizados utilizando IBM SPSS
Statistics, versión 27.
Se aplicó estadística descriptiva a las variables demográficas, calculando
medidas de tendencia central (media) y dispersión (desviación estándar), así
como frecuencias y porcentajes para describir la muestra. Para asegurar la
fiabilidad de los resultados, se implementaron controles de calidad durante el
proceso de recolección de datos, como la supervisión del cumplimiento de los
criterios de inclusión y la revisión de los cuestionarios completados para
garantizar la coherencia de las respuestas.
Desde la perspectiva ética, este estudio se catalogó como una investigación
sin riesgo, en estricto cumplimiento con el Reglamento de la Ley General de
Salud en Materia de Investigación para la Salud en México (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2014), debido a que no se realizaron
modificaciones fisiológicas ni intervenciones invasivas en los sujetos. La
incorporación de las participantes fue enteramente voluntaria, asegurando la
protección de su identidad y el manejo confidencial de la información
(Asociación Médica Mundial, 2013). Asimismo, se les notificó que la resolución
del instrumento representaba la manifestación de su consentimiento
informado.
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Resultados
Los resultados demográficos de la muestra se presentan en la Tabla 2. En
cuanto a la edad, el rango con mayor frecuencia correspondió al grupo de 28 a
31 años (31.4%), mientras que el de menor representación fue el de 36 a 39 años
(2.9%). La edad promedio fue de 27 años, con una desviación estándar de 5.48.
De igual forma, tal y como se muestra en la Tabla 2, respecto a la
ocupación, predominó la categoría de profesional independiente (37.1%), en
contraste con la ocupación de comerciante, que presentó la frecuencia más baja
(2.9%). En relación con el nivel educativo, el mayor porcentaje correspondió a
carrera técnica (45.7%), mientras que los niveles de bachillerato/preparatoria,
licenciatura y maestría registraron los valores más bajos, cada uno con 5.7%.
En cuanto al tiempo de práctica en fisicoculturismo, el grupo con mayor
representación fue el de 1 a 5 años (54.3%), mientras que el menor porcentaje
se observó en quienes reportaron más de 10 años de experiencia (5.7%).
Finalmente, respecto a la participación en competencias durante el último año,
la mayoría de las participantes reportó haber competido entre 1 y 5 veces
(94.3%), en contraste con el grupo que participó en 6 a 10 competencias, que
representó el porcentaje más bajo (5.7%).
Por su parte, la Tabla 3 presenta los puntajes obtenidos sobre el factor 1. La
mayoría de las participantes (54.3%) muestran un nivel alto de lesiones o
comprobación muscular, mientras que 45.7% tiene un nivel bajo. Esto sugiere
que más de la mitad de las mujeres fisicoculturistas en el estudio tienen
preocupaciones significativas sobre sus lesiones o el estado de su musculatura.
Asimismo, estos resultados reflejan una tendencia importante hacia la
vigilancia y atención constante de la condición física y muscular dentro de esta
población.
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Tabla 2
Datos demográficos
Subvariable
Valores
Frecuencia
Edad (años)
18–23
9
24–27
8
28–31
11
32–35
4
36–39
1
≥ 40
2
Ocupación
Empresaria
5
Estudiante
5
Profesional independiente
13
Empleada
9
Comerciante
1
Actividades del hogar
2
Nivel educativo
Bachillerato/Preparatoria
2
Carrera técnica
16
Licenciatura
2
Especialidad
13
Maestría
2
Tiempo
practicando
fisicoculturismo
< 1 año
6
1–5 años
19
6–10 años
8
> 10 años
2
Participación en
competencias
(último año)
1–5 competencias
33
6–10 competencias
2
Nota. La muestra estuvo integrada por 35 participantes y el valor porcentual se calcula con base
en 100; edad promedio (M = 27.66 años, 𝜎 = 5.48 años).
Tabla 3
Resultados del Factor 1. Lesiones y comprobación muscular
Nivel de prevalencia
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
16
45.7 
Alto
19
54.3
Total
35
100 
Nota. Se considera valores bajos cuando las puntuaciones son ≤ 27 y altos cuando son ≥ 28.
La Tabla 4, que aborda el factor de consumo de sustancias, revela una
distribución casi equitativa en cuanto a los niveles de consumo. El 51.4% de las
participantes reporta un nivel alto, lo que sugiere que más de la mitad de las
mujeres fisicoculturistas están involucradas en el consumo de sustancias.
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La mayoría de las participantes muestra un nivel alto de dependencia al
ejercicio (82.9%), lo que indica que la gran mayoría de las mujeres
fisicoculturistas en el estudio están muy comprometidas con su rutina de
entrenamiento, al punto de que esto podría estar afectando su bienestar o vida
cotidiana. Estos resultados se presentan en la Tabla 5.
Tabla 4
Resultados del Factor 2. Uso de sustancias
Nivel de prevalencia
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
17
48.6
Alto
18
51.4
Total
35
100
Nota. Se considera valores bajos cuando las puntuaciones son ≤ 11 y altos cuando son ≥ 12.
Tabla 5
Resultados del Factor 3. Dependencia del ejercicio
Nivel de prevalencia
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
6
17.1
Alto
29
82.9
Total
35
100
Nota. Se considera valores bajos cuando las puntuaciones son ≤ 8 y altos cuando son ≥ 9.
De igual forma, la mayoría de las participantes (62.9%) reporta un nivel
alto de satisfacción con su musculatura, lo que sugiere que más de la mitad de
las mujeres fisicoculturistas en el estudio están contentas con el desarrollo
muscular que han alcanzado. Sin embargo, 37.1% aún se encuentra en un nivel
bajo, lo que indica que hay una porción considerable de participantes que no
están tan satisfechas con sus resultados, tal y como se muestra en la Tabla 6.
Tabla 6
Resultados del Factor 4. Satisfacción muscular
Nivel de prevalencia
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
13
37.1
Alto
22
62.9
Total
35
100
Nota. Se considera valores bajos cuando las puntuaciones son ≤ 8 y altos cuando son ≥ 9.
La Tabla 7 muestra los resultados globales de la prevalencia de dismorfia
muscular en la muestra estudiada. El 22.9% presenta riesgo de dismorfia
muscular, mientras que 77.1% presenta dismorfia muscular. Esto indica una
prevalencia considerable de este trastorno dentro de las participantes.
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Tabla 7
Resultado global de la Escala de Satisfacción con la Apariencia Muscular
Nivel de prevalencia
Frecuencia
Porcentaje
Riesgo de dismorfia muscular
8
22.9
Presencia de dismorfia muscular
27
77.1
Total
35
100
Nota. Ausencia (<42), Riesgo (42 a 51), Presencia (>52).
Discusión
Con base en los resultados del estudio, la muestra estudiada presenta una
prevalencia elevada, ya que 77.1% de las participantes presentó dismorfia
muscular, mientras que 22.9% se ubicó en riesgo. Estos hallazgos permiten
confirmar la existencia de dismorfia muscular en la población estudiada.
Los resultados obtenidos son consistentes con investigaciones previas que
señalan una alta presencia de dismorfia muscular en practicantes de
fisicoculturismo y musculación. Estudios como el de González-Martí et al.
(2017) reportaron una prevalencia del 18.3% en fisicoculturistas, incluyendo
mujeres, mientras que Cortez et al. (2020) identificaron que casi la mitad de las
mujeres evaluadas presentaban dismorfia muscular leve a moderada. Sin
embargo, la prevalencia encontrada en el presente estudio es
considerablemente superior, lo que sugiere que las mujeres fisicoculturistas
competitivas podrían constituir un grupo de mayor vulnerabilidad.
En relación con los factores específicos, el alto nivel de lesiones y
comprobación muscular (54.3%) coincide con lo descrito por Escoto et al. (2012)
y Subaşı & Okray (2021), quienes señalan que la constante verificación del
cuerpo y la preocupación por el tamaño muscular son características centrales
de la dismorfia muscular. Aunque la mayoría de los estudios se han centrado
en hombres, los resultados del presente trabajo refuerzan la idea de que estas
conductas también están fuertemente presentes en mujeres fisicoculturistas,
desafiando la concepción tradicional de la dismorfia muscular como un
trastorno predominantemente masculino.
Respecto al uso de sustancias, 51.4% de las participantes mostró niveles
altos, lo cual es congruente con los hallazgos de González-Martí et al. (2017),
quienes reportaron una alta prevalencia del uso de esteroides anabólicos tanto
en hombres como en mujeres, a pesar de que estas últimas suelen reportar un
consumo inferior al real. Este resultado refuerza la asociación entre dismorfia
muscular y conductas de riesgo para la salud, tal como lo señalan Esquivel-
Hernández et al. (2022), quienes advierten sobre las consecuencias físicas y
psicológicas derivadas del consumo de sustancias ergogénicas.
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Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el alto nivel de
dependencia al ejercicio (82.9%), lo cual concuerda con lo descrito por Torres
et al. (2021) y Terán-Espinoza & Alcívar-Paredes (2020), quienes identifican la
compulsión por el entrenamiento como una manifestación clave de la
dismorfia muscular. Este resultado sugiere que, en mujeres fisicoculturistas, el
ejercicio deja de ser únicamente una práctica deportiva para convertirse en una
conducta central que puede afectar su bienestar psicológico, social y
ocupacional.
En contraste, el alto nivel de satisfacción muscular reportado por 62.9% de
las participantes introduce un hallazgo interesante, ya que algunos estudios
previos han señalado una marcada insatisfacción corporal como predictor de
dismorfia muscular (González et al., 2012; Subaşı & Okray, 2021). Este
resultado podría explicarse por el contexto competitivo del fisicoculturismo
femenino, donde la satisfacción con el desarrollo muscular puede ir de la mano
con comportamientos poco saludables que buscan mantener o mejorar al
máximo el cuerpo. Esto indicaría que sentirse satisfechas con su propio cuerpo
no siempre significa que no haya un trastorno relacionado.
En resumen, el presente estudio contribuye a reducir la brecha de
conocimiento sobre la dismorfia muscular en mujeres fisicoculturistas, un
grupo históricamente menos estudiado. Los hallazgos subrayan la necesidad
de estrategias de detección temprana, intervención psicológica y programas de
prevención que atiendan este trastorno en esta población y promuevan una
relación más saludable con la imagen corporal y la práctica deportiva,
considerando las particularidades del contexto competitivo y las presiones
socioculturales propias del culturismo femenino.
Conclusiones
Este estudio permitió estimar la prevalencia de dismorfia muscular en
mujeres fisicoculturistas en Ciudad Juárez en 2025, a partir de los resultados
obtenidos. Los hallazgos evidencian que este trastorno se encuentra presente
en una proporción significativa de esta población, lo que confirma la relevancia
de su estudio y visibiliza la necesidad de atender el fenómeno desde una
perspectiva integral que considere tanto los aspectos físicos como los
emocionales de las culturistas.
A partir de estos resultados, se recomienda que futuras investigaciones
profundicen en el análisis de los factores psicológicos y socioculturales
asociados a la dismorfia muscular en mujeres fisicoculturistas, así como el
desarrollo de estudios longitudinales y con enfoques metodológicos mixtos
que permitan una comprensión más amplia del padecimiento.
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Agradecimientos
Los investigadores de este estudio agradecen a todas las participantes por
su tiempo y su valiosa colaboración. Además, agradecemos a GAMA GYM de
Ciudad Juárez por el apoyo en la difusión de la convocatoria para integrar la
muestra de este estudio, lo cual facilitó el acceso a participantes y contribuyó
significativamente al desarrollo del trabajo.
Limitaciones del estudio
Durante el desarrollo de la investigación se presentaron algunas dificulta-
des relacionadas con el tamaño de la muestra. En ese sentido, al momento de
invitar a las participantes, algunas de ellas no aceptaron participar debido a la
desconfianza, mientras que otras tardaron varias semanas en dar respuesta, ya
sea porque no contaban con disponibilidad o porque olvidaban atender la in-
vitación. De tal forma que se obtuvo una muestra limitada, restringiendo la
generalización de los resultados.
Asimismo, es preciso señalar que el instrumento empleado fue desarro-
llado y validado principalmente en hombres, lo que puede afectar su sensibili-
dad y especificidad en población femenina. De igual forma, al ser un autorre-
porte, puede generar sesgos de deseabilidad social, donde las participantes mi-
nimicen síntomas por estigma.
Financiamiento
Los autores declaran que no hubo financiamiento para la realización de
este estudio.
Conflictos de Interés
Los autores declaran que no existe ningún conflicto de intereses de carácter
financiero, institucional o personal que pudiera influir en la realización o
publicación del presente artículo.
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