Se cuestiona cómo se pone contra la pared al investigador, su papel ligado a la ciencia le hace ver
que se ha equivocado, ha cometido el error al estar involucrado en la escuela, al haberse formado allí, al
conformar un habitus y al naturalizar un conjunto de verdades producidas y construidas que explican lo
que acontece en el dispositivo escolar sin ser la verdadera iluminación de la verdad, aspecto que cuestiona
con gran profundidad, ya que la escuela es el lugar donde se favorecen las ausencias, errores y
anormalidades apoyadas de la práctica discursiva.
Capítulo 3. Las políticas de educación inclusiva: la posición epistémica y el estatus
ontopolítico como formas de experiencia.
La educación inclusiva en México se entiende como un esfuerzo político, incluyendo leyes que no
definen lo que la inclusión va a señalar, identificar, reconocer y representar. Describen el imperativo de
una educación para todos, libre de discriminación y violencia, términos que carecen de precisión, e
incluso que han sido empleados de manera equivocada. La implementación de políticas se centra a
traducciones, es decir, maneras de entender o dar sentido a sus postulados; se debe reconocer cuáles son
los efectos que instaura cuando se vivencian experiencias y se ejercen prácticas en los espacios escolares,
como los procesos inclusivos en la educación inclusiva.
Las políticas educativas son discursos, textos que abordan una diversidad de temáticas, que,
aunque son propuestas de acción, no responden a los resultados de investigación científica objetiva, veraz
y válida. Es cierto que se apoyan en la producción del conocimiento sobre el tema y en acuerdos sobre la
visión del mundo, pero sus sesgos son evidentes cuando se confrontan con la realidad, en ello radica su
tensión, distancia y falta de objetividad, y, en consecuencia, su limitada incidencia, demostrando una vez
más que se puede seguir cuestionando el eslogan tipo empresarial: “educación para todos”, quedando en
el plano de lo simbólico, representacional e imaginario, muchas veces compartidos por innumerables
sociedades, pero no siempre posibles cuando se trata de llevar a la realidad, situar en sus contextos,
aplicar ante las condiciones y aterrizar en la formas de operar peculiares que tienen las decenas de miles
de centros educativos nacionales.
El autor propone un análisis detallado de las políticas, con sus visiones éticas y morales del deber;
desea que no sean traducidos como imperativos del “deber ser”, ya que llegan a confundirse con los
criterios de la verdad, con efectos en las interacciones de los individuos que al actuar, reproducen
discursos sobre la educación inclusiva, sin valorar que no se está actuando de manera correcta y que
participan de posiciones simbólicas, subjetivas desde el espacio escolar, simulando o ejecutando el papel
del deber, para atender a los estudiantes que han sido sometidos a una clasificación, jerarquización
incluso, diferenciación que al ejecutarla muestra ya en sí una discapacidad notable, ya sea esta física,
mental, auditiva, visual, etc. En el manuscrito nos interpela y aclara: no se trata de colocar al estudiante
en el lugar que le corresponde según lo marcado en la Ley, el ordenamiento, la normativa, o las políticas
escolares; sino de contar con una posición epistémica, que posiciona al estudiante como: exitoso,
aplicado, inteligente, buena o mala conducta, siempre en relación con los valores sostenidos por la
comunidad epistémica de pertenencia que le reconoce a su vez como alguien “válido”.
El autor cuestiona: ¿cuál es la identidad epistémica y ontológica que tienen y cómo esa
configuración posibilita dichas relaciones y ejercicios de reconocimiento en los espacios escolares?, ¿cuál
es el estatus ontopolítico que guardan los estudiantes que ha favorecido o no la movilización de su
posición epistémica?, ¿cuáles son las diversidades que pueden ser reconocidas y posicionadas
epistémicamente, siendo aceptadas por la comunidad epistémica por la vía política y educativa?, y ¿qué
lugar ocupa la discapacidad?
Capítulo 4. Políticas internacionales, leyes sobre discapacidad y su inclusión a la
educación.
Se recupera los postulados de las políticas construidas con el afán de atender, incidir y resolver
situaciones, escenarios y problemas antes no abordados en el gremio educativo. Vale la pena poner en