de constantes burlas y desprecios por parte de los padres, ausencia de roles parentales adecuados y falta
de apoyo emocional.
Estas condiciones han dado lugar a la aparición de ideación suicida persistente y múltiples
episodios de autolesión, los cuales se encuentran estrechamente relacionados con una baja autoestima y
una percepción negativa del sí mismo, que incluye distorsiones en la imagen corporal.
No obstante, resulta relevante destacar que, a pesar del sufrimiento experimentado, muchas de
las jóvenes mantienen un deseo de superación y una esperanza de cambio, lo cual constituye un indicador
de resiliencia presente incluso en contextos altamente adversos.
En conjunto, estos hallazgos ponen de manifiesto la compleja interacción entre factores
individuales, familiares y sociales en la configuración de la salud mental de las estudiantes. Ello subraya
la necesidad de implementar abordajes psicoterapéuticos integrales y con enfoque sensible al trauma,
capaces de responder a la multidimensionalidad del sufrimiento psíquico.
La coexistencia de sintomatología depresiva, ansiosa y traumática en un mismo perfil clínico
indica que no se trata de eventos aislados, sino de patrones acumulativos de vulnerabilidad psicosocial.
A su vez, la presencia del deseo de mejora, incluso en medio del malestar, refleja una capacidad resiliente
que debe ser reconocida y fortalecida desde la intervención terapéutica.
La presencia prolongada o intensa de depresión, ansiedad y estrés puede dar lugar a
manifestaciones más graves como la ideación e intentos suicidas, reflejando un estado de desesperanza y
pérdida de sentido en la vida. Sin embargo, no todos los efectos derivados de estos cuadros clínicos son
necesariamente negativos; en algunos casos, se observa el desarrollo de resiliencia y esperanza de cambio,
lo cual indica la capacidad de algunas personas para adaptarse, resistir y transformar la adversidad en un
proceso de crecimiento personal.
Este enfoque integrador permite comprender que la salud mental no depende únicamente de la
presencia o ausencia de síntomas, sino también del contexto en el que se desarrolla el individuo y de los
recursos personales con los que cuenta para afrontarlos. Por ello, se hace imprescindible no solo atender
los factores de riesgo, sino también fortalecer las capacidades de afrontamiento y los factores protectores,
como la resiliencia, en el abordaje de la salud mental en los estudiantes de educación superior, siempre
que exista un acompañamiento psicológico adecuado y sostenido.
Relatos de las participantes
“Esa pregunta es demasiado difícil, nunca me había puesto a pensar en eso. Pienso que no soy
bonita, todo me sale mal, pienso que nunca voy a salir de esto, que no puedo, pero trato, hago el intento.
Me siento fea, no me puedo ver en el espejo. He intentado quitarme la vida dos veces con pastillas para
dormir, pero no ha funcionado”.
“Es un ambiente tenso, mi papá siempre ha gritado un montón en la casa, discute a diario con mi
mamá, eso me da angustia y no me gusta estar en mi casa, a cada rato mi papá me regaña. Ya he pensado
irme de la casa, en dos ocasiones he pensado también en matarme”.
“Cuando tenía 7 años abusaron sexualmente de mí, mis papás no saben. El estudio siempre me ha
costado, confundo letras y eso me avergüenza. En mi casa mis papás siempre me han comparado con mis
hermanas, que, porque no soy como ellas, inteligente. A mi hermano lo mataron porque andaba en malos
pasos, fue muy feo eso. A los 15 años un vecino abusó sexualmente de mí”.
“Mi papá es un hombre arrogante, cerrado de mente, irresponsable, nunca le ha gustado
trabajar, siempre mi mamá, aunque no esté con nosotros lleva el cargo de la casa, ella cubre nuestras
necesidades. Mi mamá es vendedora del mercado y yo a veces voy a trabajar con ella”.
“A mí me golpeaba mi papá desde chiquita, no sé si eso pueda considerarse un maltrato, aun hoy
me trata mal, me ofende, me dice que nada hago bien, me reprime por mi forma de vestir, ya varias veces