Prácticas educativas emergentes: la docencia en el nivel superior como herramienta  
de vinculación y responsabilidad social  
[en] Emerging educational practices: teaching at higher education as a tool for  
connection and social responsibility  
Fernando Sandoval Gutiérrez  
Karla Ivonne González Torres  
Claudia Teresa Domínguez Chavira  
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez  
Recibido: 2025/01/30  
Aceptado para su publicación: 2025/02/22  
Publicado: 2025/03/15  
ABSTRACT  
RESUMEN  
Introducción: El estudio analiza un conjunto de prácticas  
educativas, con énfasis en su capacidad para promover la  
responsabilidad social universitaria. Método: El proyecto  
se realizó con docentes de la Licenciatura en Educación de  
la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en ciudad  
Cuauhtémoc, durante el segundo semestre de 2024. Se  
realizó una revisión documental junto con entrevistas a  
profesoras y profesores. Resultados: Se encontró que  
algunas prácticas como la enseñanza colaborativa y el  
aprendizaje basado en proyectos fueron percibidas por los  
docentes como herramientas efectivas para fortalecer la  
integración universidad-comunidad. Discusión: Se  
analizaron los retos y oportunidades derivados de la  
implementación de estas prácticas, subrayando la  
necesidad de políticas institucionales que apoyen la  
innovación pedagógica y fomenten el compromiso social de  
los docentes. Conclusión: La docencia, entendida como  
un espacio de innovación y responsabilidad, demostró  
tener el potencial de generar un impacto positivo en la  
sociedad al vincular efectivamente la educación superior  
con las comunidades locales.  
Introduction: The study analyzes certain educational  
practices, emphasizing their capacity to promote university  
social responsibility. Method: The project was conducted  
with faculty members from the Bachelor’s in Education  
Program at the Universidad Autónoma de ciudad Juárez in  
Cuauhtémoc City during the second semester of 2024. A  
documentary review was carried out alongside interviews  
with professors. Results: It was found that practices such  
as collaborative teaching and project-based learning were  
perceived as effective tools for strengthening university-  
community integration. Discussion: The challenges and  
opportunities arising from the implementation of these  
practices were analyzed, highlighting the need for  
institutional policies that support pedagogical innovation  
and foster teachers’ social commitment. Conclusion:  
Teaching, understood as a space for innovation and  
responsibility, demonstrated the potential to generate a  
positive societal impact by effectively linking higher  
education with local communities.  
PALABRAS CLAVE  
KEYWORDS  
Práctica  
docente,  
vinculación  
universitaria,  
Teaching practice, university engagement, social  
responsibility, educational innovation, emerging  
educational practices.  
responsabilidad social, innovación educativa,  
prácticas educativas emergentes.  
Como citar (APA 7ª Edición):  
Sandoval, F., González, K. I. y Domínguez C. T. (2025). Prácticas educativas emergentes: la docencia  
en el nivel superior como herramienta de vinculación y responsabilidad social. Qvadrata,  
estudios sobre educación, artes y humanidades, 7(13), 1-11. https://10.54167/qvadrata.v7i13.1831  
e-ISSN: 2683-2143  
2025 | Qvadrata, estudios sobre educación, artes y humanidades, 7(13), 1-11  
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PRÁCTICAS EDUCATIVAS EMERGENTES: LA DOCENCIA EN EL NIVEL SUPERIOR COMO HERRAMIENTA  
Introducción  
En el contexto contemporáneo, la educación superior tiene frente a sí retos multifacéticos  
derivados de la acelerada transformación social, tecnológica y económica reciente, y a los desafíos que  
como sociedades enfrentamos, en un panorama marcado por la desigualdad, la violencia y la intolerancia  
como flagelos de nuestros tiempos. Estos cambios, profundamente interconectados, reconfiguran no solo  
las dinámicas de enseñanza-aprendizaje, sino también las expectativas sobre el papel de las instituciones  
de educación superior en el desarrollo social. En palabras de Francisco López:  
“Las universidades enfrentan una de las épocas más interesantes, inciertas y complejas, pues la  
globalización implica la posibilidad de aprovechar oportunidades importantes, pero también  
desafíos y problemas serios con relación al futuro, al cuestionarse el ideal de lo público y del bien  
común. Los valores tradicionales de la Universidad siguen siendo válidos (la autonomía, la  
libertad de cátedra, la investigación, el trabajo de los estudiantes, la evaluación), pero son valores  
amenazados en el contexto de la globalización”. (López, 2018, p. 553).  
Más allá de su función tradicional, relacionada con la formación de profesionales competentes en  
sus respectivas áreas de conocimiento, consideramos que estas instituciones tienen la responsabilidad  
ineludible de promover una conciencia crítica y socialmente comprometida en sus egresados y egresadas,  
estimulando un sentido de corresponsabilidad hacia las problemáticas locales y globales. Esto es  
especialmente válido en las universidades que operan con sostenimiento público.  
En este marco, la docencia en el nivel superior emerge como un eje central de vinculación y  
transformación. Ello no puede limitarse a la transmisión unidireccional de conocimientos; por el  
contrario: “debe concebirse como un proceso dinámico y bidireccional que fomente la construcción  
colectiva de saberes y la acción transformadora, consolidando el papel de esta actividad docente como un  
agente activo de cambio social” (Labraña y Brunner, 2022, p. 138).  
A través de este artículo, se pretende contribuir a la reflexión sobre las prácticas educativas  
emergentes y su relación directa con el ejercicio pedagógico cotidiano, así como con el rol de las y los  
docentes en la educación superior. Esta reflexión se desarrolla como uno de los resultados de una  
investigación realizada durante el segundo semestre de 2024 en el marco del programa de Licenciatura  
en Educación de la Extensión Multidisciplinaria Cuauhtémoc, de la Universidad Autónoma de Ciudad  
Juárez (UACJ).  
El estudio analizó cómo los y las docentes perciben y aplican prácticas educativas innovadoras  
para fortalecer los vínculos entre la universidad y la comunidad. La investigación también exploró de qué  
manera estas prácticas pueden ser catalizadores de responsabilidad social, permitiendo a las  
instituciones de educación superior trascender su función académica y asumir un rol activo en el  
enfrentamiento de las diversas problemáticas que afectan a sus entornos inmediatos y globales.  
Método  
El estudio se llevó a cabo en el programa de Licenciatura en Educación de la Extensión  
Multidisciplinaria Cuauhtémoc, perteneciente a la UACJ. Se trata de un programa educativo que inició  
sus actividades académicas en 2015. Actualmente la extensión universitaria en la que funciona, atiende a  
aproximadamente ochocientos estudiantes en cinco programas de licenciatura. El programa de  
Educación, en específico, atiende a una matrícula cercana a los doscientos cincuenta estudiantes, con una  
planta docente integrada por tres docentes de tiempo completo y veintiún profesores y profesoras por  
honorarios.  
La investigación fue desarrollada bajo un enfoque cualitativo. Ello respondió a la naturaleza  
compleja y multifacética de la relación entre la docencia universitaria y la responsabilidad social, un  
fenómeno que surge de: “las construcciones sociales, las interpretaciones subjetivas y las experiencias  
vividas por los actores involucrados” (Condori y Villavicencio, 2022, p. 314). En este caso, el interés por  
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comprender cómo los y las docentes de educación superior perciben y aplican la responsabilidad social  
en sus prácticas pedagógicas requiere un análisis profundo de sus perspectivas, discursos y experiencias.  
De acuerdo con Sandoval (2013, p. 4): “la investigación cualitativa permite construir conocimiento en  
función del contexto sociocultural donde se desarrolla”. En este estudio, esta perspectiva fue esencial para  
comprender las experiencias de los docentes y sus estrategias pedagógicas, dado que la educación en  
comunidades vulnerables requiere metodologías flexibles y adaptativas. La naturaleza interpretativa del  
enfoque cualitativo también fue ideal para responder al carácter exploratorio de este estudio.  
Como parte del diseño metodológico, se realizó una revisión documental que incluyó  
investigaciones recientes relacionadas con el papel de la educación superior en la transformación social.  
Dentro de esta revisión, se integraron análisis sobre el tema de la Responsabilidad Social Universitaria  
(RSU), destacando su impacto en el fortalecimiento de los vínculos entre las universidades y las  
comunidades. Además, se revisaron los lineamientos establecidos en el Modelo Educativo UACJ Visión  
2040, lo que permitió contextualizar los hallazgos en el marco institucional de la UACJ.  
En una segunda etapa, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con catorce docentes del  
programa educativo estudiado. Las preguntas se centraron en explorar las estrategias pedagógicas  
implementadas para incorporar la RSU en sus prácticas cotidianas, así como los principales retos y  
limitaciones que enfrentan en este proceso. Los instrumentos se estructuraron en tres secciones  
principales: antecedentes profesionales del y de la participante, estrategias pedagógicas implementadas  
para integrar la RSU, y retos y oportunidades asociados a dicha labor. En total, el cuestionario incluyó 15  
preguntas abiertas. Antes de su aplicación, los instrumentos fueron sometidos a un proceso de validación  
por un panel de tres expertas.  
La selección de los catorce docentes participantes se realizó mediante una estrategia de muestreo  
intencional. El universo de estudio estuvo compuesto por un total de 24 docentes adscritos y adscritas al  
programa educativo mencionado. A todos y todas se les envió una invitación formal, que incluyó una  
explicación detallada de los objetivos y alcances del estudio, las implicaciones éticas del mismo, y los  
procedimientos previstos para la recolección de datos. De los y las 24 docentes convocadas y convocados,  
catorce aceptaron participar voluntariamente en el estudio, conformando la muestra final.  
Antes de participar en el estudio, las y los docentes recibieron una carta de consentimiento  
informado, en la que se explicaron los objetivos del mismo, los procedimientos, el manejo de los datos y  
su derecho a retirarse en cualquier momento sin consecuencias. Se garantizó su confidencialidad  
utilizando seudónimos en las transcripciones y análisis para proteger su identidad. Además, los datos  
sensibles fueron resguardados en plataformas seguras con acceso limitado únicamente a los  
investigadores. El manejo de la información se llevó a cabo de manera responsable y en cumplimiento  
con las normativas éticas inherentes a la naturaleza del estudio, asegurando el respeto por los derechos y  
la dignidad de los participantes en todo momento.  
El análisis de los datos obtenidos se realizó utilizando un proceso de codificación temática  
(Saldaña, 2016, s. p.). El proceso incluyó la lectura de las transcripciones de las entrevistas, seguida de la  
categorización de las respuestas en temas clave relacionados con la docencia, la RSU y la transformación  
social. Posteriormente se aplicó un enfoque hermenéutico en el que se interpretaron las narrativas de los  
y las participantes para comprender las diversas formas en que los y las docentes perciben y construyen  
su rol en la promoción de un impacto positivo en la sociedad (Martínez-Usarralde et al., 2019, p. 149). El  
análisis de datos siguió las fases del enfoque temático. Posteriormente, se llevó a cabo la codificación axial  
y finalmente la codificación selectiva.  
Para garantizar la validez y confiabilidad del estudio, en primer lugar, se utilizó la triangulación  
de datos, con la información obtenida a través de las entrevistas, la revisión documental y el análisis  
contextual del entorno institucional. Además, las entrevistas y las categorías de análisis fueron sometidas  
a revisiones por pares realizadas por un panel de expertos. También se realizó un ejercicio de  
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retroalimentación con los y las participantes, en la cual se compartieron los resultados preliminares con  
algunos de los y las docentes entrevistados.  
Resultados  
Para iniciar el análisis, se generó una nube de palabras (Imagen 1) a partir de las entrevistas  
realizadas En esta representación inicial, pudimos encontrar que términos como "prácticas educativas",  
"autonomía", "creatividad" y "vinculación universidad-sociedad" destacan por su frecuencia, indicando  
su centralidad en las reflexiones de los participantes. Otros conceptos relevantes como "responsabilidad  
social", "desarrollo urbano", "pensamiento crítico" y "colaboración" reflejan la diversidad de dimensiones  
que abordan las metodologías empleadas en el contexto del estudio. Estos resultados iniciales establecen  
un marco de partida para entender cómo los docentes perciben y aplican las innovaciones pedagógicas  
en su quehacer cotidiano.  
Imagen 1  
Mapa de palabras de las respuestas de las y los informantes.  
Fuente: elaboración propia  
El acercamiento inicial en la nube de palabras posibilitó acercamientos más finos: al analizar  
desde una perspectiva hermenéutica las narrativas docentes, se encontró que con frecuencia las y los  
informantes tendieron a expresar que ciertas metodologías educativas emergentes no solo enriquecen la  
formación académica de los estudiantes, sino que también potencian su impacto en las comunidades  
donde se desenvuelven (ello con matices, que comentaremos más adelante). Las y los docentes  
describieron cómo estas prácticas están orientadas hacia la promoción de competencias transversales  
como la creatividad y el pensamiento crítico, necesarias para enfrentar los retos de un mundo en  
constante cambio. Además, los y las participantes tendieron a vincular estas metodologías con el  
desarrollo profesional de los y las estudiantes, destacando que les ofrecen herramientas prácticas y éticas  
para interactuar de manera significativa con su entorno social.  
Por ejemplo, al respecto de lo anterior, uno de los informantes comentó: “cuando mis alumnos  
hacen proyectos reales, se sienten importantes. (…) esa emoción que tienen al ver que su trabajo cambia  
algo de verdad, es muy padre” (informante docente 11, 2024). Otra docente, al referirse al aprendizaje  
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colaborativo, nos compartió que: “es que al principio los muchachos no querían trabajar juntos, pero  
cuando los poníamos en equipos para resolver algo, (…) se dieron cuenta de que sí podían aprender más  
de lo que pensaban (…) eso cambia la dinámica por completo (…) empiezan a confiar en ellos mismos y  
entre ellos” (informante docente 06, 2024).  
En otra vertiente, también se reflejaron las tensiones y desafíos de estas metodologías. Otro  
docente, por ejemplo, señaló: “lo difícil es que a veces no hay tiempo ni recursos suficientes. Muchos  
(estudiantes) quieren hacer cosas grandes, pero el tiempo nos frena. (…) pero pues, bueno, hacemos lo  
que podemos” (Informante docente 01, 2024).  
En una aproximación agregada a los dichos de las y los informantes, se halló que las metodologías  
educativas no solo se perciben por ellos como potenciales elementos para enriquecer la formación  
académica de los y las estudiantes sino que también fortalecen su impacto social y profesional, dado que  
el discurso de las y los docentes se orienta en el sentido de que las prácticas emergentes estudiadas se  
relacionan con los aspectos de desarrollo profesional, impacto en las comunidades, creatividad y  
pensamiento crítico, entre otros.  
Entre las prácticas emergentes comentadas por las y los participantes en la investigación, el  
aprendizaje colaborativo fue señalado como un catalizador clave para la transformación de las dinámicas  
en el aula. Según los y las informantes, este enfoque no solo fomenta la comunicación efectiva y el trabajo  
en equipo entre los estudiantes, sino que también les permite desarrollar habilidades de resolución  
conjunta de problemas. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que subraya la importancia de las  
interacciones horizontales en los procesos educativos. Es importante precisar aquí que las y los docentes  
no mencionaron de manera expresa el concepto de “aprendizaje colaborativo”, sino que lo empleamos  
aquí para agrupar una serie de apreciaciones que se realizaron por las y los informantes durante las  
entrevistas para describir arreglos específicos de trabajo con los grupos de la licenciatura bajo análisis.  
Lo mismo con la noción de “aprendizaje basado en proyectos”, de la que hablaremos a continuación.  
Por otro lado, el aprendizaje basado en proyectos (ABP) fue identificado como una estrategia  
poderosa para trascender las fronteras del aula y vincular el aprendizaje con problemáticas reales. Los  
participantes señalaron que esta metodología facilita la integración del conocimiento teórico con  
aplicaciones prácticas, al involucrar a los estudiantes en el diseño e implementación de soluciones  
sostenibles para desafíos sociales, económicos o ambientales. Ejemplos de ello son las siguientes  
afirmaciones de las y los informantes:  
“Antes, en mi clase cada quien hacía lo suyo (…) no había mucha interacción (…) luego empecé a  
ponerles más actividades colaborativas (…) los chicos (ahora) ya no solo compiten; (ahora) se  
sientan, platican, se escuchan (…) es que sí hay que combatir la individualidad (…) muchos están  
muy acostumbrados a trabajar solos, se les dificulta mucho (trabajar en equipo)” (Informante  
docente 04, 2025).  
“Los puse a hacer una propuesta para mejorar la biblioteca escolar (de la escuela primaria en la  
que las y los estudiantes realizan sus prácticas profesionales). Al principio estaban como en shock,  
pero a poco se organizaron y empezaron a apoyarse” (Informante docente 02, 2025).  
“Cuando les dije lo de diseñar el sistema de identificación de casos de piojos (para una escuela en  
una comunidad rural) (…) (los y las estudiantes) no podían creer que fueran ellos quienes harían  
algo así, se les hacía mucho” (Informante docente 01, 2025).  
“Les dimos libertad para proponer ideas y se les ocurrió reforestar con árboles (en las  
instalaciones de la Universidad) (…) lo mejor fue cuando sí realmente trabajaron en equipo en  
eso” (Informante docente 04, 2025).  
Los resultados también evidenciaron cómo estas prácticas educativas emergentes han fortalecido  
el vínculo entre la universidad y las comunidades locales. Los y las docentes destacaron, a través de sus  
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narrativas, que estas metodologías tienden a fomentar formas de interacción más recíprocas, donde tanto  
la comunidad como la institución educativa se enriquecen mutuamente. Los y las informantes relataron  
ejemplos específicos de ello, en particular: algunas iniciativas de desarrollo comunitario desarrolladas en  
el marco de las propias actividades de clase. Uno de los casos más interesantes fue el despliegue de un  
proyecto de erradicación de piojos en una localidad rural cercana a la Universidad. Los y las estudiantes,  
bajo la orientación de sus docentes, realizaron el desarrollo de un proyecto de erradicación de piojos en  
una localidad rural cercana a la Universidad. Los y las estudiantes, bajo la orientación de los docentes,  
realizaron un diagnóstico para comprender la magnitud del problema y las prácticas de higiene  
predominantes en la comunidad. A partir de este análisis, diseñaron un mini taller enfocado en la  
prevención y el tratamiento de infestaciones, distribuyeron materiales informativos accesibles y  
promovieron el uso de remedios efectivos y asequibles.  
Imagen 2  
Relaciones entre conceptos clave derivados de las narrativas docentes.  
Fuente: elaboración propia  
En el ánimo de facilitar la organización de los resultados obtenidos, estructuramos enseguida los  
principales hallazgos en tres categorías clave:  
Tipo de práctica educativa  
Aprendizaje basado en proyectos (ABP). El ABP apareció en las evidencias de la investigación  
como una estrategia clave para trascender los límites del aula, vinculando el conocimiento teórico  
con aplicaciones prácticas. Los hallazgos obtenidos muestran que este enfoque permitió a las y a  
los estudiantes enfrentar desafíos sociales reales. Por ejemplo, en el caso del proyecto de  
reforestación, los y las estudiantes no solo trabajaron en equipo para identificar las áreas críticas,  
sino que también gestionaron recursos y ejecutaron actividades en el terreno. De igual forma, el  
desarrollo del sistema para la identificación y prevención de piojos demostró cómo los  
estudiantes, guiados por sus docentes, aplicaron estrategias basadas en diagnósticos locales para  
diseñar talleres y materiales accesibles. Este caso específico evidencia cómo el ABP genera un  
impacto directo y medible en las comunidades, al tiempo que proporciona a los estudiantes una  
experiencia transformadora que trasciende el aprendizaje tradicional.  
Aprendizaje colaborativo: en los resultados de la investigación, el aprendizaje colaborativo se  
destacó por fomentar dinámicas horizontales y de trabajo en equipo. Los hallazgos sugieren que  
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esta metodología enfrentó inicialmente resistencia entre los y las estudiantes, quienes, según sus  
docentes, estaban acostumbrados a un trabajo más individualista. Sin embargo, a través de  
actividades diseñadas para resolver problemas colectivos, como las propuestas para mejorar  
bibliotecas escolares y otros espacios comunitarios, los y las estudiantes comenzaron a percibir el  
valor de la colaboración y la comunicación efectiva. Un caso representativo fue compartido por el  
informante docente 06, quien narró cómo los y las estudiantes, tras superar sus reservas iniciales,  
aprendieron a apoyarse mutuamente en actividades prácticas, generando un cambio positivo en  
la dinámica del grupo.  
Imagen 3  
Comparación de las metodologías educativas emergentes.  
Fuente: elaboración propia.  
Impacto social  
Proyectos comunitarios: Los hallazgos más destacados en esta categoría se vinculan al impacto  
tangible que los proyectos estudiantiles tuvieron en las comunidades locales. Por ejemplo, el  
proyecto de prevención de piojos no solo benefició directamente a la comunidad rural donde se  
implementó, sino que también promovió un mayor sentido de pertenencia entre los y las  
estudiantes. El ejercicio de recopilación de datos y la interacción directa con las familias de la  
comunidad permitieron que se experimentara de primera mano la relevancia de su trabajo en  
contextos reales, reforzando su compromiso con la responsabilidad social universitaria (RSU).  
Vinculación universidad-comunidad: El análisis de las entrevistas reflejó además cómo los y las  
docentes percibieron estas metodologías como catalizadores para reforzar el vínculo universidad-  
comunidad.  
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Competencias desarrolladas  
Competencias académicas: se encontró también evidencia de que las metodologías  
implementadas por las y los docentes favorecieron el desarrollo de habilidades fundamentales  
para la investigación aplicada y la gestión de proyectos. Al involucrar a las y los estudiantes en  
actividades prácticas, se les desafió a aplicar conocimientos teóricos en situaciones concretas,  
como el diseño de talleres y la creación de soluciones específicas para problemáticas  
comunitarias.  
Competencias personales y sociales: entre las competencias transversales encontradas en  
la investigación, que se fomentaron por el cuerpo docente, destacan el pensamiento crítico, la  
creatividad y la empatía, las cuales se fortalecieron significativamente a través de las experiencias  
pedagógicas propuestas. En el caso del proyecto de prevención de piojos, por ejemplo, las y los  
estudiantes tuvieron que diseñar mensajes culturalmente apropiados y comprensibles para la  
comunidad, lo que implicó identificar y analizar barreras culturales y económicas.  
Transformación docente: se encontró que las y los docentes también vivieron una  
transformación en alguna medida significativa en sus enfoques pedagógicos. Ellos y ellas  
señalaron que estas metodologías les llevaron a repensar su rol en el aula, evolucionando hacia  
una función más orientada a guiar y facilitar el aprendizaje.  
Discusión  
Los hallazgos de este estudio muestran que la docencia universitaria contribuye activamente a la  
transformación social cuando se respalda con políticas educativas adecuadas (Alvarado, 2020, p. 137). A  
la luz de los hallazgos, consideramos que uno de los retos más significativos es la necesidad de reformular  
las metodologías de enseñanza para alinearlas con las demandas de un mundo en constante cambio,  
caracterizado por avances tecnológicos, transformaciones sociales y económicas, y una creciente  
necesidad de inclusión y equidad educativa. Gezuraga (2024, p. 1) plantea que el liderazgo docente es un  
elemento clave para la transformación educativa. En nuestra investigación, observamos que los docentes  
que adoptaron enfoques participativos y metodologías activas generaron un mayor impacto en el  
aprendizaje de sus estudiantes, lo que coincide con los hallazgos de este autor.  
En este sentido, vemos que la innovación pedagógica desempeña un papel central al reconfigurar  
el enfoque de la enseñanza hacia uno más dinámico, participativo y orientado a la solución de problemas.  
Para maximizar su impacto, es esencial fomentar una cultura de colaboración entre docentes, la cual no  
solo permita el intercambio de experiencias, sino que también impulse la construcción conjunta de  
estrategias pedagógicas innovadoras. Esta colaboración interdisciplinaria puede actuar como un motor  
para enfrentar desafíos sociales complejos, promoviendo una enseñanza que trascienda la simple  
transmisión de conocimientos y que aborde de manera crítica las problemáticas sociales contemporáneas  
La implementación de metodologías como el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje basado en  
proyectos (ABP), hallados en esta investigación, ejemplifica cómo las estrategias pedagógicas emergentes  
pueden fortalecer los vínculos entre la universidad y la comunidad. Los resultados muestran que los  
estudiantes desarrollaron pensamiento crítico y creatividad a través de proyectos reales, como la mejora  
de la biblioteca escolar y el sistema de identificación de piojos. Además, han impulsado un cambio en el  
rol del docente, quien ahora tiende a actuar como guía en procesos de transformación social.  
Adicionalmente, consideramos que el desarrollo de una docencia transformadora requiere marcos  
normativos que respalden y faciliten la innovación pedagógica. Según la UNICEF (2017, p. 14) “las  
políticas educativas deben priorizar la inclusión y la justicia social”. En este sentido, los resultados  
sugieren que la adopción de metodologías emergentes, como el aprendizaje basado en proyectos, puede  
contribuir a estos objetivos al involucrar a los estudiantes en problemáticas reales de sus comunidades  
Esto implica no solo la creación de programas de formación docente que prioricen enfoques críticos y  
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transformadores, sino también la generación de espacios institucionales donde los educadores puedan  
experimentar, reflexionar y ajustar sus prácticas pedagógicas (Gezuraga, 2024, p. 5).  
Imagen 4  
Impacto acumulativo de las prácticas educativas emergentes.  
Fuente: elaboración propia.  
Los resultados sugieren que el impulso de estrategias como el aprendizaje colaborativo y el ABP  
favorece la adopción de prácticas educativas emergentes con impacto positivo en el aula y en la  
comunidad (Imagen 4). Se encontró además que otro aspecto crucial de la discusión radica en el enfoque  
bidireccional de la vinculación entre la universidad y la comunidad. Este vínculo no debe concebirse  
únicamente como una transferencia de conocimiento desde la academia hacia el entorno social, sino  
como una interacción recíproca en la que ambos actores se benefician (Santana, et. al., 2023, p. 279). La  
comunidad aporta contextos reales, problemáticas urgentes y experiencias prácticas, mientras que la  
universidad contribuye con conocimiento especializado, herramientas metodológicas y recursos que  
potencian las soluciones locales. Este intercambio fortalece tanto la relevancia social de la educación  
superior como la formación integral de los estudiantes, al enfrentarles a realidades complejas que  
demandan soluciones sostenibles.  
Si bien se identificaron desafíos en la implementación de estas metodologías, también emergieron  
oportunidades clave para transformar la educación superior y fortalecer su impacto social. Estas  
oportunidades se derivan de la creciente conciencia sobre la importancia de la responsabilidad social  
universitaria y de los avances tecnológicos que pueden facilitar la implementación de metodologías  
innovadoras (Canquiz, y Valarezo, 2020, s.p.). Asimismo, el interés de los y las docentes en adoptar  
enfoques pedagógicos más inclusivos y transformadores es una base sólida para construir modelos  
educativos que respondan efectivamente a las necesidades del siglo XXI.  
Conclusiones  
La docencia universitaria, entendida como un espacio donde convergen la innovación pedagógica  
y la responsabilidad social, representa un factor clave para promover transformaciones significativas en  
la sociedad. Más allá de su rol tradicional en la transmisión de conocimientos especializados, la educación  
superior tiene la capacidad de formar profesionales competentes, conscientes y comprometidos con los  
valores de justicia social e inclusión.  
El impacto de la docencia se evidencia en su capacidad de generar conexiones significativas entre  
la universidad y la comunidad, facilitando un aprendizaje contextualizado y socialmente relevante. Este  
vínculo, entendido como un proceso bidireccional, permite no solo abordar problemáticas sociales  
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urgentes, sino también formar a los estudiantes como agentes activos en la generación de soluciones  
innovadoras. La incorporación de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y la  
enseñanza colaborativa ha demostrado ser una herramienta eficaz para lograr este propósito,  
potenciando tanto las competencias académicas como el desarrollo de habilidades sociales y éticas  
necesarias para un impacto positivo en el entorno.  
Este potencial transformador requiere un entorno institucional y normativo que respalde estos  
esfuerzos. Las políticas educativas juegan un papel central, y su diseño debe enfocarse en la promoción  
de la innovación pedagógica, el fortalecimiento de la vinculación comunitaria y la integración de objetivos  
orientados a la equidad y la justicia social. En este sentido, resulta fundamental que las instituciones  
educativas y los sistemas de formación docente fomenten el desarrollo de competencias técnicas,  
pedagógicas y éticas que habiliten al profesorado para liderar procesos de transformación educativa.  
Asimismo, las instituciones de educación superior deben consolidarse como espacios que  
promuevan la participación activa, la inclusión y la equidad. Estas condiciones son necesarias para  
garantizar que docentes y estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino que también asuman un rol  
activo en la construcción de una sociedad más justa y preparada para enfrentar los desafíos del siglo XXI.  
Una docencia universitaria innovadora y socialmente comprometida puede contribuir al  
desarrollo de modelos educativos que atiendan los retos actuales, como la inclusión y la equidad. Con el  
apoyo adecuado de las políticas públicas y un compromiso sostenido por parte de las instituciones, este  
enfoque puede contribuir de manera significativa a la generación de un impacto positivo y duradero en  
la sociedad.  
Referencias  
Alvarado Rodas, H. R. (2020). Competencias digitales en el proceso de enseñanza-aprendizaje del  
docente y estudiante. Revista Guatemalteca de Educación Superior, 1(1), 137-153.  
Canquiz, L., y Valarezo, J. (Comps). (2020). Formación Tecnológica y Responsabilidad Social  
Universitaria. Ediciones UTMACH.  
Condori, M., Villavicencio, A. y Reyna, G. (2022). Responsabilidad social universitaria: Percepción de  
docentes y autoridades de universidades públicas peruanas. Revista de Ciencias Sociales  
(Ve), 28(6), 314-323.  
Gezuraga, M. (2024). La importancia de la responsabilidad y el compromiso social docente. UPV/EHU.  
Labraña, J., y Brunner, J. J. (2022). Transformación de la educación superior latinoamericana y su  
impacto en la idea de la universidad. Perfiles Educativos, 44(176), 138-151.  
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