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E x p l o r a c i o n e s é t i c a s  
Analéctica y resistencia desde la  
transnacionalidad indígena en  
clave audiovisual  
Alan Quezada Figueroa  
Universidad Autónoma de Chihuahua  
Recibido: 2026/03/17  
Aceptado para su publicación:  
2026/03/21  
Publicado: 2026/03/23  
Resumen: la gran oferta cinematográfica comercial e industrial occidental, por un lado, y su contraparte lla-  
mada artística, resultan dos lados de la misma moneda que oxigena a la maquinaria moderno-capitalista; ade-  
más de la saturación de productos de streaming y diversos contenidos audiovisuales, se invade el imaginario  
sensible, en cuanto a una ilusión de libertad de elección, para el consumo de contenidos. El ejercicio creativo  
de las naciones indígenas, en este sentido, resulta ya un movimiento en resistencia, al presentarse, en todo  
caso, como lejano, desde un sentido de pertenencia; consumimos más aquello que se nos oferta inmediata-  
mente o lo que nos sugiere el algoritmo basado en gustos —no necesariamente propios— creados por la indus-  
tria del entretenimiento, por lo que ir en búsqueda de nuevos horizontes, éticos y estéticos, ya no resulta una  
opción deseable, otros han hecho ese trabajo por nosotros, es decir: dictarnos el gusto y con ello el deseo que  
deviene en consumo.  
Palabras clave: cine, estética, ética, analéctica y colonialismo  
Abstract: the vast offer of Western commercial and industrial cinema, on the one hand, and its so-called  
artistic counterpart, are two sides of the same coin that fuels the modern capitalist machine. Beyond the sa-  
turation of streaming products and diverse audiovisual content, the sensory imagination  
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is invaded, creating an illusion of freedom of choice in content consumption. The creative endeavors of Indi-  
genous nations, in this sense, already constitute a movement of resistance, appearing, in any case, as distant  
from a sense of belonging. We consume more of what is immediately offered to us or what is suggested by  
the algorithm based on tastes—not necessarily our own—created by the entertainment industry. Therefore,  
seeking new ethical and aesthetic horizons is no longer a desirable option; others have done that work for us,  
dictating our tastes and, consequently, the desires that lead to consumption.  
Keywords: cinema, aesthetics, ethics, analectics and colonialism  
Introducción: Se está generando una transforma-  
posicionamientos desde nuestro lugar de enunciación  
ción, a escala considerable, si bien no a niveles exorbi-  
y con un ánimo intercultural, en el que conozcamos  
tantes, pero sí significativa, en función de un diálogo la diversidad de posturas, sin aquella romantización  
incluyente y amoroso de las comunidades del Sur, en  
el Sur global. La batalla no ha sido, ni está resultando  
sencilla, pues entre dicho alejamiento y una produc-  
ción que históricamente ha estereotipado las poéti-  
cas originarias, las ha ofrecido más como otra oferta  
colonial que exotiza sus discursos, finalmente desa-  
rrollados por la mirada colonial, imperialista, y no  
como el acceso a una realidad diversa y profunda en  
la que merece la pena adentrarse, pensar, gozar y con  
la que se desee colaborar, como si hubiese una barrera  
infranqueable de sentido que, en el fondo, nos busca  
interpelar, desde las poéticas profundas.  
que le resta importancia a lo fundamental: la produc-  
ción, la reproducción y el desarrollo de la vida, que es  
el principio material, ético, de la Filosofía de la libera-  
ción (Dussel, 2011).  
Es en este sentido que la analéctica opera como un  
espacio de reconocimiento más allá de la mera catego-  
ría del diálogo, que se desarrolla en dos sentidos, en el  
que una de las posiciones resulta dominante. En este  
caso, se trata de un intercambio, pero desde la cate-  
goría de la exterioridad, es decir, aquellas y aquellos  
que quedaron fuera del sistema moderno capitalista,  
y que no fueron tomados en cuenta en el avance inmi-  
nente de dicho sistema. Ahora el diálogo surge, pero  
Enel2025tuvolugarelXVFestivalInternacionalde  
Cine Indígena, en Perú, que congrega a una cantidad desde esa exterioridad, desde las y los negados que no  
importante de naciones indígenas latinoamericanas.  
Ya no sólo se trata de resistencia a la occidentaliza-  
han sido tomados en cuenta, sin considerar la direc-  
ción de dicho intercambio desde una autoridad, sino  
ción oculocéntrica (Pallasmaa, 2006),contemporánea, con un horizonte común, porque ya no suponemos  
que no sólo pone el acento sensible en el ver, sino que una totalidad, que sólo representaba a unas y a unos  
además dicta la dirección de la mirada, en aras de una  
creación de sentido condicionada por las trasnaciona-  
les audiovisuales; en este caso se destaca también un  
ejercicio analéctico —un diálogo desde la pluralidad y  
con responsabilidad ética—, respecto de temas críti-  
cos en los que urge suscribirnos como humanidad, en  
el mundo contemporáneo. Uno de ellos es el llamado  
al cuidado del Planeta; es momento de pensar dichos  
cuantos, “la totalidad es puesta en cuestión por la in-  
terpelación provocativa del otro. Saber escuchar la  
palabra es tener conciencia ética.” (Dussel, 2011: 239)  
Ya Carlos Lenkersdorf (2002) nos refería esta nece-  
sidad de aprender a escuchar, más allá de la práctica  
cotidiana que suele alejarse del sentido sensible. En-  
tre las categorías que nos ofrece desde su experiencia  
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en el mundo tojolabal resalta el vocablo tik, que nos  
No es suficiente la teoría y el discurso, sino lapraxis  
regala una perspectiva de la praxis desde lo común,  
que se genera desde la sensibilidad y la interpelación,  
porque no se puede dejar a nadie fuera en la toma de “El momento analéctico es a irmación de la exterio-  
decisiones, desde una posición amplia, pluriversal  
y cosmocrática. No es posible tomar decisiones que  
afecten a las y los otros, incluida la tierra, los ríos, la  
vegetación, ni cualquier instancia natural que nos  
ridad: no sólo es negación de la negación del sistema  
desde la afirmación de la totalidad.” (Dussel, 2011:  
240) Surge desde la libertad incondicionada, revolu-  
cionaria e innovadora. El proceso analéctico permiti-  
rodea. Para estos fines no basta con aprender a escu- ría detectar las interpelaciones de las y los oprimidos  
char, sino que hay que reaprender a sentir, esto es: que han habitado la exterioridad, lo que representa  
recuperar y reconstruir una sensibilidad secuestra- una base sensible para el reconocimiento ético, que  
da por la seducción de la cosmética que se impregna  
en nuestros deseos más profundos, haciéndoles cada  
tiene miras de llegar a la acción. A decir del filósofo  
cubano Raúl Fornet Betancourt (2002), no nos pode-  
vez más superficiales y menos éticos, guardando poca mos detener en los meros conceptos occidentales, es  
responsabilidad no sólo con la comunidad humana,  
sino con cualquier tipo de vida.  
imprescindible acceder a otro saber, un saber verda-  
deramente sabio, más allá de los términos europeos.  
Estas cinematografías son también conceptos, son  
imagen pensamiento (Deleuze, 1985) que tienen algo  
que decirnos, como cada lengua lo hace. Para Lenker-  
sdorf, cada idioma guarda en sí un sistema filosófico  
amplio y diverso, porque representa una constelación  
de ideas, saberes, afectos y sentires, que han dado  
paso a organizaciones otras, que resultan ricas en sus  
contenidos.  
Merece la pena poner atención en estas otras di-  
námicas para habitar el mundo, más allá de su mera  
categorización romántica y exótica. El tik, que dic-  
tamina el camino del nosotros (Lenkersdorf, 2002) y  
nosotras no es una mera retórica conceptual, sino el  
desarrollo práctico en todos los sentidos de la vida de  
la comunidad tojolabal. Por ejemplo, cuando alguien  
escribe un poema o una canción, no existe la figura de  
la autoría, como solemos pensarlo desde la moderni-  
dad occidental; si se le pregunta a quien elaboró dicho  
Las propuestas que aquí se mencionarán, mues-  
tran directamente un proceso descolonial, que ofrece  
material quién ha sido el o la creadora, siempre res- horizontes diversos para la construcción de la paz y el  
ponderán con el tik, que significa que todas y todos respeto por la vida. Para Fornet Betancourt esta ex-  
han sido responsables y valiosos para la consecución  
clusión conceptual, en cualquier dirección, no es jus-  
de tal producto. Esto es importante, porque responde ta, porque la justicia significa ajustarse a la comuni-  
a la forma de la organización y de creación de los pro- dad; cuando conocemos, co-nacemos en comunidad,  
ductos audiovisuales —o quizá la mayoría de estos—,  
porque es una disposición cognitiva ante las otras y  
que se presentan en el mencionado al inicio, festival los otros en aras de una nosotridad. Esto es: ir más allá  
de cine. No existe la figura de realizador o director, de la epistemología sujeto-objeto, sino la disposición  
sino de responsable o comunicador indígena; las pre- sujeto-sujeto, porque si no se recae en el proceso colo-  
miaciones no son premios en efectivo y no existe el  
nial de descubrimiento, que es lo que por años desa-  
glamour clásico de estos espacios, sino el trabajo co- rrolló un cine con pretensiones indigenistas, que re-  
lectivo que se comparte y un principio de esperanza,  
como antecedente de praxis.  
ducía al indígena a la mirada occidental, no buscaba  
adentrarse en su horizonte de sentido, sino de  
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interpretarles, sin ninguna responsabilidad ética,  
serigrafiada con la imagen de un revolucionario, que  
epistemológica y sensible. El imperativo, menciona el lleva un poder de fetichización que rebasó el discurso  
filósofo, es ensanchar el mundo desde la diversidad; original de lo que supuestamente representa.  
apelar por un mundo en el que realmente quepan mu-  
La verdadera resistencia ha tenido lugar desde la  
chos mundos, “Romper este circuito de normaliza-  
exterioridad y no desde el impacto mediático de los  
ción es fundamental para hacer que la vida importe.”  
circuitos tradicionales. Se trata de aquellos movi-  
(Reguillo, 2021: 15). Es por ello que aquí se entiende  
mientos creativos entre el cine y la comunicación, que  
al cine como un medio de lenguaje en movimiento,  
se han generado desde el Sur global, desde la segunda  
abierto a la interculturalidad, porque el acceso desde  
mitad del siglo pasado.  
la visualidad ofrece grandes oportunidades, cogniti-  
vas y sensibles, desde las que comienza a formularse  
Estos movimientos no han sido ajenos a los movi-  
una potencia de responsabilidad ética. Su filosofía mientossocialesdegruposespecíficosinvisibilizados,  
intercultural parte del principio de identidad con- antes bien, han surgido con ellos. Nuestro Festival  
ceptual, no se trata de disolver las diferencias, antes  
bien parte de esas diferencias, porque se asume que  
toda diferencia está en relación, no estamos asilados  
y aisladas. Uno se vuelve un poco el otro o la otra, al  
Internacional de Cine Indígena lleva desarrollándo-  
se desde 1985, pero le antecede un sinnúmero de es-  
fuerzos que llevaron contenido un espíritu liberador;  
en esta construcción, como todo trabajo con miras a  
entender su posición, cuando hay una disposición lograr una meta imprescindible, hubo tropiezos en  
analéctica, de lo contrario sería la continuación del el camino, la vía de la crítica dura es el equívoco, de  
proyecto encubridor que Enrique Dussel (1992) distin- lo contrario no habría un aprendizaje importante.  
guiría como el encubrimiento del otro.  
No debemos olvidar que el acondicionamiento de los  
formatos tradicionales es muy profundo aún, cuando  
pensamos en las realizaciones de cine y sus festivales,  
así como las conceptualizaciones colonialistas con las  
que por mucho tiempo asumimos el mundo.  
Tal vez el concepto de resistencia ha perdido, cada  
vez, más dimensión en los tiempos que corren, como  
si no se tratase de un fenómeno clave de transferen-  
cia, para llegar a un objetivo que se considere impor-  
tante, es decir: una transformación social. Los con-  
ceptos suelen trivializarse en su uso desmesurado,  
Un ejemplo icónico para dicha construcción ha  
sido el trabajo del cineasta boliviano y padre de uno  
perdiendo su verdadera dimensión, los medios audio- de los pilares del CEFREC (Centro de Formación y Rea-  
visuales se han encargado de ello; la oferta es cada vez  
lización Cinematográfica), Iván Sanjinés, Jorge Sanji-  
más desbordante. Se ofrece una idea de resistencia o  
nés, quien nunca buscó el protagonismo en cuanto a  
incluso de revolución, bastante domesticada; las pro- su labor cinematográfica y social, sino que siempre se  
ducciones más comerciales presumen desmantelar asumió como parte de su grupo de trabajo: UKAMAU.  
el teatro neoliberal y colonial, asumiendo, supuesta- Que es el mismo nombre de la primera realización del  
mente posiciones críticas ante el sistema, hasta lle- grupo y que, a pesar de ser un filme bastante revolu-  
gar al sinsentido de la revolución. La catársis Disney  
ha neocolonizado expresiones locales, apareciendo  
como sus aliados, se trata de cuotas de la corrección  
cionario, en el que se narra la violación de una campe-  
sina india, por parte de un terrateniente y la vengan-  
za que esto conlleva, el cineasta no quedó plenamente  
política que demandan los tiempos que corren, pero convencido de este ejercicio, ya que, aun así, había  
en las que también va contenido un extractivismo es- muchos sesgos en cuanto a la forma de realizar la pe-  
tético; esta estrategia es tan antigua como la playera  
lícula, se trata de algunas omisiones y en otros casos,  
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de formatos de un cine imperialista. Con el tiempo, y  
como lo narra en su libro Teoría y práctica de un cine  
junto al pueblo (1979), Sanjinés comprendió la impor-  
Se comprendía la necesidad de la interpelación,  
para generar un verdadero cine transformador, se  
elimina el uso del primer plano y se da paso al plano  
tancia de generar un discurso que no tenía que tra- secuencia integral, apelando a la mirada que las y los  
tarse de sí mismo y su horizonte de sentido, sino el de  
quienes deseaban retratar en sus filmes.  
indios no entendían, al ver dicho primer plano, es  
decir, la concepción occidental de la mirada, o lo que  
Joaquín Barriendos (2011) conceptualizaría como la  
colonialidad d el ve r. Asimismo, se deja de representar  
meramente al indio, para dar lugar a su propia actua-  
ción, colaboran no actores, no sólo para las actuacio-  
nes, sino para el guion, la realización y la concepción  
histórica de los acontecimientos por filmar. Se con-  
virtió en una labor comunitaria, el grupo aprendió  
a solicitar el permiso de toda la comunidad —y no en  
la figura de un líder inexistente, que en realidad solo  
existía en su imaginario colonial—. Otro de los sellos  
imprescindibles en la cinematografía de UKAMAU,  
es el uso de los idiomas originarios, lo que conseguía  
más consistencia en cuanto a los alzamientos de voz,  
respecto de la represión, el despojo y los crímenes de  
los que estos grupos originarios han sido víctimas  
históricas, que es lo que tienen en común con los gru-  
pos indígenas de nuestros territorios, “La comunidad  
campesina es un solo protagonista.” (Calvo, 2014: 18).  
Es por lo mismo que, como el título de su obra lo  
indica, es un cine junto al pueblo, no del o para el pue-  
blo, sino un trabajo colectivo, así, película a película,  
el grupo iba incorporando elementos cada vez más  
críticos y asumía una importante presencia ética de  
respeto y reconocimiento, tan es así, que películas  
como Yawarr Mallku, Sangre de cóndor (1969), se con-  
virtieron en consignas pintadas en las paredes, cuan-  
do los grupos indígenas salían a las calles a marchar,  
como protesta de estar siendo víctimas de una erradi-  
cación programada, con el fin de ser despojadas y des-  
pojados de sus tierras. Para dicho filme, se entendía  
que la parafernalia cinematográfica clásica no sería  
la misma que la tradicional occidental, se trabajaba  
desde un lugar de enunciación distinto, por lo que, en  
este caso, los nueve miembros del grupo tuvieron que  
ir cargando todo su equipo por algunos terrenos inac-  
cesibles con vehículos, en las montañas.  
Habría muchas cosas qué decir al respecto del gru-  
po UKAMAU y más allá de ellos, a las y los actores que  
fueron pilares del movimiento del Nuevo cine lati-  
noamericano, de quienes hicieron grandes esfuerzos  
para el audiovisual en clave indígena, y quienes hi-  
cieron posible la edificación de los pilares necesarios  
para que hoy podamos charlar sobre un festival de  
cine indígena o de medios de comunicación indepen-  
dientes, en sus territorio; éste se vuelve, entonces, un  
texto injusto al no mencionarles, pero sobre todo, al  
no mencionar y adentrarse también al pensamiento,  
vida y obras de las y los protagonistas de los pueblos  
originarios, pero además de ser éste un espacio breve,  
habría que desarrollar una historiografía Otra, para  
hacerles justicia a ellas y a ellos —esfuerzo que me  
interesa retomar como horizonte de trabajo—, lo que  
En la permanente búsqueda de la integración y  
de no convertir su cine en un simple pasatiempo  
estético, Sanjinés llega a las comunidades indíge-  
nas, a las minas y a los barrios marginales, donde  
proyecta sus films para saber si verdaderamente  
consiguió traducir al celuloide lo medular de lo  
que intentaba retratar. Fue así que ese público le  
hizo notar que su cine era incompleto, insuficien-  
te, limitado; con defectos técnicos en concepción y  
contenido. Esa nueva lectura le aportó a Sanjinés  
formas diferentes de concebir su arte, lo cual co-  
menzará a volcar en sus sucesivos trabajos, encon-  
trando un estilo mucho más cercano a la concep-  
ción andina de la existencia. (Calvo, Estética de la  
desesperación: 17)  
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podría hacer caer a esta presentación como incohe-  
rente.  
pre me llamó la atención por su conflictividad y  
la situación tan difícil vivida por las comunidades  
indígenas. En esa época el país estaba inmerso en  
un contexto de violencia como sigue viviéndose  
en la actualidad. Contexto que generaba la necesi-  
dad de que los pueblos indígenas se capacitaran en  
la realización audiovisual y nosotros estábamos  
para eso, para empezarnos a sumar. Era un tema  
de urgencia, contribuir en cómo el video o el cine  
pueden ser un arma de defensa, de fortalecimiento  
y de interpelación o denuncia. (Sanjinés, 2013: 10)  
Como mencioné antes, otro de los personajes clave  
en esta construcción de cooperación y trabajo, es el  
hijo del cineasta boliviano Jorge Sanjinés, el también  
cineasta y comunicólogo, Iván Sanjinés, quien en su  
evidente formación de perspectiva —al crecer con el  
grupo UKAMAU—, desarrolla sus propios esfuerzos  
de colaboración con las comunidades andinas. Ya en  
1989 funda el Centro de Formación y Realización Ci-  
nematográfica y comienza trabajando con mujeres  
indígenas aymaras y los hijos de los mineros. Desa-  
Ha habido festivales de CLAPI que se han hecho  
rrolla aportes importantes para la creación de me- con casi nada de dinero, la importancia de estos festi-  
dios radiofónicos y televisivos locales, en los que las vales radica en compartir la imagen y la palabra, para  
mujeres de las comunidades consiguen hacer un tra- construir cooperación y praxis liberadora.  
bajo fundamental. El joven cineasta tuvo desde la in-  
Éste es un Festival que es importante tanto para  
fancia un privilegiado acercamiento al pensamiento  
los pueblos indígenas como para el resto de la so-  
ético, crítico y descolonizante, luchó por trabajar con  
ciedad. En él se posibilita el diálogo intercultural  
el cine como una forma de desarrollo comunitario,  
entre unos y otros para mirarse, reconocerse y  
más allá de su forma industrial. En 1992 la CEFREC se  
descubrir qué hay luchas comunes y también dife-  
integra a CLACPI (Coordinadora Latinoamericana de  
rencias, pero que en el fondo existen preocupacio-  
Cine y Comunicación de los Pueblos Originarios).  
nes que a todos nos movilizan: preocupaciones en  
Una de sus ideas más revolucionarias, ante otros  
festivales más tradicionales, es que renunció al uso  
del celuloide, en cuanto a ese imperialismo técnico  
para construir cine y dio paso al uso del video, com-  
prendiendo que los medios no tenían que obedecer a  
normas occidentales de creación de realización. Con  
todo, Sanjinés no infravalora el ejercicio de estos  
otros espacios y busca colaborar y construir colecti-  
vidad y cooperación internacional  
relación a la madre tierra, en relación al tema am-  
biental, en relación a la presencia de transnacio-  
nales o de megaproyectos. Estos son asuntos que  
involucran a todos y todas, y no sólo a las comuni-  
dades directamente afectadas. (Sanjinés, 2013: 20)  
La CLACPI busca ser un espacio que coadyuve al  
derecho a la comunicación de los pueblos origina-  
rios, pero que se destaca por y no ser dirigido por una  
autoridad exógena, “Rara vez se les ve como sujetos  
activos de su propia historia o ciudadanos de pleno  
En esa época teníamos pocos años de trabajo, es-  
tábamos desarrollando una reflexión sobre cómo derecho.” (Cyr, 2017: 101), intenta funcionar como  
el audiovisual podía ser útil a las luchas de los  
plataforma internacional que dé voz a las luchas y los  
pueblos indígenas, por eso llegamos a Colombia y  
movimientos basados en el espíritu de la comunidad.  
participamos en el primer taller de video indígena Desarrollan actividades como los laboratorios de ci-  
en Popayán, en el Cauca, financiado por la UNES-  
CO (Fondo de Naciones Unidas para la Educación,  
Ciencia y Cultura). La realidad de Colombia siem-  
nematografía indígena, publicaciones e informes de  
diagnóstico, asimismo los premios Anaconda, que  
además destacan, como realizaciones desde la amazo-  
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nia. En 1985, se desarrolla en México el Festival Ame-  
ricano de Cine de Pueblos Indígenas, bajo la dirección  
del antropólogo mexicano Alejandro Camino, ahí  
mismo se convoca a un segundo festival en Brasil, de  
manera que se va abriendo la brecha para comenzar  
con este movimiento. En 1995 se crea el primer Catá-  
logo de Cine y Video Indígena de América Latina y el  
Caribe y no es sino hasta el 2004 que por vez prime-  
ra un indígena, el zapoteco Juan José García, ocupa  
el cargo de coordinador general. Esto da muestra del  
sistemático trabajo y la toma de perspectiva crítica,  
que necesita de tiempo para irse afianzando y volver-  
se cada vez más aguda.  
En suma, una vez más se evidencia quién ha estado  
al resguardo de la protección del Planeta, es por eso  
que me permito indicar aquí lo que ellas y ellos mani-  
fiestan en su declaración, en función del acercamien-  
to directo a sus ideas.  
En ese sentido, frente a la dictadura del algoritmo,  
CLACPI ha fomentado decididamente el impulso  
de los medios indígenas, entendidos como un con-  
trapeso organizado ante el monopolio de los me-  
dios masivos comerciales y plataformas digitales.  
Por todo ello, nos pronunciamos en los siguientes  
aspectos:  
Nos pronunciamos de manera decidida por defen-  
sa de la vida, el territorio y por nuestro pleno de-  
recho a la comunicación. Pensamos que consolidar  
y tomar las riendas de la comunicación significa,  
en última instancia, asumir un destino colectivo  
propio.  
En 2021 se desarrolla el Encuentro Global de Muje-  
res Indígenas, en el que contribuye CLACPI y que re-  
sulta un ejercicio fundamental, para lo que Enrique  
Dussel (2015) llamó, la agenda ilosó ica para un diá-  
logo Sur-Sur, en este círculo de la palabra de mujeres  
indígenas de todo el planeta se discutió el papel de las  
mujeres indígenas en la actualidad, que es fundamen-  
tal en la construcción de la paz y de la justicia; recor-  
demos como ejemplo el caso de Cherán, en donde son  
las mujeres, quienes toman la iniciativa de acabar con  
el despojo. El festival de junio pasado, llevado a cabo  
en el Perú, dio pie a una declaración, a sus cuarenta  
años, en la que se expresa la necesidad de la lucha y la  
cooperación contra el despojo del que son las princi-  
pales víctimas, la persecución, la criminalización y el  
asesinato, así como el extractivismo de sus recursos,  
no sólo materiales, sino simbólicos y estéticos. Lo que  
he mencionado en otro momento como extractivismo  
estético.  
Manifestamos nuestra preocupación por la pre-  
sencia creciente del desarrollo tecnológico y la  
Inteligencia artificial que, si bien facilita algunas  
tareas usadas de manera crítica y responsable,  
también supone un reto y peligro para la autode-  
terminación y autonomía indígena.  
Saludamos a las naciones y pueblos indígenas de  
Perú.  
Agradecemos el proceso a CHIRAPAQ, AIDESEP  
y Escuela de Cine Amazónico y nos solidarizamos  
con su lucha y con la del pueblo peruano.  
Denunciamos la amenaza de conflictos bélicos en  
el mundo que vislumbran una potencial amenaza  
nuclear global.  
Los Pueblos originarios, una vez más, deben hacer  
frente a políticas con un claro componente racista,  
colonialista y discriminatorio que busca ignorar el  
valor intrínseco de la existencia de 500 millones de  
indígenas en todo el planeta (60 millones en terri-  
torio de Abya Yala) en cuyos territorios se conserva  
En Lima, a 24 de junio de 2025 (CLACPI, 2025)  
La autonomía visual se erige en estos espacios, con-  
tra la colonialidad del ver (Barriendos, 2011) y más  
el 83% de la biodiversidad mundial. (CLACPI, 2025) aún, la colonialidad del sentir (Quezada, 2020). La  
cámara consigue un uso ético y político, reinterpre-  
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ta la historia, las identidades y las imágenes, el “in-  
greso de una imagen ante una dimensión emocional  
que conmociona y transforma.” (Reguillo, 2021: 17)  
de establecimiento de un consenso ni olvido de los  
crímenes.” (Lefranc, 2004: 311-312) Si Rigoberta Men-  
chú hacía patente la necesidad de hablar la lengua del  
El cine indígena no sólo es un producto final, sino las opresor, que en su caso no se trataba solamente del  
relaciones y las experiencias que se tejieron en su de-  
sarrollo, el impacto de aquél en su propio contexto,  
el involucramiento comunitario y la cooperación, la  
participación de la palabra diversa, el consejo de las  
y los ancianos, el cumplimiento de las necesidades de  
la comunidad, la preservación de tradiciones, ideas,  
memoria, lengua y conceptos, para retransmitirles.  
Tiene alcances muy complejos que no vislumbra el  
cine industrial.  
inglés, sino también del castellano, la imagen cine-  
matográfica se convierte en un potente medio para  
lograr comunicar, no sólo conceptos sin más, sino  
gestos, afectos y sentimientos, que van imbricados en  
el llamado al reconocimiento y la interpelación, para  
apreciar lo diverso contra el “necropoder, un dispo-  
sitivo de muerte que avanza engullendo territorios,  
cuerpos y futuros.” (Reguillo, 2021: 14)  
Por cine indígena podemos entender más allá de  
un purismo en la realización por ellas y ellos mismos  
—aunque es un parámetro deseable—, la coopera-  
ción y la diversidad, pero jamás la invisibilización,  
la caricaturización o la estereotipación tradicional.  
Es polifonía, en lugar de una voz única, pero sin ro-  
mantización, siempre privilegiando el pensamiento  
crítico, “En este sentido, el cine indígena es acto de re-  
presentación. No se trata simplemente de invertir la  
imagen negativa en positiva, guardando así el aspec-  
to unidimensional de la mirada colonial, su realiza-  
ción implica pasar de una posición crítica a la acción.”  
(Cyr, 2017: 120)  
La autonomía visual no se trata, simplemente, de  
dejar que estos grupos desarrollen sus propios con-  
ceptos imagen, endógenamente, como si se tratara de  
darles la oportunidad de expresarse, cual si dependie-  
ra de alguna autoridad audiovisual o festivalera. En  
caso contrario, se trata de conseguir un perdón histó-  
rico, que sea sólo el parteaguas para la cooperación y  
las transformación de las condiciones mismas, en las  
que sus derechos son vulnerados, se trata de un per-  
dón simbólico, que se manifiesta desde la disposición  
ante las otras y los otros, en aras de un trabajo colabo-  
rativo, “el perdón no es una modalidad de resolución  
del conflicto que permita la restauración de una uni-  
dad preexistente […] no se trata de una «pragmática»  
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Bibliografía:  
Pallasmaa, Juhani (2006), Los ojos de la piel,  
Barcelona, Gustavo Gili.  
Barriendos, Joaquín (2011), “La colonialidad  
del Ver: Hacia un nuevo diálogo visual interepistémi-  
co”, en: Nómadas, número 35, Columbia University,  
Department of Latin American and Iberian Culture,  
Nueva York.  
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