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E x p l o r a c i o n e s é t i c a s  
Entre el mundo y el ser.  
La condición de caída en la  
existencia heideggeriana.  
Diego Sebastián García Enríquez  
Universidad Autónoma de Chihuahua  
Recibido: 2026/02/13  
Aceptado para su publicación: 2026/03/03  
Publicado: 2026/03/23  
Resumen: Este comentario de texto analiza el §38 de Ser y Tiempo de Martin Heidegger, centrándose en los  
conceptos de la caída (Verfallen) y la condición de estar arrojado (Geworfenheit) como estructuras fundamen-  
tales de la existencia humana (Dasein). La hipótesis principal sostiene que, lejos de ser una condición moral  
negativa o evitable, la caída constituye el modo inmediato y cotidiano en que el Dasein se encuentra inmerso  
en el mundo, disperso en la habladuría, la curiosidad y la ambigüedad. El método de investigación es herme-  
néutico-fenomenológico, siguiendo la analítica existencial de Heidegger para desentrañar la unidad entre el  
ser-en-el-mundo, el uno (das Man) y el arrojamiento. Las principales conclusiones revelan que la caída y el  
arrojamiento son dos caras de una misma facticidad: el Dasein, lanzado a un mundo no elegido, tiende a per-  
derse en lo cotidiano. Sin embargo, esta misma condición no es una prisión, sino el horizonte necesario desde  
el cual puede surgir la posibilidad de una existencia más auténtica y consciente de sí misma.  
Palabras clave: filosofía, Heidegger, dasein, caída, metafísica, cotidianidad  
Abstract: This text commentary analyzes §38 of Martin Heidegger’s Being and Time, focusing on the con-  
cepts of falling (Verfallen) and thrownness (Geworfenheit) as fundamental structures of human existence  
(Dasein). The main hypothesis argues that, far from being a negative or avoidable moral condition, falling  
constitutes the immediate and everyday mode in which Dasein finds itself immersed in the world,ndispersed  
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in idle talk, curiosity, and ambiguity. The research method is hermeneutic -nphenomenological, following  
Heidegger’s existential analytic to unravel the unitynbetween being-in-the-world, the “they” (das Man), and  
thrownness. The mainnconclusions reveal that falling and thrownness are two sides of the same facticity:n-  
Dasein, thrown into an unchosen world, tends to get lost in everydayness. However, this very condition is not  
a prison but the necessary horizon from which the possibility of a more authentic and self-aware existence  
can emerge.  
Keywords: Heidegger, Dasein, falling (Verfallen), thrownness (Geworfenheit), everydayness (das Man), facti-  
city.  
I. Introducción:  
El propósito de este comentario es analizar la caí-  
da y la condición de arrojo como rasgos estructura-  
les de la existencia. En el §38, Heidegger argumenta  
que el ser humano no escoge su punto de partida: in-  
gresa a un mundo ya establecido, repleto de costum-  
bres, significados y discursos. En esta circunstancia,  
la caída revela el modo en que el Dasein se pierde en  
lo cotidiano de la vida diaria. Para comprender este  
fenómeno, es necesario aceptar que la existencia se  
desarrolla en un equilibrio precario entre el olvido  
y la apertura, así como entre pertenencia y pérdida.  
La meta de este trabajo es entender su rol ontológi-  
co. Heidegger no aclara un error que se pueda corre-  
gir, sino una manera esencial de estar en el mundo.  
El ser humano no puede evitar su caída porque es  
parte de su estructura esencial. La oportunidad de  
ser auténtico o inauténtico solo puede surgir desde  
esa situación: “por cuanto siendo el mismo su pro-  
pia posibilidad”, (Vattimo 2002, 42). La organización  
del trabajo se lleva a cabo de manera paulatina: en  
primer lugar, se examina la estructura del ser-en-el-  
mundo y el rol que juega el individuo en lo cotidiano;  
luego, se analiza la caída (la ambigüedad, la curiosi-  
dad y la habladuría) y su relación con la condición de  
estar arrojado. Así, se toma en cuenta la unidad entre  
Una de las obras contemporáneas que más impacto  
ha tenido es Ser y Tiempo, la cual fue compuesta en  
1927 por Martin Heidegger. Con ella busca abordar  
nuevamente el tema del ser, que la tradición filosófica  
había convertido en un asunto abstracto y separado  
de la vida real. Discutir sobre el ser sin tener en cuen-  
ta la existencia es imposible, según Heidegger, pues  
esta se presenta en la experiencia cotidiana. Así, el  
propósito del proyecto Ser y Tiempo es examinar las  
estructuras fundamentales de la existencia humana  
—el Dasein— con el fin de comprender cómo se expre-  
sa el ser en la forma más directa de habitar el mundo.  
El §38 cumple un rol esencial en la obra. El Dasein,  
entendido como ser caído (Verfallen) en el mundo del  
uno (das Man), es la instancia en que la existencia se  
muestra más desnuda y marca el final del análisis de  
lo cotidiano. En este caso, Heidegger presenta más al  
ser humano por medio de la exposición que tiene ante  
un mundo que lo absorbe y lo precede.  
La caída no es una metáfora de moralidad ni un  
retroceso a una pureza que se ha extraviado. Es la  
manera genuina en que el Dasein vive entre las cosas,  
disperso entre ocupaciones, palabras y maneras de  
relacionarse que le dan significado a su vida, aunque estos dos períodos y su significado existencial dentro  
al mismo tiempo lo alejan de sí mismo. de la analítica heideggeriana.  
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II. El Dasein y la apertura del ser-en-el-mundo  
rencia; es decir que tienen significado en relación con  
el espacio que ocupan dentro del mundo total que el  
Dasein ya comprende. Vivir es estar inmerso en esa  
totalidad que está en constante cambio. En este sen-  
tido, el mundo es un entramado de posibilidades en el  
cual los individuos interactúan, interpretan y se co-  
nectan entre sí. El Dasein es al mismo tiempo el que  
abre el mundo y el que permite ser abierto por él. Su  
existencia se mantiene a través de un constante juego  
de pertenencia y entendimiento.  
Los primeros párrafos de Ser y Tiempo, concreta-  
mente entre el §12 y el §17, son los que Heidegger uti-  
liza para definir las bases de su analítica existencial.  
En ese lugar, el Dasein se define omo el espacio abierto  
donde el mundo adquiere significado. El ser humano  
no enfrenta una realidad exterior desde una posición  
alejada de su pensamiento; en cambio, siempre está  
inmerso en ella, atrapado por una red de significados  
que lo constituyen. En otras palabras, el Dasein no es  
un observador del mundo; más bien, es el espacio en  
el que se presenta y se hace comprensible.  
Esta apertura es el fundamento sobre el cual se  
construyen todas las estructuras que Heidegger  
analiza después: la caída, la cotidianidad y el arro-  
jamiento. Solo desde esta perspectiva es posible  
comprender que el ser humano siempre está ya in-  
merso en la existencia del mundo. Así pues,la caí-  
da se trata de una manera en que el ser se disemina  
dentro de su entorno.  
El concepto de apertura refleja lo que es ser huma-  
no. Heidegger la llama “ser-en-el-mundo” o In-der-  
Welt-sein, una estructura que representa su forma  
más elemental de existir. El hombre no aparece en el  
mundo como si accediera a un escenario vacío; por el  
contrario, su propia vida se manifiesta en esa perte-  
nencia inicial. La apertura no es una actitud pasiva.  
Implica que el Dasein es un ser capaz de comprender  
su entorno, de orientar sus acciones y de dotar a sus  
actos de significado.  
I.El uno, la existencia cotidiana, y las manifes-  
taciones de la caída: habladuría, curiosidad y  
ambigüedad:  
Toda oportunidad para vivir algo significativo se  
fundamenta en esa comprensión.  
El análisis de lo cotidiano de Heidegger presenta la  
figura del uno (das Man), que es descrita como la de-  
mostración más clara de cómo el Dasein permanece  
Si interpretamos al Dasein como apertura, cambia  
el modo en que entendemos la vida, el conocimiento y en la vida compartida. Esta idea hace referencia a la  
nuestras relaciones con el entorno. La vida no se mide manera impersonal en que los seres humanos se re-  
por lo que uno tiene o controla; Se mide por cómo uno lacionan entre sí. Cuando Heidegger dice que “uno”  
se percibe a sí mismo en el mundo. No hay una inte- hace esto o aquello, por ejemplo “uno cree”, “uno ha-  
rioridad separada, ni tampoco un límite que separe  
al sujeto del objeto. Lo que distingue al hombre es su  
modo de vida, la manera en que se relaciona con su  
bla”, “uno piensa”, señala el grado de existencia en el  
que la responsabilidad y la iniciativa se desvanecen.  
Aunque las acciones y opiniones parecen ser compar-  
entorno y cómo afronta su exposición al mundo. Hei- tidas en ese espacio, no tienen una base propia.  
degger sostiene que el mundo es un entramado de re-  
El uno ofrece al Dasein una guía práctica en la  
laciones con significado.  
vida. Permite que lo habitual se mantenga estable y  
Una palabra, un gesto o una herramienta solo ad-  
quieren valor en función del contexto de uso y refe-  
que las actividades cotidianas puedan realizarse sin  
la necesidad de deliberar continuamente. Esta me-  
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dianía hace posible la vida. Sin embargo, este mismo  
lo común, el ser humano se distancia de su propia  
esquema implica un riesgo significativo: el Dasein posibilidad. La autenticidad no puede emerger sin  
tiende a dejar de tomar decisiones por sí mismo y a  
repetir lo que “se dice” o “se hace” sin cuestionar su  
que antes se reconozca esta pérdida. Por eso, el es-  
tudio de Heidegger tiene como objetivo hacer visible  
fundamento. Lo que se espera, lo que está permiti- la cotidianidad en su ambigüedad: es indispensable  
do y lo que se valida es supervisado por el uno. Todo para vivir, pero también origina el olvido del ser. El  
está regido por lo usual, donde lo que es anómalo se sentido de la caída que se desarrollará plenamente  
entremezcla con lo normal.  
en el §38 empieza a delinearse en ese frágil equili-  
brio entre la comodidad y el extravío.  
Heidegger no describe al uno como un ente per-  
verso o tiránico1. Su temperamento es más sutil. No  
En su estudio de la caída, Heidegger señala tres  
determina, sino que elimina; no impide, sino que cal- fenómenos que ilustran con claridad la manera en  
ma. El Dasein halla en esta medianía un espacio de  
seguridad frente a la incertidumbre de vivir. Cuando  
que el Dasein se dispersa por el mundo cotidiano: la  
habladuría (Gerede), la ambigüedad (Zweideutigkeit) y  
una persona sigue lo que hace la mayoría, se libera de la curiosidad (Neugier). Estos modos considerémoslos  
la carga de tomar decisiones. Sin embargo, ese con- como expresiones estructurales de estar inmerso en  
fort tiene un precio: renunciar a la singularidad.  
la vida diaria. Se evidencia en ellos la tendencia del  
ser humano a perderse en lo superficial de su entorno  
y a actuar dentro de un sentido compartido que, sin  
embargo, ya no pone en duda sus fundamentos. La  
habladuría es la primera señal de esa dispersión.  
Las palabras en el discurso diario se propagan con  
agilidad: se reproducen, se imitan, se difunden  
sin tomarse un momento para entender lo que  
verdaderamente significan.  
En el mundo del uno, la existencia se cierra en ci-  
clos de ocupaciones y discursos reconfortantes, pero  
que a su vez encubren la posibilidad de entender más  
a fondo al ser. Así entendida, la cotidianidad no es un  
estado degradado ni un error; es una forma estructu-  
ral de existencia. El Dasein necesita esa familiaridad  
para desenvolverse en el mundo. Sin ella, la vida re-  
sultaría insostenible.  
Heidegger señala precisamente que “la habladu-  
ría se constituye en esa repetición y difusión, por  
cuyo medio la inicial falta de arraigo se acrecienta  
hasta una total carencia de fundamento”, (Heideg-  
ger 1995, 171). La palabra pasa de ser un instrumento  
de apertura a convertirse en una capa que oculta la  
experiencia. Hay mucha comunicación, pero poca  
comprensión.  
No obstante, Heidegger indica que permanecer  
únicamente en este nivel limita el acceso a una exis-  
tencia más genuina. Conforme el ser humano se deja  
absorber por lo uno, su vida se torna repetitiva y de-  
pendiente de la conveniencia, los rumores y la rutina.  
La causa de la caída radica en esa pasividad diaria. El  
uno brinda una seguridad que lo hace adormecerse,  
pero no encadena al Dasein.  
La habladuría no es engañosa; lo que la caracte-  
riza en mayor medida es su indiferencia. En esta, el  
lenguaje pierde su habilidad de desvelar y se con-  
vierte en ruido, en un flujo de significado que cal-  
Lo mantiene ocupado, integrado y a salvo de la  
angustia de tomar decisiones por su propia cuenta.  
Esa protección también es un velo: al refugiarse en  
1 La caída nada tiene que ver con las corrientes irracionalistas que hablan de la decadencia de una vida sumida en la noche  
y las tinieblas, (J. A. Escudero, Guia de Lectura de Ser y TIempo 2016, 225).  
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ma al Dasein porque le da la sensación de estar co- Dasein navega entre afirmaciones  
y
opiniones  
nectado con el mundo.  
sin comprometerse. Reside en un lugar donde la  
familiaridad ha reemplazado a la comprensión2. Estos  
tres comportamientos no deberían ser considerados  
como defectos morales. Heidegger que se enfoca en  
describir cómo la humanidad persiste.  
Por el contrario, la curiosidad representa el anhelo  
del Dasein de aprender y mirar sin aferrarse a lo que  
observa. Heidegger la describe como una inquietud  
constante que fluye de un objeto a otro, de una impre-  
sión a otra, sin detenerse pues “la curiosidad no tiene  
nada que ver con la contemplación admirativa del ente,  
con el θαυμάζειν no está interesada en que el asombro  
la lleve a La caída nada tiene que ver con las corrientes  
irracionalistas que hablan de la decadencia de una vida  
sumida en la noche y las tinieblas, (J. A. Escudero, Guia  
de Lectura de Ser y Tiempo 2016, 225) un no‐compren-  
der; más bien procura un saber, pero tan sólo para  
haber sabido. La cosa importante en la curiosidad es  
observar, no adueñarse de lo observado; la profundi-  
dad se deshace en la superficie”, (Heidegger 1995, 174).  
La ambigüedad, la curiosidad y las habladurías no  
son deficiencias prevenibles; en realidad, son expre-  
siones indispensables de la posición del Dasein en un  
mundo ya constituido.  
En estas se refleja la naturaleza dispersa de la vida  
cotidiana: el ser humano se guía a través de un len-  
guaje y prácticas que lo preceden, y esa dependencia  
es lo que lo caracteriza. La caída no sucede después de  
un estado más puro; ha estado presente desde el co-  
mienzo, en la propia forma de existir. Comprender la  
naturaleza estructural de la caída ayuda a entender  
Este movimiento incesante pone de manifiesto la su significado auténtico.  
vulnerabilidad del existir contemporáneo, que está  
El Dasein no puede escapar de estos modos, pero  
siempre atraído por lo nuevo y asustado por el silen-  
cio. La curiosidad mantiene al Dasein en un estado  
de constante vigilia, lo que significa que está atento a  
todo y no puede entrar en contacto con su propio ser.  
sí tiene la capacidad de comprenderlos. Más que una  
redención, esa claridad de pensamiento marca el co-  
mienzo de una relación más sobria con la propia exis-  
tencia. El ser humano tiene la posibilidad de encon-  
trar el eco de su propia condición en el sitio donde se  
vacía la palabra, se dispersa la visión y se confunde el  
sentido: estar siempre expuesto a perderse, pero tam-  
bién tener siempre la oportunidad de comprender.  
La ambigüedad cierra esta tríada. En ella, la curio-  
sidad y el murmullo coexisten en un mismo entorno  
espiritual: parece que se ha dicho todo; parece que se  
ha conocido todo. A pesar de que las interpretaciones  
se han vuelto más numerosas, ninguna es capaz de  
mantenerse firme. Safranski describe este fenómeno  
como el entorno del mundo actual, donde cada pala-  
bra pierde su peso por su uso excesivo.  
V. La caída (Verfallen) como condición estructural  
y su unidad con la condición de estar arrojado:  
La ambigüedad se caracteriza por una saturación  
Heidegger, en el §38, introduce la caída como una de  
de sentido, no confusión: al mismo tiempo se las estructuras esenciales del Dasein. El ser huma-  
niega y se afirma todo, lo que dificulta distinguir no no arranca en una condición pura que después se  
entre lo esencial y lo trivial. En este ámbito, el  
vuelve impura: desde el principio está inmerso en  
2 La ambigüedad no oculta nada a la comprensión del Dasein, pero sólo para retener al estar‐en‐el‐mundo en ese desa-  
rraigado “en todas partes y en ninguna”, (Heidegger 1995, 178).  
1 2  
el mundo, involucrado en sus labores, tradiciones y  
El ser humano no decide su nacimiento ni el ambien-  
significados. Esa caída representa exactamente esa te en el que nace, pero tiene la capacidad de reaccionar  
inmersión. El Dasein se encuentra inmerso en lo in- dentro de esos límites. Ser libre reconocerse en el mun-  
mediato, envuelto en sus acciones, atento a lo que se do, y aceptar la influencia de lo que nos rodea. Si se com-  
dice y a las expectativas que los demás tienen de él.  
Su vida se desarrolla en un movimiento continuo de  
dispersión, en el cual las cosas exigen su atención y la  
familiaridad del ambiente lo conduce a la rutina.  
prende así, la caída es el comienzo de cualquier posibili-  
dad de comprensión. El Dasein descubre su apertura y  
su riesgo al entrar en contacto con el mundo.  
Heidegger sostiene que la caída y la libertad no son  
ideas contrarias. La primera proporciona el espacio  
donde se desarrolla la segunda. Solo quien está in-  
merso en el mundo tiene la capacidad de decidir. La  
Heidegger no emplea el término Verfallen para su-  
gerir una disminución de los valores espirituales o  
morales. Como él mismo aclara, “este término no ex-  
presa ninguna valoración negativa; su significado es paradoja que se encuentra en el centro de la existencia  
el siguiente: “el Dasein está inmediata y regularmen- humana es que la libertad se ejerce dentro de la caída.  
te en medio del ‘mundo’ del que se ocupa”, (Heidegger Con el fin de comprender esta realidad, debemos ad-  
1995, 177). Lo utiliza para describir cómo el Dasein se  
mantiene en el mundo que lo envuelve. Con esta vi-  
mitir que la distracción, el olvido y la dispersión son  
aspectos esenciales de la vida y no errores tempora-  
sión, caer equivale a estar atrapado en la superficie les. Por lo tanto, el papel del pensamiento es afrontar  
de lo cotidiano y quedar absorbido por lo que sucede.  
Esta absorción implica sostener un vínculo de dedica-  
ción y compromiso que perdura. Los seres humanos  
pasan su vida ocupándose del mundo y respondiendo  
a lo que este requiere, y en ese proceso se alejan del  
tema de su propia identidad. Por lo tanto, el descenso  
ilustra la tensión entre lo inmediato y lo esencial: el  
Dasein vive en lo inmediato y olvida lo esencial, aun-  
que no puede separarlos completamente.  
este existencial directamente y admitirlo como un  
componente de nuestra esencia.  
La noción de arrojamiento es fundamental para en-  
tender el Dasein según Heidegger. Geworfenheit se re-  
fiere a la experiencia fundamental de ser lanzado a un  
mundo que no es elegido. El ser humano no tiene el po-  
der de decidir nacer, ni cuándo, ni dónde, ni en qué con-  
diciones; simplemente es un individuo vivo inmerso en  
una realidad que ya estaba presente y que lo define.  
Aceptar que la caída es una estructura ontológi-  
ca implica aceptar que el hombre no puede separar-  
se de ella. No hay un “afuera” desde el cual se pueda  
observar el mundo de forma objetiva. La existencia  
siempre se desarrolla dentro de la corriente que la  
transporta. El Dasein se dispersa en aquello que lo  
integra. Su vida transcurre en un ambiente donde  
todo parece ya haber sido dicho, donde las respues-  
tas se ofrecen antes de que surjan las preguntas. Esa  
familiaridad que la sostiene oculta la profundidad  
de la vida práctica. Lejos de anular la libertad, esta  
condición la vuelve más concreta.  
Heidegger utiliza esta idea para probar que la exis-  
tencia no surge de un acto de voluntad, sino de una  
situación precedente que le otorga forma y dirección.  
La vida es haber sido arrojado a una red de significa-  
dos, relaciones y oportunidades que ya existían antes  
de cualquier decisión.  
El arrojo no es un suceso que ocurrió en el pasado,  
sino una estructura constante. El Dasein siempre está  
en medio de lo que no ha elegido: su lengua, su cultu-  
ra, sus relaciones y su cuerpo. Como señala Heidegger,  
“la condición de arrojado no sólo no es un “hecho con-  
sumado”, sino que tampoco es un factum plenamente  
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acabado. Es propio de la facticidad de este factum que tar expuesto. En esa exposición, el ser humano se ex-  
el Dasein, mientras es lo que es, se halla en estado de  
lanzamiento”, (Heidegger 1995, 180). Heidegger usa el  
término “facticidad” para referirse a la naturaleza dada  
e ineludible de la existencia, y no se debe interpretar  
como una carga. Por el contrario, es la forma particular  
travía y se vuelve a hallar, se disemina y logra enten-  
derse. La facticidad no debe ser vista como una traba.  
Es el ámbito en el que se puede llevar a cabo cualquier  
experiencia del ser. En ella se manifiesta la historia  
personal y colectiva, ese momento en el que la volun-  
en que el ser se hace presente. No existe un punto neu- tad se frena y comienza el trabajo de ser.  
tral desde el cual comenzar; la vida transcurre en me-  
Heidegger propone que el arrojamiento (Gewor-  
fenheit) y la caída (Verfallen) son dos facetas de una  
Por lo tanto, el Dasein es un ser que siempre lle- misma estructura de existencia. Ambas expresan  
ga tarde a su propia existencia, cuando todo ya ha cómo el Dasein se encuentra en el mundo: lanzado  
dio de circunstancias que no pueden ser eliminadas.  
empezado. El hecho de arrojar muestra que la exis- en un contexto no elegido y, a la vez, rodeado por las  
tencia tiene un origen histórico, no solo porque es tareas, las palabras y los significados que lo confor-  
un proceso temporal. También porque está formada  
por herencias y explicaciones anteriores. Cada pala- xión con un horizonte anterior, mientras que la caída  
bra, idea o movimiento está envuelto en una cadena muestra cómo se disemina la existencia. Las juntas  
man. El lanzamiento exhibe su indiscutible cone-  
de significados que no se originan con el individuo. son la trama de la facticidad, o sea, la circunstancia  
Ser consiste en responder a lo que ya se ha expresa- de estar constantemente inmersos en algo que nos  
do, reinterpretando lo recibido. En esta situación, la  
excede. Esta unidad muestra la tensión constitutiva  
libertad se entiende como la posibilidad de afrontar- del ser humano: vivir implica estar entre el olvido de  
lo de una manera diferente.  
uno mismo y la capacidad de entender, así como en-  
tre la pérdida y la apertura.  
Por lo tanto, concebir el arrojamiento implica  
aceptar el límite como una condición de sentido. La  
Como el Dasein solo se dispersa en el mundo al que  
forma en que el ser humano responde a su comien- ha sido lanzado, no se puede pensar en la caída sin el  
zo determina su existencia, aunque no tiene control lanzamiento. Lejos de ser una prisión, la facticidad  
sobre ella. La facticidad no encierra; en cambio, se- ofrece el espacio donde la existencia se despliega. Es  
ñala. El Dasein se revela tanto arrojado a un mun- el entorno que acoge, condiciona y a la vez permite la  
do físico, como también a una gama de significados  
que lo caracterizan. Su labor es vivir este marco del  
apertura. El ser humano no está separado del mundo  
que lo envuelve; su libertad se desarrolla dentro de  
mundo conscientemente. No se presenta el arrojar esa malla de vínculos, discursos y legados que lo sos-  
como un acontecimiento trágico. Es la forma en que tienen. Comprender esta unidad implica aceptar la  
se manifiesta la vida: proviene de estar abierto a vida sin tratar de escapar de ella.  
lo que ya está presente. Vivir es entrar en un mun-  
do que ya está en funcionamiento, incorporarse a un  
ritmo que no elegimos pero que, de todos modos, le da  
sentido. Esta estructura permite comprender la caída  
desde un punto de vista innovador. Debido a que des-  
de el principio está lanzado dentro de él, el Dasein se  
esparce por todo el mundo. La caída y el lanzamiento  
dos aspectos de la misma realidad: vivir significa es-  
VI. Conclusión:  
El §38 de Ser y tiempo permite determinar la profun-  
didad con la que Heidegger reevaluará el cuestiona-  
miento acerca del ser. La existencia, en esta fase, se  
manifiesta como una apertura radical y al mismo  
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tiempo como una forma de vulnerabilidad. El Dasein  
tos evidencian que vivir esreaccionar a las cosas que  
es un ser que está expuesto y arrojado en una realidad nos suceden, habitar la vulnerabilidad de manera  
a la que antecede y que lo configura. En esta exposi- consciente y dejar que el ser se manifieste en medio  
ción, arrojar y caer son el eje central, en lugar de ser  
de lo cotidiano. Lo más profundo del pensamiento de  
defectos o fases que pueden ser superados. La existen- Heidegger quizás sea que únicamente quien acepta su  
cia humana se distingue por esa doble experiencia:  
la de estar inmerso en el mundo y, a la vez, sentirse  
desubicado en él.  
caída tiene la posibilidad de escuchar, en el fondo de  
su arrojamiento, la llamada silenciosa del ser.  
Bibliografía:  
La caída muestra la tendencia natural del ser  
humano a perderse en lo cotidiano, a dejarse arras-  
trar por la familiaridad de lo compartido. El arro-  
jamiento sugiere que la dispersión ocurre en un ho-  
rizonte ya definido, dentro de una historia que ya  
está sucediendo. Al comprenderse conjuntamente,  
las dos estructuras revelan que la existencia no sur-  
ge de la voluntad; Surge asi la facticidad; inicia con  
el reconocimiento de un límite y no con el control.  
Escudero, Jesus Adrian. El Lenguaje de Heideg-  
ger. Barcelona: Herder, 2009.  
—. Guia de Lectura de Ser y TIempo. Vol. l. Bar-  
celona: Herder, 2016.  
Escudero, Jesus Adrián. Guia de Lectura de Ser  
y Tiempo. Vol. II. Barcelona: Herder, 2016.  
Heidegger, Martin. Ser y Tiempo. Madrid: Tro-  
Heidegger, en este contexto, propone un modo dis- tta, 1995.  
tinto de ver las cosas: comprender que el ser huma-  
no no puede escapar a su condición, pero sí tiene la  
capacidad de vivirla con claridad.  
Rodriguez, Ramón. Heidegger y la Crisis de la  
Epoca Moderna. Madrid: Sintesis, 2006.  
Safraknski, Rüdiger. Un Maestro de Alemania.  
Martin Heidegger y su tiempo. Barcelona: Fabula  
Tusquets Editores, 1997.  
La filosofía de Heidegger no ofrece salvación ni  
consuelo. Su poder reside en la claridad con que nos  
enfrenta a nuestro ser mortal. En lugar de prometer  
un progreso hacia una verdad más elevada, alienta a  
aceptar la densidad de lo que ya somos: seres caídos,  
Santiesteban Baca, Luis Cesar, y otros. Ser y  
Tiempo de Martin Heidegger. Chihuahua: Universi-  
abiertos y limitados. Ese entendimiento transfor- dad Autonoma de Chihuahua, 2013.  
ma la angustia en un indicativo de pertenencia, o tal  
Trawny, Peter. Martin Heidegger. Una Intro-  
ducción Critica. Barcelona: Herder, 2017.  
como él lo menciona, “la angustia revela en el Dasein  
el estar vuelto hacia el más propio poder-ser, es decir,  
revela su ser libre para la libertad de escogerse y to-  
marse a sí mismo entre manos”, (Heidegger 1995, 189).  
Vattimo, Giorgio. Introducción a Heidegger.  
Barcelona: Gedisa Editorial, 200  
Aceptar la caída, planteándolo desde esta perspec-  
tiva, es admitir que uno mismo es una tarea sin fina-  
lizar. El Dasein no se posiciona ante el mundo como  
dueño de las cosas. Vive expuesto, dedicado a una  
realidad que ya existía antes de él y lo va moldeando.  
Su existencia se fundamenta en la continua interac-  
ción con su entorno. La caída y el arrojamiento jun-  
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