el mundo, involucrado en sus labores, tradiciones y
El ser humano no decide su nacimiento ni el ambien-
significados. Esa caída representa exactamente esa te en el que nace, pero tiene la capacidad de reaccionar
inmersión. El Dasein se encuentra inmerso en lo in- dentro de esos límites. Ser libre reconocerse en el mun-
mediato, envuelto en sus acciones, atento a lo que se do, y aceptar la influencia de lo que nos rodea. Si se com-
dice y a las expectativas que los demás tienen de él.
Su vida se desarrolla en un movimiento continuo de
dispersión, en el cual las cosas exigen su atención y la
familiaridad del ambiente lo conduce a la rutina.
prende así, la caída es el comienzo de cualquier posibili-
dad de comprensión. El Dasein descubre su apertura y
su riesgo al entrar en contacto con el mundo.
Heidegger sostiene que la caída y la libertad no son
ideas contrarias. La primera proporciona el espacio
donde se desarrolla la segunda. Solo quien está in-
merso en el mundo tiene la capacidad de decidir. La
Heidegger no emplea el término Verfallen para su-
gerir una disminución de los valores espirituales o
morales. Como él mismo aclara, “este término no ex-
presa ninguna valoración negativa; su significado es paradoja que se encuentra en el centro de la existencia
el siguiente: “el Dasein está inmediata y regularmen- humana es que la libertad se ejerce dentro de la caída.
te en medio del ‘mundo’ del que se ocupa”, (Heidegger Con el fin de comprender esta realidad, debemos ad-
1995, 177). Lo utiliza para describir cómo el Dasein se
mantiene en el mundo que lo envuelve. Con esta vi-
mitir que la distracción, el olvido y la dispersión son
aspectos esenciales de la vida y no errores tempora-
sión, caer equivale a estar atrapado en la superficie les. Por lo tanto, el papel del pensamiento es afrontar
de lo cotidiano y quedar absorbido por lo que sucede.
Esta absorción implica sostener un vínculo de dedica-
ción y compromiso que perdura. Los seres humanos
pasan su vida ocupándose del mundo y respondiendo
a lo que este requiere, y en ese proceso se alejan del
tema de su propia identidad. Por lo tanto, el descenso
ilustra la tensión entre lo inmediato y lo esencial: el
Dasein vive en lo inmediato y olvida lo esencial, aun-
que no puede separarlos completamente.
este existencial directamente y admitirlo como un
componente de nuestra esencia.
La noción de arrojamiento es fundamental para en-
tender el Dasein según Heidegger. Geworfenheit se re-
fiere a la experiencia fundamental de ser lanzado a un
mundo que no es elegido. El ser humano no tiene el po-
der de decidir nacer, ni cuándo, ni dónde, ni en qué con-
diciones; simplemente es un individuo vivo inmerso en
una realidad que ya estaba presente y que lo define.
Aceptar que la caída es una estructura ontológi-
ca implica aceptar que el hombre no puede separar-
se de ella. No hay un “afuera” desde el cual se pueda
observar el mundo de forma objetiva. La existencia
siempre se desarrolla dentro de la corriente que la
transporta. El Dasein se dispersa en aquello que lo
integra. Su vida transcurre en un ambiente donde
todo parece ya haber sido dicho, donde las respues-
tas se ofrecen antes de que surjan las preguntas. Esa
familiaridad que la sostiene oculta la profundidad
de la vida práctica. Lejos de anular la libertad, esta
condición la vuelve más concreta.
Heidegger utiliza esta idea para probar que la exis-
tencia no surge de un acto de voluntad, sino de una
situación precedente que le otorga forma y dirección.
La vida es haber sido arrojado a una red de significa-
dos, relaciones y oportunidades que ya existían antes
de cualquier decisión.
El arrojo no es un suceso que ocurrió en el pasado,
sino una estructura constante. El Dasein siempre está
en medio de lo que no ha elegido: su lengua, su cultu-
ra, sus relaciones y su cuerpo. Como señala Heidegger,
“la condición de arrojado no sólo no es un “hecho con-
sumado”, sino que tampoco es un factum plenamente
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