1. El trato social, al igual que la moral y derecho, desempeña la función de regulación de las prácticas
y clases sociales, lo cual significa que exista una similitud en relación con este rasgo.
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. La función de vigilar a los grupos sociales, el trato social y la moral, se señala como obligación, pero
no de forma coercitiva, como sería en el caso del derecho.
3. Las obligaciones que se instituyen en grupos y clases sociales, son manifestaciones del
comportamiento. Como ejemplos básicos, el devolver un saludo, levantarse de la silla para ofrecérsela
a un adulto, para su realización no debe involucrar la fuerza, si el individuo se niega a realizarlo. Sin
embargo, en donde se enfrentará es a la sociedad, y esta aprobará o desaprobará el acto.
4. Toda manifestación del comportamiento humano, en el trato social en grupos y clases sociales,
asevera que la regulación no integra una apropiación interna en el sujeto, es decir, no lo exige, de
forma interna para el individuo puede gestarse diferente. En este sentido, la parte subjetiva y objetiva
entran en contradicción y más aún puede haber un exceso del trato social en la exteriorización, por
asegurar o cubrir la formalidad en los grupos de pertenencia, aunque difiera en la parte interna, como
resultado para el individuo manifiesta una situación falsa, no coherente.
5. Por tanto, con respecto a la moral, el trato social es inferior a su posicionamiento. Porque la moral,
en el individuo existe una inmanente convicción que exterioriza. Esta inmanencia refiere a que para
analizar la moral, se tendrá que atribuir a las condiciones histórico-sociales, así como determinada
naturaleza psíquica y social del hombre (Sánchez, 1984).
Al referir a la diferencia de trato social y moral, en el comportamiento humano, las características
comunes son el cumplimiento de reglas que rigen la convivencia, que imprimen una interioridad y
exterioridad. Pero que, en el trato social, la inferioridad de apropiación no existe la carga histórico-
social, y la realización libre y consciente de todo acto moral. En lo que respecta al trato social, su
desarrollo tiende a verse mecánico, sin esta concientización e ineludiblemente su carga teórica
correspondiente, donde el sujeto no ignore las circunstancias, ni las consecuencias de su acción.
I.2 Moral, Capitalismo, Neocapitalismo y Neoliberalismo.
En lo que respecta en este apartado, una de las etapas masificadoras que ejemplifica la diversidad del
comportamiento humano, desde el inicio, desarrollo y consolidación, es el capitalismo. Este modelo
en conjunto con la modernidad generó una reestructuración global en las sociedades, y en particular
en el individuo. El sustrato hace énfasis en acotar, para este trabajo, las repercusiones en el
comportamiento del individuo, la desvalorización de lo humano, y más aún la concepción del hombre
que se apropia. Por tanto, se realiza la crítica desde esta época histórico-social, pero sin adjudicar a la
misma, la justificación del comportamiento humano y su moral, es decir, para todo acto, existe una
responsabilidad moral (Sánchez, 1984).
En lo que respecta al capitalismo y su relación con la moral en el siglo XXI, cuestiona las relaciones
del hombre y la satisfacción de las necesidades básicas y no básicas, sino seductoras para el logro del
propósito fundamental, obtener lo material en prioridad antes que lo humano. Los resultados, bajo
este enfoque capitalista utilitario, obtienen productos para el beneficio de unos pocos y en acciones
negativas para las sociedades marginadas en general.
En mayor grado, segrega un sólido
comportamiento individual competitivo, bajo un enfoque lineal y en mayor alcance concebir al sujeto
bajo un trato de objeto.
El comportamiento del ser humano con el capitalismo y el arte en la modernidad, a través de las
estructuras de los grupos y clases sociales, la dirección del poder la encarna la clase dominante en
conjunto con el estado, la nobleza o burguesía, que, en forma de ideologías, formas de convivencia y
trato social principalmente modificó el pensamiento en el hombre y, por consiguiente, todo su
desenvolvimiento.
Por tanto, si las épocas de la Modernidad y el Capitalismo iniciante direccionaron al hombre en su
comportamiento desde el arte con el realismo y surrealismo, en Occidente y Rusia, Sánchez Vázquez
revela que la diversidad de comportamientos y concepciones del arte en la época del Realismo
dependió de la posición dominante dando significado al producto artístico, independiente del hombre
creador y los sentidos que eran descargados en la materia. En acuerdo con el autor, la crítica es cómo
el hombre en estas condiciones expresa una concepción de utilitarismo para una actividad,
independiente de su condición humana, autónoma, y creadora (1966).
En acuerdo con el autor, el Capitalismo sigue siendo vigente; en los tiempos actuales del siglo XXI, se
asumen de forma histórica condiciones violentas en el hombre, directamente en las sociedades
dominadas por el pensamiento eurocéntrico y estadounidense. En este sentido, expresa que “el
desarrollo progresivo del capitalismo desemboca inevitablemente en la sujeción de los pueblos no
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