primera etapa, a diferencia del que expone en una última etapa de su pensamiento, en textos como
La crítica de la razón dialéctica. Pareciera ser que, al conjugarse con la relación con los demás, la
ética y la libertad encuentran una correlación en donde, al ser intervenidas por una multiplicidad de
factores sociales, la condena por la libertad se desvanece para llamar a una responsabilidad
compartida. La respuesta de Jean Paul Sartre a la pregunta para Der Spiegel fue: “Es ante todo
consumidor, pero un consumidor manipulado, a quien no se le deja la elección de lo que desea
consumir y se le hace creer que ejerce su libertad por cuanto adquiere los mismos productos que todos
los demás”2 Notablemente, su respuesta sobre la libertad adquiere un tono político, distanciándose
en apariencia de su tesis sobre la condena a la libertad. Si bien su idea sobre la libertad llama en este
momento a un activismo político, la obra de Sartre también se encuentra llena de momentos y lugares
escabrosos, donde las interacciones sociales se vuelven poco menos que un infierno. La pregunta que
surge aquí es ¿Cómo interactúa la libertad existencial radical en el pensamiento teórico de Sartre
frente al compromiso ético en una sociedad?
Este artículo de investigación pretende explorar filosóficamente el concepto de libertad desarrollado
en la fenomenología ontológica de Sartre, para analizar la manera de establecer un correlato con la
responsabilidad común desde una perspectiva ética. La metodología que se seguirá será el análisis
hermenéutico de textos filosóficos, realizando una interpretación de estos conceptos dentro del
pensamiento de Jean Paul Sartre. Se comenzará realizando un análisis de la libertad existencial en las
primeras obras del filósofo francés. Luego, se analizará el contenido filosófico de la relación con el
otro en su literatura. Finalmente, se establecerá una relación con el compromiso de la responsabilidad
humana al que él mismo llama, para analizar si verdaderamente se encuentra una correlación
filosófica, o, por el contrario, están en esferas completamente diferentes.
Esencia, existencia y libertad
Las concepciones éticas tienden a tener como punto de partida las perspectivas antropológicas. Varias
pruebas de ello pueden ser encontradas desde la filosofía clásica. Por ejemplo, la ética platónica de
las virtudes estaba ligada con su antropología y su concepto del alma, o la ética teleológica aristotélica
presuponía la causa final del ser humano. A través de un recorrido somero por la antropología
filosófica, se puede atestiguar que el concepto de ser humano dependió en gran medida de los
supuestos antropológicos tanto de las corrientes de pensamiento de donde partían, como de los
supuestos de su propia época. Rumbo al siglo XX, la crisis de la modernidad3 deja tras de sí también
una crisis antropológica. Ruiz Rodríguez, en su texto titulado Ética y mundo actual, observa una crisis
antropológica en ciertas corrientes de pensamiento contemporáneo, producto de esta crisis de
modernidad. Por tanto, para él pareciera ser que, si se parte de una antropología filosófica endeble,
sin categorías y conceptos antropológicos consolidados, las categorías éticas que se desprendan a
partir de ella también lo serán: “Sabemos que de la concepción que se tenga del hombre depende todo
lo que se diga de él o se haga por él en lo social, en lo político, en lo económico o en lo científico, etc.”4
De esta manera, según Ruiz, la postura ética se mezcla indisolublemente con una visión particular del
ser humano, pero no solo la ética, sino todo acto propiamente humano. Aunque esto pareciera una
tautología, la afirmación se resume en el hecho de que las actividades humanas, al ser interpretadas,
van de la mano con los conceptos sobre lo humano, dependiendo del contexto y de la época.
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Para Jean Paul Sartre, esta visión antropológica de la interconexión entre la ética y el
concepto es muy particular. Como bien se mencionó en la introducción, el método de desarrollo de
su antropología se centra en la fenomenología ontológica. Con la publicación de la Trascendencia del
Ego en 1934, Sartre pone de relieve la reflexión husserliana del ego trascendental frente a la
concepción kantiana del yo:
El yo pienso kantiano es una condición de posibilidad. El cogito de Descartes y de Husserl es
una comprobación de hecho. Se ha hablado de la necesidad de hecho del Cogito, expresión que me
2 Echeverría B. Castro C. Sartre, los intelectuales y la política, (México: Siglo Veintiuno Editores, 1968) 91.
3
Esta crisis es entendida desde diferentes variantes, como por ejemplo la crisis de la tradición, de la
racionalidad, del progreso, etc. Para revisar más a fondo esta idea, se puede consultar el artículo Diez tesis
sobre la crisis de la modernidad, de Víctor Toledo (2012). También se sugiere hacer una revisión profunda a
autores críticos de la posmodernidad.
4 Ruiz Rodríguez, Virgilio. Ética y mundo actual, (México: Universidad Iberoamericana, 2016) 135.
e-ISSN: 3122-4547
2023 | Revista Orexis. Exploraciones éticas, 1(2), [24-32]