2023 | REVISTA OREXIS. EXPLORACIONES ÉTICAS  
Vol. 1. Núm. 1, enero-junio. e-ISSN: 3122-4547  
La libertad y el compromiso como ética en el  
pensamiento personalista  
Alan Roberto Rentería Rentería  
Universidad Autónoma de Chihuahua  
Resumen: En el presente artículo se analizan las categorías de libertad y compromiso en la filosofía  
personalista de Emmanuel Mounier, como la forma primaria de ética dentro del personalismo  
comunitario. Aunque existen más formas de acción que la ética personalista propone, se considera  
que las principales son la libertad y el compromiso debido a que están ligadas directamente a la  
estructura ontológica de la persona, pero al mismo tiempo encuentran su completitud en la misma.  
Por ello, existe una relación concomitante entre la ontología y la ética en la libertad y el compromiso,  
que las colocan en un lugar central dentro del pensamiento mounieriano. De esta manera, se descubre  
que la libertad no consiste en una posibilidad de elecciones, sino en una responsabilidad para con el  
otro, mientras que el compromiso se configura en la llamada a la acción, o el movimiento hacia la  
comunidad interpersonal. Siguiendo una metodología hermenéutica para analizar los conceptos, los  
diálogos y las bases filosóficas del autor, se abordará el tema en cuestión para argumentar tales  
afirmaciones.  
1
Palabras Clave: Libertad, responsabilidad, compromiso, ética, personalismo, acción  
Abstract: This article analyzes the categories of freedom and commitment in Emmanuel Mounier's  
personalist philosophy as the primary form of ethical within communitarian personalism. Although  
personalist ethics propose other forms of action, freedom and commitment are considered to be the  
main ones because they are directly linked to the ontological structure of the person and find their  
completeness in itself. Therefore, there is a concomitant relationship between ontology and ethics in  
freedom and commitment, placing them at a central place within Mounier's thought. This way, it is  
discovered that freedom does not consist of the possibility of choices, but of responsibility towards  
the other, while commitment is configured in the call to action or movement towards the  
interpersonal community. Using a hermeneutic methodology to analyze the author's concepts,  
dialogues, and philosophical foundations, the subject in question will be approached to argue for such  
affirmations.  
Key Words: Freedom, Responsibility, Commitment, Ethics, Personalism, Action.  
Introducción  
Una de las principales disciplinas filosóficas en las que el personalismo tiene un impacto directo es la  
ética. La perspectiva de la persona en su condición dialógica u ontología relacional es una máxima  
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personalista que permite abrir paso hacia una estrecha relación con el quehacer de la praxis ética,  
desde la comprensión profunda de la estructura ontológica de la persona.  
Sin embargo, hablar de una estructura ontológica de la persona implica situarnos en las más  
diversas perspectivas no solo del personalismo, sino también en otras corrientes de pensamiento tales  
como la fenomenología hermenéutica o la ontología fenomenológica. Incluso dentro del  
personalismo, la descripción de estructuras ontológicas abre paso a un interesante análisis sobre la  
relación entre la fundamentación ética y la ontología de la persona.  
Así, en el presente artículo se pretende indagar en los modos ontológicos de la persona que  
se encuentran en relación directa con los principios básicos de la acción, específicamente en dos de  
ellos, a saber, la libertad y el compromiso, para poder examinar si realmente existe una relación  
concomitante entre la ontología y la ética de tales principios de acción que fundamenten una praxis  
ética desde la filosofía, todo ello dentro del pensamiento de Emmanuel Mounier.  
De la misma forma en que en el personalismo se encuentra una constante descripción  
fenomenológica que lleva a una multiplicidad de estructuras ontológicas, de cada estructura se  
desprenden diversos principios de acción, los cuales se encuentran ligados a la vida del universo  
personal, lo que será entendido como una forma de praxis ética. Ante ello, se debe lanzar la siguiente  
pregunta: ¿Por qué la libertad y el compromiso son dos de los principios de acción más importantes  
dentro de la praxis ética mounieriana y en qué sentido encuentran una fundamentación ontológica  
en la persona?  
2
El objetivo principal de esta investigación será analizar a profundidad estos dos principios de  
acción que Mounier señala constantemente en su obra, los cuales aparecen asiduamente a la hora de  
hablar de la ética dentro del personalismo. Para ello, se seguirá una metodología hermenéutica a  
través de la interpretación de diversos textos de Emmanuel Mounier para ahondar en: una  
familiarización del discurso del personalismo mounieriano, una identificación de los conceptos clave  
para el tema de investigación y su interrelación entre sí, un análisis filosófico de dichos conceptos en  
relación con la pregunta de investigación y finalmente un diálogo recurrente con el autor y con otros  
autores que abordan el tema.  
El personalismo como práctica filosófica  
Conocido como el padre del Personalismo comunitario, Emmanuel Mounier señala con vehemencia  
que el personalismo es una actitud, sin dejar de ser al mismo tiempo una filosofía. El pensador francés  
establece las bases de su pensamiento filosófico desde categorías ontológicas, utilizando una  
metodología fenomenológica para lograr describir las dimensiones de la persona. Este acceso a la  
persona desde el pensamiento filosófico, deja claro la importancia que tiene para Mounier señalar  
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que el personalismo no es una ideología, ni una mera práctica, en cambio afirma que <El personalismo  
es una filosofía, no solamente una actitud. Es una filosofía, no un sistema=1.  
Para lograr entablar un diálogo filosófico, Mounier hace un recorrido por el método  
fenomenológico de Husserl, la fenomenología hermenéutica de Heidegger en la analítica de la  
existencia, y la ontología fenomenológica sartriana respecto al tema del otro. En este camino, Mounier  
establece que la forma propia de hablar de las estructuras ontológicas del ser humano, en el  
personalismo, será a través de las <dimensiones de la persona.=2  
Sin embargo, el personalismo no se contenta con un pensamiento teórico, sino que llama con  
urgencia a la acción, pues para Mounier, una filosofía que no lleve a la acción es vana. La ética pronto  
se convierte en uno de los temas principales a lo largo de toda la obra de Mounier. Así lo afirma cuando  
dice:  
Porque no basta con comprender, hay que actuar. Nuestra finalidad, el fin último, no es  
desarrollar en nosotros o alrededor de nosotros el máximo de conciencia, el máximo de sinceridad,  
sino asumir el máximo de responsabilidad y transformar el máximo de realidad a la luz de verdades  
que hayamos reconocido3.  
En este sentido, propone el establecimiento de una ética personalista que, por un lado,  
encuentra su fundamentación filosófica en la descripción de las dimensiones de la persona, y por otro,  
es llevada a ella mediante varios principios de acción.  
3
Estos principios de acción están señalados a lo largo de la obra de Mounier y son explicados  
desde su aparición en el universo personal y en las dimensiones de la persona. Ejemplo de ello es la  
metanoia, o conversión personal, requerida para una transformación radical, o la donación,  
entendida como el punto de salida desde el interior de la persona4. Sin embargo, en este artículo se  
procederá a explicar solamente dos principios de acción de la personalista, a saber, la libertad y el  
compromiso. Lo anterior debido a que, como ya se ha señalado, se considera que son los principales  
dentro del pensamiento mounieriano por encontrarse como punto de partida tanto para la  
comprensión total de la persona, como para la posibilidad de toda acción ética proveniente de ella.  
La libertad en el universo personal  
Una de las cuestiones centrales al momento de hablar de la persona es la de la libertad. Este es un  
tema complejo, pues a lo largo de la historia de la filosofía ha sido abordada desde diferentes  
perspectivas. Durante el siglo XX, con la expansión de los existencialismos la libertad se vuelve un  
1
Emmanuel Mounier, El personalismo, tr. Josefina Anaya (México: Libreros Editores, 2005), 6.  
Las dimensiones de la persona pueden ser entendidas en un sentido amplio de la misma manera que los existenciarios  
2
heideggerianos. En este artículo no ahondaremos en las bases ontológicas, sino en las características de la personalista, por lo  
que si se desea profundizar en el tema se puede consultar el libro El personalismo, tr. Josefina Anaya (México: Libreros  
Editores, 2005), en donde el autor aborda el tema con amplitud.  
3 Emmanuel Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo (Salamanca: Sígueme, 1992), 743.  
4
Emmanuel Mounier señala varios caminos de la acción, sumados a los ya mencionados, en su libro El personalismo. En este  
artículo solamente abordamos la libertad y el compromiso, por ser consideradas como la primaria de la ética personalista.  
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tema de gran interés, existiendo muchas voces detrás de la misma. Como diría Emmanuel Mounier  
<La libertad tiene incontables amigos=5. Un ejemplo de ello es Jean Paul Sartre, coetáneo de  
Emmanuel Mounier, y quien es bien conocido por abordar el tema de la libertad radical, según la cual,  
la libertad es una pesada carga de la que no podemos escapar. La libertad se configura en Sartre como  
una especie de obligatoriedad: <Somos libres, responsables y sin excusas=6, menciona el  
existencialista francés para aludir a una condena, según la cual el ser humano puede decidir cualquier  
cosa, excepto no ser libre.  
Contrario a la libertad como un absoluto, el personalismo analiza la libertad de una forma  
diametralmente opuesta. Desde el pensamiento personalista, la libertad es vista tanto como  
posibilidad de elección, como una acción al mismo tiempo. Es decir, la libertad no es solamente una  
condición, sino que se configura en una práctica. Es cierto que en la persona se encuentra a la libertad  
como una estructura ontológica dada, es decir, una suerte de estructura posibilitadora para la  
elección. Pero, por otro lado, la libertad cobra su sentido más importante en el hecho de que la misma  
no solo es mera posibilidad, sino que tiene el carácter de vivencial desde el quehacer: la libertad es  
ahora aprehendida como una acción personal.  
¿Cómo se da el aparecer de libertad como estructura y al mismo tiempo como práctica? En  
primer lugar, se hace evidente en la obra de Mounier que, desde una descripción fenomenológica, el  
personalismo deja fuera el reducto antropológico esencialista. El hombre ya no es comprendido desde  
conceptos, sino desde posibilidades, por lo que la libertad no es una cualidad, sino una estructura  
posibilitadora del ser. La libertad no está condicionada a ningún fatalismo, tal pensamiento sería  
solamente una excusa para intentar escapar a la responsabilidad que ella trae. Empero, la libertad  
tampoco se da en el campo de la indeterminación total, del azar, como una multiplicidad cuasi infinita  
de elecciones.  
4
En el personalismo, la práctica de la libertad no significa la elección desde la infinitud de  
posibilidades, sino desde la razón ética, es decir, desde el pensamiento del compromiso para consigo  
mismo y con los demás. Así <es la persona la que se hace libre, después de haber elegido ser libre=7.  
El ser humano no nace condenado a la libertad, sino que ser libre, en su sentido ulterior, es una  
elección misma.  
Si la libertad no está limitada por la determinación, ni es absoluta debido a la  
indeterminación, el personalismo entenderá que tampoco puede ser aislada. Es decir, la libertad se  
inserta necesariamente en el plano de las relaciones intersubjetivas. De hecho, Emmanuel Mounier  
llega a afirmar que el ser humano solamente se vuelve libre por la libertad de los demás, pues la  
libertad es contagiosa, lo mismo que la enajenación.8  
5 Mounier, El personalismo, 86.  
6
Jean Paul Sartre. El existencialismo es un humanismo, (México: Editores Mexicanos Unidos, 2008), 17.  
Mounier, El personalismo, 89.  
7
8 Cfr. Emmanuel Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo, (Salamanca: Sígueme, 1992), 123.  
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Puesto que la acción supone la libertad, el determinismo o fatalismo no puede llamar a la  
acción. No existe en el personalismo una determinación metafísica, espiritual o trascendental que  
encadene al hombre a la elucubración de sus planes y actos, pero tampoco existe una totalidad de  
posibilidades sin más, pues estas deben estar siempre encaminadas a razón del aparecer del otro.  
Solamente desde la consciencia de la libertad se puede suponer una acción en un sentido amplio,  
tornándose así en una ética.  
Es de esta manera que a una libertad de acción corresponde inmediatamente la  
responsabilidad sobre ella para ser completa, por lo que la libertad no puede ser un supuesto  
metafísico ni puramente ontológico. El llamado <filósofo de la libertad= Gabriel Marcel, coparticipe  
del personalismo, apuntó que el hombre no nace libre, tal como afirmaba Sartre, sino que la libertad  
se forja en el crecimiento personal y comunitario en lo que él denomina como la <Atlántida  
metafísica=9. No se está condenado a ninguna libertad, pues las posibilidades que le rodean, permiten  
que el hombre se convierta en esclavo, de sí mismo, de sus acciones o de sus pensamientos.  
Es cierto que, si la libertad total no está dada de antemano, para una mirada superficial  
tampoco lo estará la responsabilidad sobre ella, puesto que afirmar que no todos son responsables se  
vuelve sumamente evidente, pero la sutileza de que no todos son libres es en ocasiones más  
complicada de entender. Así, una responsabilidad de la acción va a exigir de lo más hondo de la  
persona el compromiso y el desarrollo de la plena libertad. Con todo esto, se entiende que la libertad  
es un supuesto de acción del universo personal10 y que, sumada al tema de la responsabilidad para  
con el otro, la libertad se vuelve uno de los principales campos de acción para el personalismo, pues  
parte de una posibilidad ontológica, pero encuentra su pleno sentido en la práctica interpersonal.  
5
Dentro de las corrientes personalistas posteriores a Mounier, como la de Alfonso López  
Quintás, la libertad como acción está ligada al concepto de creatividad -entendida esta como  
capacidad creadora-. Para López Quintás la libertad exige una creatividad necesaria para toda vida  
interpersonal, pues solo en ella es posible la aparición de valores. <Los valores que ostenta un hombre  
miden el grado de inserción creadora del mismo en la realidad y, consiguientemente, determinan el  
estado de su realización como persona=11.  
Sumado a esto, en el Vocabulario para un nuevo personalismo dialógico, Carlos Díaz asume  
que la libertad, en el pensamiento personalista, debe ir de la mano con la fraternidad y con ello de la  
igualdad. Entender el concepto de libertad desde la persona pone en marcha la acción, lo que conlleva  
9 Jeanne Parain-Vial, Gabriel Marcel, (Barcelona: Fontanella, 1969), 41.  
0 Hasta ahora hemos mencionado en varias ocasiones al universo personal. Por universo personal entendemos el campo de la  
1
relación intersubjetiva comunitaria. Solamente desde este espacio de encuentro, cobra sentido para Emmanuel Mounier la  
interacción y el crecimiento de la persona en relación al prójimo. Cuando existe una falta de responsabilidad para con el otro,  
existe también una ruptura en el universo personal, una disolución de la comunión, por lo que la acción debe llamar siempre  
a la permanencia en el universo personal.  
1
1 Alfonso López Quintás, Vértigo y éxtasis, (Madrid: Asociación para el progreso de las ciencias humanas, 1998), 292.  
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a la vocación, es decir, aquello para lo cual la persona se adentró voluntariamente en la libertad  
misma:  
¿Cómo vamos a comenzar por la fraternidad sin el reconocimiento de una misma Paternidad  
común a los hermanos? Cuando esto se asume en la vida, se genera la necesaria igualdad, aquella que  
aun siendo consciente de las diferencias las afronta como se le pueden afrontar, desde la libertad, que  
no es para que los desheredados de la tierra elijan entre la peste o el cólera12.  
Con ello, se recuerda que, en la ética personalista, la libertad debe ser fraterna, so pena de no  
ser más que un espejismo. Como bien señala Díaz, la libertad no se otorga al ser humano para elegir  
entre la peste o la cólera, sino para optar por la opción del bien común. Todo acto fuera de ello queda  
subsumido como una libertad inacabada, pues solo desde una libertad asumida y completa, el hombre  
puede acceder al verdadero encuentro con el otro.  
De la libertad al compromiso  
Respecto a la pregunta ¿Qué es la persona? Se puede decir, sin temor a caer en un reduccionismo, que  
la persona es relación. El ordenamiento de la vivencia humana en su día a día, está siempre dada a  
través de la relación como estructura ontológica, a partir de la cual las demás se supeditan. La persona  
no es de inicio un ser para la muerte, sino un ser para los demás.13  
Es precisamente desde una reflexión acerca del carácter multidimensional del hombre y en  
el análisis de la interioridad y la exterioridad de la persona en la perspectiva de inmanencia y  
trascendencia, que Emmanuel Mounier llega a la develación de una de las más básicas estructuras  
ontológicas: <Si bien, la persona es desde el origen movimiento hacia el otro, ser-hacia, desde otro  
aspecto se nos revela caracterizada, contrariamente a las cosas, por el latido de una vida secreta donde  
incesantemente parece destilar su riqueza=14.  
6
Para Mounier, la estructura ontológica primaria de la persona es la de ser-hacia, es decir, la  
estructura relacional. Con ello el autor revela que le es más intrínseco al hombre su carácter relacional  
y de apertura que cualquier otra dimensión, debido a que, desde su origen, la persona viene al mundo  
en relación con los demás. Esto tiene mucho sentido si se recuerda que el personalismo es una filosofía  
que tiende a la construcción comunitaria: el universo personal solo ocurre en relación con los demás.  
Empero, dentro de la filosofía personalista de Emmanuel Mounier no basta simplemente con  
la aprehensión de la estructura ontológica relacional, pues una filosofía que no lleve a una, no está  
completa, como ya se ha mencionado. Así, la principal empresa de la estructura relacional es la acción  
contra el individualismo. En su libro titulado El pequeño miedo del siglo XX, Mounier hace una fuerte  
2
1
Carlos Díaz, Vocabulario para un nuevo personalismo dialógico, (Guatemala: Sinergia, 2017), 152.  
13  
En la analítica de la existencia de Ser y tiempo, el existenciario de la muerte aparece como la posibilidad más cercana al  
Dasein, pues siempre le acompaña (Ser y tiempo, parágrafos 46-53). Desde la perspectiva personalista, la posibilidad más  
presente es la de ser-hacía, o ser para los demás. La relación es la posibilidad ontológica más importante en el universo  
personal.  
14  
Mounier, El personalismo, 60.  
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crítica al pensamiento individualista de su época, pues considera que encierra una peligrosa falta de  
interés por el cuidado del otro. Este desinterés, lleva a la desesperanza, continuada de un decaimiento  
ético social.  
Para Mounier, el individualismo es incluso antitético a la persona:  
Mi persona no es mi individuo. Llamamos individuo a la dispersión de la persona en la  
superficie de su vida y a la complacencia en perderse en ella. Mi individuo es esta imagen imprecisa y  
cambiante que ofrecen por sobreimpresión los diferentes personajes entre los que floto, en los que  
me distraigo y evado15.  
Para el personalismo, el individualismo trae como consecuencia el alejamiento del hombre  
de su propia humanidad, y con ello de su responsabilidad y vocación de humano.  
Las estructuras del individuo en contraposición a las de la persona, afirma el autor, son  
débiles, susceptibles de enajenación y egoísmo: <unas estructuras construidas sobre el abismo acaban  
siendo frágiles. En la vida individual se producen enormes decaimientos.=16 La debilidad radica  
precisamente en que, desde el individualismo, se considera al sujeto aislado, sin una interacción que  
traiga un verdadero enriquecimiento comunitario.  
Es interesante recordar que el panorama político y social en el que se desarrolla el  
personalismo es el periodo de entreguerras en Europa. Tanto el capitalismo como el comunismo, van  
tomando fuerza en distintas regiones, con la incertidumbre del futuro. Frente a ello, Mounier hará  
una crítica del capitalismo como un individualismo egoísta, y del comunismo como una disolución  
voraz de la persona en las masas. Ante esta situación, en contra tanto del individualismo como del  
colectivismo, aparece el segundo precepto de acción: el compromiso.  
7
¿Qué es el compromiso desde la perspectiva personalista y por qué es de suma importancia  
para entender la estructura relacional, y con ello la ética de dicha filosofía? Esta será una pregunta  
clave para terminar de comprender la eticidad dentro del personalismo, y que, al igual que la libertad,  
parte desde las bases de estructuras ontológicas como posibilitadoras de la persona. En su libro ¿Qué  
es el personalismo?, texto escrito por Emmanuel Mounier en una etapa madura de su pensamiento,  
desenmascara a profundidad el tema del <compromiso= que había estado latente durante toda su obra  
previa, y que es remarcada posteriormente en el Manifiesto al servicio del personalismo, como un  
punto clave para entender el personalismo en su ámbito.  
El compromiso parte de la premisa de que la persona está llamada a la acción. Ya se había  
mencionado a la acción como una vocación del universo personal, y ahora es momento de ahondar  
más en ella. Una noción estrecha de la acción entendida esta, ya como mero impulso vital, ya como  
producción, degenerará en una postura contraria a la comprensión total de la persona pues la  
5 Emmanuel Mounier, Revolución personalista y comunitaria, (Salamanca: Sígueme, 1992) 210.  
Emmanuel Mounier, El pequeño miedo del siglo XX, (Salamanca: Sígueme, 1992), 370.  
1
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subsumirá solamente en una dimensión única, tal como lo afirmaba Marcuse en el valioso texto El  
hombre unidimensional17. Por otro lado, la concepción de la acción desde un sentido más amplio, a  
saber, el de llamado, liberará a la acción de toda presunción reduccionista. La persona se encuentra  
llamada a la acción, es decir, al movimiento que desde su núcleo relacional y sus características  
trascendentales y corpóreas exigen: la acción descubre la vocación del cuidado del otro.  
El compromiso es entonces entendido por Mounier como la extensión total de la acción, pues  
no basta con afirmar la relación entre la teoría y la práctica; hay que trabajarla en la concreción de la  
persona. Esta concreción debe tener en cuenta la dimensión espiritual, claro, pero no solamente esta,  
sino todas las realidades de la vida humana. En este sentido, el personalismo se convierte en una  
filosofía que piensa la realidad del hombre desde sus peculiaridades, y no desde máximas  
inalcanzables. <Una filosofía para la que existen los valores absolutos, se ve tentada, para actuar, a  
esperar causas perfectas y medios irreprochables, lo cual es lo mismo que renunciar a la acción. Lo  
absoluto no pertenece a este mundo y no es conmensurable con este mundo=18. Así, el personalismo  
queda liberado, a través del compromiso, tanto de la pasividad de una esperanza fútil en un mundo  
futuro, como de toda forma de acción incongruente para la ética, como la producción unidimensional,  
solo por mencionar un ejemplo.  
Hacer a un lado el compromiso es hacer a un lado la condición humana, y con ello renunciar  
a la responsabilidad no solamente con el otro, sino con uno mismo. El llamado del compromiso  
consiste por tanto en hacerse cargo del ser propio, como una condición sine qua non, ya que sólo  
desde el compromiso con uno mismo se nos permitirá adentrarnos al mundo personal: el  
comunitario.  
8
Por consiguiente, el compromiso si bien es una tarea nada sencilla, no deberá entenderse  
como una obligación que al hombre le pese por encima de su propia realización, sino que antes bien  
contribuye a ella. <Este compromiso es una servidumbre, no es una maldición. Contribuye a nuestro  
equilibrio. Neutraliza el egocentrismo que, sin el compromiso, nos distraería sin cesar hacia la muerte  
del Narciso.=19 En esta época de narcisismo, tal como lo menciona el autor, será necesario anteponer  
el compromiso y la decisión como núcleo de toda acción, no como una imposición, sino mediante la  
aceptación de la responsabilidad en la libertad que nos conforma y nos enriquece como personas. Es  
por ello que la ética del personalismo comienza como un llamado a la acción desde la aprehensión de  
la libertad, y encuentra su culmen en el compromiso, ya que este es indispensable para una autentica  
conformación de sí.  
17  
Herbert Marcuse en el texto El hombre unidimensional, señala que las estructuras sociales de producción exacerbada  
despojan al hombre de todas sus dimensiones como persona, dejándole solo con la dimensión del hacer para producir. En una  
sociedad de producción, el hombre ya no es visto como persona, sino como mero instrumento. La acción que señala el  
personalismo, es un movimiento no hacia la producción, sino hacia el compromiso para con el otro.  
Mounier, El personalismo, 134.  
Emmanuel Mounier, ¿Qué es el personalismo?, (Salamanca: Sígueme, 1992), 209.  
8
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Se entiende así que el compromiso, indisoluble de la vida relacional, comprende  
necesariamente a la persona en su carácter relacional, al mismo tiempo que configura y asienta las  
bases de la conformación interior. El <conocerse a sí mismo socrático=, tan famoso en la historia de la  
filosofía, es retomado en el pensamiento personalista de forma no solamente epistemológica, sino  
ética. En este sentido, el compromiso dota de completitud a la concepción ontológica de la persona,  
pues encuentra en ella su sustento, pero esta a su vez encuentra en el compromiso su realización  
plena.  
Así queda claro que la acción concomitante entre el compromiso y la responsabilidad de la  
libertad, no se trata de un mero reduccionismo o enrolamiento superficial entre estructuras  
metafísicas, puesto que trastoca el ámbito comunitario desde su origen, erigiéndose como la puerta  
de entrada al universo personal. El movimiento de la persona, un movimiento de interioridad o  
encuentro consigo mismo, y de exterioridad, de encuentro con los demás, se conjuga en una ética,  
pues la vida interpersonal es necesariamente, ónticamente, ética.  
Conclusión  
En el personalismo, las relaciones interpersonales no se construyen desde la pura comprensión, lo  
mismo que la persona. A pesar de que las estructuras ontológicas o dimensiones sean captadas desde  
categorías filosóficas, la acción que de ellas se desprenden es para Mounier lo más importante. En la  
corriente personalista, la inteligencia es solamente una dimensión del ser humano, y silo subsumimos  
a ella, lo despojaremos del resto de sus posibilidades.  
9
Ahora bien, en el personalismo, una captación meramente teórica, como la descripción  
fenomenológica de las estructuras de la persona, trae consigo inmediatamente la aparición de los  
principios de acción. Sin embargo, los dos principios de acción primarios son en primer lugar la  
libertad, como estructura posibilitadora ontológica de toda acción y como acción en sí misma, y el  
compromiso, como punto de realización de la estructura relacional de ser-hacia y como culmen de  
cualquier otro principio de acción. Con ello, queda respondida la pregunta inicial que se planteó en la  
introducción.  
Si la persona no se compenetra en la responsabilidad de la libertad, y con ello en la acción del  
compromiso, la filosofía de academia pronto termina por convertirse en mero academicismo que no  
resuelve problemas reales, que no tiene interés genuino por la persona. Es cierto que la acción no  
debe ser solamente entusiasta, pues si no tiene el sustento del pensamiento, será siempre incompleta.  
Ello no debe, empero, permitir que el hombre se estanque en la inacción o en la ilusión de esta, pues  
todo extremismo terminará por alejarlo de la persona.  
La acción requiere compromiso, no espontaneidad. El compromiso radica en consagrarse a  
la apertura con el otro, desde la libertad. La ontología relacional adquiere su pleno sentido a la hora  
del compromiso, elevándose así a lo más alto que puede aspirar en el campo de la acción. El  
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compromiso requiere valentía, pues no es algo sencillo, como una simple actitud. Requiere de la  
disposición constante al encuentro, en conjunto con un verdadero ánimo intelectual.  
De la misma manera, la libertad se exige como un continuo quehacer. No basta con saberse  
libres, sino que se ha de asumir la libertad en la donación total de la persona. Desde esta perspectiva,  
se encuentra la razón por la cual tanto la libertad como el compromiso se vuelven los principios de  
acción más importantes dentro del personalismo, ya que se despliegan en la totalidad tanto de la  
persona como de las relaciones interpersonales, es decir, en su estructura ontológica y en su praxis  
ética.  
Con esto se entiende que, desde su estructura filosófica, el pensamiento personalista hace un  
constante llamado a la ética en las vertientes de la libertad y el compromiso, de donde se desprenden  
el resto de los lineamientos de acción mencionados por Mounier. Así, más allá de la densidad  
filosófica sobre la reflexión de la persona, nuestro autor se esfuerza por encontrar en las ideas el  
llamado al compromiso ético. Nos refuerza esta idea cuando expresa que: <El personalismo no aporta  
soluciones. Ofrece un método de pensar y de vivir=20, dejando entrever que quizá las soluciones más  
urgentes no son teóricas, sino precisamente nuevas formas de pensar y de vivir.  
Referencias  
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0Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo, 745.  
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e-ISSN: 3122-4547  
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