2023 | REVISTA OREXIS. EXPLORACIONES ÉTICAS  
Vol. 1. Núm. 1, enero-junio. e-ISSN: 3122-4547  
El Concepto del Perdón en la Ética de Edgar Morin  
Jorge Alexandro Domínguez Bustillos  
Universidad Autónoma de Chihuahua  
Resumen: A partir de la obra de Edgar Morin se analizará el concepto del perdón, con la finalidad  
de dilucidar su origen, manejo y características, para posicionarlo como herramienta teórica para el  
análisis de las problemáticas éticas contemporáneas. Para ello se abordará el perdón como parte del  
edificio ético construido por el filósofo francés, comenzando por su antropología, después su ética y  
finalizando en su Auto-ética en donde se concentra nuestro análisis del concepto. Posteriormente se  
contrastará la concepción de Morin con las de Arendt, Derrida, Jankélévitch y Kristeva sobre las  
siguientes aristas: el arrepentimiento, el olvido y lo imperdonable. Una vez hecho esto se obtendrá un  
concepto más sólido y práctico desde el cual será posible analizar algunas problemáticas éticas  
contemporáneas (cultura de la cancelación, crisis de las pandillas en El Salvador, conflicto armado  
Rusia-Ucrania, entre muchos otros) y, sobre todo, un concepto desde el cual guiar nuestro actuar  
cotidiano.  
1
Palabras Clave: Perdón, Ética. Olvido, Arrepentimiento, Imperdonable, Morin  
Abstract: Based on the work of Edgar Morin we will analyze the concept of forgiveness, with the aim  
of shedding light on it´s origin, use and properties, in order to propose it as a theoretic tool useful for  
many of today´s ethic inquiries. To this end we will address forgiveness as part of a whole in Morin´s  
philosophy, to then contrast it with opinions from Arendt, Derrida, Jankélévitch and Kristeva,  
regarding mainly the following points: regret, oblivion and the unforgivable. This investigacion will  
result with a more reliable and practical concepto from which we can theorize some contemporary  
ethical issues, and most importantly, from which we can guide our actions on a daily basis.  
Key Words: Forgiveness, Ethics, Unforgivable, Oblivion, Regret, Morin  
e-ISSN: en trámite  
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L'éthique, qui pour moi est résistance à la cruauté du monde, de la vie, de la société, de l'être  
humain ne peut se passer de compréhension, de magnanimité, de clémence et, si possible, de  
pardon. - Edgar Morin.  
Y si el derecho de perdonar no existe, ¿adónde va a parar la armonía eterna? ¿Hay en el mundo  
algún ser que tenga tal derecho? - Fiodor Dostoievski  
Introducción  
El perdón es un acto con mucho significado en la vida humana, que parece discurrir ajeno al terreno  
de la racionalidad; su presencia o ausencia es causa de mucha angustia para las personas, y su campo  
de acción es tan amplio como el de la acción humana. El perdón político, el perdón judicial, y el perdón  
interpersonal son solo algunos ejemplos de las formas que puede adquirir este concepto; de ahí que  
sea un concepto fundamental para estas y muchas otras instituciones. Del perdón muchas veces  
dependen nuestras relaciones, nuestras carreras profesionales, nuestra dignidad y nuestra libertad; y  
sin embargo en muchas ocasiones no tenemos un concepto claro del perdón, o las herramientas para  
tomar una decisión. Todos en algún momento hemos sido emisores o receptores del perdón, y el ser  
humano parece sentir una profunda fascinación por tal acto, plasmándolo constantemente en sus  
historias, piezas de arte y cantos. El cristianismo, la religión con más fieles en el mundo, tiene como  
principio fundamental el perdón al prójimo, y la muerte de su salvador Jesucristo, uno de los hechos  
más importantes de su fe, fue más que otra cosa, un sacrificio para el perdón de los pecados de la  
humanidad. De tal manera que este concepto tiene una larga historia como objeto de admiración y  
estudio ético del hombre. Pero actualmente algunos fenómenos sociales han añadido aún más  
relevancia a la cuestión del perdón.  
2
En el panorama social actual una mayor comprensión del perdón es más necesaria que nunca.  
Debido al auge de las redes sociales, en los últimos años ha surgido la popularmente llamada Cultura  
de la Cancelación o Cancel Culture en inglés, que podemos entender como la cancelación1sistemática  
de cualquier usuario por opiniones, comentarios, o acciones. Si este tema ha dado preguntas  
relevantes, sin duda una de ellas es la cuestión del perdón, y muchos (especialmente jóvenes) se  
preguntan ¿Debería perdonar a tal persona por sus actos? ¿Debería seguir consumiendo el contenido  
de tal artista a pesar de sus opiniones racistas de hace 4 años?  
Por otro lado, encontramos, de manera más seria y menos inofensiva que el tema anterior, el  
tema de los crecientes conflictos político-sociales en Europa y Medio Oriente. Los conflictos bélicos  
en Ucrania, Palestina, Irak y Siria, por mencionar solo algunos, parecen no tener fin; y las atrocidades  
cometidas en guerra nos ponen al límite de la reflexión sobre el perdón. Resalta especialmente el caso  
de El Salvador por el polémico mensaje enviado por su presidente en respuesta a la oleada de  
1
El verbo cancelar en la cultura digital consiste en dejar de apoyar algún movimiento o persona (especialmente alguna  
celebridad), aunque con la puesta en marcha puede variar mucho, desde un unfollow hasta un acoso deliberado.  
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crímenes por parte de las pandillas, en el que amenazaba a los prófugos con un castigo más cruel para  
los ya detenidos. Estos y muchos otros problemas han puesto en boga la discusión sobre el perdón. A  
su vez, ante el fracaso de las estrategias promovidas por la ONU y otros organismos internacionales,  
el perdón podría ofrecernos otra perspectiva desde la cual pensar la guerra y sus posibles soluciones.  
De tal manera el perdón, tanto como por sus grandes dimensiones como por su importancia  
en la vida humana, así como por su especial relevancia actual dados los problemas sociales que  
enfrentamos, merece un análisis más detallado. Por lo tanto, se realizará un abordaje al concepto del  
perdón desde la ética de Edgar Morin, en busca de una mayor claridad conceptual y un esquema sobre  
el cual trabajar en nuestra cotidianidad, para lograr comprender y, si es necesario, utilizar el perdón  
como herramienta ética.  
La Ética de la Religación  
Antes de abordar de lleno el perdón, es importante entender su lugar como parte del edificio  
ético construido por el filósofo francés. La ética de Edgar Morin es fundamentalmente una ética de la  
religación, en ella el autor nos plantea la historia hasta este momento como una historia de  
dislocaciones, entre el hombre y sus fuentes éticas. Por lo que el imperativo de la ética es religar  
aquello que fue separado, superando las dificultades que condujeron a la ética hasta su estado actual.  
Para comenzar a adentrarnos al cómo y el porqué de estas dislocaciones, necesitamos antes  
comprender la concepción antropológica de Morin, para desde ahí visibilizar la crisis que enfrenta  
hoy en día.  
3
La Trinidad Humana  
Su antropología es abordada principalmente en su Método V, y resulta sumamente  
interesante, pues en la búsqueda por el <¿Cómo somos?= y en su pregunta <¿Qué es la humanidad?=,  
se nos vislumbra cómo terminan anidando en el hombre tres naturalezas que lo conforman por igual,  
<lo humano se define, en primer lugar, como trinidad individuo-sociedad-especie: el individuo es un  
término de esta trinidad.=2 Al pensar en quién soy yo, resulta muy difícil descartar los factores  
biológicos concretos, soy hijo de mi madre y de mi padre con ciertos rasgos que me han heredado, es  
cierto que a esa misma pregunta también se podría contestar que soy un hombre, con atributos  
correspondientes a mi especie que dictan ciertas normas y límites a mi actuar. Sin embargo, ¿es ése  
el fin de la historia? Morin nos recuerda: <El individuo humano, en su autonomía misma, es al mismo  
tiempo 100% biológico y 100% cultural.=3Sin duda mis amistades, mi educación, mi lenguaje, mi país  
y muchos otros factores también han influido en la determinación de mi ser, pero ¿Es que yo no tengo  
una decisión sobre mi propio ser? De ser así, entendiendo al hombre como un ser determinado por  
2
Morin, Edgar, El Método V: La Humanidad de la Humanidad: La Identidad Humana (Madrid: Ediciones Cátedra, 2003),  
2
3
4.  
Morin, Edgar, El Método VI (Madrid: Ediciones Cátedra, 2017), 2.  
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sus circunstancias concretas, biológicas y culturales, entonces tendríamos graves problemas al  
determinar responsabilidades, culpa y méritos. Todo nuestro sistema político-judicial depende hasta  
cierto grado de una agencia en el individuo, además de que la agencia es pre requisito para una  
discusión ética, por lo que no podríamos continuar la discusión prescindiendo de ese factor. Este  
último agente en el cual se mezclan las otras fuerzas es el individuo. De ahí es que brotan las tres  
categorías escogidas por Morin: individuo, sociedad y especie.  
La relación entre los tres términos es una relación retroactiva, en tanto que el individuo es el  
átomo de su sociedad y de su especie, mientras que estas dos últimas también participan en la  
conformación del individuo, los tres son medios y fines los unos para los otros, y lo más importante,  
los tres son fuentes de la ética, y es del balance entre los tres factores que esta depende. <Toda mirada  
sobre la ética debe percibir que el acto moral es un acto individual de religación: religación con el  
prójimo, religación con una comunidad, religación con una sociedad y, en el límite, religación con la  
especie humana.=4  
Una última cosa vale la pena mencionar, el doble principio de inclusión y exclusión. Ambos  
fundamentales en el desarrollo humano, el principio de exclusión es esa barrera impenetrable que  
mantiene sostenido mi Yo individual, que me diferencia del resto, y es el origen del egocentrismo que  
pone al Yo sobre todas las cosas. Sin embargo, el humano no es solo exclusivo y egoísta, contiene  
también el principio de inclusión, que le permite formar parte de grupos, formar parte de una  
comunidad, de una familia, etc. Este principio es el origen del altruismo, y permite los actos de  
sacrificio de uno mismo para con otros. Estos principios los encontramos en la trinidad humana,  
individualmente en tanto que existen las comunidades, las familias, el amor, la amistad, etc. En el  
ámbito social lo encontramos explícito en las normas, acuerdos, reglas y leyes que permiten la  
convivencia y supervivencia de una sociedad dada, así como sus posibles rivalidades con otros grupos.  
Finalmente encontramos también estos dos principios en el ámbito biológico, ambos indispensables  
para el desarrollo de nuestra especie y de muchas otras.  
4
Las sociedades mamíferas son comunitarias y rivalitarias a la vez,  
encontramos en ellas a la vez el enfrentamiento conflictivo de los  
egocentrismos y la solidaridad respecto de los enemigos exteriores.  
Comunitarios en la lucha contra la presa o el depredador, rivalitarios,  
sobre todo los machos en sus conflictos por la preeminencia, la  
dominación, la posesión de las hembras.5  
Es por eso que: <Toda mirada sobre la ética debe reconocer el carácter vital del egocentrismo  
así como la potencialidad fundamental del desarrollo del altruismo.=6 De tal manera que debemos  
entender y conciliar la tensión entre ambos principios para un mejor desarrollo para todos.  
4
Morin, El Método VI, 24.  
5 Morin, El Método VI, 25.  
6
Morin, El Método VI, 23.  
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La Era de las Dislocaciones  
Morin encuentra en la modernidad un resquebrajamiento de las ligaduras éticas provenientes  
de la trinidad antropológica antes mencionada. Entre las causas de estas grandes dislocaciones  
encontramos muchos factores: la laicización del estado, que ha cortado de tajo el imperativo ético de  
las religiones, dejando nada más que un cascarón vacío. La creciente especialización en todos los  
ámbitos del quehacer humano, sumado a la globalización ha resquebrajado la ética global imperante  
en la edad media, por lo que el actuar humano queda desligado de una conciencia ética e impera una  
racionalidad instrumentalista. De la misma manera estos procesos han resultado en una disolución  
de la responsabilidad de la moralidad de los actos colectivos y propios; la ética ha sido exiliada y se  
ha convertido en una ética del <conocer por conocer.=7  
A su vez todos estos procesos han tenido un profundo efecto en el individuo concreto; la  
globalización, especialización, y capitalismo exacerbado han conducido a una profunda alienación del  
individuo para con los otros, la sociedad, y consigo mismo, que ha dado como resultado una híper  
individualización, en la que el egoísmo impera, y las personas no se vuelven más que medios para el  
más alto fin, la producción. Todos estos factores han conducido a un nihilismo que parece no tener  
salida.  
Es en este contexto que Morin nos presenta su ética como una propuesta alternativa cuyo fin  
es una religación de las fuentes originarias de la ética, es decir la trinidad individuo-sociedad-especie.  
Se trata pues de remendar los errores del pasado, resanar las heridas y reconstruir los puentes hacia  
la humanidad. Es por esto que divide su ética en tres partes fundamentales: Auto-ética, Socio-ética y  
Antropo-ética.  
5
La Auto-ética  
En esta sección de la ética de Morin se concentrará nuestro análisis del perdón. Se trata de  
una cultura psíquica, cuyo propósito es desde la base del individuo y su complejidad, trazar una guía  
para nuestro actuar en el mundo, a su vez la autoética es el primer paso de su ética: <En todo caso, las  
otras dos ramas de la ética, ética cívica o socioética, antropoética o ética del género humano, deben  
pasar hoy por la autoética: consciencia y decisión personal.=8  
Podría decirse que esta ética brota desde el individuo, y versa sobre sí para después  
desembocar en una ética hacia el otro. Se trata en principio de crear una formación o una resistencia  
a la barbarie interior. En principio el individuo debe comprenderse a uno mismo, y llevar a cabo una  
<higiene existencial.=9  
7
Morin, El Método VI, 27.  
8 Morin, El Método VI, 100.  
9
Morin, El Método VI, 105.  
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Esto se desarrolla a través de la autocrítica y el autoexamen. <Por todas partes y sin cesar  
funciona la máquina cerebral de declararse inocente, legitimarse, auto erigirse una estatua. La vida  
cotidiana y la vida pública están hechas de autojustificaciones que tropiezan unas contra otras como  
ciegas.=10 El autoexamen y la autocrítica consisten pues en una introspección del individuo, en  
búsqueda de estas autojustificaciones, nuestras zonas ciegas, los sentimientos que producen nuestras  
reacciones, las self-deceptions, los sesgos cognitivos, etc. Para devenir en una auto realización y mejor  
comprensión de nosotros mismos y de nuestras acciones y relaciones. Gracias a esta cultura psíquica  
el individuo puede aprender a controlar y entenderse a sí mismo, y sobre todo entender al otro como  
un par. Sin esta parte fundamental de la ética, por el contrario, las tensiones con el otro solo  
incrementarían <Cuando la mente está cegada por la cólera, el odio o el desprecio, se exaspera la  
diferencia y el prójimo es excluido de la identidad humana. Se transforma en perro, cerdo o, peor aún,  
desecho y excremento.=11  
El perdón que es el tema de este trabajo, se presenta principalmente entre un yo y un otro, el  
que perdona y el perdonado. Es por esto que la reflexión sobre ambos sujetos es fundamental si  
hablamos del perdón, y como veremos más adelante la comprensión del otro es en Morin un aspecto  
fundamental del perdón. Pasemos ahora al tema propio de esta investigación, a saber, el perdón.  
El Perdón  
6
El perdón es introducido por medio de su contraparte, el castigo, la venganza, el talión: el mal  
por el mal, la justicia retributiva. Aunque la historia del talión data de muchísimo tiempo,  
manteniéndose de cierta forma hasta nuestros días12, el perdón lleva bastante tiempo presentándose  
como otra alternativa ante el mal.  
Morin rastrea el origen del perdón como lo conocemos al Judaísmo, para posteriormente ser  
humanizado en las enseñanzas de Jesús, sintetizando tal forma del perdón en las dos famosas frases  
del profeta: <El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra= y <Perdónalos padre, no saben  
lo que hacen.=13. El primero nos invita al perdón ante el agravio pues ¿Quién nunca ha hecho mal? El  
castigo, si bien aplicado, lo sería entonces para todo el mundo. De la comprensión del estado de  
concupiscencia sigue la empatía, y la imposibilidad de juzgar a otros. A su vez, se postula en Dios el  
único perdón, pues es él el único libre de pecado, quien tiene el derecho de negar el perdón, y quien  
de hecho se sacrificó para nuestro perdón, permitiéndonos a su vez perdonar a los que nos ofenden.  
0 Morin, El Método VI, 105.  
1
11Morin, El Método VI, 113.  
2 Aunque el castigo contemporáneo está revestido de un humanismo, en el cual la pena es más reformadora que retributiva.  
1
<La retribución se conservó, pero no en la forma de talión, hubo un paso en la humanización del castigo, que luego fue  
haciéndose en la conquista de derechos de ese marco de encarcelamiento: lugar digno de encierro, asistencia médica, derecho  
al estudio, a las visitas, acceso a espacios abiertos, a la práctica de actividades deportivas, entre otros.= (Elhart, 2)  
1
3 Morin, El Método VI, 141.  
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El segundo pasaje sitúa al perdón en la comprensión del desconocimiento de aquel que hace  
un mal. De tal manera que no sería justo castigar a aquel que no sabe que comete un mal, por lo que  
lo consecuente sería el perdón. Y ya que en nuestra condición de humanos somos tanto pecadores  
como ignorantes en nuestros actos, el perdón es un acto fundamentalmente humano.  
Con el tiempo, el perdón cristiano permeó en el resto de territorios sociales, y con la  
laicización de la ética, quedó sin su referente teológico, por lo que es necesaria una  
reconceptualización del perdón.  
Para Morin: <El perdón se basa en la comprensión. Comprender a un ser humano significa  
no reducir su persona a la fechoría o al crimen que ha cometido y saber que tiene posibilidades de  
redención.=14Se trata de ver más allá de la falta, y de humanizar al agravante. Ver en él su humanidad,  
aquello que está más allá de su estado de malhechor. Tal comprensión incluye la aceptación de la  
falta, no se niega el mal cometido, sino que se le comprende junto con sus causas y consecuencias.  
Merece la pena hacer un abordaje al concepto de comprensión para Morin. El autor separa en tres  
categorías la comprensión: objetiva, subjetiva y compleja.  
La comprensión objetiva se sirve de la explicación que recaba datos, causas y consecuencias  
sobre algún hecho o alguna situación, y se sirve de la explicación, la cual sin embargo tiende a  
deshumanizar al otro, pues deja de lado la experiencia subjetiva. La comprensión subjetiva, por el  
contrario:  
7
Es fruto de una comprensión de sujeto a sujeto, que permite (...) comprender lo que el prójimo  
vive, sus sentimientos, motivaciones interiores, sufrimientos y desgracias.(...) lo que nos lleva al  
reconocimiento de su ser subjetivo (del prójimo) y despierta en nosotros la percepción de nuestra  
comunidad humana.15  
Es finalmente en la comprensión compleja, en que se reúnen estos tres factores, comprensión  
objetiva, subjetiva y explicación, para lograr un entendimiento más global del sujeto y de la situación,  
sin deshumanizar al otro. Finalmente:  
Comprender es comprender las razones y sinrazones de los demás. Significa comprender que  
el autoengaño, ese proceso mental frecuente de mentirse a uno mismo, puede llevar a la ceguera ante  
el mal que se está cometiendo y a la autojustificación, donde se considera como justicia o represalia  
el asesinato de los demás.16  
Vemos en esta comprensión integral un claro eco al grito de Jesús en la cruz, así como a la  
teoría del mal como ignorancia platónica. Por lo que el perdón implica muchas veces la comprensión  
4Ver nota 13  
1
5Morin, El Método VI, 125.  
1
6Edgar Morin, <Pardonner, c'est résister à la cruauté du monde.= Le monde des débats, num. 11 (2000): 3  
1
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de la incomprensión del que hace un mal, implica tomar en cuenta los factores que pueden empujar  
a una persona a cometer un mal. <Si cada uno de entre nosotros supiera que hay en sí terroríficas  
potencialidades asesinas, dejaría de considerar a quien ha matado como un extraño radical o un  
monstruo.=17  
Vale la pena tener en cuenta la diferencia entre comprender y excusar, si bien la comprensión  
es esencial, debe mantenerse al margen del acto cometido, es decir no se debe justificar ni excusar el  
agravio, pues de así hacerlo se pierde el sentido del perdón para el cual el mal cometido es  
indispensable. De excusar a quien nos ha hecho un mal, anulamos o reducimos la fechoría; en  
palabras de Jankelevitch: <Le pardon, lui, pardonne justement parce que la faute est inexcusable.=18  
Una vez dada la comprensión se decide optar por la posibilidad de una mejoría. Se responde  
un mal con un bien, que, aunque bien incierto, es una afirmación de la libertad humana, y un  
reconocimiento del otro más allá de sus actos. Es por esto que el perdón para Morín es una apuesta  
ética.19  
Siguiendo la etimología de la palabra, encontramos que perdonar proviene del latín per  
(completamente, total) y donar (regalar). Por lo que además de una apuesta es un regalo en tanto a  
que la apuesta no está condicionada, sino que está fundada en la confianza. Por lo que en el perdonar  
se da el regalo de la confianza, y de la comprensión de la posibilidad de ser mejor. Arendt menciona  
que <El perdón es la única reacción que no se limita a reaccionar, sino que actúa de formas nuevas e  
inesperadas, no condicionadas por el acto que la provocó.=20A diferencia del castigo o la venganza, el  
perdón permite la posibilidad de pagar un mal con un bien, es la única reacción del pasado que apunta  
a un futuro distinto.  
8
El Arrepentimiento  
Ahora bien, la concepción del perdón como comprensión parece otorgarle toda la acción a  
aquel que perdona, dejándonos la cuestión del papel del perdonado. Siguiendo con la herencia bíblica  
en la que el primer paso hacia el perdón es el arrepentimiento, Kristeva considera que:  
Those who call on an absolute forgiveness without repentance are in  
an oblativiaté, a generosity that is fascinating and very charitable,  
but they fail to take into account the bond. Once there is a bond,  
there is a need to safeguard a certain number of prohibitions and  
limits, which the act of judgment must reinforce.21  
1
7 Morin, El Método VI, 147.  
1
8
Vladimir Jankélévitch . L'imprescriptible. Pardonner? Dans l9honneur et la dignité (Paris: Seuil , 1986), 267, citado en  
Senda Sferco, <Los dos tiempos del perdón en Vladimir Jankélévitch.= Cuestiones de Filosofía 4, núm. 23 (2018): 172  
1
9 Morin, El Método VI, 142.  
0
2
Hannah Arendt, La Condición Humana (Buenos Aires: Paidós, 2009), 260.  
1Julia Kristeva, <Forgiveness: An Interview= Language Association of America 117, núm. 2 (2002): 282. Aquellos que abogan  
2
por un perdón absoluto sin arrepentimiento están en un obliviaté, una generosidad que es fascinante y muy caritativa, pero  
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El vínculo al que hace referencia es al formado entre el arrepentido y aquel a quien pide  
perdón. De tal manera que se forma una relación entre ambos agentes, una relación cuya naturaleza  
crea un camino de mejoramiento a seguir para el malhechor. Es por esto que la autora cree necesario  
el arrepentimiento, pues sin él no es posible la comprensión completa por parte del disculpante, ni  
una condición que ate al disculpado. Sin embargo para Morin <Condicionar el perdón al  
arrepentimiento es perder el sentido profundo del perdón, que es una apuesta sobre lo humano.=22  
Como podemos apreciar, para nuestro autor el perdón no debe ser atado. El perdón es un regalo,  
desinteresado hasta cierto punto. Su naturaleza de apuesta vuelve absurda cualquier intento de  
imposición de alguna condición, pues incluso si se intentará condicionar no habría una certeza  
absoluta de que se cumpla, pues el hombre es finalmente libre. La condición fundamental para el  
perdón es que alguien cometa un mal a otro, es decir una primera transgresión de un límite, si como  
sugiere Kristeva atamos nuestro perdón al vínculo formado del arrepentimiento solo imponemos  
nuevas prohibiciones y límites. Si por el contrario decidimos otorgar un perdón incondicionado, un  
regalo de confianza al otro, si decidimos apostar en lo humano, cae en el perdonado la responsabilidad  
de actuar hacia el bien, de cambiar por sí mismo y no por condiciones impuestas. Ampliando así la  
posibilidad del perdón, este no solo es respuesta al arrepentimiento, sino que puede ser la puerta que  
nos conduzca hacia él. Pero ¿qué tan incondicional es el perdón en Morin? Derrida lleva esta lógica al  
extremo, llegando a afirmar:  
9
(...)à chaque fois que le pardon est au service d'une finalité, fût-elle  
noble et spirituelle (rachat ou rédemption, réconciliation, salut), à  
chaque fois qu'il tend à rétablir une normalité (sociale, nationale,  
politique, psychologique) par un travail du deuil, par quelque  
thérapie ou écologie de la mémoire, alors le « pardon » n'est pas pur  
- ni son concept. Le pardon n'est, il ne devrait être ni normal, ni  
normatif, ni normalisant. Il devrait rester exceptionnel et  
extraordinaire, à l'épreuve de l'impossible : comme s'il interrompait  
le cours ordinaire de la temporalité historique.23  
Derrida no admite en el perdón ninguna lógica recíproca, ningún fin, ni siquiera si se busca  
un bien mayor. De no estar dirigido el perdón a sí mismo, entonces no es perdón. Mientras que Morin  
admite que no es necesario el arrepentimiento para el perdón, para Derrida el arrepentimiento  
ellos fallan en tomar en cuenta el vínculo. Una vez que hay un vínculo, hay una necesidad de salvaguardar un cierto número  
de prohibiciones y limites, los cuales el acto del juicio debe reforzar.  
2
2
Ver nota 19  
3 Jacques Derrida, <Le siècle et le pardon= Le monde des débats (1999): 4. <(..) cada vez que el perdón está al servicio de una  
2
finalidad, sea ella noble y espiritual, para un duelo, para alguna terapia o ecología de la memoria, entonces el «perdón» no es  
puro, ni su concepto. El perdón no es, no debería ser ni normal, ni normativo ni normalízante. Él debe permanecer  
excepcional y extraordinario, a prueba de lo imposible: como si interrumpiera el curso ordinario de la temporalidad histórica.  
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excluye al perdón puro, y este resulta en sus palabras un acto imposible. El perdón por tanto debe  
escapar de esa lógica condicional del intercambio, para permanecer intacto, puro. Veamos un  
ejemplo, si alguien me hace un mal, luego se arrepiente y me pide disculpas, de perdonarlo, no lo hago  
en tanto que malhechor, sino que estoy perdonando algo más, estoy perdonando <déjà un autre, et  
meilleur que le coupable=24, lo perdono en tanto a agraviador arrepentido. Al arrepentirse se hizo un  
cambio en el otro, lo mismo sucede si se le pide al culpable pedir disculpas, esto no quiere decir más  
que mi incapacidad de perdonarlo en su estado actual, por lo tanto, se le pide que <se arrepienta=, es  
decir que cambie su ser a otro, para poder finalmente perdonar a ese otro-mejor. Es de esta manera  
que Derrida apunta hacia un perdón totalmente incondicionado, y podemos notar ciertos roces entre  
su concepción del perdón y la de Morin. Mientras que para Derrida se perdona al otro en tanto  
agresor, en Morin se perdona al otro en tanto a su posibilidad, su posibilidad de mejoría, la posibilidad  
de la humanidad. <(...) pour moi le pardon a toujours un sens et peut toujours avoir éventuellement  
un sens pragmatique, voire politique, sans que ce sens dissolve sa qualité qui vient de cet élan, de  
cette générosité, de cette compréhension.=25Vemos pues en Morin, una contraposición a las ideas de  
Derrida, devolviendo un poco de practicidad al concepto, pues según su pensamiento el perdón no  
puede analizarse como un fenómeno aislado, sino que debe abordársele desde sus contextos  
psicológicos, históricos y culturales.26  
El Olvido y Lo Imperdonable  
10  
Morin explícitamente se posiciona en una ética del no castigo. El perdón como ya lo hemos  
mencionado se sitúa como otra opción frente al castigo, sin embargo, esto nos plantea una duda  
interesante. Al presenciar, como víctima o como testigo un acto malvado, no podemos evitar el  
sentimiento de querer una retribución al malhechor. El perdón en práctica nos plantea esta pregunta,  
¿Entonces al perdonar se olvida el mal? ¿Es que acaso la persona que cometió la injusticia debe  
caminar tranquila? Siguiendo el concepto de comprensión de Morin, es necesaria la comprensión  
objetiva de los hechos, para el perdón. Ahora, ¿qué se hace con esa información una vez que el perdón  
fue otorgado? ¿Es que acaso el olvido sigue al perdón?  
Los negros víctimas de la esclavitud nunca han visto castigar a sus  
verdugos, y sin embargo no han olvidado. Cuando los viejos del Gulag  
y otras víctimas de la represión crearon la asociación Memorial en la  
Unión Soviética, reclamaron la memoria y no el castigo. La memoria  
de Auschwitz no será reforzada porque Papón pase eventualmente  
diez años en la cárcel.27  
4Derrida, <Le siècle et le pardon=, 5.  
2
5Morin, <Pardonner, c'est résister à la cruauté du monde=, 4.  
2
26Morin, <Pardonner, c'est résister à la cruauté du monde=, 5.  
7 Morin, El Método VI, 145  
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El perdón no implica el olvido sino todo lo contrario, lo que busca es romper la cadena de  
violencia, el ciclo de venganza de una vez por todas. Como menciona Arendt: <No podemos dominar  
el pasado más de lo que podemos deshacerlo,=28por más que se castigue a los perpetradores, lo hecho  
está hecho.  
De tal manera que el perdón, como apuesta, se arriesga a la posibilidad del olvido, sin  
embargo, no la presupone. Y este es un riesgo que se debe tomar para intentar conseguir una mejoría  
en la acción moral de las personas.  
Entre la culpa y el castigo se siembra el perdón. El Perdón remueve  
el castigo, no la culpa. Es una culpa con la cual debe cargar el  
responsable de la ofensa o el daño. La pena pretende hacernos creer  
que ha mitigado la culpa; el perdón siembra la culpa en la conciencia  
del ofensor sin apelaciones. No podemos borrar el pasado; podemos  
abstenernos de imponer el castigo, pero no perdonar el daño ni la  
culpa.29  
La culpa es un elemento muchas veces ignorado en las reflexiones de la justicia y del perdón,  
sin embargo, sus efectos son innegables, y lo más importante: inescapables. Esa culpa que obligó a  
Rodion Raskolnikov a arrodillarse frente a Sonia, esa culpa que conduce a tantos secularistas al  
bautismo y la vida religiosa, la tan humana necesidad de confesión, sobre la cual se han fundado ritos  
que sobreviven hasta nuestros días. La culpa no es poca cosa, y más allá del perdón o el castigo su  
implacable presión termina superando la insensibilidad humana.  
11  
Todas estas cuestiones se vuelven aún más complicadas cuando nos enfrentamos a hechos  
que trascienden nuestra concepción del mal cotidiano; el holocausto, el genocidio armenio y el de  
Rwanda, entre muchos otros, parecen desafiar nuestra capacidad del perdón.  
Nuestro autor inscribe estos casos fuera del perdón, masacres, torturas, genocidios, son  
instancias de la imposibilidad del perdón, situaciones en las que <El castigo es irrisorio, el perdón es  
impensable.=30 Su imposibilidad, consiste en parte en la incapacidad de la culpabilidad. Arendt está  
de acuerdo con Morin, ella plantea al <mal radical=, como fuera del perdón. Ya que en las instancias  
en que se presenta este mal la acción de los individuos es negativa; lo que posibilita el mal radical es  
la no-acción, por lo que su perdón es imposible porque este versa precisamente sobre el actuar.31  
8 Hannah Arendt, Hombres en tiempos de oscuridad (Barcelona: gedisa, 2006): 31.  
2
9Darío Botero, «El Perdón, entre razón y no razón», Cultura, política y perdón ed. por Adolfo Chaparro Amaya (Bogotá:  
2
Centro Editorial Universidad del Rosario, 2002), 138-139.  
0 Ver nota 27  
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1Madrid, <Sobre el concepto de perdón en el pensamiento de Hannah Arendt=, 144.  
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Sobre este punto Kristeva nos ofrece una reflexión interesante:  
It is not a question of <forgiving the Holocaust= in the social sphere.  
(...)We can forgive individually those who ask for forgiveness.  
Imagine a person who entered the Nazi party at the age of twenty and  
who committed horrible acts in a camp. He turns forty, fifty years of  
age, has traveled a certain path, and asks, conscious of the horror of  
his crime, to speak, to be transformed. He will be allowed not to  
forget but to start over.32  
Dada la naturaleza de apuesta sobre lo humano del perdón, en casos en que lo humano está  
ausente, y el hombre parece ser sobrellevado por algo más allá de él, no hay a quien perdonar, y  
aquello que parece poseer al hombre no tiene esperanza alguna de ser mejor, puesto que escapa a lo  
humano.  
Hay numerosos casos de imposibilidad de perdón y de castigo,  
cuando el mal ha surgido de una de las enormes máquinas tecno  
burocráticas contemporáneas." Y específicamente sobre el caso de la  
sangre contaminada 33dice: "(...) el mal era el resultado de la suma de  
cegueras surgidas de la burocratización, de la compartimentación, de  
la híper especialización, de la rutina.34  
12  
Por lo tanto, el perdón, en su comprensión, debe tener un sujeto responsable por los actos en  
el que la mejoría sea posible. De no haberlo, nos encontramos frente a lo imperdonable.  
Conclusión  
Aunque la sección del perdón no ocupa gran parte de la ética de Morin, su postura resulta  
bastante interesante y sobre todo útil para pensar muchos conflictos contemporáneos, que  
enfrentamos en el día a día, así como aquellos conflictos sociales que acongojan a nuestra especie.  
Morin logra en sus escritos sobre el perdón, reflejar en este concepto el gran sufrimiento que se  
desenvuelve en cada una de sus manifestaciones, logra mostrar la larga historia del perdón, y sobre  
todo que los humanos somos capaces de actos casi imposibles.  
Cabe mencionar que mientras que Morin aboga por una ética del perdón, no menosprecia la  
dificultad que significa en la práctica, como bien dice Derrida: <entre el conocimiento más amplio,  
2 Kristeva, <Forgiveness: An Interview=, 283. <No es una cuestión de <perdonar el Holocausto= en la esfera social. (...)  
3
Podemos perdonar individualmente a aquellos que pidan perdón. Imagina una persona que entró al partido Nazi a la edad de  
veinte y que cometió actos horribles en un campo. Cumple cuarenta, cincuenta años de edad, ha caminado cierto sendero, y  
pide, consciente del horror de su crimen, hablar, ser transformado. A él le será permitido no olvidar, sino volver a empezar.  
3 Para más información ver: <La sangre contaminada devastó a mi familia": el gran escándalo de la salud pública británica  
3
4 Morin, El Método VI, 146  
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más refinado, más necesario,  
y
la decisión responsable, un abismo permanece, y debe  
permanecer.=35Y al enfrentar ese abismo Morin nos invita a anteponer lo humano sobre la maldad, a  
prescindir del castigo, a romper con el ciclo infinito de violencias, a apostar por lo humano. No  
debemos olvidar que su abordaje del perdón solo es una parte de su Auto ética, que a su vez es la clave  
de su ética, por lo que su perdón debe ser visto como parte de una constelación ética, y no aislado.  
Con el perdón, ayudado de la comprensión, el auto examen y la autocrítica, Morin nos ayuda  
a repensar nuestras acciones, a enfrentar desde nuestra trinchera el individualismo que ha corroído  
a las éticas pasadas, y nos invita a vivir de una mejor manera, a superar nuestra barbarie interior, y a  
aspirar a una armonía para con los otros. Finalmente me gustaría cerrar con esta bella frase de Morin:  
<L'éthique, qui pour moi est résistance à la cruauté du monde, de la vie, de la société, de l'être humain  
ne peut se passer de compréhension, de magnanimité, de clémence et, si possible, de pardon=36 que  
nos recuerda el motivo por el que hablamos de ética, porque a fin de cuentas, todos somos capaces de  
ser mejores, de devolver el bien por el mal, y de demostrar que el mundo no se agota en su crueldad.  
Referencias  
Arendt, Hannah. 2003. La Condición Humana. Translated by Ramon G. Novales. N.p.: Paidós.  
Botero, Darío. 2002. <El Perdón, entre razón y no razón.= In Cultura política y perdón, editado por  
Adolfo Chaparro Amaya, 135-142. Bogotá: Centro Editorial Universidad del Rosario.  
13  
Derrida, Jacques. 2001. <On Forgiveness.= In On Cosmopolitanism and Forgiveness. N.p.: Taylor &  
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Derrida,  
Jacques.  
1999.  
<Le  
siècle  
et  
le  
pardon.=  
palimpseste  
Palimpsestes.fr.  
Le%20siecle%20&%20le%20pardon.pdf.  
Jankélévitch, Vladimir. 1986. L'imprescriptible: pardonner?: dans l'honneur et la dignité. N.p.:  
Seuil.  
Kristeva, Julia, and Alison Rice. 2002. <Forgiveness: An Interview.= PMLA/Publications of the  
Modern  
Language  
Association  
of  
America  
117  
(2):  
278-295.  
doi:10.1632/003081202X62006.  
Madrid Gómez Tagle, Marcela. 2008. <Sobre el concepto de perdón en el pensamiento de Hannah  
Arendt.= Praxis filosófica, no. 26, 131-150.  
5Jacques Derrida, «On Forgiveness», On Cosmopolitanism and Forgiveness, ed. por Taylor & Francis, (London; Routledge,  
3
2001), 54.  
6Derrida, <Pardonner, c'est résister à la cruauté du monde=, 7.  
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Morin, Edgar. 2003. El Método V: La Humanidad de la Humanidad: La Identidad Humana.  
Ediciones Cátedra ed. Madrid: Ediciones Cátedra.  
Morin, Edgar. 2005. <Pardonner, c'est résister  
à
la cruauté du monde.= Plusloin.org.  
Morin, Edgar. 2017. El Método VI. Madrid: Ediciones Cátedra.  
Remy, Julien. 2012. "L'offense, le pardon et le don.= In Sortir de (la) prison: Entre don, abandon et  
pardon, edited by Alain Caillé, 35-46. N.p.: La Découverte.  
Sferco, Senda I. 2018. <Los dos tiempos del perdón en Vladimir Jankélévitch.= Cuestiones de Filosofía  
4 (23): 157-182.  
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