Esto se desarrolla a través de la autocrítica y el autoexamen. <Por todas partes y sin cesar
funciona la máquina cerebral de declararse inocente, legitimarse, auto erigirse una estatua. La vida
cotidiana y la vida pública están hechas de autojustificaciones que tropiezan unas contra otras como
ciegas.=10 El autoexamen y la autocrítica consisten pues en una introspección del individuo, en
búsqueda de estas autojustificaciones, nuestras zonas ciegas, los sentimientos que producen nuestras
reacciones, las self-deceptions, los sesgos cognitivos, etc. Para devenir en una auto realización y mejor
comprensión de nosotros mismos y de nuestras acciones y relaciones. Gracias a esta cultura psíquica
el individuo puede aprender a controlar y entenderse a sí mismo, y sobre todo entender al otro como
un par. Sin esta parte fundamental de la ética, por el contrario, las tensiones con el otro solo
incrementarían <Cuando la mente está cegada por la cólera, el odio o el desprecio, se exaspera la
diferencia y el prójimo es excluido de la identidad humana. Se transforma en perro, cerdo o, peor aún,
desecho y excremento.=11
El perdón que es el tema de este trabajo, se presenta principalmente entre un yo y un otro, el
que perdona y el perdonado. Es por esto que la reflexión sobre ambos sujetos es fundamental si
hablamos del perdón, y como veremos más adelante la comprensión del otro es en Morin un aspecto
fundamental del perdón. Pasemos ahora al tema propio de esta investigación, a saber, el perdón.
El Perdón
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El perdón es introducido por medio de su contraparte, el castigo, la venganza, el talión: el mal
por el mal, la justicia retributiva. Aunque la historia del talión data de muchísimo tiempo,
manteniéndose de cierta forma hasta nuestros días12, el perdón lleva bastante tiempo presentándose
como otra alternativa ante el mal.
Morin rastrea el origen del perdón como lo conocemos al Judaísmo, para posteriormente ser
humanizado en las enseñanzas de Jesús, sintetizando tal forma del perdón en las dos famosas frases
del profeta: <El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra= y <Perdónalos padre, no saben
lo que hacen.=13. El primero nos invita al perdón ante el agravio pues ¿Quién nunca ha hecho mal? El
castigo, si bien aplicado, lo sería entonces para todo el mundo. De la comprensión del estado de
concupiscencia sigue la empatía, y la imposibilidad de juzgar a otros. A su vez, se postula en Dios el
único perdón, pues es él el único libre de pecado, quien tiene el derecho de negar el perdón, y quien
de hecho se sacrificó para nuestro perdón, permitiéndonos a su vez perdonar a los que nos ofenden.
0 Morin, El Método VI, 105.
1
11Morin, El Método VI, 113.
2 Aunque el castigo contemporáneo está revestido de un humanismo, en el cual la pena es más reformadora que retributiva.
1
<La retribución se conservó, pero no en la forma de talión, hubo un paso en la humanización del castigo, que luego fue
haciéndose en la conquista de derechos de ese marco de encarcelamiento: lugar digno de encierro, asistencia médica, derecho
al estudio, a las visitas, acceso a espacios abiertos, a la práctica de actividades deportivas, entre otros.= (Elhart, 2)
1
3 Morin, El Método VI, 141.
e-ISSN: en trámite
2023 | Revista Orexis. Exploraciones éticas, 1(1), [4-17]
Vocero.uach.mx, 10.54167/orexis.v1i1.1019