Pero también la traición6 y el homicidio. Ocurre la envidia.8 Ni la ciencia ni la filosofía
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descartan la posibilidad de que la consciencia sea un subproducto de lo primero9. Sin
embargo, mucho de lo que nutre nuestras experiencias humanas, tiene que ver con la
interacción entre dos seres conscientes. Sentimientos importantes como la culpa, la
esperanza10 y la cooperación, tienen que ver con esto.
Desde el lenguaje de las matemáticas nuestra interpretación de lo segundo podría variar. El
dos, no es un número elegante, sucede al primer primo, antecede al segundo, sirve de
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puente; es el más modesto de los pares, que son los números de las personas modestas. Sin
embargo, el dos, lo segundo, permite el desplazamiento, la vectorización, la línea, y lo más
importante y que va más allá de la matemática. Ese movimiento, permite la especulación de
la multiplicidad, lo incontable, y lo que está más allá de lo incontable1.2
La capacidad especulativa que surge del concepto segundo, rivaliza con su realidad en el
mundo natural. Estamos adaptados a lo segundo, no solo porque tenemos dos ojos, sino
también porque compartimos este rasgo con peces antiquísimos, a quienes hemos devorado
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Dante coloca en el centro del noveno círculo infernal a Lucifer, quien traicionó a Dios. La traición
superlativa de quien difiere de Dios, la rebelión respecto al Padre: “S’el fu sí bel com’ elli è ora
brutto,/e contra ‘l suo fattore alzò le ciglia,/ben dee da lui procedere ogne lutto.” (Canto XXXIV 34-
36)
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7 Caín, homicida de su Hermano (Génesis 4:8), movido por los celos, atestigua la dificultad
fundamental de las diferencias, y de la vida plural. Cultura agrícola versus cultura de caza. La
variedad inventa el juicio.
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Uno de los problemas de la pluralidad, del número que no es Uno, es la tentación del regreso. La
reina de la colmena no tolera asomo de competencia. Y como ella, -quizá tomado de ella- Tito Livio
retrata el drama de dos hermanos destinados a resolverse en uno. El drama de los gemelos radica en
que, aunque idénticos en madre, padre, tamaño, apariencia e intreses, son fatalmente distintos.
Distintos a través de la aniquilación. “Cada uno fue saludado como rey por su propio partido… Luego
se siguió un violento altercado”. (Historia de Roma I,7)
9 Yuval Harari ensaya la posibilidad de que la consciencia sea a la vida, lo que el ruido es al aeroplano
en movimiento. Ya que la consciencia sin inteligencia es solo -en el mejor de los casos- enfermedad,
pero la inteligencia sin consciencia es autosuficiencia. Siguiendo al israelí, podríamos especular que
si en otras regiones del vasto y desconocido universo, alguna forma de vida hubiera desarrollado
inteligencia sin consciencia o, a través del tiempo se hubiese sacudido de ésta, entonces sería una
inteligencia suprema. “Jugaría en otras ligas” desconocida, secreta e inobservable para la humanidad.
10 Mateo 18:20 refiere “Porque donde están dos o tres orando en Mi nombre, allí estoy Yo en medio
de ellos."
11 Un tema poco explorado es el milagro de la trivialidad del número dos. Imaginemos por un
momento que después del Uno siguiera, digamos, el setenta y tres. ¿Cómo sería nuestro Mundo?
¿Cómo sería nuestra Cultura? En nuestro mundo Dios engendra ángeles, seres humanos y animales.
Cronos engendra a Zeus y éste a Atenea. ¿Puede Atenea concebir desde sí misma un Dios
fundamental? Por supuesto que la visión Panteísta y la netamente matemática ofrecen soluciones
simples para este problema. El panteísmo dirá que las propiedades del 1 y del 73 no son diferentes,
ya que el 73, es también 73 veces el uno. Una visión científica dirá que, aunque interesante, el 73, es
incomparable al 1, o a cualquier otro primo, como incomparables son las ranas con las tortugas.
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Se dice que, en la identidad, y no la repetición de la identidad, es dónde surgen las reglas de inferencia. Desde una
postura empiricista, eso es imposible, solo en la experiencia de la repetición encontramos el órganon.
e-ISSN: 3122-4547
2023 | Revista Orexis. Exploraciones éticas, 1(2), [1-3]