(Pfleger, 2021). En todo estudio del discurso tenemos que triangular estas tres estructuras
para poder llegar a conclusiones significativas (van Dijk, 2009). Siguiendo esta idea,
afirmamos que el discurso es un Espacio, Comunicativo, Relacional e Identitario, o ECRI,
(Pfleger, 2021; 2024) que contiene toda la fenomenología social de propiedades o atributos
de la situación social relevantes, tales como el tiempo, las circunstancias, los participantes,
los roles socio-comunicativos, las intenciones, metas o propósitos de los actores, así como
sus interacciones jerarquizadas como miembros de un grupo, clase o institución social.
También forma parte del discurso, desde la perspectiva de la ECRI, la presencia de
modelos mentales sobre un fenómeno social determinado, en tanto que estos proveen la
estructura conceptual necesaria (event structure; cf. Polanyi, 1988). Dicha estructura se
manifiesta en marcos conceptuales relativos a la temporalidad, la espacialidad, así como a
topologías y trayectorias específicas del evento, o bien en marcos conceptuales enculturados
que restringen y seleccionan determinados aspectos del evento para su comprensión e
interpretación (cf. Goffman, 1974).
Finalmente, también es parte del ECRI del discurso la estructura discursiva
instanciada con los recursos lingüístico-discursivos y semióticos necesarios para la
interacción simbólica; desde la modalidad, estructuras argumentativas y explicativas, uso de
metáforas o metonimias enculturadas, selecciones específicas de léxico, discurso referido, o
reiteraciones semánticas, por mencionar solamente a algunos. Así obtenemos un constructo
epistémico-metodológico altamente adaptativo en el que las relaciones entre los agentes se
configuran en un momentum discursivo particular, incluso cuando las circunstancias y
fenómenos parecen ser similares o sean recurrentes. La construcción de la identidad
individual o colectiva emerge como el resultado de la combinación específica de estructuras
cognitivas, estructuras sociales y discursivas determinadas.
En este dossier reunimos cuatro investigaciones originales que siguen los preceptos
de este acercamiento a los Estudios del Discurso y analizan aspectos de la construcción de
la identidad en discurso típicos de la modernidad tardía. Todos los estudios reflejan una
fenomenología característica del contexto mexicano, pero que, sin duda alguna, podría
existir así, o de manera similar, en otros contextos socioculturales.
Sabine Pfleger
Ya la Dra. Pfleger deja ver que la modernidad tardía no constituye únicamente una
fase histórica posterior a la modernidad clásica, sino un entramado complejo de tensiones,
resignificaciones y prácticas discursivas mediante las cuales los sujetos intentan dotar de
sentido a sus experiencias en un contexto marcado por la fragmentación, la reflexividad
permanente y la crisis, si no es que la ausencia ya de metarrelatos. En este escenario, las
identidades dejan de concebirse como esencias estables para manifestarse como procesos
abiertos, performativos y situados, profundamente atravesados por el lenguaje, los cuerpos,
las prácticas culturales y las relaciones de poder.
El presente dossier se inscribe en este horizonte analítico y propone una lectura
plural de la modernidad tardía a partir de las notables aportaciones en él contenidas que,
oportunamente desde distintos objetos empíricos y marcos teóricos, convergen en una
preocupación común: comprender cómo los sujetos narran, encarnan y disputan sus
identidades en contextos sociales contemporáneos.
De inicio, el texto “Soy un guerrero de mi propia vida: Un estudio sobre la
afirmación como acto performativo para la metamorfosis del yo en la modernidad tardía”