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PHRŌNESIS DELIBERACIŌN-DIRECCIŌN-PRÁXIS, Vol.II (1): e2035 (2026)
https://revistascientificas.uach.mx/index.php/fronesis
Artículo metodológico
“Buenas prácticas para la intervención del
Trabajo Social en el ámbito hospitalario”
Development of a methodological guide of good practices for social
work intervention in the hospital setting
Resumen
El trabajo social hospitalario constituye un componente esencial de la atención
integral en salud, al abordar los factores sociales, familiares, emocionales y
económicos que inciden en la prevención, tratamiento y rehabilitación de los
pacientes. No obstante, la práctica hospitalaria requiere lineamientos que orienten
la intervención profesional y faciliten su integración a los equipos
multidisciplinarios. Este artículo presenta el proceso de construcción de una guía
metodológica de buenas prácticas para el trabajo social en el ámbito hospitalario. El
diseño metodológico fue cualitativo de tipo descriptivo-interpretativo, combinando:
(a) sistematización de la práctica reflexiva a partir de 31 años de experiencia
profesional en el sistema de salud público de Panamá (periodo 1982-2013) y (b)
revisión narrativa de la literatura especializada. Como resultado principal, se
presenta un marco de intervención estandarizado que define objetivos, funciones,
etapas del proceso de atención (documental, operativa, seguimiento y cierre),
instrumentos de valoración validados (escala de Zarit, APGAR familiar, índice de
Barthel) y criterios de evaluación del desempeño. La guía constituye un referente
metodológico aplicable a distintos entornos hospitalarios, orientado a estandarizar
la práctica, fortalecer la integración en equipos multidisciplinarios y buscar el
aseguramiento de una atención social integral basada en la evidencia.
Palabras clave: trabajo social hospitalario, buenas prácticas, diagnóstico social,
equipos multidisciplinarios, guía metodológica.
Lily Espinosa de Pereira1* https://doi.org/10.54167/phddp.v2i1.2035
1 Columbus University. Don Carlos, entre Ave 2a y 3a Oeste, Calle B Nte, David, Chiriquí, República de
Panamá
*Correspondencia: lily.espinosa@columbus.edu (Lily Espinosa de Pereira)
Recibido: 14/08/2025; Aceptado: 19/06/2026
Publicado por la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través de la Dirección de Investigación y Posgrado.
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Espinosa de Pereira
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Abstract
Hospital social work is an essential component of comprehensive health care,
addressing the social, family, emotional and economic factors that affect the
prevention, treatment and rehabilitation of patients. However, hospital practice
requires guidelines to guide professional intervention and facilitate its integration
into multidisciplinary teams. This article presents the construction process of a
methodological guide of good practices for social work in the Panamanian hospital
setting. The methodological design was qualitative, descriptive-interpretative,
combining: (a) systematization of reflective practice based on 31 years of
professional experience in the Panamanian public health system (1982-2013
period); and (b) narrative review of specialized literature. The main outcome is a
standardized intervention framework that defines objectives, functions, stages of
the care process (documentary, operative, follow-up and closure), validated
assessment instruments (Zarit scale, Family APGAR, Barthel index) and
performance evaluation criteria. The guide constitutes a methodological reference
applicable to different hospital settings, aimed at standardizing practice,
strengthening integration in multidisciplinary teams and ensuring
comprehensive, evidence-based social care.
Keywords: hospital social work, good practices, social diagnosis,
multidisciplinary teams, methodological guide.
1. Introducción
Las enfermedades, discapacidades, hospitalizaciones e intervenciones
quirúrgicas producen transformaciones profundas en la vida de las personas y sus
entornos, modificando dinámicas familiares, laborales y comunitarias.
La literatura sobre trabajo social en hospitales de alta complejidad enfatiza
que los procesos de salud-enfermedad-atención-cuidado deben comprenderse
desde enfoques relacionales que integren dimensiones sociales, históricas y
vinculares de los sujetos atendidos. En este contexto, la complejidad institucional y
terapéutica de los entornos hospitalarios refuerza la necesidad de modelos de
intervención sistematizados que permitan articular prácticas interdisciplinarias,
continuidad del cuidado y respuestas centradas en la persona (Álvarez et al., 2021).
Diversos modelos contemporáneos de colaboración interprofesional
reconocen al trabajo social hospitalario como un componente clave para la
articulación entre atención clínica, apoyo familiar y recursos comunitarios,
fortaleciendo la toma de decisiones centrada en la persona (Craig et al., 2020).
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1.1 Marco teórico
La noción de diagnóstico social representó un punto de inflexión en la
consolidación del trabajo social como campo profesional diferenciado, al reconocer
que las problemáticas humanas no podían comprenderse únicamente desde
perspectivas médicas o psicológicas, sino también a partir de las relaciones sociales
y condiciones contextuales que atraviesan la vida de las personas.
En el ámbito hospitalario, el trabajo social constituye un componente
esencial en la atención integral de la salud, al abordar factores sociales, familiares,
emocionales y económicos que influyen en la prevención, tratamiento y
rehabilitación de los pacientes (Richmond, 1917; 1922).
La intervención del trabajo social en el ámbito hospitalario se fundamenta en
los modelos teóricos que reconocen la multidimensionalidad de los procesos de
salud-enfermedad. según la Organización Mundial de la Salud (OMS), salud es “un
estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades” (Organización Mundial de la Salud, 2020, p. 1).
Modelo Biopsicosocial
Propuesto por Engel (1977), postula que la salud y la enfermedad son el
resultado de la interacción compleja y dinámica entre factores biológicos,
psicológicos y sociales. Este modelo, publicado en la revista Science, fue
desarrollado como crítica al modelo biomédico tradicional que sugería que cada
proceso de enfermedad podía explicarse únicamente en términos de desviaciones
biológicas subyacentes.
Engel argumentó que la salud se entiende mejor en términos de una
combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales, no
puramente biológicos. Este marco legitima la inclusión del trabajador social (TS en
adelante) en el equipo de salud, al reconocer los determinantes psicosociales como
componentes intrínsecos, y no accesorios, del proceso salud-enfermedad.
Teoría Ecológica de Bronfenbrenner
Desarrollada por Bronfenbrenner (1979), propone que el desarrollo humano
se da en interacción con múltiples sistemas ambientales: microsistema (entorno
más cercano: familia, amigos), mesosistema (interconexiones entre microsistemas),
exosistema (contextos que afectan indirectamente), macrosistema (influencias
culturales y políticas más amplias) y cronosistema (dimensión temporal). En el
trabajo social hospitalario, este modelo facilita el análisis de los distintos niveles de
influencia que afectan la recuperación del paciente y orienta la intervención hacia la
articulación de redes de apoyo en cada uno de estos sistemas.
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Atención Centrada en la Persona
Este modelo de intervención, de creciente difusión en el ámbito sanitario,
busca la mejora de la calidad de vida de las personas trascendiendo los cuidados
clínicos para incorporar las dimensiones psicosociales del paciente y su familia. La
Atención Centrada en la Persona se alinea directamente con los principios del
trabajo social, especialmente con la autodeterminación y la corresponsabilidad del
paciente en su proceso de salud, y, con el enfoque de derechos humanos; la
complejidad ética y relacional de la intervención exige marcos sistematizados que
aseguren prácticas coherentes centradas en la persona (Acero, 2023).
Figura 1. Modelo teórico integrado para la intervención del Trabajo
Social hospitalario
Nota: elaboración propia a partir de la información de Engel (1977), Bronfennbrener (1979) y Acero
(2023).
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Su aplicación en el contexto hospitalario fortalece la intervención del TS al
promover que el paciente sea reconocido como sujeto activo de su propio proceso de
recuperación y no como mero receptor de prestaciones (Cacace y Giménez-Lascano,
2022). Estos tres marcos teóricos —el biopsicosocial, el ecológico y el enfoque
centrado en la persona— convergen en la propuesta metodológica de este artículo,
proporcionando el soporte conceptual para la guía de buenas prácticas que se
presenta (Figura 1).
1.2 Propósito y aportación
Este documento tiene como finalidad presentar el proceso de construcción y
los contenidos de una guía metodológica de buenas prácticas para la intervención
del trabajo social en el ámbito hospitalario, sustentada en más de tres décadas de
experiencia profesional en instituciones de salud en Panamá (período 1982-2013,
como Trabajadora Social y como Supervisora 1) y en una revisión narrativa de la
literatura especializada.
Si se toma en cuenta que el trabajo social, expresado también por algunos en
la literatura como servicio social, se va difundiendo por Latinoamérica entre 1925 y
1936, adoleciendo de origen de una desvinculación entre dichos procesos y las
convenciones, formas y costumbres locales (Corella, 2024), condición que ha ido
manteniéndose desde la academia, muestra de ello la aporta Llerena Velasteguí
(2026) que “analiza, desde la pedagogía social, las prácticas educativas que
acontecen fuera del aula en la formación médica hospitalaria, identificando un vacío
teórico en la intersección entre educación médica y enfoques socioeducativos” (p.5).
Colmenares-Roa et al. (2024) destacan estudios etnográficos llevados a cabo
recientemente en hospitales latinoamericanos donde se revelan las tensiones entre
funciones administrativas y la intervención psicosocial directa que el trabajo social
hospitalario continúa enfrentando, situaciones que pueden limitar su capacidad de
respuesta integral.
No obstante, la literatura especializada ha documentado algunas experiencias
exitosas de planificación proactiva del alta hospitalaria, donde la incorporación
temprana del trabajo social desde el ingreso reduce estancias innecesarias y mejora
la continuidad asistencial (Casas-Martí y Casas-Martí, 2023). La presente guía
recoge esa lógica proactiva y la operacionaliza para el contexto panameño
Es en dicho tenor que el presente texto se suma a las discusiones y reflexiones
sobre el trabajo social y las condiciones estructurales y coyunturales de las
sociedades en que opera, con miras a eficientar su capacidad de respuesta, intención
que ya lleva algunos años constituyéndose en una necesidad prioritaria (Aquín,
2006).
Este documento resulta indispensable para quienes inician labores en el
campo del trabajo social hospitalario; el contar con material de apoyo, de referencia
que guie las buenas prácticas, que proporcione lineamientos claros, favoreciendo la
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adaptación institucional, el conocimiento de las funciones propias del cargo y la
integración en equipos multidisciplinarios. Se detallan procesos organizados de tal
forma que sirvan de guía a Trabajadores Sociales que se inician en el campo de la
salud, específicamente en hospitales.
Se destaca especialmente el esfuerzo por focalizarse en el abordaje de los
factores sociales que interfieren (y son interferidos por) el estado de salud de las
personas hospitalizadas, además de la preocupación por avanzar hacia una
planificación proactiva y precoz del alta hospitalaria que asegure una gestión
responsable de los flujos de pacientes, una transición adecuada después del alta
(Casas-Martí y Casas-Martí, 2023).
La estructura del documento se organiza del siguiente modo: tras esta
introducción, se presenta la metodología empleada (sección 2), los resultados de la
guía desarrollada (sección 3), la discusión de los hallazgos y sus limitaciones
(sección 4) y finalmente las conclusiones (sección 5).
2. Métodos
Se empleó un diseño metodológico cualitativo de tipo descriptivo-
interpretativo, cuyo propósito central fue la elaboración de un documento que guíe
las buenas prácticas de intervención del trabajo social hospitalario. La estrategia
metodológica combinó dos componentes fundamentales: una sistematización de la
práctica reflexiva y una revisión narrativa de la literatura, a fin de integrar el
conocimiento experiencial con el marco teórico de la disciplina.
2.1 Sistematización de la práctica reflexiva
El núcleo empírico del documento se derivó de la sistematización crítica de
31 años de ejercicio profesional continuo (período 1982-2013) en el sistema de salud
público de Panamá. Esta experiencia se desarrolló en tres instituciones de la
provincia de Chiriquí: Hospital Rural de San Félix (hoy área comarcal), Policlínica
Dr. Gustavo A. Ros (consulta externa) y Hospital Regional Dr. Rafael Hernández L.
(atención médica de adultos- como Supervisora 1 de Trabajo Social).
El proceso de sistematización implicó: (a) reflexión crítica, mediante análisis
retrospectivo y contextualizado de intervenciones, casos y procedimientos en
servicios de salud mental, epidemiología, hemato-oncología, nefrología, entre otros;
(b) identificación de buenas prácticas, a partir de la detección de técnicas y enfoques
de eficacia contrastada en la resolución de problemáticas sociofamiliares en el
contexto hospitalario; y (c) síntesis del conocimiento práctico, organizando el
conocimiento tácito adquirido en lineamientos explícitos y funciones
estandarizadas aplicables (Leiva, 2025).
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2.2 Revisión narrativa de la literatura
Para fundamentar teórica y conceptualmente las propuestas operativas y
buscar un acercamiento a su alineación con los estándares profesionales, se realizó
una revisión narrativa de la literatura. Para el efecto, se realizaron búsquedas en
Google Académico, Scopus y SciELO durante el período comprendido de febrero del
2025 hasta abril del 2026, utilizando términos como “trabajo social hospitalario”,
“diagnóstico social”, “buenas prácticas trabajo social salud”.
Se priorizaron artículos de acceso abierto en español publicados en los
últimos 10 años, incluyendo también literatura clásica fundacional. No se
establecieron restricciones por tipo de diseño, pero se excluyeron editoriales, cartas
al editor y resúmenes de congresos sin texto completo disponible (Fortich, 2013). La
revisión incluyó:
1. Fuentes documentales: bibliografía clásica y contemporánea sobre trabajo
social hospitalario, diagnóstico social y ética profesional, desde precursoras como
Mary Richmond hasta autores investigadores iberoamericanos contemporáneos
como Joan Casas-Martí y Leila María Álava Barreiro.
2. Marco normativo panameño: análisis del Decreto Ejecutivo N.º 420 de 2018
(Ministerio de Salud de Panamá, 2018) del modelo de atención en salud), Código de
Ética del Trabajador Social Panameño (Asociación de Trabajadores Sociales de
Panamá, 2016), Ley 68 que regula los derechos de los pacientes (Asamblea Nacional
de Panamá, 2003), Ley 16 de 12 de febrero de 2009 y el Decreto Ejecutivo 173 de 3
de septiembre de 2014, ambos sobre el escalafón y nomenclatura de cargos de los
trabajadores sociales (Asamblea Nacional de Panamá, 2003;2009; 2018).
3. Clasificaciones internacionales: criterios de la Clasificación Internacional de
Enfermedades, décima revisión (CIE-10/ICD-10) de la Organización Mundial de la
Salud, (World Health Organization [WHO], 2019) para la codificación de
diagnósticos sociales.
Dado que se aplicaron instrumentos de evaluación con la intención de medir
el impacto en la calidad de la atención social, incluyendo escalas de valoración
psicosocial y formatos de seguimiento de casos, buscando sistematizar las
experiencias locales al tiempo que se obtiene evidencia empírica sobre buenas
prácticas, y entendiendo el esfuerzo investigativo como una propuesta y un punto
de partida para futuras investigaciones.
Para su diseño se consideraron el APGAR familiar de Smilkstein (1978)
validado para el contexto regional —colombiano— por Díaz et al. (2015), dada su
utilidad para medir la perceptibilidad del desempeño familiar ante estímulos de
escenarios diversos (enfermedad y problemas de salud, complicaciones del
embarazo, y en campañas de salud y seguimiento a historiales familiares), la escala
de Zarit para sobrecarga del cuidador (con versiones validadas en español) y el
índice de Barthel para actividades básicas de la vida diaria.
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2.3 Proceso de integración
La integración de ambos componentes se basó en un diálogo reflexivo entre
teoría y práctica: los hallazgos de la revisión literaria se utilizaron para contrastar,
validar y enriquecer las prácticas identificadas en la experiencia de campo, mientras
que la experiencia práctica permitió contextualizar y adaptar los conceptos teóricos
a la realidad específica del sistema de salud panameño.
El resultado es una guía que representa una síntesis entre el conocimiento
académico-procedimental y la sabiduría práctica acumulada. Tal como se propone
en el artículo: “Metodología de intervención en Trabajo Social: contribuciones para
su análisis”, de Guzmán-Heredia, A., Mina-Urrutia, T. y Gil-Ríos, A. M. (2023),
publicado en la Revista Eleuthera, 25(1), 203-223.
3. Resultados
Como producto principal del proceso metodológico descrito, se desarrolló
una guía metodológica de buenas prácticas para la intervención del trabajo social en
el ámbito hospitalario. A continuación, se presentan sus componentes estructurales
organizados en los siguientes apartados.
3.1 Objetivos del trabajo social hospitalario
La guía establece que el objetivo primordial del trabajo social hospitalario es
contribuir al tratamiento integral del paciente, ayudándole a resolver los problemas
sociales, emocionales y familiares que interfieren con su tratamiento médico, su
adaptación al hospital, su rehabilitación y su reinserción social.
Complementariamente, los objetivos específicos incluyen:
● Identificar y evaluar necesidades y problemáticas sociales o familiares que
limitan la recuperación y rehabilitación del paciente.
● Intervenir en conflictos sociales o familiares que afecten al paciente,
promoviendo la búsqueda conjunta de alternativas de solución.
● Brindar apoyo emocional y orientación a pacientes y familias respecto al
proceso salud-enfermedad, fortaleciendo el afrontamiento ante la situación médica.
● Gestionar recursos, redes de apoyo y programas de asistencia social en la
comunidad, en beneficio del paciente, su entorno familiar y la comunidad.
● Colaborar con el equipo médico y multidisciplinario para garantizar una
atención integral, continua y de calidad.
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3.2 Funciones transversales del profesional
La guía define un conjunto de funciones esenciales que el TS debe
desempeñar en todos los servicios hospitalarios, con independencia de su
asignación específica. Estas funciones, sintetizadas en la Tabla 1, se derivan de la
integración de la sistematización de la práctica reflexiva (1982-2013) y la revisión
narrativa de la literatura especializada. Se organizan en ocho categorías que abarcan
desde la participación interdisciplinaria hasta la atención a grupos y la educación
colectiva, proporcionando un marco claro y operativo para la actuación profesional.
Tabla 1. Funciones transversales del trabajador social en el ámbito hospitalario
Categoría de
función
Descripción sintética
Participación
interdisciplinaria
Integrarse activamente en equipos de salud de diferentes áreas o
servicios médicos (Medicina Interna, Cirugía, Salud Mental,
Epidemiología, Nefrología, Cuidados paliativos, Urgencias, etc.) para
discutir casos y formular estrategias de intervención social.
Investigación y
registro
Desarrollar investigaciones sociales aplicadas al ámbito hospitalario;
registrar estadísticas diarias, diagnósticos sociales e indicadores
según códigos Z de la CIE-10.
Formación
continua y
docencia
Participar en reuniones locales de docencia, actualización
profesional, análisis de casos e intercambio de experiencias para
fortalecer competencias del equipo.
Atención directa
Realizar entrevistas, visitas domiciliarias, visitas a salas hospitalarias
y estudios sociales para identificar factores sociales, económicos y
familiares que afectan la recuperación o adaptación del paciente.
Diagnóstico y plan
de intervención
Elaborar historia y diagnóstico social; diseñar un plan de
tratamiento social e integrarlo al plan médico, con seguimiento
continuo y evaluación de resultados.
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Categoría de
función
Descripción sintética
Gestión de
recursos y redes
sociales
Coordinar con autoridades locales, instituciones cívicas y programas
comunitarios para gestionar recursos materiales y humanos que
faciliten la rehabilitación y reinserción social del paciente.
Plan de salida
hospitalaria
Preparar al paciente y a la familia con el plan de salida; movilizar
recursos comunitarios, albergues o familias de acogida para
garantizar un egreso seguro y la continuidad médico social en su
entorno.
Atención a grupos y
educación colectiva
Organizar grupos de apoyo para pacientes y familiares en torno a
problemáticas específicas (enfermedades crónicas, salud mental,
cuidados paliativos), grupos promocionales y terapéuticos
fomentando la resiliencia y la solidaridad comunitaria
Nota: elaboración propia, con información de la sistematización de la práctica reflexiva (1982-2013)
y de la revisión narrativa de la literatura (Rodríguez Alava et al., 2017; Nucci et al., 2018; Casas-Martí
y Casas-Martí, 2023).
La guía define funciones esenciales que el TS debe desempeñar en todos los
servicios hospitalarios. A continuación, se presentan sintetizadas:
● Participación interdisciplinaria: integrarse activamente en los equipos de
salud de las diferentes áreas (Medicina Interna, Cirugía, Ortopedia, Salud Mental,
Epidemiología, Nefrología, Clínica de heridas, Cuidados paliativos, Urgencias) para
discutir casos y formular estrategias de intervención social.
● Investigación y registro: desarrollar investigaciones sociales aplicadas al
ámbito hospitalario, registrar estadísticas diarias, diagnósticos sociales e
indicadores de atención de acuerdo con los códigos Z de la CIE-10.
● Formación continua y docencia: participar en reuniones locales de docencia
y actualización profesional para el análisis de casos, intercambio de experiencias y
fortalecimiento del equipo.
● Atención directa: realizar entrevistas, visitas domiciliarias y estudios sociales
para identificar factores sociales, económicos y familiares que afectan la
recuperación.
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● Diagnóstico y plan de intervención: elaborar historia y diagnóstico social,
diseñar un plan de tratamiento social e integrarlo al plan médico, con seguimiento
continuo y evaluación de resultados.
● Gestión de recursos y redes sociales: coordinar con autoridades locales,
instituciones cívicas y programas comunitarios para gestionar recursos que faciliten
la rehabilitación y reinserción social.
● Plan de salida hospitalaria: preparar al paciente y familiares con el plan de
salida, movilizar recursos comunitarios y familias de acogida para garantizar un
egreso seguro y control médicosocial ambulatorio.
● Atención a grupos: organizar grupos de apoyo para pacientes y familiares en
torno a problemáticas específicas (enfermedades crónicas, salud mental, cuidados
paliativos), fomentando la resiliencia, la comprensión de la enfermedad y la
solidaridad comunitaria.
La importancia de las funciones transversales se percibe sobre todo durante
la admisión, en el hospital, dado que el TS frecuentemente trata con síntomas de
ansiedad y miedo, y preguntas que responder a los pacientes, familiares y amigos.
Los médicos y enfermeros dan atención médica, pero es el TS quien provee
del apoyo emocional a los pacientes y familiares mientras el evento emocional
traumático prevalece. El TS está capacitado para trabajar con individuos y familias
para ayudarlos a superar la crisis causada por la hospitalización (Garcés Carranza,
2013).
3.3 Etapas del proceso de atención
La operatividad del trabajo social en el contexto hospitalario sigue una
secuencia técnico-metodológica que se ha sistematizado en cuatro etapas críticas
(Tabla 2), las cuales siguen un flujo integrador de actores con sus actividades y los
instrumentos utilizados en cada fase (Figura 2).
Tabla 2. Etapas del proceso de atención social hospitalaria
Descripción
Actividades clave
Recepción de la
demanda en el
Departamento de
Trabajo Social
Registro de datos generales del paciente,
motivo de consulta, situación social,
servicio y profesional que emite
interconsulta.
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Descripción
Actividades clave
Intervención directa
en sala hospitalaria
y/o domicilio
Entrevista social inicial, visita a sala,
elaboración de historia social y
diagnóstico social, elaboración de plan de
tratamiento inicial, movilización de
recursos y redes de apoyo.
Monitoreo continuo
del plan de
tratamiento social
Valoración del cumplimiento de metas,
evaluación de carga del cuidador (escala
de Zarit), funcionalidad familiar
(APGAR) y autonomía (Barthel).
Finalización de la
intervención
Evaluación de metas, alta social, egreso o
traslado formal a unidad de seguimiento
ambulatorio, registro en expediente.
Fuente: elaboración propia.
Figura 2. Flujo del proceso de intervención en el trabajo social hospitalario
Nota: elaboración propia con información de la sistematización de la práctica reflexiva (1982; 2013)
y de la revision narrative de la literature (Rodríguez Alava et al., 2017; Nucci et al., 2018; Casas Martí
y Casas Martí, 2023).
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Con el propósito de sintetizar el proceso descrito sin perder su coherencia
analítica, es que se presenta la representación esquemática que integra los
momentos clave de la intervención en trabajo social hospitalario. La figura 1
condensa, en una secuencia lógica, los componentes esenciales previamente
desarrollados —desde la recepción de la interconsulta hasta el cierre del caso—,
privilegiando una lectura estructurada del proceso sobre su descripción operativa
detallada.
Este recurso gráfico no pretende sustituir la complejidad del procedimiento,
sino ofrecer una visualización que facilite la comprensión de su lógica interna, así
como la articulación entre los distintos niveles de intervención, los actores
involucrados y los principios que orientan la práctica profesional.
3.4 Instrumentos de valoración estandarizados
La guía incorpora instrumentos validados en población hispanohablante para
la evaluación sistemática de las dimensiones psicosociales relevantes en el contexto
hospitalario:
Tabla 3. Instrumentos de valoración psicosocial incluidos en la guía
Nota: elaboración propia con información de los intrumentos originales (Zarit et al., 1980;
Smilkstein, 1978; Mahoney y Barthel, 1965) así como de sus validaciones empíricas en contextos
ibéricos (Bellón et al., 1996; Cid-Ruzafa y Damián-Moreno, 1997; Álvarez et al., 2008) y
latinoamericanos (Vélez et al., 2012; Cousirat-Sanabria, 2020; Ortiz Ramos et al., 2024).
Los instrumentos mencionados han sido validados para su uso en contextos
latinoamericanos, para el caso de la escala Zarit —en su forma abreviada— (Vélez,
et al., 2012) conocido en nuestro medio como cuestionario de Zarit es un
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instrumento que cuantifica el grado de sobrecarga que padecen los cuidadores de
las personas dependientes (Álvarez et al., 2008, p. 1), el Índice de Barthel (Cousirat-
Sanabria, 2020) y el APGAR familiar (Ortiz Ramos et al., 2024), lo que permite
asumir una aplicabilidad eficaz en los contextos nosocomiales panameños.
3.5 Criterios de evaluación del desempeño
La evaluación del desempeño del TS se fundamenta en lo establecido en la
Ley N.° 16 de 12 de febrero de 2009 (Escalafón y Nomenclatura de Cargos) y
comprende criterios e indicadores evaluables:
Criterios administrativos: cumplimiento normativo, conocimiento del
reglamento interno y código de ética, cumplimiento de normas de
productividad, entrega oportuna de estadísticas e informes, actualización de
archivos, asistencia y puntualidad, uso de herramientas digitales,
cumplimiento de normas de bioseguridad.
Trabajo Social clínico: número de casos atendidos, identificación y definición
del problema en la relación salud/enfermedad, elaboración e
implementación de modelos de intervención según diagnóstico social,
manejo de la entrevista en profundidad, número de visitas a sala con equipo
multidisciplinario, número de consejerías realizadas, identificación del
diagnóstico social según CIE-10, número de visitas domiciliarias
programadas, número de casos en tratamiento social, trasladados a
unidades ejecutoras para seguimiento, presentación de hallazgos al equipo
multidisciplinario, respuesta oportuna a interconsultas, gestión de recursos
comunitarios, confidencialidad y reserva.
Trabajo Social de grupos: número de grupos organizados según diagnóstico
social, número de sesiones de consejería realizadas sobre las programadas,
actualización de relatos de grupos, manejo de herramientas tecnológicas en
labor docente.
4. Discusión
4.1 Interpretación de los hallazgos
La guía presentada contribuye a la estandarización de la práctica del trabajo
social hospitalario, tal como ha sido identificada en la literatura especializada que
señala la importancia de protocolos unificados en este ámbito.
La labor del TS debe ir más allá de las funciones básicas esperadas (Garcés
Carranza, 2013, p. 1) como preparar al paciente con un “plan de alta una vez que su
condición médica ha sido controlada y puede regresar a su casa o a un asilo/centro
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de rehabilitación. Algunos pacientes pueden necesitar de servicios de atención en la
casa, de equipo médico (muletas, andadores, silla de ruedas, oxígeno, etc.).”
La preocupación por incorporar metodologías claras, estándares de calidad y
enfoques basados en evidencia en las guías de práctica clínica sugiere la necesidad
de fortalecer procesos de sistematización y homogeneización en las distintas áreas
de atención sanitaria (Alva Díaz, et al., 2017) incluido el trabajo social hospitalario.
La literatura especializada señala que la práctica clínica requiere esquemas
conceptuales y operativos de referencia, así como estándares profesionales
institucionalizados, particularmente en contextos donde el trabajo social ha
alcanzado mayores niveles de regulación y desarrollo. Desde esta perspectiva, la
necesidad de lineamientos sistematizados en el trabajo social hospitalario puede
entenderse como un componente fundamental para fortalecer la calidad,
consistencia y legitimidad de la intervención profesional (Tellaeche, 2017).
La principal contribución de este trabajo reside en la operacionalización de
las actividades del TS en servicios de alta complejidad (Epidemiología,
Hemato/Oncología, Salud Mental y Nefrología), así como en la estructuración del
proceso de atención en etapas claramente definidas. Esta sistematización facilita la
integración del profesional en los equipos multidisciplinarios, al proporcionar un
lenguaje común y un marco de actuación predecible para el resto de los miembros
del equipo de salud.
La inclusión de instrumentos estandarizados validados constituye un avance
metodológico relevante, ya que permite evaluar de manera sistemática dimensiones
clave como la funcionalidad familiar (APGAR), la sobrecarga del cuidador (escala de
Zarit) y la autonomía del paciente (Barthel). Anteriormente, estas valoraciones
quedaban a menudo supeditadas a la apreciación subjetiva del profesional; su
incorporación estandarizada eleva la calidad y comparabilidad de las intervenciones
y facilita la comunicación de hallazgos con otros miembros del equipo
multidisciplinario.
4.2 Limitaciones del estudio
Es necesario reconocer las limitaciones de este trabajo, que condicionan el
alcance de sus conclusiones y sugieren precaución en su generalización:
Las dinámicas institucionales y organizacionales pueden variar
significativamente según el tipo de hospital y el contexto sanitario, lo que influye en
la implementación de prácticas y protocolos profesionales (Glisson, 2002;
Damschroder et al., 2009). En este sentido, es posible que determinadas
particularidades presentes en hospitales metropolitanos o materno-infantiles no
hayan sido completamente capturadas en la presente guía.
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Futuras investigaciones podrían mitigar esta limitación mediante revisiones
sistemáticas y procesos de actualización basados en evidencia, siguiendo estándares
metodológicos ampliamente reconocidos (Page et al., 2021).
Base experiencial regional: La guía se fundamenta en la experiencia
profesional de una sola región del país (provincia de Chiriquí). Su aplicabilidad a
otras realidades institucionales del sistema de salud panameño requerirá
adaptaciones contextuales.
Naturaleza narrativa de la revisión: La revisión de la literatura fue de tipo
narrativa, no sistemática. Por tanto, no es exhaustiva y pueden haberse omitido
contribuciones relevantes publicadas en revistas de suscripción o en idiomas
distintos al español.
Falta de validación empírica: El documento presentado busca constituir una
propuesta metodológica no sometida a validación empírica. Futuros estudios
deberán implementar la guía en contextos reales y evaluar su efectividad en
indicadores concretos de proceso (tiempos de atención, grado de integración
multidisciplinaria) y de resultado (satisfacción del usuario, adherencia al
tratamiento).
Posible sesgo de autora única: La sistematización de la práctica reflexiva fue
realizada por una sola investigadora, lo que puede introducir sesgos en la
identificación y selección de buenas prácticas. Sería recomendable en el futuro
someter la guía a un proceso de validación por pares expertos externos.
Finalmente, se debe reconocer que el estudio se basó en sistematización
profesional y revisión documental, sin intervención directa con sujetos humanos.
4.3 Implicaciones para la práctica y futuras líneas de investigación
La implementación de esta guía puede contribuir a:
● Fortalecer la identidad profesional del TS dentro del equipo de salud, al
delimitar con claridad sus funciones y competencias específicas.
● Mejorar la coordinación interdisciplinaria, al proporcionar un marco de
actuación conocido y compartido.
● Favorecer la evaluación sistemática de la práctica, mediante la incorporación
de instrumentos estandarizados y criterios de desempeño evaluables.
Como líneas de investigación futuras se proponen:
1. Realizar un proceso de validación por pares expertos con trabajadores sociales de
diferentes hospitales del sistema público.
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2. Desarrollar una implementación piloto controlada en servicios seleccionados (por
ejemplo, Epidemiología y Salud Mental) para medir indicadores de proceso y
resultado.
3. Ampliar la guía a otros servicios apenas esbozados (consulta externa, urgencias,
cuidados paliativos, terapia antirretroviral, atención materno-infantil).
5. Conclusiones
La guía presente contribuye al conocimiento de la disciplina con la
delineación de un documento que se constituya como un marco referencial
metodológico para la región, con objetivos y funciones precisas sobre buenas
prácticas en la gestión del TS en el ámbito hospitalario, así como en la
operacionalización de los procesos integrales de atención enfatizando sus cuatro
etapas sucesivas, la documental, la operativa, la fase de seguimiento y el cierre
correcto de la atención.
Se han incorporado en la guía instrumentos estandarizados probados en
Latinoamérica tales como la escala de Zarit, el APGAR familiar, y el índice de
Barthel, para la evaluación de la atención y, por ende, para el mejoramiento de la
calidad y sistematización de la experiencia de la intervención del TS.
Resulta esclarecedor que el cuidador sufre una mayor afectación por la
carencia de una red de apoyos sociales que por el padecimiento del paciente incluso
en los casos de mayor gravedad, lo que lo pone en una posición precaria. Incorporar
la escala de Zarit en esta guía permite detectar esa fragilidad en la red de apoyo y
orientar intervenciones específicas para prevenir el agotamiento del cuidador y un
alta hospitalaria tensa y con fricciones (Zarit et al., 1980).
La incorporación específica del Índice de Barthel, validado y recomendado
por sociedades científicas internacionales (Cid-Ruzafa y Damián-Moreno, 1997),
junto con la escala de Zarit y el APGAR familiar, dota a la guía de instrumentos de
reconocido prestigio que facilitan la evaluación sistemática y la comparación de
resultados
Se sintetizan en esta guía la convergencia entre casi tres décadas de
experiencia práctica acumulada a través del ejercicio público en el sistema de salud
panameño conjuntamente con los saberes derivados del conocimiento académico-
procedimental como derivación de una revisión de la literatura de las disciplinas
intervinientes.
De dicho proceso, teniendo como meta coadyuvar en una estandarización de
la práctica, se establecieron lineamientos cuyo objetivo primordial es que los
equipos multidisciplinarios integren de manera más orgánica al profesional de TS,
todo con el propósito de mitigar cuando no erradicar los obstáculos psicosociales
que inciden tanto directa como indirectamente en los pacientes en recuperación.
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El documento que se presenta, para constituirse en un avance en las
funciones del TS hospitalario requiere validación empírica, que permita la
evaluación en cada una de sus fases por pares experimentados, y al tiempo el
desarrollo de instrumentos de medición adaptados a sus entornos contextuales
particulares.
Finalmente es relevante que el TS hospitalario cuente con las competencias
necesarias para que sea reconocido como agente coordinador de conjuntos
multidisciplinares y cuente con las habilidades comunicacionales para fungir como
voz institucional con rostro humano (Mannsåker y Vågan, 2023) para interactuar
eficientemente entre pacientes y sus familias, autoridades, servicios comunitarios y
equipos clínicos. Este acumulado de habilidades y competencias es deseable que
sean incluidas en los programas de inducción a TS que se inician en el ámbito
profesional.
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