Economicus Journal of Business and Economics
Insights, Volumen 3, Número 2 (Julio-Diciembre
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Vol. 3, No. 2, 2026 (Julio-Diciembre) / (July-December)
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2
i–iv
1–19
20–33
34–50
51–65
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66–84
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Como citar / How to cite:
Barros-Contreras, I. (2026). Instituciones, bienestar y desarrollo territorial: desafíos contemporáneos para América Latina.
Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), i–iv. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2395
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(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Editorial
Instituciones, bienestar y desarrollo territorial: desafíos
contemporáneos para América Latina
Institutional frameworks, well-being, and regional
development: contemporary challenges in Latin America
Ismael Barros-Contreras 1
1 Universidad Austral de Chile, Chile; ismaelbarros@uach.cl; ORCID: 0000-0003-4355-9050
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2395
Los desafíos que enfrentan actualmente las economías latinoamericanas trascienden las
tradicionales preocupaciones por el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica.
Organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
(Díez-Pinto et al., 2025) y el Banco Mundial (World Bank, 2024) han destacado la necesidad de fortalecer
las capacidades institucionales, promover la inclusión financiera, mejorar la gobernanza pública y
fomentar estrategias de desarrollo territorial sostenibles e inclusivas. En este contexto, el desarrollo
económico contemporáneo se encuentra estrechamente vinculado con la capacidad de las instituciones
para generar confianza, coordinar esfuerzos colectivos y ampliar las oportunidades de bienestar para las
personas y los territorios.
Bajo esta perspectiva, el Volumen 3, Número 2 de Economicus Journal of Business and Economics
Insights reúne investigaciones que, desde diferentes enfoques teóricos y metodológicos, aportan
evidencia relevante para comprender algunos de los principales desafíos económicos, financieros e
institucionales que enfrenta América Latina. Los trabajos publicados abordan problemáticas relacionadas
con la estabilidad financiera, la educación financiera, la política comercial, la economía social y solidaria,
así como la transparencia y la rendición de cuentas, contribuyendo a enriquecer el debate académico
sobre los factores que condicionan el desarrollo sostenible de nuestras sociedades.
El número inicia con el trabajo de Najar-Ojeda, Toro-Gallego y Mayta-Mamani (2026), quienes
analizan la relación entre la morosidad, las provisiones y la rentabilidad financiera en las Cajas
Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis provocada por la pandemia de COVID-19.
Mediante un análisis cuantitativo de datos panel, los autores demuestran que la gestión del riesgo
crediticio constituye un factor determinante para la estabilidad financiera de las instituciones
microfinancieras. Los resultados evidencian que el aumento de la morosidad afecta negativamente la
Ismael Barros-Contreras ii
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), i–iv
rentabilidad, mientras que una adecuada cobertura de provisiones contribuye a mitigar los efectos
adversos de escenarios de elevada incertidumbre económica. El estudio ofrece importantes implicancias
para la gestión financiera y para el diseño de políticas regulatorias orientadas a fortalecer la resiliencia
del sistema micro financiero.
A continuación, Culebro-Martínez (2026) aborda una temática de creciente relevancia para las
políticas públicas y el bienestar económico de los hogares: la relación entre educación financiera y
bienestar financiero en México. Utilizando información de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera
(ENSAFI 2023), el autor examina el impacto de la educación financiera sobre distintas dimensiones del
bienestar financiero, tales como resiliencia, seguridad, control y libertad financiera. Los hallazgos
confirman una asociación positiva entre educación financiera y bienestar financiero; sin embargo,
también revelan que estos efectos no son homogéneos entre hombres y mujeres. En particular, las mujeres
presentan menores beneficios relativos en algunas dimensiones del bienestar financiero, lo que pone de
relieve la importancia de incorporar una perspectiva de género en el diseño de programas de
alfabetización financiera y estrategias de inclusión económica.
El tercer artículo, desarrollado por Szpak, Cuello, Del Castillo y Giménez-Cantero (2026), examina
la evolución de las restricciones a las importaciones en Argentina durante el período 2004-2023. A través
de un análisis longitudinal que combina evidencia normativa y macroeconómica, las autoras muestran
cómo la política comercial argentina transitó desde una orientación centrada en la protección industrial
hacia una lógica crecientemente subordinada a objetivos macroeconómicos vinculados a la estabilidad
cambiaria, la preservación de reservas internacionales y el equilibrio externo. El estudio permite
comprender las complejas tensiones existentes entre desarrollo industrial, inserción internacional y
sostenibilidad macroeconómica, ofreciendo una reflexión crítica sobre los desafíos estructurales que
continúan enfrentando las economías latinoamericanas.
Por su parte, Cerna-Ramírez (2026) presenta una propuesta metodológica para evaluar la
contribución de la economía social y solidaria al desarrollo territorial en Guatemala. A partir de una
revisión crítica de literatura académica, normativa e institucional, el autor construye una matriz analítica
que incorpora dimensiones relacionadas con la infraestructura organizativa territorial, la inclusión
financiera responsable, el fortalecimiento productivo, la gobernanza democrática, la articulación
comercial y la sostenibilidad territorial. La investigación destaca el potencial de las cooperativas y
asociaciones productivas para generar capacidades locales, fortalecer procesos de desarrollo endógeno y
promover formas más inclusivas de crecimiento económico, aportando una herramienta valiosa para
futuras investigaciones y procesos de evaluación de políticas públicas.
Cierra este número el trabajo de Flores-Orona, Carrillo-Viramontes y Vázquez-Guzmán (2026),
quienes aplican la teoría de juegos al análisis de los mecanismos de rendición de cuentas en México.
Mediante un modelo de inspección estratégica, los autores estudian los incentivos que enfrentan los
servidores públicos respecto de la veracidad de sus declaraciones patrimoniales y de intereses, así como
las decisiones asociadas a los procesos de auditoría y fiscalización. Los resultados ponen de manifiesto
la relevancia de fortalecer los sistemas de supervisión y los mecanismos sancionatorios como
instrumentos para mejorar la transparencia, reducir los incentivos a la corrupción y consolidar la
legitimidad institucional. El estudio contribuye a la discusión sobre gobernanza pública y calidad
institucional, aspectos fundamentales para el desarrollo sostenible de cualquier sociedad.
Considerados en conjunto, los artículos que integran este número permiten reconocer un
denominador común: la importancia de las instituciones y de las capacidades organizacionales para
promover el bienestar económico y social. Desde la gestión del riesgo financiero y la educación financiera
hasta la política comercial, la economía social y la rendición de cuentas, las investigaciones aquí reunidas
muestran que los procesos de desarrollo dependen cada vez más de la capacidad de los actores públicos
y privados para construir entornos institucionales que favorezcan la confianza, la cooperación, la
Instituciones, bienestar y desarrollo territorial: desafíos contemporáneos para América Latina iii
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), i–iv
innovación y la sostenibilidad. Esta visión coincide con los planteamientos recientes de la CEPAL (2025),
y el Banco Mundial (2024), que subrayan la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales como
condición indispensable para enfrentar los desafíos económicos y sociales del siglo XXI.
La siguiente Tabla sintetiza temas, objetivos, métodos y nivel de análisis para facilitar la lectura y
detectar convergencias.
Tabla 1. Artículos en esta edición.
Artículo
Objetivo
Disciplinas
examinadas
Teorías y enfoques
Métodos y muestra
Cerna-Ramírez
(2026)
(Guatemala)
Evaluar el aporte de
cooperativas y
asociaciones productivas
al desarrollo territorial.
Economía regional;
desarrollo local;
estudios
organizacionales.
Economía social y
solidaria; desarrollo
territorial.
Revisión crítica y
sistematización
documental; matriz
analítica de seis
dimensiones.
Culebro-Martínez
(2026)
(México)
Medir el efecto de la
educación financiera
sobre el bienestar
financiero y sus
diferencias por género.
Economía
financiera; políticas
públicas; estudios de
género.
Bienestar financiero
multidimensional;
enfoque de género.
Análisis cuantitativo de
encuesta ENSAFI 2023;
regresiones MCO;
N=18,886.
Najar-Ojeda et al.
(2026)
(Perú)
Analizar la relación entre
morosidad, cobertura de
provisiones y rentabilidad
en CMAC.
Finanzas bancarias;
microfinanzas;
regulación
prudencial.
Intermediación
financiera; regulación
prudencial.
Panel mensual 2019–2022;
11 CMAC; 528 obs.
Análisis correlacional y
descriptivo.
Szpak et al.
(2026)
(Argentina)
Reconstruir la evolución
de las restricciones a las
importaciones y su
impacto en la estructura
productiva.
Economía
internacional;
política comercial;
desarrollo industrial.
Restricción externa;
política comercial
estructuralista.
Análisis
histórico-normativo;
series macroeconómicas
2004–2023.
Flores-Orona et
al. (2026)
(México)
Modelar incentivos de
servidores públicos en
declaraciones
patrimoniales y calibrar
umbrales de auditoría.
Economía política;
teoría de juegos;
transparencia
institucional.
Teoría de juegos;
teoría de la
inspección; rendición
de cuentas.
Modelación teórica (juego
de inspección) calibrada
con datos del Censo
Nacional de Gobierno
Federal (CNGF, INEGI,
ediciones 2018-2022).
Fuente: elaboración propia.
La diversidad temática y metodológica presente en esta edición refleja, asimismo, la riqueza de las
ciencias económicas y empresariales como campo de estudio. Los trabajos publicados ofrecen evidencia
empírica, propuestas metodológicas y reflexiones conceptuales que contribuyen a comprender mejor la
complejidad de los procesos económicos contemporáneos y los desafíos particulares que enfrentan los
países latinoamericanos en su búsqueda de un desarrollo más inclusivo, resiliente y sostenible.
Finalmente, expresamos nuestro agradecimiento a los autores por confiar sus investigaciones a
Economicus Journal of Business and Economics Insights, así como a los evaluadores y miembros del comité
editorial por su compromiso permanente con la excelencia académica y el rigor científico. Confiamos en
que las contribuciones reunidas en este volumen estimularán nuevas líneas de investigación y
Ismael Barros-Contreras iv
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), i–iv
fortalecerán el debate académico sobre los desafíos económicos, financieros e institucionales que
marcarán el futuro de América Latina.
Breve semblanza
Ismael Barros Contreras es Doctor en Economía de la Empresa por las Universidades de Valladolid,
León, Salamanca y Burgos (España), donde obtuvo la máxima calificación cum laude. Actualmente es
académico de jornada completa de la Universidad Austral de Chile y Coordinador Académico del MBA
UACh. Realizó una estancia posdoctoral como Visiting Researcher en el Centre for Family Business of
Lancaster University Management School (Reino Unido). Sus principales líneas de investigación se centran
en empresa familiar, capacidades dinámicas, gestión estratégica, gobernanza, integración del
conocimiento e innovación organizacional. Ha publicado en revistas científicas de alto impacto como
Journal of Business Research, Journal of Family Business Strategy, European Management Review,
Entrepreneurship Research Journal y Sustainability. Asimismo, participa activamente en redes
internacionales de investigación y en programas de doctorado en América Latina y Europa.
Referencias
Cerna-Ramírez, C. L. (2026). Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica.
Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 51–65. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2357
Culebro-Martínez, R. (2026). Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos
diferenciados por género. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 20–33.
https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2305
Díez-Pinto, E., Riffo-Pérez, L., Williner, A., Sandoval, C., & Délano, M. (2025). Panorama del desarrollo territorial de
América Latina y el Caribe, 2024: nuevas capacidades para la transformación territorial. Documentos de Proyectos
81240, Naciones Unidas Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
https://www.cepal.org/es/publicaciones/81240-panorama-desarrollo-territorial-america-latina-caribe-2024-
nuevas-capacidades-la
Flores-Orona, C. H., Carrillo-Viramontes, J. A., & Vázquez-Guzmán, D. (2026). La teoría de juegos aplicada en los
mecanismos de rendición de cuentas en México. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 66–
84. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2339
Najar-Ojeda, E. R., Toro-Gallego, C., & Mayta-Mamani, E. (2026). Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera
en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19. Economicus Journal of
Business and Economics Insights, 3(2), 1–19. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2196
Szpak, C., Cuello, M., Del Castillo, N., & Giménez-Cantero, R. (2026). Restricciones a las importaciones en Argentina:
la transformación de la política comercial entre 2004-2023. Economicus Journal of Business and Economics Insights,
3(2), 34–50. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2308
World Bank. (2024). The State of Economic Inclusion Report 2024: Pathways to Scale. World Bank Group.
https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/e7d7c0e7-7885-479f-86da-42d0f4f1b65e
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
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ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Najar-Ojeda, E. R., Toro-Gallego, C., & Mayta-Mamani, E. (2026). Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas
Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19. Economicus Journal of Business and Economics
Insights, 3(2), 1–19. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2196
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(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Artículo
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las
Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante
la crisis del COVID-19
Delinquency, provisions, and financial profitability in
Peru’s Municipal Savings and Credit Banks during the
COVID-19 crisis
Everth Rolando Najar-Ojeda 1,*, Cristóbal Toro-Gallego 2, Edgardo Mayta-Mamani 3
1 Escuela de Posgrado Newman, Perú; everthrolando.najar@epnewman.edu.pe; ORCID: 0009-0000-6574-2310
2 Universidad Internacional de La Rioja, España; cristobal.toro@unir.net; ORCID: 0000-0002-1602-5507
3 Universidad Privada de Tacna, Perú; edgardomayta@gmail.com; ORCID: 0000-0003-4764-8798
* Autor de correspondencia / Correspondence author
Recibido: 07/01/2026; Aceptado: 30/05/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2196
Resumen: El objetivo de este estudio es analizar la relación entre el riesgo crediticio y la rentabilidad financiera de
las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (CMAC) peruanas con baja cobertura de provisiones durante el período
2019–2022, en el contexto de la crisis asociada a la pandemia COVID-19. Se adopta un enfoque cuantitativo, no
experimental y de alcance correlacional, utilizando información mensual de 11 CMAC (528 observaciones) y el
coeficiente Rho de Spearman. Los resultados evidencian relaciones estadísticamente significativas entre la
morosidad, la cobertura de provisiones y los indicadores de rentabilidad (ROA y ROE), con comportamientos
heterogéneos entre entidades. En particular, mayores niveles de morosidad se asocian negativamente con la
rentabilidad, mientras que una mayor cobertura de provisiones se relaciona con un mejor desempeño financiero en
contextos de mayor estrés. Se concluye que la gestión del riesgo crediticio constituye un elemento clave para la
estabilidad financiera de las CMAC, aportando evidencia empírica sobre su comportamiento en escenarios de crisis
sistémica.
Palabras clave: Riesgo crediticio, Rentabilidad, Cobertura de provisiones, Morosidad, Provisiones, COVID-19.
Clasificación JEL: G21; G32; C23.
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 2
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
Abstract: The objective of this study is to analyze the relationship between credit risk and profitability of Peruvian
Municipal Savings and Credit Banks (CMACs) with lower loan loss provision coverage during the period 2019–
2022. A quantitative, non-experimental, and longitudinal approach is used, employing panel data and Spearman's
rho correlation coefficient on 48 observations per institution. The results show a statistically significant relationship
between changes in delinquency rates, loan loss provision coverage, and financial profitability indicators (ROA
and ROE), with differentiated effects among institutions. Higher credit risk is negatively associated with ROE,
while loan loss provision coverage shows a buffering effect on return on equity, especially in contexts of greater
financial stress. It is concluded that credit risk management is a determining factor for the financial stability and
sustainability of CMAC profitability in systemic crisis scenarios.
Keywords: Credit risk, Profitability, Provision coverage, Loan delinquency, Loan-loss provisions, COVID-19.
JEL Classification: G21; G32; C23.
1. Introducción
La pandemia del COVID-19 generó un impacto significativo en la economía mundial, afectando con
mayor intensidad a las economías en desarrollo y emergentes. Como consecuencia de la crisis sanitaria
y económica, la pobreza global aumentó por primera vez en más de dos décadas (Banco Mundial, 2020),
mientras que el producto interno bruto (PIB) mundial experimentó una contracción generalizada,
profundizando los procesos recesivos en la mayoría de los países (Taranco & Quiroz, 2021). En este
contexto, las empresas enfrentaron una crisis de magnitud inesperada para la cual no se encontraban
plenamente preparadas (Vásquez-Arango & Ceballos-García, 2024).
El sistema bancario internacional fue uno de los sectores que reaccionó con mayor rapidez frente a
los efectos de la pandemia; sin embargo, la efectividad de dicha respuesta estuvo condicionada por la
solidez financiera y la capacidad operativa de cada institución (Demirgüç-Kunt et al., 2021). En particular,
los grandes bancos comerciales demostraron una mayor capacidad de adaptación en comparación con
las instituciones microfinancieras, debido a su mayor respaldo de capital y a un mayor desarrollo
tecnológico (Marcu, 2021). Cabe mencionar que este respaldo patrimonial fortalece la capacidad de las
entidades financieras para constituir provisiones prudenciales, al proveer un colchón de capital que
permite absorber pérdidas esperadas sin comprometer la solvencia ni la continuidad operativa. En este
sentido, actúa como un mecanismo de soporte para la cobertura de provisiones, especialmente en
contextos de deterioro de la calidad crediticia.
Durante la pandemia, el deterioro de la capacidad de pago de los deudores provocó un aumento
significativo de la morosidad, lo que obligó a las entidades financieras a incrementar sus provisiones por
riesgo crediticio (Aldasoro et al., 2021). Este fenómeno afectó directamente la calidad de la cartera
crediticia y, en consecuencia, la rentabilidad de las instituciones del sistema financiero, incluidas las Cajas
Municipales de Ahorro y Crédito (CMAC) peruanas (Najar-Ojeda, 2024). En este sentido, las entidades
que tuvieron una mejor cobertura de provisiones al haber constituido provisiones adicionales como
reservas frente a los riesgos del mercado, lograron mitigar en mayor medida los efectos negativos de la
crisis sin afectar de manera significativa su rentabilidad o estabilidad financiera, dado que esta cobertura
funciona como un amortiguador frente a pérdidas derivadas del riesgo crediticio, en contraste con
aquellas que, al asumir un riesgo mayor, tuvieron dificultades financieras (Bitar et al., 2021).
En el Perú, las CMAC atienden predominantemente a segmentos micro financieros, los cuales se
caracterizan por tener elevados niveles de informalidad, lo que incrementa su exposición al riesgo
crediticio. Según estimaciones recientes, la informalidad laboral alcanza aproximadamente al 70.09 % de
la población económicamente activa (INEI, 2025). En este escenario, la gestión del riesgo crediticio se
vuelve un factor determinante para la sostenibilidad financiera de las instituciones microfinancieras. La
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 3
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
literatura empírica señala que el riesgo crediticio mantiene una relación negativa con la rentabilidad de
las entidades financieras (Lapo-Maza et al., 2021); sin embargo, la evidencia empírica reciente sugiere
que dicha relación no es necesariamente homogénea ni estrictamente negativa, especialmente en
contextos de crisis sistémica. Estudios realizados durante el periodo de la pandemia del COVID-19
muestran que el impacto del riesgo crediticio sobre la rentabilidad bancaria depende de la interacción
con otros factores financieros, como la liquidez, la eficiencia operativa y las estrategias de gestión del
riesgo, pudiendo coexistir niveles elevados de riesgo crediticio con resultados de rentabilidad
relativamente favorables en el corto plazo (Haris et al., 2024).
Desde el ámbito regulatorio, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha implementado
reformas orientadas a fortalecer los requerimientos de capital y provisiones en el sistema financiero
peruano, con el objetivo de incrementar la resiliencia de las entidades frente a episodios de estrés
económico. Estas medidas, si bien se consolidan en periodos posteriores al analizado, refuerzan la
necesidad de evaluar empíricamente el vínculo entre provisiones, riesgo crediticio y rentabilidad,
especialmente en el sector micro financiero.
El análisis de las CMAC peruanas con menor cobertura de provisiones resulta particularmente
relevante, dado que estas entidades representan el segmento más vulnerable ante el deterioro de la
calidad crediticia en contextos de crisis macroeconómica. Una cobertura insuficiente de provisiones
limita la capacidad de absorción de pérdidas esperadas y no esperadas, incrementando la fragilidad
financiera y el riesgo de contagio dentro del sistema micro financiero (Demirgüç-Kunt et al., 2021). En
economías en desarrollo, donde las CMAC cumplen un rol fundamental en la inclusión financiera de
agentes con alta volatilidad de ingresos, una gestión inadecuada del riesgo crediticio puede comprometer
no solo la rentabilidad institucional, sino también la estabilidad financiera local (Cull et al., 2019).
A nivel académico, si bien existe una extensa literatura sobre la relación entre riesgo crediticio y
rentabilidad bancaria, los estudios centrados específicamente en instituciones microfinancieras con baja
cobertura de provisiones siguen siendo limitados, especialmente en economías emergentes. En este
sentido, el presente trabajo contribuye a la literatura al ofrecer evidencia empírica para el caso de las
CMAC peruanas reguladas por la SBS durante el periodo 2019–2022, marcado por la crisis del COVID-
19.
El objetivo general del presente trabajo se refiere a analizar la relación entre el riesgo crediticio y la
rentabilidad de las CMAC peruanas con menor cobertura de provisiones. Así mismo, los objetivos
específicos se enlistan a continuación:
• Analizar la relación entre la morosidad y la rentabilidad financiera, medida a través del ROA y ROE,
en las CMAC peruanas con menor cobertura de provisiones durante el periodo 2019–2022.
• Examinar la relación entre la cobertura de provisiones de créditos y la rentabilidad financiera (ROA
y ROE) de las CMAC peruanas con menor cobertura de provisiones durante el periodo 2019–2022.
• Analizar la relación entre el riesgo crediticio y la rentabilidad financiera de las CMAC del Perú
durante el período 2019–2022, en el contexto del COVID-19, con el fin de identificar patrones
diferenciados en el desempeño financiero de las entidades.
Los resultados permiten evaluar si el desempeño financiero observado responde a una gestión
eficiente del riesgo crediticio, más que a factores aleatorios, aportando evidencia relevante tanto para la
academia como para el diseño de políticas públicas en el sector micro financiero.
2. Revisión de la literatura teórica sobre riesgo crediticio y la rentabilidad microfinanciera
2.1. Marco teórico
Para efectos del presente estudio, se define como CMAC con menor cobertura de provisiones a
aquellas entidades cuyo ratio de cobertura de provisiones sobre cartera atrasada se ubicó, en promedio,
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 4
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
en el cuartil inferior de la distribución y que se mantuvo persistentemente por debajo del promedio del
sistema de CMAC durante el periodo de análisis 2019–2022, utilizando información oficial publicada por
la SBS.
De acuerdo con la teoría de regulación bancaria, las provisiones actúan como un mecanismo de
suavizamiento Inter temporal de pérdidas, reduciendo la prociclicidad del crédito y estabilizando la
rentabilidad bancaria (Bikker & Metzemakers, 2005). En ausencia de niveles adecuados de provisiones,
las instituciones financieras tienden a experimentar mayores fluctuaciones en sus resultados financieros,
particularmente en entornos de alta incertidumbre macroeconómica.
2.1.1. Teoría de la intermediación financiera y riesgo crediticio
La teoría de la intermediación financiera sostiene que las entidades financieras cumplen un rol
fundamental en la asignación eficiente de recursos, actuando como intermediarios entre agentes
superavitarios y deficitarios de capital. En este proceso, el riesgo crediticio emerge como uno de los
principales riesgos inherentes a la actividad bancaria, debido a la posibilidad de incumplimiento por
parte de los prestatarios (Diamond, 1984). En instituciones microfinancieras, este riesgo se intensifica
como consecuencia de la mayor asimetría de información, la informalidad y la volatilidad de los ingresos
de los clientes atendidos (Cull et al., 2019).
Desde esta perspectiva, un incremento en la morosidad deteriora la calidad de los activos
financieros, reduce los flujos de ingresos esperados y obliga a las entidades a reconocer pérdidas
mediante provisiones, afectando negativamente su desempeño financiero. En contextos de crisis
macroeconómica, como la pandemia del COVID-19, estos efectos tienden a amplificarse, especialmente
en instituciones con limitada capacidad de absorción de pérdidas (Demirgüç-Kunt et al., 2021).
2.1.2. Teorías explicativas de la rentabilidad bancaria
La rentabilidad bancaria puede explicarse a partir de diversas aproximaciones teóricas. Desde la
teoría de la eficiencia, la rentabilidad refleja la capacidad de las entidades para gestionar eficientemente
sus recursos y riesgos, maximizando ingresos y controlando costos (Berger & Humphrey, 1997). En este
marco, un mayor riesgo crediticio suele asociarse a una menor rentabilidad, debido al aumento de
pérdidas esperadas y costos asociados a la gestión del crédito.
Complementariamente, la teoría del orden jerárquico (pecking order theory) plantea que las
instituciones financieras priorizan el financiamiento interno sobre el externo, lo que implica que mayores
niveles de rentabilidad fortalecen la solvencia y reducen la dependencia de capital externo (Myers &
Majluf, 1984). En el caso de las microfinanzas, esta teoría ha sido adaptada para explicar la relación entre
rentabilidad, provisiones y estructura de capital, sugiriendo que una rentabilidad insuficiente limita la
capacidad de las entidades para constituir provisiones adecuadas (Alexis, 2023).
2.1.3. Provisiones, capital y absorción de pérdidas
Las provisiones crediticias cumplen una función clave como mecanismo de absorción de pérdidas
esperadas, contribuyendo a la estabilidad financiera y a la suavización intertemporal de resultados. De
acuerdo con la teoría de la regulación bancaria, niveles adecuados de provisiones reducen la
prociclicidad del crédito y mitigan la volatilidad de la rentabilidad en periodos de estrés económico
(Bikker & Metzemakers, 2005).
Asimismo, la teoría del ciclo de vida de las instituciones financieras sugiere que las entidades más
maduras presentan una mayor capacidad para acumular capital y provisiones, mientras que aquellas en
etapas menos consolidadas enfrentan mayores restricciones financieras, incrementando su exposición al
riesgo crediticio (Alexis, 2023). En este contexto, una baja cobertura de provisiones no solo refleja
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 5
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
debilidades en la gestión del riesgo, sino que también incrementa la probabilidad de deterioro de la
rentabilidad y la solvencia institucional.
2.1.4. Articulación teórica entre riesgo crediticio y rentabilidad
Desde un enfoque integrador, la relación entre riesgo crediticio y rentabilidad puede explicarse a
través de la interacción entre morosidad, provisiones y estructura de capital. Un aumento de la
morosidad incrementa las pérdidas esperadas, obligando a las entidades a elevar sus provisiones, lo que
reduce los resultados netos y afecta negativamente indicadores como el ROA y el ROE. Este efecto es
particularmente relevante en instituciones microfinancieras con baja cobertura de provisiones, donde la
capacidad de absorción de shocks es limitada.
El riesgo crediticio constituye uno de los principales riesgos inherentes a la intermediación
financiera y se define como la probabilidad de que un prestatario incumpla total o parcialmente sus
obligaciones contractuales, generando pérdidas para la empresa financiera. En este contexto, la literatura
comprende sobre el carácter multidimensional del riesgo crediticio, el cual puede ser operacionalizado a
través de indicadores identifican su gestión y exposición. En particular, la morosidad refleja el nivel de
deterioro de la cartera crediticia, mientras que la cobertura de provisiones representa el grado de
protección financiera frente a pérdidas potenciales (BCBS, 2000; Koch & MacDonald, 2015).
En consecuencia, la teoría financiera y bancaria predice una relación negativa entre riesgo crediticio
y rentabilidad, especialmente en contextos de crisis sistémica. Este marco teórico proporciona el sustento
conceptual para las hipótesis planteadas en el presente estudio, permitiendo interpretar los resultados
empíricos más allá de simples asociaciones estadísticas.
El presente marco teórico proporciona el sustento conceptual para las hipótesis planteadas en este
estudio, permitiendo analizar empíricamente la relación entre riesgo crediticio, morosidad, provisiones
y rentabilidad en las CMAC peruanas durante el periodo 2019–2022.
Partiendo de la revisión literaria y los y los trabajos previos se sugieren las siguientes hipótesis:
H1: El riesgo crediticio presenta una relación negativa y estadísticamente significativa con la rentabilidad
financiera (ROA y ROE) de las CMAC en el Perú durante el período 2019–2022, en el contexto de la crisis
económica derivada de la pandemia de la COVID-19.
H2: La morosidad presenta una relación negativa y estadísticamente significativa con la rentabilidad
financiera (ROA y ROE) de las CMAC peruanas durante el período 2019–2022, en el contexto de la crisis asociada
a la COVID-19.
H3: La cobertura de provisiones presenta una relación positiva y estadísticamente significativa con la
rentabilidad financiera (ROA y ROE) de las CMAC peruanas durante el período 2019–2022, en el contexto de la
crisis asociada a la pandemia de la COVID-19, al reflejar una mayor capacidad de gestión y mitigación del riesgo
crediticio.
2.2. Variables, dimensiones e indicadores
Con la finalidad de garantizar la coherencia entre el marco teórico, las hipótesis y el modelo empírico
propuesto, las variables del estudio fueron operacionalizadas a partir de la literatura especializada en
riesgo crediticio y rentabilidad financiera. La selección de las dimensiones e indicadores responde a su
uso recurrente en estudios empíricos sobre instituciones financieras y microfinancieras, así como a su
pertinencia para analizar el desempeño de las CMAC peruanas durante periodos de crisis sistémica,
como la pandemia del COVID-19 (ver la Tabla 1).
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 6
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
Tabla 1. Operacionalización de variables, dimensiones e indicadores.
Variable
Dimensión
Indicador
Definición operativa
Sustento teórico
Riesgo
crediticio
Morosidad
Variación de la
tasa de morosidad
Proporción de créditos vencidos
respecto al total de la cartera
crediticia, expresada en
términos de variación
porcentual
Lapo-Maza et al.
(2021); Morales-
Castro & Espinosa-
Jiménez (2024)
Riesgo
crediticio
Cobertura de
provisiones
Variación de la
cobertura de
provisiones de
créditos
Relación entre las provisiones
constituidas para créditos
incobrables y el total de
préstamos otorgados
Lapo-Maza et al.
(2021)
Solvencia
financiera
Capital global
Ratio de capital
global
Relación del patrimonio efectivo
sobre los activos y contingentes
ponderados por riesgo total
SBS (2023); BCRP
(2020)
Rentabilidad
Rentabilidad
económica
ROA
Relación entre la utilidad neta y
los activos totales promedio
Andrade (2011)
Rentabilidad
Rentabilidad
financiera
ROE
Relación entre la utilidad neta y
el patrimonio promedio
Andrade (2011)
Nota: definiciones operativas adaptadas de Andrade (2011); SBS (2023); BCRP (2020); Lapo-Maza et al. (2021);
Morales-Castro & Espinosa-Jiménez (2024).
La variable riesgo crediticio se operacionaliza a través de la morosidad y la cobertura de provisiones,
dado que ambas reflejan de manera directa el deterioro de la cartera crediticia y la capacidad de absorción
de pérdidas de las entidades microfinancieras. La morosidad captura el incumplimiento efectivo de los
deudores, mientras que la cobertura de provisiones representa el esfuerzo prudencial realizado por la
entidad para enfrentar pérdidas esperadas y no esperadas.
Por su parte, la rentabilidad se mide mediante los indicadores ROA y ROE, ampliamente utilizados
en la literatura financiera por su capacidad para evaluar la eficiencia en el uso de los activos y la
rentabilidad del capital propio, respectivamente. La inclusión del capital global permite contextualizar
los resultados dentro del marco de solvencia regulatoria exigido a las CMAC peruanas, especialmente
relevante en escenarios de estrés financiero como el generado por la pandemia del COVID-19.
3. Metodología
3.1. Enfoque, tipo y diseño de investigación
La presente investigación adopta un enfoque cuantitativo, de tipo investigación básica, con un nivel
relacional, debido a que busca analizar la asociación del riesgo crediticio sobre la rentabilidad de las
CMAC peruanas con menor cobertura de provisiones, sin manipulación deliberada de las variables de
estudio (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
El diseño metodológico es no experimental, longitudinal y bivariado, dado que las variables son
observadas en su contexto real y analizadas a lo largo del período 2019–2022, permitiendo captar la
evolución temporal de los indicadores financieros antes, durante y después de la pandemia de la COVID-
19. Este tipo de diseño resulta pertinente en investigaciones financieras, especialmente cuando se
analizan efectos de choques exógenos como crisis sanitarias o económicas, donde la experimentación no
es posible ni ética (Kerlinger & Lee, 2002; Wooldridge, 2010).
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 7
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
3.2. Unidad de análisis, población y fuente de datos
La unidad de análisis está constituida por las CMAC que operan dentro del sistema financiero
peruano. La población de estudio comprende aquellas CMAC que presentan menor cobertura de
provisiones, criterio relevante desde la perspectiva del riesgo financiero, dado que refleja una mayor
exposición ante el deterioro de la cartera crediticia.
La investigación se desarrolló mediante análisis documental, utilizando datos secundarios
provenientes de los estados financieros oficiales publicados por la Superintendencia de Banca, Seguros y
AFP (SBS) del Perú. Esta fuente de información garantiza confiabilidad, estandarización contable y
comparabilidad Inter temporal, y es ampliamente utilizada en estudios empíricos del sistema financiero
(Arellano, 2003; Hsiao, 2014).
La base de datos está conformada por 11 CMAC del sistema financiero peruano. La información
utilizada corresponde a una frecuencia mensual para el período 2019–2022, lo que genera un total de 48
observaciones por entidad y 528 observaciones en conjunto. Así mismo, los datos fueron obtenidos de
fuentes secundarias oficiales, específicamente de los reportes estadísticos publicados por la SBS.
En cuanto al tratamiento de los datos, se realizó un proceso de depuración que incluyó la verificación
de consistencia, identificación de valores atípicos mediante análisis de dispersión y revisión de valores
faltantes. En caso de registros incompletos, se aplicaron criterios de exclusión cuando la información no
era recuperable, garantizando así la integridad de la muestra final.
3.3. Variables de estudio y operacionalización
La variable dependiente es la rentabilidad, medida a través de indicadores financieros comúnmente
empleados en la literatura bancaria, tales como el Retorno sobre Activos (ROA) y/o el Retorno sobre
Patrimonio (ROE), los cuales reflejan la eficiencia en la gestión de los recursos y el desempeño económico
de las entidades financieras.
La variable independiente es el riesgo crediticio, operacionalizado mediante indicadores que
capturan la calidad de la cartera crediticia, tales como la morosidad, la cartera atrasada y la cobertura de
provisiones. Estos indicadores son ampliamente utilizados como aproximaciones del riesgo crediticio en
estudios sobre instituciones financieras y microfinancieras (Berger & DeYoung, 1997; Louzis et al., 2012).
La selección de estas variables responde tanto a su relevancia teórica como a su disponibilidad y
consistencia en la información reportada por la SBS, asegurando la validez y confiabilidad de las
mediciones.
3.4. Modelo y justificación metodológica
Con el objetivo de analizar la relación entre el riesgo crediticio y la rentabilidad financiera de las
CMAC, se empleó un enfoque cuantitativo basado en técnicas estadísticas de carácter descriptivo y
correlacional.
A diferencia de los enfoques econométricos de datos de panel, el presente estudio se centra en el
análisis de asociaciones entre variables financieras, priorizando la identificación de patrones de
comportamiento y relaciones estadísticamente significativas en el contexto de la crisis derivada de la
pandemia de la COVID-19 durante el período 2019–2022.
El riesgo crediticio fue operacionalizado mediante dos indicadores clave: la morosidad, como forma
de medir el deterioro de la calidad de la cartera crediticia, y la cobertura de provisiones, como medida
de la capacidad de las entidades para absorber pérdidas potenciales. Por su parte, la rentabilidad
financiera se midió a través de los indicadores tradicionales ROA y ROE.
Este enfoque metodológico es consistente con estudios empíricos en el ámbito financiero que buscan
analizar relaciones entre variables clave en contextos de alta incertidumbre, donde la prioridad es
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 8
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
comprender patrones de comportamiento más que establecer relaciones causales estrictas (Gujarati &
Porter, 2010; Wooldridge, 2010). En este sentido, los resultados deben interpretarse en términos de
asociación y no de causalidad, manteniendo coherencia con el diseño no experimental del estudio.
3.5. Procedimiento de análisis estadístico
El análisis de los datos se desarrolló siguiendo un procedimiento secuencial que permitió garantizar
la coherencia entre los objetivos del estudio y los resultados obtenidos:
1. Análisis estadístico descriptivo, mediante medidas de tendencia central, dispersión y representación
gráfica, con el fin de caracterizar el comportamiento de las variables de rentabilidad y riesgo
crediticio durante el período de estudio.
2. Pruebas de normalidad, aplicadas para evaluar la distribución de los datos y determinar la
pertinencia del uso de pruebas paramétricas.
3. Análisis de correlación de Pearson, utilizado como una aproximación inicial para identificar la
dirección e intensidad de la relación entre el riesgo crediticio y la rentabilidad.
4. Estimaciones con el objetivo de analizar la asociación entre el riesgo crediticio sobre la rentabilidad
de las CMAC, controlando la heterogeneidad individual no observable y las variaciones temporales
asociadas al contexto de la pandemia.
Este procedimiento metodológico se encuentra alineado con estudios empíricos similares
desarrollados en el ámbito de las finanzas y la economía bancaria, donde el uso combinado de análisis
descriptivo y correlacional permite una comprensión integral de la relación entre riesgo y desempeño
financiero (Athanasoglou et al., 2008; Louzis et al., 2012).
4. Resultados
De acuerdo con los resultados de la Tabla 2, las CMAC muestran una diversidad de
comportamientos en términos de variación de morosidad, cobertura de provisión de créditos,
rentabilidad sobre activos (ROA) y rentabilidad sobre patrimonio (ROE). Por ejemplo, CMAC Arequipa
muestra un ROA medio de 8.35% y un ROE de 4.84%, con una asimetría positiva en ambas medidas,
indicando una distribución sesgada hacia valores superiores. La variación de morosidad es moderada
con una media de 4.26% y un desvío estándar relativamente bajo, reflejando estabilidad comparada con
otras regiones. La cobertura de provisión de créditos presenta una media de 238.53, lo cual sugiere una
estrategia sólida de cobertura crediticia.
Tabla 2. Descriptivo de los indicadores de Riesgo Crediticio y Rentabilidad según Caja Municipal de
Ahorro, 2019 a 2022.
Caja Municipal de
Ahorro
Estadísticos
Variación
de
morosidad
Variación de
cobertura de
provisión de
créditos
% De
rentabilidad
sobre activos
(ROA)
% De
rentabilidad
sobre
patrimonio
(ROE)
Arequipa
Media
4.26
238.53
8.35
4.84
Mediana
4.10
238.59
2.92
2.43
Desv. típ.
0.81
68.12
8.32
3.93
Asimetría
0.16
0.18
0.36
0.84
Curtosis
-1.51
-1.46
-1.78
-1.03
Mínimo
3.12
155.33
0.28
0.54
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 9
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
Caja Municipal de
Ahorro
Estadísticos
Variación
de
morosidad
Variación de
cobertura de
provisión de
créditos
% De
rentabilidad
sobre activos
(ROA)
% De
rentabilidad
sobre
patrimonio
(ROE)
Máximo
5.62
346.73
19.61
12.31
Cusco
Media
3.44
182.99
6.22
3.92
Mediana
3.21
176.86
1.59
2.36
Desv. típ.
0.72
38.21
6.56
3.10
Asimetría
0.63
0.26
0.54
0.79
Curtosis
-0.84
-1.42
-1.58
-0.79
Mínimo
2.29
130.88
0.07
0.27
Máximo
4.82
257.06
16.01
9.98
Del Santa
Media
20.42
110.06
-6.91
-8.12
Mediana
22.49
104.39
-4.31
-2.58
Desv. típ.
5.79
15.49
6.54
11.03
Asimetría
-1.56
1.89
-0.81
-1.18
Curtosis
1.75
2.89
-0.66
-0.16
Mínimo
5.71
94.36
-20.77
-33.79
Máximo
26.73
154.32
0.42
2.92
Huancayo
Media
3.49
169.77
8.02
4.45
Mediana
3.59
152.96
3.15
2.52
Desv. típ.
0.61
42.81
8.13
3.49
Asimetría
-0.71
1.75
0.39
0.93
Curtosis
-0.32
2.48
-1.72
-0.70
Mínimo
1.93
125.70
.24
0.60
Máximo
4.39
312.51
19.36
11.53
Ica
Media
5.46
202.03
6.09
4.24
Mediana
5.59
194.92
3.54
2.53
Desv. típ.
0.72
50.20
5.53
3.27
Asimetría
0.43
0.30
0.27
0.97
Curtosis
1.14
-1.48
-1.82
-0.57
Mínimo
4.34
144.73
0.44
0.83
Máximo
7.85
285.22
13.24
11.27
Maynas
Media
5.87
158.87
3.69
3.17
Mediana
5.67
160.91
1.34
1.48
Desv. típ.
0.90
23.76
3.37
2.69
Asimetría
0.00
0.24
0.51
0.66
Curtosis
-1.18
-0.87
-1.58
-1.28
Mínimo
4.19
123.36
0.15
0.20
Máximo
7.39
208.26
8.72
8.22
Paita
Media
15.01
110.53
-1.34
-2.64
Mediana
15.58
107.93
-1.36
-.56
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Caja Municipal de
Ahorro
Estadísticos
Variación
de
morosidad
Variación de
cobertura de
provisión de
créditos
% De
rentabilidad
sobre activos
(ROA)
% De
rentabilidad
sobre
patrimonio
(ROE)
Desv. típ.
2.74
9.52
1.24
4.49
Asimetría
-1.48
0.53
-0.28
-0.77
Curtosis
1.77
-0.16
-0.13
-0.39
Mínimo
6.47
95.00
-4.47
-12.22
Máximo
17.96
132.76
0.73
4.17
Piura
Media
7.37
139.23
5.39
4.00
Mediana
7.36
145.67
2.50
1.74
Desv. típ.
0.80
20.57
5.14
3.90
Asimetría
0.17
-0.31
0.34
1.12
Curtosis
-1.10
-1.64
-1.78
-0.01
Mínimo
5.95
105.05
0.20
0.34
Máximo
8.89
166.49
12.77
12.95
Sullana
Media
15.19
103.97
-2.88
-8.06
Mediana
14.84
102.60
-1.35
-1.64
Desv. típ.
2.38
6.57
6.47
10.80
Asimetría
0.11
0.11
-1.06
-1.15
Curtosis
-1.32
-0.75
0.57
-0.15
Mínimo
11.08
91.15
-17.94
-32.07
Máximo
19.29
117.34
6.74
0.68
Tacna
Media
12.00
114.12
-0.72
-5.09
Mediana
11.02
115.16
-1.23
-0.31
Desv. típ.
3.34
8.40
2.68
12.97
Asimetría
1.03
0.82
1.12
-0.91
Curtosis
0.26
2.45
1.13
-0.08
Mínimo
7.51
97.15
-4.10
-33.53
Máximo
20.41
140.46
7.40
13.33
Trujillo
Media
6.33
151.51
3.45
2.51
Mediana
6.38
150.22
1.65
1.46
Desv. típ.
0.44
13.93
3.22
3.09
Asimetría
-0.71
0.54
0.38
1.23
Curtosis
-0.05
-0.91
-1.60
0.14
Mínimo
5.08
134.57
-0.21
-1.12
Máximo
6.93
182.32
8.23
9.28
Nota: procesamiento SPSS estadística descriptiva por cada CMAC.
Contrariamente, CMAC Sullana presenta un ROA y ROE negativos (-2.88% y -8.06%), con una
asimetría leve en la morosidad (15.19% de media) y una cobertura de provisiones baja de 103.97. El dato
sugiere problemas en la gestión de recuperaciones, lo cual estaría impactando directamente en el
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 11
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
indicador de morosidad; por lo tanto, se estima que la entidad enfrenta fuertes desafíos en la gestión de
su cartera y que podrían derivar es futuros problemas financieros.
Con base en la Tabla 3 se muestra el análisis de la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov
aplicada a las distintas variables de las CMAC, donde se observa que, en la mayoría de los casos, las
variables presentan valores de significancia menores a 0.05, lo que implica el rechazo de la hipótesis nula
de normalidad y, por ende, una distribución no normal.
Tabla 3. Prueba de normalidad para las variables de riesgo crediticio y rentabilidad según Caja Municipal
de Ahorro, 2019 a 2022.
Variables
Kolmogorov-Smirnov
Estadístico
gl
Sig.
Variación de morosidad
0.212
528
0.000
Variación de cobertura de provisión de créditos
0.147
528
0.000
% De rentabilidad sobre activos (ROA)
0.214
528
0.000
% De rentabilidad sobre patrimonio (ROE)
0.251
528
0.000
Nota: procesamiento SPSS prueba de normalidad por cada CMAC.
En conclusión, la evaluación de la prueba de Shapiro-Wilk evidencia que la mayoría de las variables
estudiadas en las distintas CMAC no siguen una distribución normal, lo cual es relevante para la elección
de métodos estadísticos apropiados, pudiendo ser necesario el uso de técnicas no paramétricas o la
transformación de datos para cumplir con los supuestos de normalidad.
El análisis basado en el coeficiente de correlación Rho de Spearman muestra una relación entre las
variables de riesgo crediticio (variación de morosidad y cobertura de provisión de créditos) y las variables
de rentabilidad (ROA y ROE) en distintas CMAC. En general, se observa que la variación de la morosidad
tiene un impacto diferencial sobre la rentabilidad (ver Tabla 4). Por un lado, en varias CMAC, como
Arequipa y Maynas, existe una correlación positiva significativa entre la variación de morosidad y el
ROA (0.872 y 0.773, respectivamente), indicando que un mayor cambio en la morosidad podría asociarse
con un aumento en el retorno sobre los activos. Por otro lado, respecto al ROE, predominan correlaciones
negativas significativas, como en CMAC Arequipa (-0.417) y CMAC Tacna (-0.726), lo que sugiere que
un incremento en la morosidad tiende a disminuir los retornos sobre el patrimonio.
Tabla 4. Análisis de correlación de indicadores de riesgo crediticio y rentabilidad según Caja Municipal
de Ahorro.
Caja Municipal de Ahorro
% De
rentabilidad
sobre activos
(ROA)
% De
rentabilidad
sobre
patrimonio
(ROE)
CMAC
AREQUIPA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.872
-0.417
Sig. (bilateral)
0.000
0.003
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.894
0.336
Sig. (bilateral)
0.000
0.019
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 12
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
CMAC
CUSCO
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.049
0.355
Sig. (bilateral)
0.742
0.013
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.734
-0.190
Sig. (bilateral)
0.000
0.197
CMAC DEL
SANTA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.606
-0.351
Sig. (bilateral)
0.000
0.014
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.630
-0.090
Sig. (bilateral)
0.000
0.544
CMAC
HUANCAYO
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.085
0.562
Sig. (bilateral)
0.565
0.000
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.334
-0.504
Sig. (bilateral)
0.020
0.000
CMAC ICA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.669
-0.370
Sig. (bilateral)
0.000
0.010
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.910
0.427
Sig. (bilateral)
0.000
0.002
CMAC
MAYNAS
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.773
-0.473
Sig. (bilateral)
0.000
0.001
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.799
0.332
Sig. (bilateral)
0.000
0.021
CMAC
PAITA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.284
-0.125
Sig. (bilateral)
0.050
0.397
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.227
-0.158
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 13
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
Sig. (bilateral)
0.121
0.284
CMAC
PIURA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.237
-0.638
Sig. (bilateral)
0.104
0.000
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.679
0.564
Sig. (bilateral)
0.000
0.000
CMAC
SULLANA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.050
0.536
Sig. (bilateral)
0.737
0.000
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.031
-0.697
Sig. (bilateral)
0.832
0.000
CMAC
TACNA
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.755
-0.726
Sig. (bilateral)
0.000
0.000
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
0.533
0.545
Sig. (bilateral)
0.000
0.000
CMAC
TRUJILLO
Riesgo Crediticio
Variación de
morosidad
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.034
-0.573
Sig. (bilateral)
0.820
0.000
Variación de
cobertura de
provisión de créditos
Coeficiente de
correlación Rho de
Spearman
-0.496
0.318
Sig. (bilateral)
0.000
0.027
Nota: procesamiento SPSS correlación por cada CMAC.
En el caso de la cobertura de provisión de créditos, se encuentran tendencias opuestas en relación
con las medidas de rentabilidad. En la mayoría de las CMAC, como Arequipa e Ica, la correlación con el
ROA es negativa y significativa (-0.894 y -0.910, respectivamente), lo que implica que mayores
provisiones de créditos suelen estar asociadas con menores retornos sobre activos, probablemente debido
al costo de mantener provisiones altas. Sin embargo, para el ROE, las correlaciones suelen ser positivas
y significativas, como en CMAC Ica (0.427) y CMAC Piura (0.564). Esto podría interpretarse como un
efecto protector de las provisiones, que permiten mantener la rentabilidad del patrimonio frente a
posibles pérdidas crediticias.
Existen casos particulares que destacan en el análisis. Por ejemplo, CMAC Tacna muestra
correlaciones negativas significativas tanto entre la variación de morosidad y el ROA (-0.755) como con
el ROE (-0.726), indicando que esta institución podría ser más sensible a los cambios en la morosidad. Sin
embargo, para la cobertura de provisión de créditos, CMAC Tacna presenta correlaciones positivas y
significativas tanto para el ROA (0.533) como para el ROE (0.545), sugiriendo que la gestión de las
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 14
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
provisiones en esta institución es eficiente y contribuye positivamente a la rentabilidad, lo cual puede
evitar futuros problemas financieros. En contraste, CMAC Cusco muestra correlaciones no significativas
en la mayoría de las relaciones analizadas, lo que podría indicar poca interacción entre las variables en
esta institución. En términos generales, los resultados destacan la importancia de una gestión eficiente
de la morosidad y las provisiones de crédito para maximizar la rentabilidad.
El análisis de correlación Rho de Spearman evidencia que la relación entre riesgo crediticio
(morosidad y provisiones) y rentabilidad no es homogénea entre las CMAC, lo que sugiere que dichas
relaciones están condicionadas por factores estructurales propios de cada entidad, como el tamaño del
patrimonio, el nivel de capitalización y la estrategia de gestión del riesgo durante el periodo de
pandemia. En consecuencia, los resultados deben interpretarse como asociaciones estadísticas, más que
como relaciones causales directas.
5. Discusión
Los resultados obtenidos evidencian que la relación entre riesgo crediticio y rentabilidad en las
CMAC peruanas de menor cobertura de provisiones no es homogénea, sino que presenta una marcada
heterogeneidad entre entidades, particularmente durante el periodo de crisis asociado a la pandemia del
COVID-19. Esta evidencia confirma que los efectos del deterioro crediticio sobre el desempeño financiero
dependen de la estructura de provisiones, la calidad de cartera y la capacidad de absorción de pérdidas
de cada institución.
En primer lugar, los coeficientes de correlación muestran que, en varias CMAC, el incremento de la
morosidad se asocia de manera significativa con una reducción de la rentabilidad, especialmente medida
a través del ROE. Este resultado es consistente con la teoría del riesgo–retorno aplicado al sector bancario,
la cual sostiene que un aumento del riesgo crediticio incrementa los costos financieros y reduce la
eficiencia en la generación de utilidades (Saona, 2016; Lapo-Maza et al., 2021). En contextos de crisis,
como el generado por la pandemia, el deterioro de la capacidad de pago de los prestatarios intensifica
este efecto negativo, afectando directamente los márgenes financieros.
Sin embargo, el análisis por entidad revela que esta relación no es uniforme. En algunas CMAC,
como Arequipa, Ica y Maynas, se observa una relación positiva entre la variación de la morosidad y el
ROA, lo que sugiere que estas instituciones lograron sostener niveles de rentabilidad operativa a pesar
del deterioro crediticio. Este comportamiento puede interpretarse a la luz de la teoría del incentivo
económico, según la cual las entidades financieras, frente a un aumento del riesgo, pueden adoptar
estrategias de ajuste en tasas de interés, reprogramaciones crediticias selectivas o reducción de costos
operativos para preservar la rentabilidad (Alexis, 2023). No obstante, esta rentabilidad operativa no
siempre se traduce en una mejora del ROE, lo que evidencia limitaciones estructurales en la rentabilidad
del capital.
En relación con la cobertura de provisiones, los resultados muestran predominantemente una
relación negativa entre la variación de la cobertura de provisiones y el ROA en la mayoría de las CMAC
analizadas. Este hallazgo es coherente con la literatura que señala que el incremento de provisiones,
aunque fortalece la solvencia y la estabilidad financiera, impacta negativamente en los resultados de corto
plazo al reducir las utilidades contables (Bitar et al., 2021; Demirgüç-Kunt et al., 2021). Desde una
perspectiva teórica, este resultado se explica por el trade-off entre rentabilidad y prudencia financiera, en
el cual mayores provisiones actúan como un mecanismo de absorción de pérdidas futuras, pero sacrifican
rentabilidad presente.
No obstante, en algunas CMAC, como Tacna y Del Santa, se observa una relación positiva entre el
aumento de la cobertura de provisiones y la rentabilidad, particularmente medida por el ROE. Este
comportamiento sugiere que una política de provisiones más conservadora puede generar efectos
reputacionales y de estabilidad que, en el mediano plazo, fortalecen la confianza y mejoran la eficiencia
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 15
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
del capital. Este resultado es consistente con la teoría del ciclo de vida de las instituciones financieras, la
cual plantea que entidades con mayor madurez institucional tienden a priorizar la estabilidad y la gestión
prudente del riesgo, incluso a costa de una menor rentabilidad inmediata (Alexis, 2023).
Asimismo, la evidencia muestra que las CMAC con menor cobertura de provisiones presentan una
mayor sensibilidad de la rentabilidad frente a variaciones en los indicadores de riesgo crediticio. Este
resultado refuerza el argumento de que una cobertura insuficiente limita la capacidad de absorción de
pérdidas esperadas y no esperadas, amplificando el impacto del deterioro de la cartera sobre los
resultados financieros. En este sentido, los hallazgos coinciden con Cull et al. (2019), quienes sostienen
que en instituciones microfinancieras que atienden segmentos de alta informalidad y volatilidad de
ingresos, una gestión deficiente del riesgo crediticio tiene efectos más pronunciados sobre la rentabilidad
y la estabilidad.
Desde una perspectiva regulatoria, los resultados adquieren especial relevancia en el contexto de los
cambios normativos impulsados por la SBS, orientados a fortalecer los requerimientos de capital y
provisiones en el sistema microfinanciero peruano. La evidencia empírica sugiere que las CMAC con
menor cobertura de provisiones enfrentan mayores dificultades para sostener niveles de rentabilidad
durante periodos de estrés macroeconómico, lo que respalda la pertinencia de políticas regulatorias
diferenciadas que consideren el perfil de riesgo y la estructura de capital de cada entidad.
En conjunto, los resultados confirman que la rentabilidad de las CMAC durante la pandemia no fue
aleatoria, sino que es producto del manejo estratégico del riesgo crediticio y de las políticas de
provisiones adoptadas por cada institución. La heterogeneidad observada entre CMAC refuerza la
necesidad de analizar el sector microfinanciero de manera segmentada, considerando las
particularidades institucionales y estructurales que condicionan la relación entre riesgo crediticio y
desempeño financiero.
6. Conclusiones, limitaciones y recomendaciones
Las evidencias empíricas obtenidas permiten concluir que las CMAC peruanas presentaron
comportamientos heterogéneos en términos de riesgo crediticio y rentabilidad durante el periodo 2019–
2022, reflejando diferencias estructurales en la gestión de cartera, provisiones y respaldo patrimonial en
un contexto de crisis sistémica.
En términos generales, se identificó una relación estadísticamente significativa entre el riesgo
crediticio y la rentabilidad financiera de las CMAC con menor cobertura de provisiones, lo que confirma
que el deterioro de la calidad de la cartera se asocia con variaciones en el desempeño financiero. No
obstante, esta relación no se manifiesta de manera uniforme entre todas las entidades, lo que evidencia
la importancia de factores institucionales específicos, como el nivel de capitalización y la estrategia de
gestión del riesgo. El caso de la CMAC Sullana ilustra esta heterogeneidad, al no mostrar una relación
clara entre riesgo crediticio y rentabilidad, lo que sugiere limitaciones estructurales en su cobertura
patrimonial.
Respecto a la morosidad, los resultados permiten concluir que su impacto sobre la rentabilidad es
diferenciado según el indicador financiero considerado. Mientras que la rentabilidad sobre activos puede
verse parcialmente sostenida en escenarios de incremento de la morosidad, la rentabilidad sobre el
patrimonio tiende a verse más afectada, lo que indica que el deterioro de la cartera incide con mayor
intensidad sobre el capital propio de las entidades. Este hallazgo pone de relieve la sensibilidad del ROE
frente al riesgo crediticio en contextos de elevada incertidumbre económica.
En relación con la cobertura de provisiones de créditos, se concluye que esta variable cumple un rol
dual en la rentabilidad financiera. Por un lado, mayores niveles de provisiones se asocian con una menor
rentabilidad sobre activos, debido al incremento de los costos operativos. Por otro lado, dichas
provisiones contribuyen a preservar la rentabilidad del patrimonio, actuando como un mecanismo de
Everth Rolando Najar-Ojeda, Cristóbal Toro-Gallego, Edgardo Mayta-Mamani 16
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
protección frente a eventuales pérdidas crediticias. Este resultado resalta la función prudencial de las
provisiones en la estabilidad financiera de las CMAC.
En conjunto, los hallazgos del estudio sugieren que una gestión adecuada del riesgo crediticio se
encuentra asociada a un mejor desempeño financiero en escenarios de crisis; sin embargo, dado el
enfoque correlacional de la investigación, los resultados deben interpretarse como relaciones estadísticas
y no como efectos causales directos. En consecuencia, se recomienda que futuras investigaciones
incorporen metodologías econométricas de mayor alcance para profundizar en los mecanismos causales
que vinculan el riesgo crediticio con la rentabilidad financiera.
La presente investigación presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar
sus resultados. En primer lugar, el estudio adopta un enfoque correlacional, por lo que los hallazgos
permiten identificar asociaciones estadísticamente significativas entre el riesgo crediticio y la
rentabilidad de las CMAC, pero no establecen relaciones de causalidad. Si bien las correlaciones
estimadas mediante el coeficiente Rho de Spearman aportan evidencia empírica relevante sobre la
coexistencia de estos fenómenos durante el período 2019–2022, no es posible afirmar que los cambios en
la morosidad o en la cobertura de provisiones sean la causa directa de las variaciones en los indicadores
de rentabilidad, especialmente en un contexto de crisis sistémica como la pandemia del COVID-19.
En segundo lugar, el análisis se limita exclusivamente a las CMAC peruanas con menor cobertura
de provisiones, lo que restringe la generalización de los resultados al conjunto del sistema financiero o al
sector microfinanciero en su totalidad. Asimismo, el período de estudio coincide con un evento
extraordinario, caracterizado por políticas de alivio financiero, reprogramaciones crediticias y medidas
regulatorias excepcionales, lo que pudo haber alterado el comportamiento tradicional de las variables
analizadas. Finalmente, la investigación emplea información agregada a nivel institucional, lo que
impide capturar heterogeneidades internas en la gestión del riesgo crediticio. Futuras investigaciones
podrían superar estas limitaciones mediante la incorporación de modelos econométricos más robustos,
la ampliación del horizonte temporal y la inclusión de otras instituciones microfinancieras, con el fin de
profundizar en los mecanismos causales subyacentes.
A partir de los resultados obtenidos, se formulan las siguientes recomendaciones orientadas a la
gestión del riesgo crediticio y la sostenibilidad financiera de las CMAC.
Dado que las provisiones de créditos muestran un efecto protector sobre el ROE en varias CMAC,
se recomienda adoptar esquemas de provisión contracíclica más robustos, especialmente en entidades
con menor cobertura de capital. Si bien estas provisiones pueden reducir la rentabilidad operativa (ROA),
su rol en la preservación del patrimonio resulta clave para sostener la solvencia en escenarios de estrés
económico.
Se recomienda que las CMAC incorporen de manera explícita el análisis conjunto de ROA y ROE en
sus políticas de riesgo crediticio, dado que los resultados muestran que la morosidad y las provisiones
afectan de forma diferenciada ambos indicadores. En particular, las entidades deben evitar estrategias
orientadas únicamente a sostener el ROA en el corto plazo, si estas comprometen la rentabilidad del
patrimonio y la solidez financiera en el mediano plazo.
En términos generales, los resultados destacan la importancia de una gestión eficiente de la
morosidad y las provisiones de crédito para maximizar la rentabilidad. Estas observaciones resaltan la
necesidad de que las CMAC diseñen estrategias personalizadas para equilibrar los riesgos crediticios con
sus objetivos de rentabilidad, considerando las diferencias significativas entre instituciones y contextos
locales. Así pues, se hace necesaria la integración de la gestión de crisis y la resiliencia las organizaciones
financieras, sobre todo, para fortalecer la competitividad en entornos cambiantes y turbulentos como los
actuales (Toro-Gallego et al. 2025).
Los resultados evidencian una heterogeneidad significativa entre CMAC. En este sentido, se
recomienda que las entidades con alta sensibilidad a la morosidad, como aquellas que muestran
Morosidad, provisiones y rentabilidad financiera en las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito del Perú durante la crisis del COVID-19 17
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 1–19
correlaciones negativas simultáneas con ROA y ROE, refuercen sus criterios de evaluación crediticia y
monitoreo de cartera en la etapa postcrisis, periodo en el cual suele incrementarse la demanda de crédito.
Esta recomendación es coherente con lo señalado por Morales-Castro y Espinosa-Jiménez (2024) respecto
al mayor riesgo crediticio posterior a choques sistémicos.
En línea con lo propuesto por Šegrt et al. (2023), se recomienda que las CMAC evalúen la adopción
progresiva de metodologías más avanzadas de gestión del riesgo crediticio, tales como modelos de alerta
temprana, segmentación dinámica de cartera y análisis de escenarios adversos. Estas herramientas
permitirían reducir la vulnerabilidad frente a incrementos abruptos de la morosidad y mejorar la toma
de decisiones estratégicas.
Dado que el aumento de la morosidad impacta directamente en las provisiones y, por ende, en el
indicador de capital global, se recomienda que las CMAC mantengan márgenes prudenciales adicionales
sobre el mínimo regulatorio. La reducción sostenida de este indicador no solo debilita la solvencia
patrimonial, sino que incrementa el riesgo de intervención por parte del regulador en escenarios
adversos.
Desde una perspectiva regulatoria, los resultados sugieren la necesidad de continuar promoviendo
políticas que incentiven una adecuada capitalización y provisión en el sistema de CMAC. Asimismo, se
recomienda que futuras investigaciones amplíen el periodo de análisis, incorporen otros actores del
sistema microfinanciero y utilicen metodologías econométricas que permitan evaluar relaciones de
causalidad, como modelos de panel dinámico o modelos VAR.
Contribuciones de los autores según CRediT: Conceptualización, E.R.N.O.; metodología, E.R.N.O.; software,
E.M.M.; validación, E.M.M., & E.R.N.O.; análisis formal, E.R.N.O.; investigación, E.R.N.O.; curación de datos,
E.M.M.; escritura: preparación del borrador original, E.R.N.O.; escritura, revisión y edición: C.T.G.; supervisión,
C.T.G. “Los autores han leído y aprobado la versión publicada del manuscrito”.
Conflictos de interés: “Los autores declaran que no existen conflictos de interés”.
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ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Culebro-Martínez, R. (2026). Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por
género. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 20–33. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2305
Este artículo está bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento NoComercial 4.0 Internacional.
This article is under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 Internacional License.
(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Artículo
Educación financiera y bienestar financiero en México:
evidencia de efectos diferenciados por género
Financial education and financial well-being in Mexico:
evidence of gender-differentiated effects
Román Culebro-Martínez 1
1 Centro de Investigación en Alfabetización Financiera, Universidad Cristóbal Colón, México; rculebro@ucc.mx;
ORCID: 0000-0003-4643-4771
Recibido: 25/04/2026; Aceptado: 08/06/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2305
Resumen: El bienestar financiero es un constructo multidimensional que refleja tanto la capacidad de los
individuos para gestionar sus finanzas como su percepción sobre su situación económica. Aunque la literatura ha
documentado una relación positiva entre educación financiera y bienestar financiero, existe menor evidencia sobre
si estos efectos difieren entre hombres y mujeres. En este contexto, el objetivo del estudio es analizar la relación
entre educación financiera y bienestar financiero en México, incorporando el género como factor moderador. A
partir de datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, se estiman modelos de regresión
lineal para evaluar el efecto de la educación financiera sobre cuatro dimensiones del bienestar financiero: resiliencia,
seguridad, control y libertad financiera, así como posibles diferencias entre hombres y mujeres. Los resultados
muestran que la educación financiera se asocia positiva y significativamente con todas las dimensiones del
bienestar financiero. No obstante, los modelos con interacción revelan que estos efectos no son completamente
homogéneos entre géneros. En particular, el impacto de la educación financiera es significativamente menor en las
mujeres en las dimensiones de seguridad, control y libertad financiera, mientras que no se observan diferencias en
resiliencia financiera. Estos hallazgos sugieren que la educación financiera, si bien es un instrumento relevante para
mejorar el bienestar financiero, no actúa de manera completamente neutral al género. En consecuencia, el estudio
aporta evidencia para el caso mexicano sobre la importancia de considerar el género en el diseño de políticas de
educación financiera orientadas a reducir brechas en bienestar financiero.
Palabras clave: Educación financiera, Bienestar financiero, Género, México, ENSAFI.
Clasificación JEL: D14; I31; J16.
Román Culebro-Martínez 21
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
Abstract: Financial well-being is a multidimensional construct that reflects both individuals’ ability to manage their
finances and their subjective assessment of their financial situation. Although the literature has documented a
positive relationship between financial education and financial well-being, there is more limited evidence
regarding whether these effects differ between men and women. In this context, the aim of the study is to analyze
the relationship between financial education and financial well-being in Mexico, incorporating gender as a
moderating factor. Using data from the National Financial Health Survey (ENSAFI) 2023, we estimate linear
regression models to assess the effect of financial education on four dimensions of financial well-being: resilience,
security, control, and financial freedom, as well as potential differences between men and women. The results show
that financial education is positively and significantly associated with all dimensions of financial well-being.
However, interaction models reveal that these effects are not fully homogeneous across genders. In particular, the
impact of financial education is significantly smaller for women in the dimensions of financial security, control,
and freedom, while no significant differences are observed in financial resilience. These findings suggest that,
although financial education is an effective tool to improve financial well-being, its effects are not fully gender
neutral. Accordingly, this study provides empirical evidence for the Mexican context highlighting the importance
of incorporating a gender perspective into financial education policies aimed at reducing financial well-being gaps.
Keywords: Financial education, Financial well-being, Gender, Mexico, ENSAFI.
JEL Classification: D14; I31; J16.
1. Introducción
El bienestar financiero es un constructo multidimensional que hace referencia a la capacidad de las
personas para cumplir con sus compromisos financieros, hacer frente a eventos imprevistos y alcanzar
metas económicas, en conjunto con una evaluación subjetiva favorable de su situación financiera (OECD,
2024). En los últimos años, este concepto ha adquirido importancia creciente tanto en el ámbito académico
como en el diseño de políticas públicas, donde diversos organismos internacionales evalúan los efectos
de programas de educación financiera a partir de su impacto en el bienestar financiero de la población
(OECD, 2023). La evidencia empírica muestra que el bienestar financiero está determinado por múltiples
factores de índole socioeconómica y cognitivos (Brüggen et al., 2017), entre los cuales la educación
financiera emerge como uno de los más relevantes, ya que el desarrollo de conocimientos y habilidades
financieras permite a los individuos fortalecer sus capacidades económicas, lo que se traduce en mejores
resultados financieros (Lusardi, 2019).
Sin embargo, a pesar de la robusta evidencia sobre la relación positiva entre educación financiera y
bienestar financiero, persisten interrogantes en torno a la heterogeneidad de estos efectos. En particular,
existe un creciente interés por analizar si la educación financiera influye de manera similar en las distintas
dimensiones del bienestar financiero y si sus efectos son homogéneos en diferentes grupos poblacionales.
En este sentido, las desigualdades de género documentadas en términos de acceso a recursos,
participación laboral y roles económicos sugieren que hombres y mujeres podrían experimentar y
percibir su bienestar financiero de manera distinta (Gonçalves et al., 2021; Rojas-Valdez & Arana-Barbier,
2025).
Así mismo, la literatura ha documentado brechas persistentes en conocimientos financieros,
confianza en la toma de decisiones y autoeficacia económica entre géneros (Lusardi & Mitchell, 2014;
Bucher-Koenen et al., 2017; Mottola, 2013) lo que plantea la posibilidad de que la educación financiera no
sea completamente neutral en términos de sus efectos sobre el bienestar financiero. En el caso mexicano,
diversos estudios han analizado la relación entre educación financiera, inclusión financiera y bienestar
económico, destacando la persistencia de brechas sociodemográficas en capacidades y resultados
financieros (Mungaray et al., 2021; Morteo et al., 2024; Gonzalez-Arzabal & Valadez-García, 2025). No
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 22
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
obstante, la evidencia sobre los efectos diferenciados de la educación financiera en las distintas
dimensiones del bienestar financiero continúa siendo limitada.
Este estudio contribuye a la literatura al analizar, para el caso de México, la relación entre educación
financiera y bienestar financiero desde una perspectiva multidimensional e incorporando explícitamente
el papel del género como factor moderador. A partir de datos representativos nacionales, tomados de la
Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, publicada por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI, 2024c), se estiman modelos econométricos que permiten evaluar tanto el
efecto directo de la educación financiera sobre cuatro dimensiones del bienestar financiero —resiliencia,
seguridad, control y libertad— como las posibles diferencias de estos efectos entre hombres y mujeres.
Los resultados muestran que la educación financiera se asocia positivamente con todas las
dimensiones del bienestar financiero. Sin embargo, también evidencian que estos efectos no son
completamente homogéneos entre géneros, ya que en algunas dimensiones el impacto de la educación
financiera resulta relativamente menor en las mujeres. Este hallazgo sugiere que la educación financiera,
si bien es un instrumento relevante para mejorar el bienestar financiero, no actúa de manera
completamente neutral al género, lo que tiene implicaciones importantes para el diseño de políticas
públicas y programas de inclusión financiera.
El resto del artículo se organiza de la siguiente manera. La Sección 2 revisa la literatura y presenta
las hipótesis. La Sección 3 describe la metodología. La Sección 4 presenta los resultados. Finalmente, las
Secciones 5 y 6 discuten los hallazgos y presentan las conclusiones.
2. Revisión de literatura
2.1. Bienestar financiero y sus dimensiones
El bienestar financiero hace referencia a la valoración de la situación financiera personal. Brüggen
et al. (2017), por ejemplo, lo definen como la percepción que tienen las personas acerca del control de sus
finanzas y la capacidad para afrontar compromisos financieros presentes y futuros. Los estudios indican
que el bienestar financiero tiene múltiples aspectos o dimensiones. Por ejemplo, el Consumer Financial
Protection Bureau (CFPB, 2015) propone un marco analítico que incorpora dimensiones como la
seguridad financiera, la libertad de elección y la satisfacción económica. De igual forma, existe literatura
que identifica tanto componentes objetivos -como la capacidad de los individuos para hacer frente a sus
obligaciones económicas- como componentes subjetivos, tales como la evaluación de satisfacción
respecto a su situación financiera (OECD, 2024).
En el caso de México, INEGI (2024b) propone cuatro dimensiones del bienestar financiero:
resiliencia, seguridad, control y libertad. De esta manera el bienestar financiero se entiende como “el
estado que posibilita que las personas tengan la capacidad de manejar sus finanzas de manera adecuada
(control). Lo anterior les permite hacer frente a sus gastos cotidianos (seguridad), afrontar variaciones
negativas en sus flujos de ingresos y aumentos inesperados o desproporcionados de sus gastos
(resiliencia), lograr sus metas y aprovechar oportunidades para lograr su bienestar y movilidad
económica (libertad)” (INEGI, 2024b, p. 36). En este estudio se analizan las cuatro dimensiones
propuestas por INEGI.
2.2. Educación financiera y bienestar financiero
La educación financiera muestra una consistente asociación positiva con el bienestar financiero. Los
individuos con mayores niveles de educación y alfabetización financiera tienden a adoptar
comportamientos financieros más prudentes, como el ahorro y la diversificación de riesgos,
permitiéndoles tomar decisiones informadas, lo que se traduce en mayor bienestar financiero (Lusardi,
2019; Lusardi & Streeter, 2023; Chu et al., 2017). Estudios recientes muestran, igualmente, que la
Román Culebro-Martínez 23
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
educación financiera, en combinación con el uso de tecnologías financieras, puede fortalecer el bienestar
financiero (Zhang & Fan, 2024), así como reducir el estrés financiero (Balatif et al., 2024). La literatura
previa ha documentado ampliamente la relación entre educación financiera y bienestar financiero; sin
embargo, su influencia sobre diferentes dimensiones del bienestar financiero ha recibido menor atención.
En este contexto, se formula la primera hipótesis del trabajo:
H1: La educación financiera se asocia positivamente con el bienestar financiero en resiliencia, seguridad,
control y libertad financiera.
2.3. Brechas de género en bienestar y educación financiera
Diversos estudios han documentado brechas persistentes de género en conocimientos financieros,
autoeficacia y confianza en la toma de decisiones económicas (Bucher-Koenen et al., 2017; Hasler &
Lusardi, 2017). Estas diferencias entre géneros pueden estar influenciadas por desigualdad salarial, roles
de género en el hogar y menor acceso a productos financieros (OECD, 2013). La literatura también sugiere
que la educación financiera podría no tener el mismo impacto en hombres y mujeres. Mottola (2013)
mostró que las mujeres tienden a subestimar sus capacidades financieras incluso cuando poseen
conocimientos equivalentes.
Para el caso de México, distintas investigaciones recientes han examinado la relación entre
educación financiera, inclusión financiera y bienestar económico, identificando desigualdades
persistentes en capacidades, comportamientos y resultados financieros entre distintos grupos
poblacionales (Morteo et al., 2024; Hernández-Mejía & Moreno-García, 2025). Diversos estudios han
señalado que factores sociodemográficos, particularmente el género, el nivel de ingresos y las
condiciones educativas, condicionan tanto el acceso a herramientas financieras como la capacidad de
aprovecharlas de manera efectiva (Mungaray et al., 2021; Gonzalez-Arzabal & Valadez-García, 2025). A
pesar de estos avances, aún existe evidencia limitada respecto a si la educación financiera produce efectos
homogéneos sobre las distintas dimensiones del bienestar financiero o si dichos efectos varían según
características sociodemográficas específicas, tales como el género. Con esta literatura se propone la
segunda hipótesis:
H2: El efecto de la educación financiera sobre el bienestar financiero difiere significativamente respecto al
género.
3. Metodología
3.1. Datos
Los datos del estudio proceden de la Encuesta Nacional de Salud Financiera, ENSAFI 2023, una
encuesta representativa nacional que tiene por objetivo comprender los aspectos que definen la salud
financiera de la población adulta en México (INEGI, 2024c). La muestra es probabilística, de corte
transversal y consta de 20,448 observaciones. Para el estudio se consideran únicamente 18,886
observaciones válidas, correspondientes a los casos que disponían de la información necesaria para la
medición de las variables analizadas.
La Tabla 1 muestra los ítems de la ENSAFI (2023) que se usaron para medir las principales variables
del estudio, sus indicadores y sus escalas de respuesta.
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 24
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
Tabla 1. Principales variables del estudio.
Fuente: INEGI (2024a).
3.2. Variables
Para el bienestar financiero se consideran las cuatro dimensiones propuestas por INEGI (2024b):
resiliencia, seguridad, control y libertad. Siguiendo el enfoque de Iramani y Lutfi (2021), para cada
dimensión se construye un indicador compuesto a partir del promedio de los puntajes obtenidos en los
ítems correspondientes de la ENSAFI 2023. Por ejemplo, el indicador de Seguridad es el promedio del
puntaje de las respuestas de las tres preguntas correspondientes en esa dimensión (Tabla 1). Los
indicadores se expresan en una escala continua aproximada de 1 a 5 puntos, donde mayores valores
reflejan mayores niveles de bienestar financiero.
La educación financiera se mide mediante una variable dicotómica que toma el valor de 1 si la
persona reportó haber recibido algún curso relacionado con el registro de ingresos y gastos y 0 en caso
contrario.
El género se incorpora mediante una variable dicotómica que toma el valor de 1 para mujeres y 0
para hombres. Asimismo, se consideran variables sociodemográficas de control identificadas en la
literatura como relevantes para el bienestar financiero, entre ellas el ingreso del hogar y el estado civil
(Sahi, 2013; Brüggen et al., 2017; Sorgente & Lanz, 2017; Iramani & Lutfi, 2021).
Las categorías de estado civil fueron incorporadas mediante variables dummy, utilizando como
grupo de referencia a las personas solteras. La información correspondiente a todas estas variables
también fue obtenida de la ENSAFI 2023.
Bienestar financiero
Indicador
Item(s)
Escala
Resiliencia
7.7.1 ¿Con qué frecuencia puede comprar un regalo sin
que sea un problema para sus finanzas
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
7.8.1 ¿En qué medida puede hacer frente a un gasto
imprevisto importante?
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Seguridad
7.7.2 ¿Con qué frecuencia le sobra dinero a fin de mes?
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
7.7.3 ¿Con qué frecuencia paga sus cuentas a tiempo?
7.8.5 ¿En qué medida le alcanza bien el dinero para cubrir
sus gastos completamente?
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Control
7.4 ¿Con qué frecuencia siente que puede manejar sus
finanzas sin problema?
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
7.8.2 ¿En qué medida está asegurando su futuro
financiero?
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Libertad
7.8.3 ¿En qué medida dada su situación financiera, siente
que tendrá las cosas que desea?
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
7.8.4 ¿En qué medida puede disfrutar la vida debido a la
manera en que maneja su dinero?
7.8.6 ¿En qué medida se siente tranquila(o) de que su
dinero ahorrado sea suficiente?
Educación financiera
7.12.6 ¿En algún momento de su vida, ¿ha recibido algún
curso para el registro de sus ingresos y gastos?
1. Sí
0. No
Román Culebro-Martínez 25
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
3.3. Estrategia econométrica
Las hipótesis del trabajo argumentan, por un lado, que la educación financiera se asocia
positivamente con las distintas dimensiones del bienestar financiero y, por otro lado, que el efecto de la
educación financiera sobre el bienestar financiero difiere según el género. Dado que las dimensiones del
bienestar financiero corresponden a indicadores compuestos construidos a partir del promedio de
múltiples ítems, las variables dependientes fueron tratadas como indicadores continuos aproximados.
En consecuencia, se estiman modelos de regresión lineal por separado para cada dimensión del bienestar
financiero. La estimación mediante mínimos cuadrados ordinarios (MCO) resulta consistente con
prácticas ampliamente utilizadas en la literatura empírica sobre bienestar financiero (Sorgente & Lanz,
2019; Vieira et al., 2023). Los modelos incluyen como variable independiente principal a la educación
financiera, además de controles sociodemográficos. Para estimar el efecto directo de la educación
financiera (H1) se estima el siguiente modelo base representado en la ecuación 1:
DimenBFi
ji
=β0+ β1
(
EducFini
)
+ β2
(
Mujeri
)
+ β
!
(
Lingresoi
)
+ β
"
(
Ecivili
)
+μi
(1)
donde: DimenBFiji: Indicador compuesto de bienestar financiero reportado en la dimensión j para la
persona i ( j = 1, …, 4 se refiere a las 4 dimensiones del bienestar consideradas: resiliencia, seguridad,
control y libertad); EducFini: Educación financiera de la persona i (con valor de 1 si la persona i ha tomado
en algún momento de su vida algún curso para registrar sus ingresos y gastos y de 0 si no lo ha tomado);
Mujeri: Género de la persona i. (con valor de 1 si la persona i es mujer y de 0 si es hombre); Lingresoi:
logaritmo natural del ingreso mensual del hogar para la persona i; Ecivili: estado civil (cinco variables
dicotómicas de la situación conyugal de la persona i: soltero, casado, unión libre, divorciado o separado
y viudo, donde soltero es el grupo de referencia) y µi: Término de error.
Para evaluar si existen diferencias de género en el efecto de la educación financiera (H2) se estima
un modelo con término de interacción entre educación financiera y género. Este modelo permite
identificar si el impacto de la educación financiera difiere entre hombres y mujeres. El modelo se presenta
en la ecuación 2:
DimenBFii=β0+ β1
(
EducFini
)
+ β2
(
Mujeri
)
+ β3
(
EducFin X Mujeri
)
+ β4
(
Lingresoi
)
+ β5
(
Ecivili
)
+μi
(2)
Los modelos se estiman mediante MCO y la significancia estadística de los coeficientes es empleada
para validar las hipótesis. Para la primera hipótesis, en la ecuación 1, β1 captura el efecto promedio de la
educación financiera sobre cada dimensión del bienestar financiero, controlando por las demás variables.
Si β1>0 y es estadísticamente significativo, entonces H1 se confirma. Respecto a la segunda hipótesis, en
la ecuación 2, β1 representa el efecto en hombres (grupo de referencia), mientras que β3 captura la
diferencia en el efecto entre mujeres y hombres. Por lo tanto, H2 se confirma si β1≠0, lo que indicaría que
el impacto de la educación financiera sobre el bienestar financiero no es igual entre los géneros.
Adicionalmente, con el fin de evaluar la robustez de los resultados, se estiman modelos de regresión
logística ordinal con errores robustos para las distintas dimensiones del bienestar financiero. Asimismo,
se realizan pruebas de multicolinealidad mediante el factor de inflación de la varianza (VIF), sin
encontrarse evidencia de problemas severos de colinealidad entre las variables explicativas.
4. Resultados
4.1. Resultados descriptivos
La Tabla 2 proporciona la información descriptiva de las variables de interés y las variables de
control que se consideraron en el estudio.
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 26
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
Tabla 2. Características descriptivas de la muestra estudiada.
Nota: N = 18,886. Fuente: elaboración propia.
Se observa que, en promedio, las personas reportan niveles moderados de bienestar financiero,
siendo la seguridad financiera el valor medio más alto (3.4) y la libertad financiera el más bajo (2.8),
sugiriendo que, aunque la población muestra cierto grado de estabilidad y control sobre sus finanzas, la
percepción de libertad financiera es comparativamente más baja. En cuanto a la educación financiera,
únicamente 12.6% de los participantes reporta haber recibido algún curso sobre el control y la gestión de
sus finanzas. Este bajo porcentaje refuerza la relevancia de analizar su impacto sobre el bienestar
financiero.
Respecto a las características sociodemográficas, la muestra está compuesta mayoritariamente por
mujeres (55.1%). El logaritmo del ingreso mensual del hogar es de 8,97922, lo que refleja una distribución
desigual del ingreso. En términos de estado civil, el grupo más numeroso es el de personas casadas
(36.2%), seguido de quienes viven en unión libre (20.1%) y solteros (20.9%), mientras que los grupos de
personas divorciadas/separadas (14.1%) y viudas (8.6%) representan proporciones menores. La Tabla 3
presenta las estadísticas descriptivas de las variables de interés, pero diferenciadas por género.
Se puede notar que, en todas las dimensiones del bienestar financiero, los hombres reportan valores
ligeramente superiores a los de las mujeres. Estas diferencias descriptivas sugieren la presencia de
brechas de género en el bienestar financiero, lo que es consistente con la literatura previa, que documenta
menores niveles de autoeficacia y mayor estrés financiero entre mujeres. En cuanto a la educación
financiera, los resultados muestran que 51.4% de los hombres reporta haber recibido en algún momento
de su vida algún curso sobre control o gestión de sus finanzas, frente a 44.0% de las mujeres. Esta
diferencia de siete puntos porcentuales indica que las mujeres no solo presentan niveles más bajos de
bienestar financiero, sino también menor acceso o exposición a educación financiera. Esta doble brecha
es relevante, ya que sugiere que las desigualdades de género podrían influir tanto en el nivel de bienestar
financiero como en la manera en que la educación financiera impacta dicho bienestar.
Variables principales
Media / %
Bienestar financiero (escala de 1-5)
Resiliencia
3.0
Seguridad
3.4
Control
3.1
Libertad
2.8
Educación financiera:
Sí
No
12.6%
87.4%
Variables sociodemográficas
Género:
Mujer
Hombre
55.1%
44.9%
Log Ingreso mensual del hogar
8, 97922
Estado civil:
Soltero
20.9%
Casado
36.2%
Unión libre
20.1%
Divorciado o separado
14.1%
Viudo
8.6%
Román Culebro-Martínez 27
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
Tabla 3. Estadísticas descriptivas del bienestar financiero y la educación financiera por género (medias y
porcentajes).
Nota: N = 18,886. Fuente: elaboración propia.
4.2. Modelos base: efecto general de la educación financiera
El efecto directo de la educación financiera sobre cada una de las dimensiones del bienestar se
muestra en la Tabla 4, la cual exhibe los resultados de la ecuación (1).
Tabla 4. Modelos base de regresión para las dimensiones del bienestar financiero.
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera
0.549***
0.383***
0.518***
0.548***
Mujer
–0.109***
–0.112***
–0.148***
–0.143***
Hombre
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Log ingreso
0.005
0.009
0.007
0.018**
Casado
–0.132***
–0.174***
–0.064***
–0.220***
Unión libre
–0.058**
–0.166***
–0.112**
–0.181***
Divorciado
–0.212***
–0.240***
–0.123***
–0.299***
Viudo
–0.497***
–0.244***
–0.130***
–0.301***
Soltero
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Contante
3.103
3.432
3.135
2.876
R cuadrado
0.057
0.040
0.041
0.046
Nota: N=18,886. ***p < .01, **p < .05, *p < 0.10. Ref., los grupos de referencia. Fuente: elaboración propia.
En todos los casos, la educación financiera muestra un coeficiente positivo y altamente significativo
(p < 0.01). Estos resultados proporcionan evidencia robusta a favor de la primera hipótesis, indicando
que haber recibido educación financiera se asocia con mayores niveles de resiliencia, seguridad, control
y libertad financiera, incluso después de controlar por algunas variables sociodemográficas, como
género, ingreso y estado civil. La magnitud del efecto es particularmente notable en resiliencia (0.549) y
libertad financiera (0.548), lo que sugiere que la educación financiera podría estar vinculada
principalmente tanto a la capacidad de enfrentar emergencias financieras como a la percepción de
autonomía económica.
En cuanto al género, los resultados indican de manera significativa que, en promedio, las mujeres
reportan niveles más bajos de bienestar financiero que los hombres, lo cual es consistente con la literatura
previa. Además, los resultados muestran que la brecha de género es más pronunciada en libertad y
control financiero, lo que sugiere que la desigualdad de entre hombres y mujeres respecto al bienestar
financiero es más pronunciada en aquellas áreas relacionadas con la autonomía económica y la capacidad
de gestionar las finanzas cotidianas.
Hombre
Mujer
Bienestar financiero (escala de 1-5)
Resiliencia
3.1
2.9
Seguridad
3.4
3.2
Control
3.2
3.0
Libertad
2.9
2.7
Educación financiera
Sí
No
51.4%
44.0%
48.6%
56.0%
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 28
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
Respecto al resto de variables, el ingreso del hogar muestra un efecto positivo pero pequeño, y solo
significativo en el caso de la libertad financiera. Por su parte, respecto al estado civil, los resultados
indican que las personas casadas, en unión libre, divorciadas o viudas reportan menores niveles de
bienestar financiero en comparación con las personas solteras.
En conjunto, resultados muestran que la educación financiera se asocia de manera positiva y
significativa con todas las dimensiones del bienestar financiero. Sin embargo, no permiten determinar si
el efecto de la educación financiera es igual o diferente entre hombres y mujeres, aspecto central de la
segunda hipótesis del estudio. Para evaluar esta posibilidad, es necesario estimar modelos con un
término de interacción entre educación financiera y género, los cuales permiten identificar si la magnitud
del efecto de la educación financiera difiere significativamente según el género de la persona.
4.3. Modelos con interacción: diferencias por género
La Tabla 5 presenta los modelos con interacción entre educación financiera y género para cada una
de las dimensiones del bienestar financiero. Estos modelos permiten evaluar directamente la segunda
hipótesis, que plantea que el efecto de la educación financiera difiere significativamente entre hombres y
mujeres.
Tabla 5. Modelos de interacción para las dimensiones del bienestar financiero.
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera (hombres)
0.554***
0.422***
0.567***
0.590***
Mujer
–0.108***
–0.102***
–0.135***
–0.132***
Educación financiera x mujer
–0.010
–0.079**
–0.099**
–0.085*
Log ingreso
0.005
0.009
0.007
0.017**
Casado
–0.132***
–0.174***
–0.064***
–0.219***
Unión libre
–0.058**
–0.166***
–0.112**
–0.180***
Divorciado
–0.212***
–0.240***
–0.123***
–0.299***
Viudo
–0.497***
–0.244***
–0.131***
–0.302***
Soltero
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Contante
3.103
3.427
3.128
2.870
R cuadrado
0.057
0.040
0.042
0.047
Nota: N=18,886. ***p < 0.01, **p < 0.05, *p < 0.10. Fuente: elaboración propia.
Los coeficientes asociados a la educación financiera para el grupo de referencia (hombres) son
positivos y altamente significativos en las cuatro dimensiones del bienestar financiero, lo cual confirma
nuevamente que la educación financiera se asocia con mayores niveles de resiliencia, seguridad, control
y libertad financiera en la población masculina. En cuanto al género, los coeficientes de la variable Mujer
permanecen negativos y significativos en todas las dimensiones, lo que confirma de nuevo que las
mujeres reportan niveles más bajos de bienestar financiero que los hombres. Sin embargo, la inclusión
del término de interacción permite evaluar si la educación financiera reduce, amplía o modifica esta
brecha.
El coeficiente de interacción (Educación financiera × Mujer) muestra un patrón diferenciado según
la dimensión del bienestar financiero. En resiliencia, el coeficiente es pequeño y no significativo (–0.010),
lo que indica que el efecto de la educación financiera es prácticamente igual para hombres y mujeres. En
contraste, para seguridad (–0.079), control (–0.099) y libertad financiera (–0.085), los coeficientes son
negativos y estadísticamente significativos, lo que indica que el efecto positivo de la educación financiera
es menor en mujeres que en hombres en estas tres dimensiones. Esto implica que, aunque la educación
financiera mejora el bienestar financiero en ambos géneros, su impacto es sistemáticamente más débil en
Román Culebro-Martínez 29
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
las mujeres en aspectos relacionados con la percepción de seguridad, el control de las finanzas y la
autonomía económica.
Estos resultados proporcionan evidencia a favor de la segunda hipótesis y lo hace de manera
consistente en tres de las cuatro dimensiones del bienestar financiero. La ausencia de diferencias en
resiliencia sugiere que esta dimensión podría estar menos influida por factores de género, mientras que
las brechas observadas en seguridad, control y libertad financiera son coherentes con la literatura que
documenta desigualdades persistentes en confianza financiera, acceso a recursos y toma de decisiones
económicas entre mujeres y hombres.
En conjunto, los modelos de interacción muestran que, aunque la educación financiera tiene un
efecto positivo generalizado, este efecto no es homogéneo entre géneros. Las diferencias encontradas
refuerzan la importancia de considerar el género como un factor moderador en la relación entre
educación financiera y bienestar financiero.
4.4. Análisis de robustez
Con el fin de evaluar la robustez de los resultados obtenidos mediante los modelos MCO, se
estimaron adicionalmente modelos de regresión logística ordinal para las distintas dimensiones del
bienestar financiero. Existe amplia evidencia en la literatura de que modelar variables de bienestar como
cardinales en lugar de ordinales no genera diferencias sustanciales en las estimaciones principales
(Ferrer-i-Carbonell & Frijters, 2004). En línea con dicha evidencia, este estudio corroboró este hallazgo al
modelar las dimensiones del bienestar financiero como variables ordinales mediante regresiones
logísticas, encontrando que los resultados principales se mantienen consistentes.
Como se muestra en la Tabla 6, los resultados obtenidos mantienen el mismo patrón general
encontrado en los modelos principales.
Tabla 6. Análisis de robustez mediante modelos ordinales.
Resultado principal
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera → bienestar financiero (+)
Sí
Sí
Sí
Sí
Mujeres presentan menor bienestar financiero
Sí
Sí
Sí
Sí
Efecto de la educación financiera menor en mujeres
No
Sí
Sí
Sí
Nota: los modelos ordinales fueron estimados mediante regresión logística ordinal con errores robustos. Los
resultados mantienen el mismo patrón general encontrado en los modelos MCO reportados en las tablas principales.
Fuente: elaboración propia.
En particular, la educación financiera continúa mostrando una asociación positiva y
estadísticamente significativa con todas las dimensiones del bienestar financiero: resiliencia, seguridad,
control y libertad. Asimismo, las mujeres presentan menores niveles relativos de bienestar financiero en
las distintas dimensiones analizadas. Respecto a los efectos diferenciados por género, los resultados
muestran nuevamente que el impacto de la educación financiera es menor en mujeres en las dimensiones
de seguridad, control y libertad financiera, mientras que no se observan diferencias significativas en
resiliencia financiera.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que los resultados principales del estudio son robustos a
especificaciones ordinales alternativas.
Adicionalmente, se realizaron pruebas de multicolinealidad mediante el factor de inflación de la
varianza (VIF), sin encontrarse evidencia de problemas severos de colinealidad entre las variables
explicativas, dado que el VIF promedio obtenido fue de 1.30.
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 30
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
5. Discusión
Los resultados de este estudio permiten extraer varias implicaciones relevantes sobre la relación
entre educación financiera, bienestar financiero y género en el contexto mexicano. En primer lugar, se
confirma de manera consistente que la educación financiera se asocia positivamente con todas las
dimensiones del bienestar financiero consideradas: resiliencia, seguridad, control y libertad financiera.
Este hallazgo refuerza la evidencia previa que destaca el papel de la educación financiera como un
mecanismo clave para mejorar la capacidad de los individuos para gestionar sus recursos económicos y
enfrentar contingencias financieras (Lusardi, 2019; Lusardi & Streeter, 2023).
No obstante, más allá de este efecto general, los resultados revelan un patrón más matizado cuando
se incorpora la dimensión de género. Si bien la educación financiera beneficia tanto a hombres como a
mujeres, los modelos con interacción muestran que su impacto es sistemáticamente menor en las mujeres
en tres de las cuatro dimensiones analizadas: seguridad, control y libertad financiera. Este resultado
sugiere que la educación financiera, aunque efectiva, no actúa de manera neutral entre géneros.
Una posible explicación de este hallazgo radica en factores estructurales y conductuales
documentados en la literatura. Diversos estudios han señalado que las mujeres tienden a enfrentar
mayores restricciones en el acceso a recursos económicos, así como menores niveles de confianza en la
toma de decisiones financieras, incluso cuando poseen niveles comparables de conocimiento financiero
(Bucher-Koenen et al., 2017; Hasler & Lusardi, 2017; Mottola, 2013) En este sentido, la educación
financiera podría mejorar las capacidades cognitivas, pero no necesariamente eliminar barreras
relacionadas con normas sociales, roles de género o desigualdades en el mercado laboral, lo que limita
su impacto sobre dimensiones más relacionadas con la autonomía económica, como el control y la
libertad financiera.
Asimismo, el hecho de que no se encuentren diferencias significativas por género en la dimensión
de resiliencia financiera sugiere que esta dimensión podría estar más vinculada a habilidades prácticas o
comportamientos financieros específicos —como la capacidad de enfrentar gastos imprevistos— que a
percepciones subjetivas o a factores estructurales. Esto indicaría que la educación financiera puede tener
efectos más homogéneos entre géneros cuando se trata de capacidades operativas, pero más
heterogéneos cuando se relaciona con percepciones de control o autonomía.
En conjunto, estos resultados aportan a la literatura al mostrar que la relación entre educación
financiera y bienestar financiero no solo es multidimensional, sino también condicionada por factores
sociodemográficos como el género. En particular, el estudio evidencia que la educación financiera no
reduce automáticamente las brechas de género en bienestar financiero, lo que cuestiona la idea de que el
acceso a conocimientos financieros es suficiente para generar igualdad en los resultados económicos.
Finalmente, desde una perspectiva aplicada, los hallazgos sugieren que las políticas públicas orientadas
a promover la educación financiera deberían considerar enfoques diferenciados por género. Programas
diseñados específicamente para mujeres, que incorporen no solamente contenidos técnicos sino también
elementos relacionados con confianza financiera, empoderamiento económico y acceso a recursos
podrían ser más efectivos para cerrar las brechas observadas en bienestar financiero.
6. Conclusiones, limitaciones y recomendaciones
El presente trabajo tuvo como objetivo analizar la relación entre educación financiera y bienestar
financiero en México, incorporando explícitamente la variable género. A partir de datos representativos
de la ENSAFI 2023, se encuentra evidencia robusta de que la educación financiera se asocia positivamente
con todas las dimensiones del bienestar financiero analizadas: resiliencia, seguridad, control y libertad
financiera.
Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes es que este efecto no es homogéneo entre hombres
y mujeres. Si bien la educación financiera mejora el bienestar financiero en ambos grupos, su impacto es
Román Culebro-Martínez 31
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
significativamente menor en las mujeres en dimensiones clave como la seguridad, el control y la libertad
financiera. Este resultado sugiere que la educación financiera, por sí sola, no es suficiente para cerrar las
brechas de género en bienestar financiero.
En términos de contribución, este estudio aporta evidencia empírica para el caso mexicano sobre
dos aspectos relevantes. En primer lugar, confirma el carácter multidimensional del bienestar financiero
y la importancia de analizar sus diferentes componentes de manera separada. En segundo lugar, muestra
que el género actúa como un factor moderador en la relación entre educación financiera y bienestar
financiero, lo que permite matizar la evidencia previa que asumía efectos homogéneos.
Desde una perspectiva de política pública, los resultados sugieren la necesidad de diseñar
estrategias de educación financiera con enfoque de género. Programas que consideren las condiciones
específicas que enfrentan las mujeres —como menor acceso a recursos, diferencias en roles económicos
y niveles de confianza financiera— podrían contribuir de manera más efectiva a mejorar su bienestar
financiero y reducir las desigualdades existentes.
No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, el uso de datos de corte
transversal impide establecer relaciones causales estrictas entre educación financiera y bienestar
financiero. En segundo lugar, debido a la naturaleza de los datos de la ENSAFI, la medición de la
educación financiera se llevó a cabo a través de una variable dicotómica, lo cual no permite capturar
diferencias en intensidad o calidad de la formación recibida. Futuros estudios podrían explorar diseños
longitudinales o incorporar medidas más detalladas de educación o alfabetización financiera.
En suma, los resultados destacan que la educación financiera es un instrumento relevante para
mejorar el bienestar financiero, pero su efectividad depende del contexto en el que se aplica. Considerar
factores como el género resulta fundamental para diseñar intervenciones más equitativas y efectivas.
Contribuciones de los autores según CRediT: “El autor ha leído y aprobado la versión publicada del manuscrito”.
Conflictos de interés: “El autor declara que no existen conflictos de interés”.
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Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
OJS: https://revistascientificas.uach.mx/index.php/economicus
ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Szpak, C., Cuello, M., Del Castillo, N., & Giménez-Cantero, R. (2026). Restricciones a las importaciones en Argentina: la
transformación de la política comercial entre 2004-2023. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 34–50.
https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2308
Este artículo está bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento NoComercial 4.0 Internacional.
This article is under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 Internacional License.
(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Artículo
Restricciones a las importaciones en Argentina: la
transformación de la política comercial entre 2004-2023
Import restrictions in Argentina: the transformation of
trade policy between 2004–2023
Carolina Szpak 1,*, Milagros Cuello 2, Natasha Del Castillo 3, Rebeca Giménez-Cantero 4
1 Universidad Nacional de La Matanza, Argentina; cszpak@unlam.edu.ar; ORCID: 0000-0001-6378-5982
2 Universidad Nacional de La Matanza, Argentina; milcuello@alumno.unlam.edu.ar; ORCID: 0009-0009-3865-3836
3 Universidad Nacional de La Matanza, Argentina; ndelcastillo968@alumno.unlam.edu.ar; ORCID: 0009-0005-6669-
728X
4 Universidad Nacional de La Matanza, Argentina; rgimenezcantero001@alumnos.unlam.edu.ar; ORCID: 0009-0007-
8565-823X
* Autor de correspondencia / Correspondence author
Recibido: 27/04/2026; Aceptado: 15/06/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2308
Resumen: El presente trabajo examina la evolución de la administración del comercio en Argentina entre 2004 y
2023, con énfasis en la gestión de las importaciones y su relación con el desempeño manufacturero de origen
industrial. La metodología combina un enfoque cuali-cuantitativo de diseño longitudinal, sustentado en el análisis
documental normativo y en la explotación de series estadísticas y variables macroeconómicas. Durante la primera
etapa, la política comercial se orientó hacia una lógica industrialista, concebida para proteger la producción
nacional, estimular el empleo y reconstruir la estructura manufacturera tras la crisis de 2001. Sin embargo, la crisis
financiera internacional de 2008 marcó un punto de inflexión: la administración del comercio adquirió mayor
complejidad y se subordinó a objetivos macroeconómicos. El estudio de la normativa revela un entramado
institucional donde las restricciones dejaron de ser un instrumento sectorial y pasaron a funcionar como mecanismo
de defensa de la balanza de pagos y de preservación de las reservas internacionales. Bajo el argumento de mantener
una “balanza comercial equilibrada”, las medidas buscaron sostener el tipo de cambio y contener la inflación, para
resguardar el poder adquisitivo. No obstante, esta estrategia generó una contradicción estructural: la fuerte
dependencia de insumos importados en la matriz productiva argentina se convirtió en un obstáculo para su
expansión y modernización. En consecuencia, la política comercial terminó subordinada a las urgencias
macroeconómicas, sin lograr una transformación profunda en la inserción externa del país.
Palabras clave: Industria, Política comercial, Macroeconomía, Tipo de cambio.
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 35
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
Clasificación JEL: E00; E61; F10.
Abstract: This study analyzes the evolution of trade administration in Argentina between 2004 and 2023, focusing
on import management and its connection with the performance of industrial manufacturing. The methodological
strategy combines a qualitative-quantitative longitudinal design, based on regulatory document analysis and the
use of statistical time series and macroeconomic variables. In the early years, trade policy was guided by an
industrialist logic, aimed at protecting domestic production, fostering employment, and rebuilding the
manufacturing structure after the 2001 crisis. However, the global financial crisis of 2008 marked a turning point:
trade administration became more complex and increasingly subordinated to macroeconomic priorities. The
regulatory framework reveals an institutional shift in which import restrictions ceased to be merely a sectoral tool
and instead functioned as a mechanism to defend the balance of payments and safeguard the Central Bank’s
international reserves. Under the rationale of maintaining a “balanced trade account,” measures sought to stabilize
the exchange rate and contain inflation, thereby protecting purchasing power. Yet this strategy produced a critical
contradiction: Argentina’s productive matrix is highly dependent on imported inputs, so what initially benefited
national industry eventually became an obstacle to its expansion and modernization. As a result, trade policy was
subordinated to macroeconomic urgencies, exposing the absence of a structural transformation in the country’s
external insertion.
Keywords: Industry, Trade policy, Macroeconomics, Exchange rate.
JEL Classification: E00; E61; F10.
1. Introducción
La industria argentina ha atravesado ciclos opuestos desde 1930, iniciando con un modelo de
Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) que fomentó la producción local bajo la
protección estatal hasta 1975. A partir de 1976, y consolidándose en la década de 1990 con el Consenso
de Washington, el país viró hacia la desindustrialización y la apertura de mercados. Este proceso priorizó
sectores con ventajas comparativas naturales y buscó la eficiencia mediante la desregulación, lo que
resultó en la desarticulación de cadenas de valor y un fuerte impacto negativo en el empleo de las
pequeñas y medianas empresas (Kosacoff & Bezchinsky, 1993; Kosacoff, 2008).
Tras la crisis de 2001, entre 2002 y 2015 se implementó un modelo de reindustrialización que
recuperó lógicas de protección y consideró a la industria como un sector estratégico para el desarrollo
nacional. Durante esta etapa se priorizó la defensa del empleo y el control de las importaciones para
mantener la estabilidad macroeconómica (Ministerio de Industria, 2011; Bianchi, 2013a). Sin embargo, a
pesar de la revitalización del sector y el auge de las exportaciones agroindustriales, no se logró una
transformación estructural profunda en la inserción externa del país, enfrentando además obstáculos
como la presión impositiva y la falta de crédito (Tavosnanska & Herrera, 2011).
En el periodo más reciente (2016-2023), la política comercial mantuvo un carácter
predominantemente proteccionista, incluso durante intentos de liberalización, debido a la necesidad de
administrar las divisas. La lógica de control del comercio exterior mutó de un ideal industrialista hacia
una herramienta de emergencia para equilibrar la balanza de pagos y preservar las reservas del Banco
Central. En la actualidad, la estructura manufacturera exhibe una resiliencia dispar, evidenciando que el
sector requiere de políticas industriales mucho más flexibles y específicas acompañadas de un entorno
económico predecible, el cual genera profundos desafíos (Unión Industrial Argentina, 2023).
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 36
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
2. Metodología
El presente estudio emplea un enfoque mixto (cuali-cuantitativo) de carácter histórico-estructural y
alcance descriptivo-analítico para examinar las lógicas de intervención estatal en el sector manufacturero
argentino. Mediante el método comparativo, se contrastan las distintas etapas de la política comercial,
evaluando en cada una de ellas el desempeño del sector industrial a partir de un corpus empírico que
procesa series estadísticas oficiales de frecuencia mensual, trimestral y anual para el período 2004-2023.
La dimensión del desempeño macroeconómico general y sectorial se aborda mediante la variación
trimestral del Producto Bruto Interno (PBI) y del PBI industrial a valores constantes, datos provistos por
la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC),
complementados con el Estimador Mensual Industrial (EMI) para identificar la dinámica de corto plazo.
Por su parte, la evolución del mercado de trabajo y del tejido productivo se reconstruye a partir de los
registros de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Ministerio de Capital Humano),
específicamente mediante las series trimestrales del Boletín de Empleo Registrado y las anuales del Boletín
de Empresas. Finalmente, el sector externo y la dinámica monetaria se analizan a través de las series de
importaciones desagregadas por uso económico de la Dirección Nacional de Estadísticas del Sector
Externo y Cuentas Internacionales del INDEC, en articulación con la información diaria sobre Reservas
Internacionales y principales pasivos provista por la Gerencia de Estadísticas Monetarias del Banco
Central de la República Argentina (BCRA).
Para el análisis de los periodos comprendidos entre la Sustitución de Importaciones (ISI) y la
consolidación del Consenso de Washington, se recurre a una revisión documental de fuentes secundarias.
El análisis se centra en la desarticulación de las cadenas de valor y la pérdida de competitividad de las
PyMEs frente a la apertura de mercados. Esta fase metodológica busca evidenciar cómo el viraje hacia
las ventajas comparativas naturales alteró la estructura productiva nacional, utilizando datos de censos
industriales y reportes económicos de la época.
Respecto a las fases de reindustrialización (2002-2015) y de administración de divisas (2016-2023), la
estrategia metodológica incorpora el análisis documental cualitativo del marco normativo de comercio
exterior y control de cambios. El criterio de selección de las fuentes regulatorias se restringió a aquellas
disposiciones emitidas por el Ministerio de Economía, la Secretaría de Comercio, la Administración
Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que
modificaron de forma directa el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), alteraron la
operatividad de los regímenes de Licencias Automáticas (LA) y No Automáticas (LNA), o
instrumentaron regímenes de autorización previa y ventanilla única para la aprobación de destinaciones
de importación. Mediante la técnica de análisis de contenido, se examina la lógica subyacente a estas
herramientas, evaluando su transición desde mecanismos de protección industrial sectorial hacia
instrumentos de política macroeconómica orientados a la preservación de reservas internacionales.
Finalmente, dicho análisis documental se contrasta secuencialmente con la dinámica de la balanza de
pagos y los registros cambiarios de la autoridad monetaria para evaluar la consistencia entre las
restricciones al comercio y los ciclos de escasez de divisas.
3. Evolución reciente del sector industrial y el comercio
3.1. Marco teórico
Diversos autores sostienen que la relación entre el Producto Interno Bruto (PIB) y las importaciones
no es casual, sino que refleja una dependencia estructural profunda de la matriz productiva argentina
(Braun & Joy, 1968; Diamand, 1972; Machinea & Rotemberg, 1977; Diamand & Crovetto, 1988).
Según este cuerpo de pensamiento, la explicación de las crisis recurrentes de balanza de pagos en
Argentina es la manifestación de una Estructura Productiva Desequilibrada y una restricción externa de
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 37
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
crecimiento. Tradicionalmente, la economía argentina poseía dos sectores con niveles de productividad
asimétricos: un sector agropecuario altamente competitivo a nivel principal proveedor de divisas, y un
sector industrial mercado-internista, altamente dependiente de la importación de insumos y bienes de
capital. Durante las fases de auge, la expansión del ingreso y del consumo doméstico son los factores que
aceleran las importaciones manufactureras a una velocidad que supera la capacidad de generación de
divisas del agro. Al alcanzarse el límite de las reservas internacionales, la economía colisiona contra la
restricción externa, forzando una devaluación y un ajuste contractivo destinado a equilibrar el balance
de pagos mediante la recesión y la caída del salario real, lo que evidencia el carácter cíclico y estructural
del estrangulamiento de divisas desde mediados del siglo XX. En caso de buscar postergar los efectos
devaluatorios, surgen políticas comerciales restrictivas que tienen por objeto administrar el flujo de
egreso de divisas.
En términos más actuales, las contribuciones de la literatura contemporánea estructuralista y
postkeynesiana han complejizado este marco analítico clásico al incorporar el examen de la historia
reciente y la fisonomía de los últimos ciclos macroeconómicos. Estos enfoques demuestran que, si bien la
excepcional mejora en los términos de intercambio durante la posconvertibilidad otorgó un alivio
transitorio al balance comercial, la persistencia de la heterogeneidad estructural y la brecha tecnológica
reactivaron la escasez crónica de divisas una vez agotado dicho viento de cola. La vulnerabilidad externa
actual no solo se ve agudizada por determinantes financieros y la volatilidad cambiaria, sino
fundamentalmente por la inercia de una matriz manufacturera intensiva en insumos importados y con
una elevada propensión marginal a importar, donde la propia expansión sectorial profundiza el déficit
debido a la escasez de eslabonamientos locales y al ensamblado de componentes extranjeros en ramas
críticas como la electrónica y la automotriz. Asimismo, la reversión del saldo energético actúa como un
factor agravante sobre la cuenta corriente, acelerando la transición de los superávits gemelos hacia un
escenario de déficits comerciales y fiscales sincronizados. En este contexto, ante la apreciación del tipo
de cambio real y la consecuente erosión de las reservas internacionales, la administración del comercio
exterior resigna su rol estratégico de desarrollo industrial a largo plazo para quedar subordinada como
un mecanismo de emergencia frente a las urgencias cambiarias y fiscales de corto plazo,
institucionalizando el estancamiento y la inestabilidad en el cierre de cada ciclo económico (Perrone &
Santarcángelo, 2018; Abeles & Cherkasky, 2020; Abeles & Pérez-Caldentey, 2022; Albornoz, 2018; Paikin
& Albornoz, 2023).
3.2. Comportamiento industrial
El comportamiento industrial argentino durante el período 2004-2024 se caracteriza por una
sucesión de ciclos económicos con lógicas divergentes, que oscilaron entre el fomento del mercado
interno y la apertura comercial. Tras la crisis de 2001, la etapa de la posconvertibilidad se apoyó en un
salto devaluatorio que permitió una rápida recuperación del empleo y la producción. Este modelo inicial,
impulsado por una política de ingresos fortalecida y acuerdos paritarios, consolidó una demanda interna
robusta que actuó como el principal motor de la estructura manufacturera nacional.
Bajo una lógica definida como "neodesarrollista" (Rougier, 2021), el Estado buscó sostener un tipo
de cambio competitivo para incentivar las exportaciones y la sustitución de importaciones. Sin embargo,
diversos estudios señalan que esta estrategia no logró resolver problemas estructurales históricos, tales
como la fragmentación de las cadenas productivas y la elevada elasticidad producto-importaciones. A
pesar de la expansión del empleo, la industria mantuvo una dependencia crítica de insumos y
componentes extranjeros, lo que evidenció la rigidez de los lazos tecnológicos y económicos preexistentes
(Tavosnanska, 2019; Szpak, 2024).
La crisis financiera global de 2008 representó un punto de inflexión que obligó a profundizar las
medidas de administración del comercio exterior. Ante la caída del Producto Interno Bruto (PIB) y la
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 38
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
amenaza de importaciones a precios de crisis, se implementaron licencias no automáticas de importación
para proteger los sectores sensibles (Tussie & Szpak, 2013; Bianchi, 2013a). No obstante, la restricción
externa y la necesidad de divisas para abastecer a la industria resurgieron como desafíos
macroeconómicos, supeditando la política comercial a la estabilidad del tipo de cambio y la contención
de la inflación.
A partir de finales de 2015, se produjo un viraje hacia un esquema de apertura comercial y financiera
centrado en la valorización financiera y el endeudamiento externo. Este cambio de paradigma resultó en
una contracción de la demanda interna y una devaluación acelerada que afectó negativamente el
consumo y la inversión productiva. Como consecuencia, el PIB industrial sufrió una caída significativa,
perdiendo participación relativa frente al nivel de actividad general y provocando el cierre de numerosas
empresas manufactureras debido a la presión importadora en un contexto recesivo (Manzanelli & Calvo,
2021; Schteingart et al., 2024).
El ciclo iniciado en 2019 intentó retomar la visión industrialista previa, pero fue condicionado por el
shock exógeno de la pandemia de COVID-19, que impactó severamente en las pequeñas y medianas
empresas (PyMES). La etapa posterior a 2020 estuvo marcada por una macroeconomía inestable,
caracterizada por una alta inflación y una escasez crónica de divisas. Estos factores limitaron la inversión
y la eficiencia operativa, generando "cuellos de botella" en sectores que dependían de componentes
especializados del exterior, a pesar de los esfuerzos por impulsar la sustitución de importaciones (Unión
Industrial Argentina, 2023).
La respuesta de los sectores industriales ante estos desafíos fue heterogénea, destacándose una
brecha digital y tecnológica creciente. Mientras algunas ramas manufactureras lograron navegar la crisis
mediante la inversión en digitalización y la diversificación de exportaciones, otros sectores mostraron
estancamiento en la productividad y capacidad ociosa persistente. Esta disparidad dejó en evidencia las
dificultades para modernizar el stock de capital físico y la necesidad de políticas industriales flexibles
que consideren las particularidades de cada eslabón productivo (CEPAL, 2022).
Para evaluar la sincronización cíclica entre el nivel de actividad general y el sector manufacturero,
se realizó un análisis de correlación de Pearson sobre las tasas de variación interanual de las series del
Producto Bruto Interno (PBI) y del PBI industrial —ambas en términos reales, corregidas por
estacionalidad y con frecuencia trimestral (INDEC)— para el período 2004-2023. El análisis estadístico
revela un coeficiente de r=0.91, lo que subraya la fuerte orientación mercado-internista de la manufactura
argentina y la estrecha cointegración entre el ciclo macroeconómico general y la dinámica fabril. Dado
que el consumo doméstico representa cerca del 60% del gasto, la suerte de la industria permanece
intrínsecamente ligada al poder adquisitivo local. Si bien el período 2004-2008 mostró tasas de
crecimiento sostenidas por superávits gemelos y precios internacionales favorables, los años posteriores
evidenciaron un crecimiento industrial rezagado respecto a la economía general, reflejando cómo las
tensiones macroeconómicas operaron como un límite para el desempeño sectorial
Finalmente, la dinámica del mercado laboral industrial muestra una resiliencia relativa, con un
incremento de puestos de trabajo que pasó de 860,000 en 2004 a 1,240,000 en 2024. Aunque el empleo
industrial representa aproximadamente el 20% del empleo asalariado registrado, su tasa de crecimiento
ha mostrado un comportamiento rezagado y una menor variabilidad frente a los ciclos de actividad, de
acuerdo con datos estadísticos del Boletín mensual del Empleo Registrado emitido por el Ministerio de
Capital Humano. Por su parte, la demografía empresarial exhibió un crecimiento robusto hasta 2008,
seguido de un prolongado descenso entre 2016 y 2020, iniciando apenas una leve recuperación en el
último bienio analizado, siguiendo los datos estadísticos del Boletín trimestral de Empresas del
Ministerio de Capital Humano.
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 39
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
3.3. Comportamiento de las importaciones y las reservas internacionales del BCRA
El análisis del comportamiento de las importaciones en Argentina durante el período 2004-2023
evidencia que el crecimiento económico nacional se encuentra históricamente supeditado a la
disponibilidad de divisas. Esta limitación, conocida como restricción externa, se manifiesta cuando el
incremento de la actividad productiva interna genera una presión desproporcionada sobre la demanda
de bienes del exterior.
Focalizándose en el comportamiento de las variables durante la etapa de recuperación inicial (2004-
2008), el dinamismo del consumo y la reactivación de la capacidad instalada impulsaron un crecimiento
sostenido de las compras externas (Blanchard & Pérez Enrri, 2011). A pesar de los objetivos
gubernamentales orientados a la sustitución de importaciones, la industria no logró quebrar su
dependencia de insumos y bienes de capital extranjeros, evidenciando una notable inelasticidad en la
demanda de componentes esenciales para la expansión productiva (Figura 1).
Figura 1. Reservas internacionales e importaciones. Fuente: elaboración propia con base en INDEC y
BCRA.
El impacto de la crisis financiera global de 2009 representó un cambio de paradigma en la política
comercial argentina y regional (E. Bianchi, comunicación personal, 18 de junio de 2025) (la transcripción
completa de la entrevista se presenta en el Apéndice). Ante la contracción del comercio mundial,
Argentina y Brasil adoptaron posturas marcadamente proteccionistas, liderando la implementación de
medidas restrictivas en Latinoamérica para salvaguardar sus mercados internos (Tussie & Szpak, 2013).
Este giro hacia la administración del comercio se consolidó tras la recuperación post-crisis, cuando el
creciente déficit de cuenta corriente y la presión sobre el mercado de cambios forzaron la implementación
de controles cambiarios estrictos a finales de 2011.
En el subperiodo 2012-2015, el estancamiento del PIB se combinó con una profundización de las
restricciones al comercio y al acceso de divisas ("cepo cambiario"). Si bien estas medidas buscaron
preservar las reservas del Banco Central (BCRA), provocaron severas dificultades en el abastecimiento
de insumos y maquinaria, afectando la inversión y la eficiencia operativa del sector manufacturero.
Durante estos años, la composición de las importaciones se alteró significativamente: mientras que la
participación de los bienes de capital se estabilizó, las importaciones energéticas ganaron terreno debido
a la crisis del sector y la caída de la producción local.
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1° trim 2004
4° trim 2004
3° trim 2005
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2° trim 2015
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4° trim 2016
3° trim 2017
2° trim 2018
1° trim 2019
4° trim 2019
3° trim 2020
2° trim 2021
1° trim 2022
4° trim 2022
3° trim 2023
Evolución de las importaciones, las reservas y el porcentaje entre ambas variables
Reservas BCRA promedio Importaciones Porcentaje de importaciones sobre reservas
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 40
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
A finales de 2015, la nueva gestión económica intentó un proceso de apertura comercial y financiera
mediante el levantamiento de controles cambiarios. Aunque inicialmente se liberó la demanda contenida
de importaciones, la crisis monetaria de 2018 y la consecuente devaluación del peso encarecieron los
bienes extranjeros, induciendo una nueva contracción. En esta etapa, el enfoque se desplazó hacia el
financiamiento externo del sector público y la desarticulación de las políticas industriales previas, lo que
reconfiguró nuevamente las prioridades del sector importador en un entorno de alta volatilidad.
El período 2019-2023 estuvo marcado por la excepcionalidad de la pandemia de COVID-19 y una
escasez crónica de reservas internacionales. La caída drástica de las importaciones en 2020 fue seguida
por una recuperación parcial de la industria que volvió a tensionar el frente externo. La respuesta de
política económica incluyó el endurecimiento extremo de los controles cambiarios y la imposición de
gravámenes a las operaciones en moneda extranjera. La administración del comercio se orientó entonces
hacia la priorización de bienes esenciales, incrementando notablemente la participación de bienes
intermedios, piezas y accesorios dentro del total importado.
Desde una perspectiva estructural, los datos revelan que cerca del 72% de las importaciones
argentinas en las últimas dos décadas se concentraron en bienes intermedios (33.1%), bienes de capital
(19.7%) y sus accesorios (19.1%). Esta composición demuestra que, a pesar de las diversas estrategias de
protección e intentos de sustitución, el sector productivo mantiene un vínculo ineludible con el mercado
internacional para su funcionamiento operativo. La persistencia de esta estructura indica que los desafíos
de modernización tecnológica y expansión de capital físico siguen supeditados al abastecimiento externo.
En conclusión, el análisis de la serie 2004-2023 confirma que las importaciones actúan como un
termómetro de la salud macroeconómica argentina, atrapada en un círculo vicioso donde el crecimiento
demanda divisas que el sistema no logra generar de forma genuina y constante. La resolución de la
restricción externa requiere no solo de administración comercial para preservar las reservas del BCRA,
sino de una transformación profunda de la estructura productiva que reduzca la dependencia de insumos
críticos. La estabilidad económica futura permanece ligada a la capacidad del país para diversificar su
matriz y gestionar eficientemente su inserción en el comercio global.
4. Evolución de la normativa orientada a las importaciones
A continuación, se analizan las principales normativas surgidas en este período que mostrarían, en
coherencia con lo señalado precedentemente, que la gestión del comercio exterior y cambiaria no ha sido
una política autónoma, sino una función de la disponibilidad de reservas, particularmente a partir de la
implementación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI). La gestión de las
importaciones se convirtió en una herramienta central para la administración del balance comercial, la
protección de la industria local y el manejo de las reservas internacionales.
En momentos de escasez de divisas o déficits comerciales, las autoridades tendieron a implementar
mecanismos de control más rigurosos, como sistemas de monitoreo previo, licencias de importación no
automáticas y restricciones en el acceso al mercado de cambios para efectuar pagos al exterior. Por el
contrario, en períodos de mayor estabilidad o bajo lineamientos de política orientados a la liberalización
económica, se observaron tendencias hacia la simplificación de trámites, la eliminación de barreras
discrecionales y la facilitación del comercio.
La regulación de las importaciones no recayó en una única entidad, sino que involucró la acción
coordinada –y en ocasiones superpuesta– de varios organismos clave del gobierno nacional. El Ministerio
de Economía, a menudo integrando bajo su órbita funciones relacionadas con la producción, la industria
y el comercio a través de diversas Secretarías, fue el principal responsable de diseñar la política comercial,
establecer regímenes de licencias y normar regímenes especiales de importación. El Banco Central de la
República Argentina (BCRA) desempeñó un papel crucial en la administración de las reservas y la
regulación del Mercado Único Libre de Cambios (MULC), dictando las condiciones y plazos para el pago
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 41
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
de las importaciones. Finalmente, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), actuó como
brazo ejecutor en el ámbito aduanero y tributario, implementando los sistemas de monitoreo,
controlando procedimientos, administrando el registro de operadores y aplicando los impuestos
correspondientes a las operaciones de importación.
De esta forma, a lo largo del período, la interacción entre los distintos organismos fue mutando, y la
operatoria de importación requería, según la gestión de gobierno correspondiente, una compleja
articulación entre estos organismos. Es así que una operación de importación debía sortear controles y
obtener aprobaciones en distintas instancias.
Desde el Ministerio de Economía y Producción surgieron resoluciones que aplicaban Licencias No
Automáticas de Importación (LNA) para productos denominados “sensibles” por tener producción
nacional y competencia relevante a nivel internacional. Las primeras resoluciones destacadas fueron en
2004, posterior a la crisis argentina de 2001 que tuvieron el espíritu de velar por un conjunto acotado de
productos. Luego de la crisis económica internacional de 2008-2009, hubo un segundo grupo de
resoluciones que ampliaron el universo de partidas arancelarias bajo seguimiento y se enmarcaron en un
escenario de caída de demanda global, reducción mundial de precios industriales y creciente
proteccionismo internacional (Bianchi, 2013b). Según Tussie y Szpak (2013), la cantidad de posiciones
arancelarias del Nomenclador Común del Mercosur (NCM) -8 dígitos- afectadas por las LNA ascendió a
través del tiempo, particularmente en el año 2009.
Figura 2. Licencias no automáticas de importación. Fuente: Tussie y Szpak (2013).
A principios de 2012 se produjo un cambio fundamental con la Resolución General N°3252/2012 de
la AFIP, que implementó las DJAI. A diferencia de las LNA que aplicaban a bienes específicos, las cuales
fueron derogadas, la implementación de las DJAI generó un régimen de información anticipada
obligatorio para todas las destinaciones definitivas de importación para consumo. Los importadores
debían registrar la DJAI antes de emitir la orden de compra al exterior. Nótese que esta medida se aplica
cuando se produce un fuerte descenso de las reservas internacionales y en paralelo, un notorio aumento
en la relación de monto de importaciones sobre reservas.
A partir de esta información, el importador recibía o no autorización para acceder al Mercado Único
y Libre de Cambios (MULC). La instrumentación entre la aprobación de la DJAI y el pago de
importaciones se materializó a través de la Comunicación “A” del BCRA N°5274.
Con el cambio en la gestión del gobierno en 2015, se produjo una modificación en la administración
del comercio y de las reservas. La Resolución General N°3823/2015 de la AFIP derogó las normativas de
la DJAI y creó el "Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI)". El objetivo declarado fue
favorecer la competitividad y la facilitación del comercio de las nuevas declaraciones de importación, sin
descuidar los controles. Operativamente actuaba de manera similar al anterior sistema en donde los
importadores debían registrar una declaración anticipada para las importaciones definitivas a consumo
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 42
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
en la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA) para su intervención de los organismos
correspondientes en un plazo estipulado.
Paralelamente a la búsqueda de agilización del comercio en general con el anterior sistema, se
reintrodujeron las LA y LNA a través de la Resolución N°5/2015 del Ministerio de Producción, en el
marco de lo reglamentado por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ambos tipos de licencia
se administraban a través del SIMI, aunque las LNA debían completar mayor información ante la
Secretaría de Comercio. Puede interpretarse que la mayor diferencia entre el SIMI y las DJAI radicó en la
formalización explícita del régimen de LA y LNA dentro de la plataforma SIMI porque clarificó qué
bienes estaban sujetos a un control potencialmente discrecional (LNA) y cuáles, en principio, sólo
requerían un trámite automático (LA), a diferencia de la naturaleza de permiso universal implícito de la
DJAI.
Según Bernini (2020), la nueva implementación de las LNA a partir de 2015 partió de una afectación
de posiciones arancelarias e importaciones muy superior a lo establecido en 2011, lo cual fue
reduciéndose con el tiempo. Véase la Figura 3 a continuación que muestra el porcentaje de importaciones
que estaban sujetas a LNA con la nueva administración de gobierno.
Figura 3. Medidas de administración del comercio. Fuente: Bernini (2020).
La Resolución Conjunta N°4185/2018 de AFIP y Secretaría de Comercio derogó y sustituyó a la
Resolución General N°3823/2015 de la AFIP. Ambas normativas se refieren al SIMI, pero la de 2018
rediseña su funcionamiento. La principal novedad fue la integración de los sistemas de la AFIP (como el
control aduanero) y la Secretaría de Comercio (para la gestión de licencias de importación), con el objetivo
de optimizar la gestión de las importaciones y la facilitación del comercio exterior.
Ante crecientes presiones sobre las reservas, el BCRA comenzó a intervenir más activamente en la
gestión de los pagos vinculados a las SIMI. La Comunicación "A" 7466 de marzo del 2022 introdujo un
sistema de categorías de SIMI (A y B). La categoría A, asignada según un cupo basado en importaciones
pasadas del importador, permitía el acceso al MULC en condiciones más favorables (similares a las
preexistentes). La categoría B, en cambio, implicaba que el pago de la importación debía financiarse
obligatoriamente a un plazo mínimo de 180 días desde el registro aduanero. Comunicaciones posteriores
como la "A" 7488 y la "A" 7532 de junio de ese mismo año refinaron este sistema, añadiendo la categoría
C y ajustando las reglas y cupos, especialmente para bienes con LNA o bienes de capital. Estas normativas
junto con el SIMI modificado no solo consolidaron el sistema de monitoreo, sino que permitieron la
superposición de controles más sofisticados, especialmente desde el lado cambiario. La introducción de
categorías por parte del BCRA representó un cambio significativo: el control ya no era solo si se aprobaba
o no la importación, sino también “cómo y cuándo” se podía pagar. Esto permitió al BCRA administrar
la demanda de divisas, forzando a una parte de los importadores a buscar financiamiento externo y
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 43
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
aliviando la presión inmediata sobre las reservas. Esta mayor complejidad, sin embargo, añadió
dificultad para la planificación y ejecución de las importaciones con las correspondientes complejidades
en el sistema productivo.
En octubre de 2022, un nuevo cambio de sistema fue implementado mediante la Resolución
Conjunta N°5271/2022 de AFIP y Secretaría de Comercio. Esta norma derogó la Resolución Conjunta
N°4185/2018 de AFIP y Secretaría de Comercio (SIMI) y creó el "Sistema de Importaciones de la República
Argentina” (SIRA). La novedad fundamental fue que el importador debía informar una fecha estimada
de pago y, la Secretaría de Comercio junto con el BCRA evaluarían esa información para determinar la
fecha efectiva en la que se permitiría el acceso al MULC. Además, se creó la "Cuenta Corriente Única de
Comercio Exterior", un sistema donde las entidades bancarias debían consultar y registrar las
operaciones cambiarias vinculadas a importaciones. La característica distintiva y el principal instrumento
de control del SIRA fue la centralización de la autorización de la fecha de pago dentro del propio sistema
de declaración de importación. A diferencia de los sistemas previos donde la aprobación de la
importación y la autorización del pago eran procesos secuenciales, SIRA integró la decisión sobre el
“cuándo” se podía acceder a las divisas como un resultado directo del análisis de la declaración.
De esta forma, la secuencia normativa da muestra sobre cómo va cobrando relevancia la
intervención de la autoridad monetaria a medida que se complejiza el frente externo con las restricciones
de reservas internacionales. Es así como, el carácter proteccionista del conjunto de medidas queda
supeditado a la política macroeconómica más que a las necesidades del sector productivo, excediendo
ampliamente las habituales herramientas de la política comercial.
5. Discusión: agenda de investigación y lineamientos de política pública
El recorrido normativo y empírico analizado a lo largo del período 2004-2023 denota que la
administración del comercio en Argentina operó bajo una lógica de subordinación a las urgencias
cambiarias, disociándose progresivamente de los objetivos de desarrollo manufacturero de largo plazo.
No obstante, la contrastación de la hipótesis estructuralista planteada abre una agenda de investigación
econométrica futura orientada a cuantificar con precisión los canales de transmisión identificados,
fundamentada en tres líneas de trabajo secuenciales:
En primer lugar, se proyecta modelizar la dirección de causalidad temporal entre la dinámica del
sector externo y los instrumentos de control comercial. En línea con la literatura que estudia los ciclos de
stop and go a partir de shocks en la cuenta corriente y financiera, la investigación subsiguiente buscará
verificar mediante un test de causalidad de Granger si las fluctuaciones en el stock de reservas
internacionales del Banco Central preceden y explican significativamente la intensidad de la restricción
importadora, aproximada estadísticamente a través de las series de importaciones efectivas desagregadas
por uso económico (bienes intermedios, de capital y piezas).
En segundo lugar, con el propósito de evaluar los determinantes del nivel de actividad fabril bajo
un enfoque macroeconómico integrado, se estimará un modelo de regresión multivariante para
contrastar si el comportamiento del PIB manufacturero real es explicado significativamente por la
absorción doméstica —desagregada en consumo de las familias e inversión fija de las empresas— o si,
por el contrario, responde con mayor elasticidad a los estímulos de la demanda externa. Este paso
permitirá verificar empíricamente el grado de orientación mercado-internista de la industria local
expuesto en este trabajo.
Finalmente, retomando las advertencias sectoriales sobre la insumo-dependencia de la cúpula
manufacturera, se modelizará el impacto neto de las importaciones sobre el producto industrial
incorporando como variable de control el grado de apertura comercial. Ello permitirá ponderar de forma
agregada si los procesos de desregulación o endurecimiento arancelario y paraarancelario alteran la
elasticidad del producto frente al abastecimiento externo.
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 44
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
A partir de la evidencia recolectada y de la triangulación con la literatura especializada, se derivan
lineamientos estratégicos de política pública orientados a mitigar los efectos del estrangulamiento de
divisas sin deprimir el aparato productivo:
Relevancia de la política industrial como guía comercial en el escenario global: la política comercial
debe dejar de ser un instrumento autónomo de contingencia macroeconómica para subordinarse a los
objetivos de una política industrial estratégica. En el marco de la actual arquitectura geopolítica global,
caracterizada por la fragmentación de los bloques comerciales y las tendencias de relocalización
productiva (reshoring y nearshoring), la administración del comercio debe reconfigurar las cadenas
globales de valor aprovechando el entramado productivo preexistente en Argentina. Esto implica utilizar
las herramientas arancelarias y paraarancelarias no de forma generalizada ni punitiva, sino con una
selectividad tecnológica orientada a la densificación de proveedores locales y la incorporación de firmas
nacionales en eslabones regionales de alto valor agregado.
Visión productiva integrada, riqueza natural y modernización del entramado local: se requiere un
abordaje estratégico que supere la histórica antinomia entre los sectores primario e industrial. Argentina
debe estructurar una inserción internacional que potencie su dotación de recursos naturales de alta
demanda global —agro, minería y energía—, utilizándolos como plataformas de tracción sectorial.
Paralelamente, con una clara conciencia histórica del desarrollo productivo acumulado, se debe impulsar
una modernización integral del tejido manufacturero mercado-internista que eleve sus estándares de
competitividad, promoviendo la digitalización industrial (Industria 4.0) y la reconversión ecológica como
requisitos indispensables para sostener una inserción sostenible en el mercado mundial.
Coherencia macroeconómica para la atracción de capitales de largo plazo: mitigar estructuralmente
la restricción externa exige el diseño de una matriz macroeconómica que reemplace el financiamiento
volátil de corto plazo por flujos estables de inversión extranjera directa (IED) y movimientos de capitales
de largo plazo. La política pública debe institucionalizar marcos regulatorios estables y previsibles que
direccionen proactivamente estos capitales hacia sectores estratégicos con amplias oportunidades de
desarrollo y alto potencial de generación neta de divisas, tales como la transición energética, la
explotación de minerales críticos (litio y cobre) y los servicios basados en el conocimiento.
Estímulo integral a la inserción exportadora manufacturera y agropecuaria: La superación definitiva
del estrangulamiento de divisas requiere expandir de forma genuina la frontera exportadora de la
economía. Es indispensable implementar políticas activas de promoción que incentiven tanto la canasta
exportadora de origen agropecuario (MOA) como la de origen industrial manufacturero (MOI). Para ello,
la política comercial debe coordinarse estrechamente con un esquema de Tipo de Cambio Real
Competitivo y Estable (TCRCE), asegurando mecanismos de admisión temporaria ágiles y automáticos
para que las restricciones aduaneras a los insumos intermedios no penalicen la competitividad-precio ni
la productividad de las firmas industriales con capacidad exportadora.
Fortalecimiento institucional de la gobernanza aduanera y comercial: en consonancia con la
literatura que advierte sobre los costos de la inestabilidad institucional, una reforma fundamental del
Estado debe abocarse a la desburocratización y simplificación de los trámites aduaneros a fin de brindar
previsibilidad en el acceso a los insumos y la eliminación de la superposición normativa que permita
estabilizar las expectativas corporativas y proteger el stock de capital físico fabril.
6. Conclusiones
A lo largo de las últimas dos décadas, la economía argentina ha revalidado la vigencia de las tesis
estructuralistas de la restricción externa al crecimiento, exhibiendo una matriz manufacturera cuya
expansión operativa permanece crónicamente supeditada a la disponibilidad de reservas internacionales.
El análisis histórico-documental del período 2004-2023 permite extraer cuatro conclusiones
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 45
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fundamentales que aportan evidencia al debate contemporáneo sobre la política comercial en contextos
de escasez de divisas:
En primer lugar, los datos confirman la persistencia de una rigidez estructural ineludible: la gran
mayoría de las compras externas del país se concentró de forma sistemática en bienes intermedios, bienes
de capital y repuestos esenciales para el funcionamiento del aparato fabril. Esta fisonomía de la demanda
externa revela que, independientemente de los signos políticos de la gestión económica o de las metas
declamadas de industrialización, los lazos tecnológicos de la industria local con el mercado internacional
no sufrieron una alteración cualitativa que permitiera desacoplar el nivel de actividad fabril del flujo de
divisas, manteniendo una fisonomía fuertemente insumo-dependiente.
En segundo lugar, se constata un desplazamiento heurístico y operativo en la naturaleza de las
restricciones comerciales. Mientras que en el ciclo de la posconvertibilidad inicial (2004-2008) las
herramientas aduaneras poseían un sesgo eminentemente industrialista —orientado a proteger ramas
sensibles y preservar el empleo local tras el colapso de la convertibilidad—, las crisis subsiguientes
forzaron una mutación instrumental. De este modo, la secuencia regulatoria que va desde las Licencias
No Automáticas discretas hasta la sofisticación centralizada de los regímenes de ventanilla única (DJAI,
SIMI y SIRA) expone cómo el control comercial resignó su autonomía estratégica de mediano y largo
plazo para quedar subordinado como un mecanismo de emergencia fiscal y monetaria frente a la escasez
de reservas en la autoridad monetaria.
En tercer lugar, la evidencia empírica aporta la base respecto a la elevada sincronización cíclica entre
el nivel de actividad general y el bloque manufacturero, confirmando la estrecha vinculación de la
industria respecto a los componentes de la demanda doméstica y el poder adquisitivo local en un
contexto donde el consumo representa el núcleo del gasto. No obstante, al fundarse la limitación de las
importaciones en un principio macroeconómico puramente defensivo, se terminó por institucionalizar
una contradicción crítica: el racionamiento de insumos intermedios y bienes de capital y su afectación a
los sectores mercado-internistas que la política comercial originalmente pretendía resguardar.
Finalmente, los resultados de este estudio indican que la resolución de la restricción externa en
Argentina excede los márgenes de acción de la mera administración comercial y cambiaria de corto plazo.
La utilización extendida de barreras paraarancelarias solo posterga temporalmente los efectos de los
desequilibrios de la cuenta corriente a costa de contraer el nivel de actividad general y resentir el stock
de capital. En consecuencia, para quebrar el comportamiento pendular de la economía, se requiere la
transición hacia una agenda de políticas de Estado previsibles y flexibles que integren de forma virtuosa
los recursos naturales con la modernización de la estructura manufacturera, promoviendo
simultáneamente la inserción exportadora manufacturera y agropecuaria y la atracción de capitales de
largo plazo como importantes canales genuinos para expandir de forma sostenible la frontera de divisas
del país.
Contribuciones de los autores según CRediT: Conceptualización, C.S.; metodología, C.S., M.C., N.C., & R.C.G.;
software, C.S.; validación, C.S.; análisis formal, C.S., M.C., N.C., & R.C.G.; trabajo de campo, M.C., N.C., & R.C.G.;
curación de datos, C.S.; escritura: preparación del borrador original, C.S.; escritura: revisión y edición, C.S.;
visualización, C.S., M.C., N.C., & R.C.G.; supervisión, C.S.; administración del proyecto, C.S. “Las autoras han leído
y aprobado la versión publicada del manuscrito.”
Conflictos de interés: “Las autoras declaran que no existen conflictos de interés.”
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 46
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Apéndice: entrevista realizada a Eduardo Bianchi por Carolina Szpak en 18 de junio de 2025.
Referencias destacadas del entrevistado
Eduardo Bianchi es Licenciado en Economía por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de
Buenos Aires (UBA, 1980) y cuenta con un Master of Arts en Economía y la condición de Candidato a Doctor (Ph.D.
Candidate) por la Graduate School of Arts and Sciences de la New York University (Estados Unidos, 1986).
Posee una destacada y extensa trayectoria en la gestión pública de la política comercial e industrial en la
República Argentina. En el ámbito nacional, se desempeñó como Secretario de Industria (2011-2012), Secretario de
Industria y Comercio de la Nación (2009-2011) y Subsecretario de Política y Gestión Comercial Externa (2008-2009),
todos cargos en el Ministerio de Industria de la Nación. Previamente, ocupó las funciones de Subsecretario de
Gestión Comercial Externa de la Nación en el Ministerio de Economía (2001), Gerente de la Unidad de Estudios de
la Competencia y el Comercio Internacional (2002-2005) y Gerente General (1995-1998) en la Comisión Nacional de
Comercio Exterior (CNCE), además de desempeñarse como Economista Jefe de la Comisión Nacional de Defensa de
la Competencia (1999-2000). En el plano provincial, ejerció el cargo de Subsecretario de Relaciones Económicas
Internacionales en el Ministerio de la Producción del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires (2005-2007).
En el ámbito internacional y profesional, cuenta con una vasta experiencia como consultor especializado,
destacándose especialmente su rol como Consultor-Instructor y Panelista de la Organización Mundial del Comercio
(OMC), además de prestar servicios de asesoramiento para diversos organismos internacionales.
Docente e investigador de distintas universidades en Argentina.
<Inicio de la entrevista>
Entrevistador: desde su perspectiva, ¿cómo impactó la crisis financiera internacional de 2008 en los términos
de intercambio de la región y a través de qué canales macroeconómicos afectó de manera más directa al escenario
productivo y comercial de la Argentina?
Eduardo Bianchi (EB): la crisis financiera internacional de 2008 interrumpió el ciclo de crecimiento que
experimentaba la región, afectando principalmente a través de la contracción de la demanda mundial y la
consecuente caída en los precios de las materias primas.
Para la Argentina, los canales de transmisión macroeconómica más directos fueron dos. El primero fue el canal
comercial dado que la fuerte reducción del comercio global generó el riesgo inminente de un desvío de comercio
hacia el mercado interno, es decir, un "sobreabastecimiento" de productos importados que no encontraban colocación
en los mercados centrales y se ofrecían a precios de liquidación (dumping). El segundo fue el canal cambiario regional.
La devaluación de las monedas de los principales socios comerciales (particularmente el Real en Brasil) alteró la
competitividad cambiaria relativa de la manufactura argentina, presionando sobre la balanza comercial y el nivel de
actividad local.
Entrevistador: en esos años el sector industrial local comenzó a manifestar ciertas dificultades vinculadas a
los costos y a la competencia externa. ¿Cuáles diría que fueron los principales desafíos estructurales y operativas
que atravesaba la manufactura argentina en ese momento?
EB: la manufactura argentina enfrentó un escenario de pinzas entre el frente interno y el externo. En el frente
interno empezó a vislumbrarse un incremento en los costos de producción internos. Al mismo tiempo, la persistente
Restricciones a las importaciones en Argentina: la transformación de la política comercial entre 2004-2023 49
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
apreciación cambiaria real del peso frente al dólar redujo los márgenes de competitividad-precio de las exportaciones
industriales. En el frente externo, se presentaba la situación de precios industriales a la baja, con devaluaciones
competitivas, políticas proteccionistas de gran cantidad de países y políticas de subsidios a la producción con
distintos formatos que atentaban contra la industria nacional.
Entrevistador: ante ese escenario de vulnerabilidad macroeconómica y comercial, ¿cuál fue el diagnóstico
central y las prioridades que guiaron al equipo económico para avanzar hacia una administración más activa del
comercio exterior?
EB: el diagnóstico central partió de la necesidad de aplicar políticas contracíclicas defensivas para amortiguar
el impacto de la crisis internacional sobre el tejido productivo local. Por un lado, se entendió necesaria la defensa de
los puestos de trabajo en los sectores manufactureros mano de obra intensivos. El diagnóstico advertía que la
destrucción de empleo industrial en el corto plazo generaría secuelas estructurales difíciles de revertir en el mercado
laboral. En esta misma lógica, la necesidad de proteger a la industria local de la competencia desleal y del ingreso
masivo de saldos exportables a precios de liquidación o dumping, causados por la contracción del consumo en los
países centrales. La prioridad era evitar que sectores industriales maduros y recuperados en los años previos como
textil, calzado y metalúrgica fueran desarticulados por shocks externos transitorios.
Se pensaba que la utilización de herramientas de administración del comercio como las Licencias No
Automáticas constituía un derecho legítimo para preservar el espacio de política industrial necesario para el
desarrollo económico, en consonancia con las excepciones que contemplan los organismos internacionales para
situaciones de crisis global.
Entrevistador: como señala, una de las herramientas centrales de administración fueron las Licencias
Automáticas y No Automáticas. ¿Qué evaluación hace del funcionamiento de estas medidas específicas y de su
efectividad para responder a las presiones de la balanza de pagos sin alterar el normal abastecimiento de las
cadenas de valor locales?
EB: la evaluación de este tipo de herramientas, al menos en el período inmediatamente posterior a la crisis y
mientras ocupé el cargo de Secretario de Industria y Comercio hasta inicios de 2012, demostró un uso focalizado,
aunque con una complejidad operativa creciente por el volumen de posiciones arancelarias afectadas por las
prácticas comerciales internacionales. En cuanto a su efectividad, cumplieron un rol relevante en la contención de
importaciones en sectores maduros y mano de obra intensivos, y actuaron en conjunto con los precios de referencia
aduaneros para mitigar la subfacturación, especialmente la proveniente de Asia. Por otro lado, se buscó un diseño
que intentó discriminar entre bienes de consumo final y los insumos clave o bienes de capital indispensables para el
proceso productivo interno, siendo todo un desafío de gestión el evitar cuellos de botella en el aprovisionamiento
industrial.
Entrevistador: dada su experiencia técnica y su conocimiento del marco de la OMC, ¿cómo se gestionó el
diálogo con los socios comerciales respecto al uso de las Licencias No Automáticas, y de qué manera se buscó
encuadrar estas herramientas dentro de los acuerdos y excepciones que contempla el organismo internacional?
EB: es importante que tengamos presente que en ese período, los países del G-20 concentraban la aplicación de
la mayor parte de medidas proteccionistas y subsidios a nivel global. En ese contexto, el encuadre técnico de las
Licencias No Automáticas se realizó bajo el argumento de que constituían herramientas legítimas de administración
y monitoreo permitidas por el Acuerdo sobre Procedimientos para el Trámite de Licencias de Importación de la OMC.
Argentina defendió su espacio de política económica argumentando que las medidas respondían a situaciones
excepcionales de vulnerabilidad sistémica y crisis global.
A nivel bloque del Mercosur, Argentina y Brasil sostuvieron un diálogo bilateral de manera continua.
Argentina, en particular, entendió que el uso de ciertas herramientas tenía por objeto corregir las asimetrías
estructurales y las políticas de subsidios internos implementadas por Brasil.
Entrevistador: luego que dejara la función pública, la administración comercial transitó desde las
tradicionales LNA hacia esquemas de ventanilla única, comenzando con las DJAI. ¿Cómo analiza esa transición
instrumental en el marco de la situación económica argentina y el contexto global?
Carolina Szpak, Milagros Cuello, Natasha Del Castillo, Rebeca Giménez-Cantero 50
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 34–50
EB: la introducción de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación o DJAI en el 2012 significó un
cambio relevante en la política comercial argentina. Mientras que el esquema anterior de Licencias No Automáticas
operaba de forma selectiva sobre un universo acotado de productos sensibles, las DJAI extendieron la obligatoriedad
de una autorización gubernamental previa al 100% del universo arancelario importado.
Una interpretación es que la política comercial abandonó su rol original de herramienta de defensa industrial
sectorial y pasó a convertirse explícitamente en un instrumento de control de cambios. El objetivo prioritario dejó de
ser la protección de la estructura productiva contra la competencia desleal y pasó a ser la restricción del flujo de
divisas para contener las tensiones en la balanza de pagos y resguardar las reservas del Banco Central. Esto alteró el
equilibrio previo, supeditando los criterios de abastecimiento industrial a las urgencias de la caja cambiaria.
Entrevistador: a modo de reflexión final, y considerando los desafíos actuales que imponen la fragmentación
geopolítica y las tendencias de relocalización productiva ¿qué lecciones de política económica nos deja aquel
ciclo histórico para el diseño de una política comercial que logre quebrar de forma genuina la restricción externa?
EB: hoy en día se cristalizó una lógica de política económica distinta. Las principales potencias del mundo han
dejado atrás el concepto de apertura comercial como estándar a alcanzar y están aplicando políticas industriales
sumamente agresivas con una mirada estratégica sobre su producción nacional y los logros alcanzados. El foco actual
de los países desarrollados es el reshoring y el nearshoring: ya no les importa solo el costo mínimo, sino la resiliencia,
la seguridad nacional y la autonomía productiva, usando subsidios masivos, exenciones impositivas y aranceles
selectivos para retener industrias críticas en su suelo o en países vecinos aliados.
Para la Argentina, este nuevo escenario abre oportunidades, pero también nos obliga a ser muy inteligentes.
Como la tendencia es que las cadenas se vuelvan más regionales, el nearshoring nos ofrece una ventana. El desafío es
fortalecer eslabones tecnológicos avanzados, servicios basados en el conocimiento, biotecnología o insumos
industriales complejos, donde realmente se capture valor y, paralelamente promover el tejido industrial nacional y
su modernización con inserción exportadora. Es difícil que se puede exportar valor si se bloquea el acceso a la
tecnología y a los componentes clave. Una política comercial moderna debe superar la falsa dicotomía entre
proteccionismo ciego y apertura absoluta; requiere entender la matriz productiva y que esté acoplada a una política
productiva que desarrolle capacidades locales. Solo así se puede lidiar con la restricción externa de forma sustentable
en el tiempo, afianzando un modelo productivo inclusivo.
<Fin de la entrevista>
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
OJS: https://revistascientificas.uach.mx/index.php/economicus
ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Cerna-Ramírez, C. L. (2026). Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica. Economicus Journal
of Business and Economics Insights, 3(2), 51–65. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2357
Este artículo está bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento NoComercial 4.0 Internacional.
This article is under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 Internacional License.
(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Artículo
Economía solidaria y desarrollo territorial en
Guatemala: una matriz analítica
Solidarity economy and territorial development in
Guatemala: an analytical matrix
Carlos Leonel Cerna-Ramírez 1
1 Centro Universitario de Oriente, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala; clcerna@cunori.edu.gt;
ORCID: 0009-0000-8485-7789
Recibido: 16/05/2026; Aceptado: 16/06/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2357
Resumen: La economía social y solidaria ofrece una entrada útil para examinar alternativas de desarrollo territorial
en contextos atravesados por desigualdad, informalidad productiva, baja inclusión financiera y vínculos frágiles
entre pequeños actores económicos y mercados de mayor escala. En Guatemala, cooperativas, asociaciones
productivas, mutuales y empresas campesinas asociativas forman un tejido organizativo con presencia territorial;
no obstante, dicha presencia requiere criterios verificables para valorar su aporte al desarrollo local. El objetivo de
este artículo es proponer una matriz analítica para evaluar la contribución de la economía social y solidaria al
desarrollo territorial en Guatemala, con atención particular a cooperativas y asociaciones productivas. La ruta
metodológica consistió en una revisión crítica y sistematizada de literatura académica, normativa e institucional
publicada principalmente entre 2004 y 2026, incorporando obras clásicas cuando aportaban categorías conceptuales
indispensables. El resultado principal es la identificación de seis dimensiones de análisis: infraestructura
organizativa territorial, inclusión financiera responsable, fortalecimiento productivo, gobernanza democrática,
articulación comercial y sostenibilidad territorial. La contribución del artículo está en convertir una discusión
frecuentemente normativa en una herramienta evaluativa que articula preguntas, indicadores y evidencias. Se
concluye que las organizaciones solidarias pueden aportar al desarrollo territorial cuando combinan principios
cooperativos con eficiencia organizacional, innovación productiva, acceso a mercados, medición de resultados,
autonomía institucional y políticas públicas de apoyo. La asociatividad, por tanto, debe analizarse como una
condición organizativa relevante, pero no como garantía automática de desarrollo.
Palabras clave: Economía social y solidaria, Cooperativismo, Desarrollo territorial, Inclusión financiera,
Guatemala.
Clasificación JEL: P13; O18; Q13.
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Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
Abstract: Social and solidarity economy offers a useful lens for examining territorial development alternatives in
contexts shaped by inequality, labor informality, limited financial inclusion, and weak links between small
economic actors and broader markets. In Guatemala, cooperatives, productive associations, mutual societies, and
associative peasant enterprises form an organizational fabric with a tangible territorial presence; however, that
presence requires verifiable criteria to assess its contribution to local development. The purpose of this article is to
propose an analytical matrix for assessing the contribution of social and solidarity economy to territorial
development in Guatemala, with particular attention to cooperatives and productive associations.
Methodologically, the study is based on a critical and systematized review of academic, regulatory, and
institutional literature published mainly between 2004 and 2026, incorporating classic works when they provided
indispensable conceptual categories. The main result is the identification of six analytical dimensions: territorial
organizational infrastructure, responsible financial inclusion, productive strengthening, democratic governance,
commercial articulation, and territorial sustainability. The article contributes by translating a debate that often
remains normative into an evaluative tool that connects questions, indicators, and evidence. It concludes that
solidarity-based organizations can foster territorial development when they combine cooperative principles with
organizational efficiency, productive innovation, market access, results measurement, institutional autonomy, and
supportive public policies. Associativity should therefore be analyzed as a relevant organizational condition, but
not as an automatic guarantee of development.
Keywords: Social and solidarity economy, Cooperativism, Territorial development, Financial inclusion,
Guatemala.
JEL Classification: P13; O18; Q13.
1. Introducción
El desarrollo territorial en América Latina sigue moviéndose en una tensión difícil de resolver:
crecimiento económico, desigualdad social, informalidad productiva y concentración de oportunidades
conviven en los mismos países, a veces en territorios separados por pocos kilómetros. Aunque la región
ha impulsado políticas de modernización económica, muchos espacios rurales, periurbanos y periféricos
continúan con brechas claras en financiamiento, infraestructura, empleo formal, innovación productiva
y acceso a mercados. Esta problemática no se explica bien si se mira solo desde indicadores
macroeconómicos. El desarrollo ocurre en lugares concretos, con instituciones, organizaciones, redes
sociales, capacidades productivas y formas locales de cooperación que pesan tanto como las cifras
nacionales (Alburquerque, 2004; CEPAL, 2025; Vázquez-Barquero, 2007).
En ese marco, la economía social y solidaria adquiere interés como campo de análisis económico y
organizacional. Su relevancia no se agota en promover cooperación, ayuda mutua o participación
democrática. También se relaciona con una capacidad posible -no siempre lograda- para movilizar
recursos locales, organizar pequeños productores, generar empleo, ampliar acceso a financiamiento,
articular circuitos comerciales y retener parte de los excedentes en el territorio (Borzaga et al., 2017;
Chaves-Ávila & Monzón-Campos, 2018; Coraggio, 2011; Utting et al., 2014). En algunos casos, estas
organizaciones son casi la única infraestructura económica cercana para familias productoras; en otros,
apenas sobreviven como figuras formales con poca incidencia.
El reconocimiento internacional de la economía social y solidaria ha ganado fuerza durante los
últimos años. La Organización Internacional del Trabajo adoptó una resolución específica sobre trabajo
decente y economía social y solidaria, mientras que Naciones Unidas aprobó la Resolución A/RES/77/281
para promoverla como vía de desarrollo sostenible (International Labour Organization [ILO], 2022;
Organización de las Naciones Unidas, 2023). La OCDE, por su parte, ha publicado guías de política
Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica 53
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
pública sobre marcos legales, medición de impacto, compras sociales y mecanismos de identificación de
entidades de economía social (OECD, 2023a, 2023b, 2023c, 2025). No es un tema marginal.
En Guatemala, la pertinencia del análisis se refuerza por la existencia de una base organizativa
asociada al cooperativismo y a otras expresiones de economía social y solidaria. La Ley General de
Cooperativas declara de interés nacional la promoción de estas organizaciones y establece un régimen
de apoyo, fiscalización y control (Congreso de la República de Guatemala, 1978). La OIT identifica
cooperativas, asociaciones, mutuales y empresas campesinas asociativas como expresiones presentes en
el país, y su síntesis nacional reporta una presencia territorial significativa, especialmente en contextos
vulnerables (ILO, 2025a, 2025b).
El contexto guatemalteco plantea desafíos estructurales que vuelven necesario este debate. La
pobreza y la desigualdad territorial persisten pese al crecimiento económico moderado; la inclusión
financiera sigue siendo una prioridad de política pública, sobre todo para mujeres, jóvenes, MIPYMES y
población rural (Comisión de Inclusión Financiera, 2024; Munguía, 2024; World Bank, 2024a). Estas
condiciones vinculan el caso guatemalteco con discusiones más amplias del Sur Global, donde la
economía social y solidaria suele analizarse como respuesta organizativa ante mercados incompletos,
informalidad, baja escala productiva y limitaciones de acceso a financiamiento. En esa realidad, las
organizaciones solidarias podrían cumplir un papel relevante si logran conectar asociatividad, acceso
financiero, productividad, gobernanza y comercialización; su contribución, sin embargo, debe ser
evaluada con criterios observables y no asumida de manera automática.
El ecosistema empresarial guatemalteco refuerza esta necesidad de evaluación. Los estudios
recientes sobre emprendimiento y MIPYMES en el país muestran un tejido productivo amplio, con alta
participación de micro y pequeñas unidades económicas, retos de formalización, acceso diferenciado a
tecnología y financiamiento, así como articulaciones institucionales todavía fragmentadas (Buenadicha
et al., 2024; Instituto Nacional de Estadística, 2024). Para las organizaciones solidarias, este entorno
implica oportunidades de inserción territorial, pero también exigencias de gestión, escala, innovación y
sostenibilidad económica.
La lectura debe ser prudente. La existencia formal de una cooperativa o asociación no asegura
mejora de ingresos, incremento de productividad, acceso estable a mercados ni gobernanza democrática
efectiva. La literatura latinoamericana advierte que la economía solidaria es heterogénea, depende de
condiciones institucionales, capacidad organizativa y articulación con políticas públicas, y puede
encontrar límites cuando opera con baja escala, escasa medición de resultados o dependencia de
proyectos externos (Guerra, 2013; Jurado, 2021; Pastore, 2015; Pérez de Mendiguren et al., 2009).
Desde esta perspectiva, el problema central del artículo se ubica en una cuestión concreta. Aunque
Guatemala cuenta con una base relevante de organizaciones de economía social y solidaria, aún se
requiere un marco analítico que permita evaluar cómo, en qué dimensiones y en qué condiciones dichas
organizaciones contribuyen al desarrollo territorial. No se pretende demostrar empíricamente un
impacto que este trabajo no mide. La intención es construir una herramienta conceptual y operativa que
pueda orientar estudios posteriores, diagnósticos territoriales o comparaciones entre organizaciones.
El objetivo general es proponer una matriz analítica para evaluar el aporte de la economía social y
solidaria al desarrollo territorial en Guatemala, con énfasis en cooperativas y asociaciones productivas.
Los objetivos específicos son tres: sintetizar fundamentos conceptuales que vinculan economía social y
solidaria, cooperativismo y desarrollo territorial; identificar dimensiones económicas y organizacionales
mediante las cuales las organizaciones solidarias pueden contribuir al desarrollo local; y diseñar una
matriz aplicable a diagnósticos, estudios de caso o investigaciones comparativas.
El artículo se plantea como una propuesta analítica y no como una medición de impacto. Su aporte
se concentra en la construcción de criterios verificables para examinar cuándo la economía social y
solidaria funciona como infraestructura organizativa del territorio y cuándo permanece como una forma
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Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
asociativa de alcance limitado. Esta precisión evita idealizar la asociatividad, lleva la discusión hacia
evidencias, indicadores y condiciones de sostenibilidad, y permite una transición directa hacia los
fundamentos teóricos que sostienen la matriz propuesta.
2. Marco teórico
2.1. Economía social y solidaria
La economía social y solidaria puede comprenderse como un conjunto de prácticas, organizaciones
y principios que buscan articular actividad económica con finalidad social. En esta lógica, el excedente
no se reduce a ganancia privada: puede reinvertirse en la organización, en sus socios o en la comunidad.
Coraggio (2011) plantea que la economía social y solidaria coloca el trabajo y la reproducción ampliada
de la vida por encima de la acumulación de capital; Guridi y Pérez de Mendiguren (2014) la conectan con
el desarrollo humano local; y Pérez de Mendiguren et al. (2009) muestran que economía social, empresa
social y economía solidaria no son nociones idénticas, aunque comparten una crítica a la reducción de la
economía al mercado competitivo.
El cooperativismo es una de las expresiones institucionales más visibles de este campo. La Alianza
Cooperativa Internacional define la identidad cooperativa a partir de principios como adhesión
voluntaria, control democrático de los miembros, participación económica, autonomía, educación,
cooperación entre cooperativas e interés por la comunidad (International Cooperative Alliance, 1995).
Estos principios permiten diferenciar a las cooperativas de otras formas empresariales y, al mismo
tiempo, exigen verificar si tales valores se expresan en la gestión cotidiana, en la participación de los
socios y en los mecanismos de rendición de cuentas.
La literatura reciente insiste en que estas organizaciones no deberían evaluarse solo por su propósito
social, sino también por su sostenibilidad económica, capacidad de gestión y contribución verificable al
bienestar colectivo. Chaves Ávila y Monzón Campos (2018) subrayan que la economía social dialoga con
paradigmas emergentes como la innovación social, la economía circular y la empresa social. Fajardo
(2018) advierte que la identificación jurídica de las empresas de economía social requiere criterios claros.
La OCDE (2023a, 2023b), por su parte, sostiene que los marcos legales y la medición de impacto son
condiciones necesarias para que la economía social y solidaria sea reconocida, apoyada y evaluada sin
perder su especificidad.
En América Latina, la economía social y solidaria se ha configurado mediante experiencias muy
distintas: cooperativas, emprendimientos comunitarios, agricultura familiar, circuitos de
comercialización, organizaciones de trabajadores y respuestas locales ante crisis económicas. Guerra
(2013) muestra que las legislaciones latinoamericanas oscilan entre enfoques autogestionarios y visiones
sectoriales; Pastore (2015) interpreta la ESS desde una clave socio-territorial; Pérez (2017) revisa el
cooperativismo desde una aproximación a la economía social y solidaria; y Jurado (2021) destaca su
carácter diverso, situado e históricamente condicionado. Esa diversidad es valiosa, aunque complica
cualquier evaluación seria. Por eso conviene evitar definiciones demasiado amplias cuando se busca
medir su aporte al desarrollo.
Un antecedente empírico comparable dentro de la región es el análisis de las cooperativas en el
estado de Chihuahua, México; Zepeda-Burciaga (2024) muestra que el estudio de la economía social
requiere observar simultáneamente el marco jurídico, la distribución territorial de las organizaciones, las
capacidades empresariales con enfoque social y las condiciones de formalización. Este referente resulta
útil para el presente artículo porque confirma que la evaluación de cooperativas no puede limitarse a su
existencia legal, sino que debe incorporar desempeño organizativo, capacidades económicas e inserción
territorial.
Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica 55
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
2.2. Desarrollo territorial y capacidades locales
El desarrollo territorial parte de una idea básica: la economía no ocurre en abstracto. Se produce en
espacios concretos donde interactúan actores, instituciones, infraestructura, cultura productiva, redes
sociales y mercados. Alburquerque (2004) sostiene que el desarrollo económico local demanda
movilización de recursos endógenos, descentralización, concertación territorial y fortalecimiento
institucional. Vázquez-Barquero (2007) relaciona el desarrollo endógeno con la capacidad de los
territorios para activar recursos, aprendizajes y formas de organización que sostengan procesos
productivos.
Desde esta lectura, las cooperativas y asociaciones productivas pueden analizarse como
instituciones territoriales que facilitan acción colectiva, aprendizaje económico y ampliación de
oportunidades. No obstante, su aporte depende de que logren transformar la organización social en
capacidades productivas sostenibles. Mozas-Moral y Bernal-Jurado (2006) vinculan la economía social
con el desarrollo territorial al destacar su capacidad para arraigar actividad económica, empleo y
cooperación en espacios concretos. Serrano-Robles et al. (2024) muestran que las cooperativas también
pueden relacionarse con agendas de sostenibilidad cuando incorporan prácticas alineadas con los
Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La agenda regional reciente subraya la necesidad de fortalecer capacidades territoriales, mejorar la
coordinación entre escalas de gobierno, diversificar economías y promover una transformación
productiva sostenible e inclusiva (CEPAL, 2025; CEPAL et al., 2025). En esa agenda, la economía solidaria
puede tener un papel relevante si articula cooperación, innovación, productividad y acceso a mercados
sin perder su base democrática y comunitaria. La clave no está en idealizar lo local. Está en identificar
capacidades concretas para sostener procesos económicos con pertinencia territorial.
2.3. Gobernanza democrática, institucionalidad y capital social
La gobernanza democrática es un componente central de la economía solidaria. Las organizaciones
cooperativas y asociativas se fundamentan en participación de sus miembros, rendición de cuentas y
distribución equitativa de beneficios. Pero estos rasgos no deben presumirse. Requieren normas internas,
estatutos, asambleas, auditorías, renovación de liderazgos, mecanismos de resolución de conflictos y
transparencia. La Ley General de Cooperativas y la institucionalidad pública asociada al sector ofrecen
un marco formal en Guatemala, aunque el análisis territorial exige observar cómo se expresa esa
institucionalidad en la práctica (Congreso de la República de Guatemala, 1978; Instituto Nacional de
Cooperativas, s. f.).
La OIT (2025a, 2025b) identifica la necesidad de fortalecer capacidades del ecosistema de economía
social y solidaria en Guatemala, no solo reconocer su existencia. Esto implica mapear actores, mejorar
coordinación institucional, promover asociatividad formal, ampliar capacidades de gestión y orientar
instrumentos públicos hacia necesidades reales del sector. En la misma línea, el Ministerio de Economía
de Guatemala (2026) ha comunicado esfuerzos de articulación iberoamericana sobre economía social y
solidaria, lo cual abre una oportunidad para conectar el debate académico con iniciativas de política
pública.
El capital social ayuda a comprender la coordinación económica de estas organizaciones, aunque
tampoco debe asumirse como siempre positivo. Redes, confianza y reciprocidad pueden reducir costos
de transacción y facilitar cooperación; también pueden reproducir exclusiones internas cuando no existen
reglas transparentes. Por ello, en el enfoque propuesto, la gobernanza democrática no se valora por el
discurso institucional sino por evidencias observables: participación efectiva, inclusión de mujeres y
jóvenes, actas, auditorías, rotación directiva y mecanismos de rendición de cuentas.
Carlos Leonel Cerna-Ramírez 56
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
2.4 Inclusión financiera responsable
La inclusión financiera es decisiva para el desarrollo territorial. El acceso a cuentas, ahorro, crédito,
seguros, pagos digitales y educación financiera puede ampliar oportunidades productivas y reducir
vulnerabilidad. Pero el acceso, por sí solo, no garantiza bienestar si no se vincula con capacidades,
protección al usuario y uso productivo del financiamiento. El Banco Mundial, mediante Global Findex,
ha documentado la relevancia de cuentas, pagos digitales y resiliencia financiera para hogares y
pequeños actores económicos (Demirgüç-Kunt et al., 2022).
En Guatemala, la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera 2024-2027 establece pilares orientados
a inclusión financiera digital, MIPYMES, jóvenes y mujeres (Comisión de Inclusión Financiera, 2024).
Munguía (2024) también subraya que la inclusión financiera en el país debe considerar barreras de acceso,
capacidades financieras y condiciones sociales diferenciadas. En este contexto, las cooperativas de ahorro
y crédito pueden ser actores relevantes por su presencia territorial. Aun así, su contribución debe
evaluarse con indicadores concretos: crédito productivo, educación financiera, ahorro, tasas, morosidad,
protección del socio y uso efectivo del financiamiento.
La literatura sobre microfinanzas y sistemas financieros inclusivos recomienda analizar no solo la
oferta de productos, sino el ecosistema que permite que esos productos sean útiles, seguros y sostenibles.
Ledgerwood (2013) propone mirar las microfinanzas desde una perspectiva de sistema de mercado
financiero. El Banco Mundial (2024b) insiste en escalar programas de inclusión económica mediante rutas
que combinen activos, capacidades, acompañamiento y acceso a servicios. Para la economía solidaria,
esta lectura es clave: el crédito sin fortalecimiento productivo puede endeudar; el crédito acompañado
de capacidades puede abrir oportunidades.
2.5 Articulación comercial, cadenas de valor e innovación productiva
El desarrollo territorial no depende solo de producir. También exige colocar bienes y servicios en
mercados con calidad, regularidad y valor agregado. Las cadenas de valor permiten observar cómo se
organizan actividades productivas, comerciales y logísticas, así como los vínculos entre productores,
intermediarios y compradores. Kaplinsky y Morris (2001) ofrecen una guía de análisis de cadenas de
valor útil para identificar funciones, actores, márgenes, gobernanza y posibilidades de mejora
productiva.
Las cooperativas y asociaciones pueden fortalecer la posición de pequeños productores cuando
facilitan compras colectivas, certificaciones, comercio justo, transformación de productos, marcas
territoriales, negociación conjunta y logística compartida. Pero la inserción en mercados trae exigencias
concretas: calidad, trazabilidad, cumplimiento de tiempos, financiamiento, digitalización y gestión.
Gallego-Bono y Tapia-Baranda (2021) muestran que una aproximación territorial a la economía social,
especialmente desde cooperativas agrícolas, permite comprender su potencial transformador, aunque
también sus condiciones y límites.
La innovación social y productiva aparece como un componente transversal. Álvarez-González et
al. (2023) analizan la innovación social en la economía social como factor de fomento empresarial
regional, mientras que la OCDE (2023c) destaca que las compras sociales pueden abrir mercados para
entidades de economía social si se diseñan instrumentos adecuados. Por tanto, la economía solidaria no
debería verse como una economía de baja exigencia técnica. Tiene que combinar valores democráticos
con gestión, calidad, innovación, tecnología y acceso a mercados.
3. Metodología
El artículo se desarrolló como una revisión crítica y sistematizada de literatura con propuesta
analítica. Esta ruta metodológica resulta pertinente porque permite integrar aportes teóricos, evidencia
Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica 57
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
institucional y discusión económica sobre un campo amplio y heterogéneo. A diferencia de una revisión
sistemática estricta, la revisión crítica no busca agotar toda la producción existente ni aplicar metaanálisis.
Su propósito es ordenar conceptos, identificar tensiones, contrastar perspectivas y derivar una
herramienta interpretativa útil para futuras investigaciones. Para reforzar la trazabilidad del proceso se
adoptaron criterios de búsqueda, evaluación, análisis y síntesis inspirados en revisiones bibliográficas
sistematizadas en ciencias humanas y sociales (Codina, 2020a, 2020b, 2020c).
La búsqueda documental se organizó alrededor de cinco ejes: economía social y solidaria;
cooperativismo y asociaciones productivas; desarrollo territorial; inclusión financiera; y gobernanza,
capital social, cadenas de valor e innovación. El período de búsqueda y selección se concentró
principalmente en publicaciones de 2004 a 2026. Se incluyeron obras anteriores o clásicas únicamente
cuando aportaban categorías conceptuales indispensables para comprender el debate, mientras que las
fuentes institucionales y de política pública se priorizaron por su actualización, verificabilidad y
pertinencia para Guatemala. Se consultaron repositorios y portales institucionales como CEPAL, OIT,
OCDE, Banco Mundial, Naciones Unidas, UNRISD, Hegoa, Redalyc, SciELO, CIRIEC-España,
REVESCO, páginas oficiales del Estado de Guatemala y repositorios universitarios. Las combinaciones
de búsqueda incluyeron expresiones en español e inglés: economía social y solidaria, cooperativismo,
desarrollo territorial, desarrollo local, inclusión financiera, gobernanza cooperativa, cadenas de valor.
Para organizar el corpus o recopilación documental, se construyó una matriz de registro detallado
con campos de identificación bibliográfica, tipo de fuente, país o región de referencia, eje temático,
conceptos clave, evidencia empírica o institucional, aporte potencial a la matriz analítica, limitaciones de
la fuente y decisión de inclusión o exclusión. Esta herramienta de captura permitió vincular cada
documento con una dimensión de análisis y evitar que las referencias funcionaran como respaldo
genérico sin relación directa con los objetivos del estudio.
Los criterios de inclusión consideraron publicaciones académicas sobre economía social, economía
solidaria, cooperativismo, desarrollo local o desarrollo territorial; estudios latinoamericanos o aplicables
a realidades de países en desarrollo; documentos institucionales recientes de organismos como OIT,
CEPAL, OCDE, Banco Mundial y Naciones Unidas; normativa guatemalteca relacionada con
cooperativas; y textos con capacidad conceptual o metodológica para sustentar indicadores de análisis.
Se incorporaron obras clásicas cuando aportaban categorías indispensables y fuentes recientes cuando
actualizaban el debate, especialmente en política pública, medición de impacto, inclusión financiera y
transformación productiva.
También se aplicaron cuatro filtros de exclusión. Primero, se descartaron documentos meramente
divulgativos, fuentes sin autoría clara o textos sin conexión con procesos económicos verificables.
Segundo, se retiraron referencias que no estaban citadas dentro del artículo, para evitar bibliografía
decorativa. Tercero, se sustituyeron fuentes cuyo texto completo exigía pago por alternativas legalmente
consultables en páginas institucionales, repositorios o revistas de libre acceso. Cuarto, se descartaron
textos cuya descripción bibliográfica no correspondía con el contenido disponible en línea o cuyo enlace
no permitía verificar el documento citado. La bibliografía quedó integrada por 45 referencias citadas en
el texto, seleccionadas por pertinencia temática, acceso verificable y utilidad para sostener la matriz
analítica.
La construcción de la matriz analítica se realizó en tres momentos. Primero, se identificaron
conceptos recurrentes en la literatura revisada: territorialidad, cooperación, inclusión financiera,
gobernanza, productividad, mercado, innovación, sostenibilidad y medición de impacto. Segundo, esos
conceptos se depuraron según su pertinencia para el contexto guatemalteco y su posibilidad de traducirse
en evidencia observable. Tercero, se organizaron en dimensiones evaluativas con preguntas, indicadores
y evidencias posibles. La matriz es una construcción conceptual propia derivada de la revisión crítica y
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Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
no una adaptación directa de un modelo previo; su diseño integra aportes de la literatura, pero los
reordena en función de las necesidades de evaluación territorial identificadas para Guatemala.
El artículo no mide empíricamente el impacto de cooperativas o asociaciones productivas. Su aporte
consiste en proponer un marco analítico verificable para orientar mediciones futuras. Por tanto, los
resultados se entienden como hallazgos conceptuales y metodológicos derivados de la revisión crítica,
no como resultados estadísticos de trabajo de campo. Esta delimitación evita atribuir efectos causales no
demostrados y ubica la contribución del artículo en el plano de la construcción de criterios evaluativos.
4. Resultados
La revisión crítica permitió identificar seis resultados principales. No corresponden a mediciones
empíricas de campo, sino a hallazgos derivados del análisis conceptual, normativo e institucional de la
literatura seleccionada. Su valor está en ordenar las dimensiones que deberían considerarse al evaluar el
aporte territorial de cooperativas y asociaciones productivas en Guatemala.
El primer resultado es que la economía social y solidaria puede operar como infraestructura
organizativa del territorio. En contextos donde los mercados son fragmentados y la presencia
institucional es limitada, las cooperativas y asociaciones pueden coordinar recursos dispersos, generar
confianza, reducir costos de gestión individual y facilitar aprendizaje colectivo. Esta función coincide con
enfoques de desarrollo local que privilegian recursos endógenos, articulación institucional y capacidad
territorial (Alburquerque, 2004; Mozas-Moral & Bernal-Jurado, 2006; Vázquez-Barquero, 2007).
El segundo resultado es que la inclusión financiera es necesaria, pero insuficiente. Las cooperativas
de ahorro y crédito y otras entidades financieras de base territorial pueden ampliar servicios financieros;
aun así, su aporte depende de que el financiamiento se vincule con inversión productiva, educación
financiera, cultura de ahorro y capacidad de pago. La ENIF 2024-2027 ofrece un marco pertinente para
esta dimensión, sobre todo por su atención a MIPYMES, jóvenes, mujeres e inclusión digital (Comisión
de Inclusión Financiera, 2024; Demirgüç-Kunt et al., 2022; Munguía, 2024).
El tercer resultado es que el fortalecimiento productivo funciona como puente entre asociatividad y
desarrollo económico. Una organización solidaria puede tener legitimidad social, pero su impacto
territorial será reducido si no mejora productividad, calidad, tecnificación, diversificación, valor
agregado o acceso a insumos. Esta dimensión conecta la economía solidaria con la agenda regional de
transformación productiva y con la necesidad de que los territorios generen capacidades económicas
sostenibles (CEPAL et al., 2025; Kaplinsky & Morris, 2001; World Bank, 2024b).
El cuarto resultado es que la gobernanza democrática debe verificarse, no presumirse. La literatura
cooperativa destaca valores de participación y control democrático, pero la práctica puede mostrar baja
participación, captura directiva, débil rendición de cuentas o exclusión de jóvenes y mujeres. Por ello, la
evaluación de estas organizaciones requiere evidencias como actas, auditorías, estatutos, participación
de socios, rotación de cargos, mecanismos de información y transparencia (Fajardo, 2018; International
Cooperative Alliance, 1995; OECD, 2023a).
El quinto resultado es que la articulación comercial determina si el esfuerzo asociativo logra superar
esquemas de subsistencia. Las organizaciones solidarias requieren mercados, alianzas, logística, calidad,
capacidades de negociación, agregación de oferta y mecanismos de diferenciación. Cuando consiguen
insertarse en cadenas de valor o construir circuitos de comercialización propios, pueden retener
beneficios en el territorio y reducir dependencia de intermediarios (Gallego-Bono & Tapia-Baranda, 2021;
Kaplinsky & Morris, 2001; OECD, 2023c).
El sexto resultado es que la sostenibilidad territorial exige permanencia de beneficios, no solo
ejecución de proyectos. Para que la economía solidaria contribuya al desarrollo local debe generar
empleo, reinversión, resiliencia, prácticas ambientales responsables, aprendizaje colectivo y cohesión
social. Esta dimensión permite valorar si el aporte organizativo trasciende el corto plazo y se convierte
Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica 59
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
en capacidad territorial acumulada (CEPAL, 2025; Serrano-Robles et al., 2024; Organización de las
Naciones Unidas, 2023). Refiérase a la Tabla 1.
Tabla 1. Matriz analítica para evaluar economía solidaria y desarrollo territorial.
Dimensión
Pregunta evaluativa
Indicadores sugeridos
Evidencia posible
Infraestructura
organizativa territorial
¿La organización articula
actores, recursos y
aprendizajes del
territorio?
Densidad asociativa,
redes locales, alianzas,
confianza organizativa,
coordinación entre socios,
cooperación
interinstitucional.
Estatutos, mapas de
actores, convenios,
entrevistas, registros de
participación.
Inclusión financiera
responsable
¿Amplía el acceso
responsable a servicios
financieros?
Crédito productivo,
ahorro, educación
financiera, seguros, tasas
accesibles, uso productivo
del financiamiento,
protección del socio.
Registros cooperativos,
encuestas, entrevistas,
informes financieros,
datos de cartera.
Fortalecimiento
productivo
¿Mejora capacidades
económicas locales?
Productividad,
tecnificación,
diversificación, valor
agregado, compras
colectivas, asistencia
técnica, innovación.
Datos de producción,
ventas, registros de
capacitación, observación,
reportes de asistencia
técnica.
Gobernanza democrática
¿La gestión es
participativa y
transparente?
Asambleas, rendición de
cuentas, participación de
mujeres y jóvenes,
rotación directiva,
auditorías, acceso a
información.
Actas, estatutos,
entrevistas, informes de
auditoría, reglamentos
internos.
Articulación comercial
¿Mejora el acceso a
mercados?
Ventas colectivas,
contratos, cadenas de
valor, comercio justo,
marca territorial,
plataformas digitales,
logística compartida.
Facturación, convenios,
reportes de
comercialización,
contratos, registros de
clientes.
Sostenibilidad territorial
¿Genera beneficios
duraderos para el
territorio?
Empleo local, reinversión,
resiliencia, prácticas
ambientales, cohesión
social, continuidad
organizativa.
Indicadores locales,
testimonios, proyectos
comunitarios, registros de
empleo, informes
sociales.
Nota: elaboración propia con base en literatura sobre economía social y solidaria, desarrollo territorial, inclusión
financiera, gobernanza cooperativa, medición de impacto y cadenas de valor.
La matriz traduce la revisión crítica en una herramienta operativa. Su utilidad radica en que obliga
a precisar dimensión, pregunta evaluativa, indicadores y evidencias, en lugar de formular afirmaciones
generales sobre la economía solidaria. También permite reconocer que una organización puede ser fuerte
en inclusión financiera, pero débil en articulación comercial; o puede tener cohesión comunitaria, pero
bajo fortalecimiento productivo. La matriz ayuda a ubicar fortalezas, brechas y condiciones de mejora.
Carlos Leonel Cerna-Ramírez 60
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
Para facilitar su aplicación empírica, cada dimensión puede operacionalizarse mediante una escala
diagnóstica de cuatro niveles: 0 = ausencia de evidencia, 1 = evidencia incipiente, 2 = evidencia parcial y
3 = evidencia consolidada. La unidad de análisis puede ser una cooperativa, asociación productiva, red
territorial o conjunto de organizaciones de un municipio o región. La valoración debería combinar
revisión documental, registros administrativos, entrevistas a directivos y socios, información financiera,
datos productivos y observación territorial. De esta manera, los indicadores sugeridos no funcionan
como variables cerradas, sino como criterios verificables que pueden adaptarse al sector, territorio y
disponibilidad de información.
La matriz, además, es compatible con los llamados a medir impacto en la economía social y solidaria
(Saiz-Álvarez & Palma-Ruiz, 2019). La OCDE (2023b) advierte que la medición de impacto es
especialmente desafiante en este campo porque las entidades combinan objetivos económicos, sociales,
democráticos y territoriales. Por eso la matriz propuesta no se limita a indicadores financieros ni a
percepciones comunitarias; combina evidencia documental, datos productivos, registros
organizacionales, entrevistas, información financiera y observación territorial.
Tabla 2. Tensiones y condiciones de fortalecimiento de la economía social y solidaria.
Tensión
Riesgo principal
Condición de fortalecimiento
Asociatividad sin productividad
Bajo impacto económico real.
Planes productivos, asistencia
técnica y medición de resultados.
Redes débiles o aisladas
Baja capacidad de incidencia
territorial.
Alianzas locales, cooperación
interinstitucional y articulación con
políticas públicas.
Participación formal
Gobernanza débil o capturada.
Transparencia, formación
dirigencial y rendición de cuentas.
Dependencia externa
Insostenibilidad institucional.
Autonomía financiera,
diversificación de ingresos y
capacidades internas.
Baja escala
Dificultad para competir.
Integración en redes, compras
colectivas y cadenas de valor.
Escasa innovación
Estancamiento productivo.
Digitalización, tecnificación,
innovación social y gestión del
conocimiento.
Débil medición
Invisibilidad del impacto.
Indicadores económicos, sociales,
ambientales y territoriales.
Nota: elaboración propia a partir de las tensiones identificadas en la revisión crítica de literatura.
La Tabla 2 cumple una función complementaria a la matriz principal ya que no agrega nuevas
dimensiones, sino que identifica condiciones críticas para evitar lecturas ingenuas del fenómeno. En
términos evaluativos, permite pasar de la pregunta por la existencia de organizaciones solidarias a la
pregunta por su desempeño, autonomía, capacidad de innovación y sostenibilidad. Su lectura resulta útil
para investigadores, formuladores de política pública y organizaciones territoriales que necesiten
priorizar acciones de fortalecimiento antes de atribuir impactos.
5. Discusión
Los resultados ubican la economía social y solidaria en un punto intermedio entre política social,
economía productiva y desarrollo territorial. Esa ubicación importa porque evita dos reduccionismos. El
primero consiste en verla únicamente como mecanismo asistencial para poblaciones vulnerables. El
Economía solidaria y desarrollo territorial en Guatemala: una matriz analítica 61
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
segundo consiste en evaluarla solo con criterios empresariales convencionales, sin reconocer su lógica
comunitaria, democrática y territorial.
Desde una perspectiva económica, el aporte de cooperativas y asociaciones productivas debe
evaluarse por su capacidad para movilizar recursos, generar ingresos, ampliar financiamiento, mejorar
productividad y conectar actores locales con mercados. Desde una perspectiva territorial, debe
observarse si esas capacidades permanecen en la comunidad, fortalecen redes locales y contribuyen a
reducir brechas. Desde una perspectiva organizacional, debe analizarse si la gobernanza interna es
transparente, participativa y sostenible.
El caso guatemalteco ofrece un campo relevante para esta discusión. La presencia de cooperativas y
organizaciones asociativas muestra una base institucional importante, pero el desafío está en determinar
en qué medida esa base incide en procesos de desarrollo territorial. El dato reportado por la OIT sobre la
amplitud del cooperativismo y de otras expresiones de economía social y solidaria en Guatemala permite
dimensionar el potencial del sector; sin embargo, ese potencial no sustituye la necesidad de estudios
empíricos sobre impacto real (ILO, 2025a, 2025b).
La política pública tiene un papel central. Si las organizaciones solidarias se dejan solas, muchas
pueden quedar limitadas por problemas de escala, gestión o mercado. Si se las trata únicamente como
receptoras de ayuda, pueden perder autonomía. Una política pertinente debería fortalecer capacidades
sin sustituir la gestión interna. Esto incluye educación financiera, formación administrativa, asistencia
técnica, innovación productiva, digitalización, compras públicas locales, acceso a financiamiento y apoyo
para la comercialización (OECD, 2023a, 2023c; World Bank, 2024b).
En este sentido, la economía solidaria puede dialogar con la agenda regional de transformación
productiva. América Latina requiere aumentar productividad, diversificar economías, generar valor
agregado y financiar nuevas capacidades productivas (CEPAL et al., 2025). Las cooperativas y
asociaciones productivas pueden participar en esa agenda si se fortalecen como actores económicos reales
y no solo como organizaciones comunitarias de subsistencia. De lo contrario, el reconocimiento
normativo de la economía solidaria puede quedar desconectado de cambios verificables en
productividad, ingresos, autonomía organizativa y sostenibilidad territorial.
La discusión también permite advertir una tensión metodológica. La literatura sobre economía
solidaria suele resaltar valores normativos; las revistas de economía aplicada, en cambio, exigen
evidencia, indicadores y criterios de verificabilidad. La matriz propuesta intenta tender un puente entre
ambos planos. Reconoce la especificidad ética y democrática de la economía solidaria, pero exige
evidencias sobre desempeño financiero, productividad, gobernanza, mercado y sostenibilidad territorial.
La selección bibliográfica forma parte de la contribución metodológica del manuscrito. No se
privilegió la cantidad de referencias, sino su pertinencia, trazabilidad y posibilidad de consulta por parte
de lectores y pares evaluadores. Esta decisión fortalece la transparencia del artículo, porque cada fuente
incluida cumple una función dentro del argumento y puede revisarse para verificar el sustento
conceptual, normativo o institucional utilizado.
También es necesario reconocer los límites de la propuesta. La matriz analítica no sustituye la
investigación empírica ni permite afirmar impactos específicos sin datos. Su función es orientar el diseño
de estudios territoriales, diagnósticos cooperativos o investigaciones comparativas. Por ello, debe
entenderse como una herramienta abierta, ajustable según sector, territorio, tipo de organización y
disponibilidad de información. Una aplicación posterior tendría que contrastar la matriz con datos
primarios, registros financieros, entrevistas, observación de campo y series territoriales, especialmente
para diferenciar entre presencia organizativa, desempeño económico y efectos sostenidos en el desarrollo
local.
Carlos Leonel Cerna-Ramírez 62
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 51–65
6. Conclusiones y recomendaciones
La economía social y solidaria constituye una vía pertinente para pensar el desarrollo territorial en
Guatemala, especialmente en contextos marcados por desigualdad, baja inclusión financiera,
fragmentación productiva e informalidad. Las cooperativas y asociaciones productivas pueden
contribuir a organizar recursos locales, ampliar servicios financieros, fortalecer capacidades económicas,
mejorar comercialización y promover beneficios comunitarios.
Pero su aporte no debe asumirse como automático. La existencia formal de una organización
solidaria no garantiza desarrollo territorial. Su contribución depende de la calidad de la gobernanza, el
uso productivo del financiamiento, la capacidad de innovación, la articulación con mercados, la
sostenibilidad institucional y la medición sistemática de resultados.
La matriz propuesta aporta una herramienta inicial para evaluar el papel de cooperativas y
asociaciones productivas desde seis dimensiones: infraestructura organizativa territorial, inclusión
financiera responsable, fortalecimiento productivo, gobernanza democrática, articulación comercial y
sostenibilidad territorial. Su utilidad está en pasar de afirmaciones generales a criterios evaluativos más
precisos. También permite identificar tensiones frecuentes: asociatividad sin productividad, redes
débiles, participación formal, dependencia externa, baja escala, escasa innovación y débil medición.
Se sugiere aplicar la matriz en estudios de caso territoriales, especialmente en regiones con presencia
cooperativa, agrícola, artesanal o comercial. En Guatemala, el oriente del país podría ofrecer un escenario
relevante para analizar asociaciones productivas, cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones
rurales y redes de comercialización local. Estos estudios permitirían contrastar la propuesta con
evidencia empírica y ajustar los indicadores según realidades específicas.
Se plantea fortalecer la economía solidaria mediante asistencia técnica, educación financiera,
innovación productiva, digitalización, mecanismos de comercialización, apoyo a compras colectivas,
compras públicas locales y medición de resultados. El reto no consiste únicamente en reconocer la
importancia social de estas organizaciones, sino en crear condiciones para que se conviertan en actores
económicos sostenibles, democráticos y territorialmente relevantes.
Finalmente, se recomienda que futuras investigaciones apliquen la matriz en casos territoriales
concretos, con información primaria y secundaria suficiente para comparar organizaciones, sectores y
regiones. Esa aplicación permitiría transformar la propuesta analítica en evidencia empírica, identificar
qué dimensiones tienen mayor peso en cada contexto y precisar qué instrumentos de política pública
fortalecen con mayor efectividad a la economía social y solidaria en Guatemala.
Contribuciones de los autores según CRediT: “El autor ha leído y aprobado la versión publicada del manuscrito”.
Conflictos de interés: “El autor declara que no existen conflictos de interés”.
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ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Flores-Orona, C. H., Carrillo-Viramontes, J. A., & Vázquez-Guzmán, D. (2026). La teoría de juegos aplicada en los mecanismos
de rendición de cuentas en México. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 66–84.
https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2339
Este artículo está bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento NoComercial 4.0 Internacional.
This article is under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 Internacional License.
(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).
Artículo
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de
rendición de cuentas en México
Game theory applied to mechanisms of surveillance in
Mexico
Carlos Heriberto Flores-Orona 1, José Antonio Carrillo-Viramontes 2 *, David Vázquez-Guzmán 3
1 Tecnológico Nacional de México/Instituto Tecnológico de Chihuahua, México; carlos.fo@chihuahua.tecnm.mx;
ORCID: 0000-0001-6304-9643
2 Departamento de Economía y Finanzas, Universidad de Guanajuato, México; ja.carrillo@ugto.mx; ORCID: 0000-
0002-0824-4128
3 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México; david.vazquez@uacj.mx; ORCID: 0000-0001-8254-9766
* Autor de correspondencia / Correspondence author
Recibido: 12/05/2026; Aceptado: 23/06/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2339
Resumen: La corrupción es uno de los principales obstáculos para la eficiencia del servicio público especialmente
en México donde su presencia se manifiesta en el actuar cotidiano de los servidores públicos. Este trabajo aplica la
teoría de la inspección, proveniente de la teoría de juegos, para analizar los incentivos y estrategias que influyen en
la veracidad de las declaraciones patrimoniales y de intereses (DPI). Aquí se construye un juego donde el servidor
público decide entre declarar correctamente (p) o falsear (1 – p) su DPI. Esto derivado de sus acciones o posibles
estrategias, es decir si el servidor público decide realizar correctamente o falsear su DPI. Una vez que el servidor
ha emitido su declaración, el órgano auditor o la institución observa la declaración y decide si audita o no dicha
declaración. Aquí finalmente se examinan las condiciones bajo las cuales un servidor público optaría por mentir, y
se concluye que es necesario fortalecer el régimen sancionador para mejorar los mecanismos de transparencia y
rendición de cuentas, y con ello, la efectividad del Sistema Nacional Anticorrupción en México. Se calibra el modelo
con datos estadísticos tomados del Censo Nacional de Gobierno Federal (CNGF) que apoyan la propuesta teórica.
Palabras clave: Corrupción, Servicio público, Teoría de la inspección, Declaración patrimonial, Sistema Nacional
Anticorrupción, Sanciones administrativas.
Clasificación JEL: D73; H83; D82.
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 67
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Abstract: Corruption is one of the main obstacles to the efficiency of public service, especially in Mexico, where it
is manifested in the day-to-day conduct of public officials. This paper applies inspection theory, derived from game
theory, to analyze the incentives and strategies that influence the truthfulness of declarations of assets and interests
(DPI). Here we construct a game in which the public official decides between declaring truthfully (p) or falsifying
(1 - p) their DPI. This choice derives from their actions or possible strategies, that is, whether the public official
decides to file their DPI correctly or to falsify it. Once the official has submitted the declaration, the auditing body
or institution observes it and decides whether to audit the declaration. Finally, the conditions under which a public
official would choose to lie are examined, and it is concluded that it is necessary to strengthen the sanctioning
regime to improve transparency and accountability mechanisms and, thereby, the effectiveness of the National
Anti-Corruption System in Mexico. The model is calibrated with statistical data taken from the National Census of
the Federal Government (CNGF) that support the theoretical proposal.
Keywords: Corruption, Public service, Signaling theory, Asset declaration, National Anti-Corruption System,
Administrative sanctions.
JEL Classification: D73; H83; D82.
1. Introducción
La corrupción es el flagelo de los países en vías de desarrollo. Es una de las más importantes trampas
de desarrollo en la que un país, con un pobre esquema de gobierno, enfrenta las consecuencias en el largo
plazo de un pobre desempeño económico (Collier, 2007, p. 64). La corrupción también se define como el
abuso de la confianza pública, y es, en efecto, un robo a la nación, con las consecuencias propias de un
crimen en gran escala (Todaro & Smith, 2020, p. 593). Para México, se ha documentado el cúmulo de
consecuencias económicas y políticas de la corrupción, y el escenario no es prometedor (Carrillo-
Viramontes et al., 2024). México se ubica en la posición 141 de 182 países evaluados para el año 2025. En
2025, México obtuvo una calificación de 27 puntos de 100 posibles. En la información histórica consultada
en transparencia internacional México en el año 2025 muestra la percepción más alta de corrupción desde
2014, y si bien es cierto estas son malas noticias, esto todavía indica un problema crónico para nuestro
país. Refiérase a la Figura 1.
Figura 1. Índice de percepción de corrupción histórico de México.
Fuente: elaboración propia con datos de Transparencia Internacional.
En 2023, según datos de INEGI (2024), 14.0% de la población mexicana de 18 años y más fue víctima
de algún acto de corrupción. La prevalencia en hombres fue de 18.8% y en mujeres, de 9.6%. Además, de
34 34 35
31 30 29 28 29 31 31 31 31
26 27
2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024 2025
Índice de Percepción de Corrupción
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 68
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
las personas que tuvieron contacto con autoridades de seguridad pública en 2023, 59.4% fue víctima de
corrupción. Este ha sido el trámite con mayor proporción de víctimas de corrupción desde 2013.
Por otro lado, en el año 2023 a su vez, se dice que 14 de cada 100 personas de 18 años y más que
tuvieron contacto con servidoras o servidores públicos experimentaron algún acto de corrupción en al
menos uno de los pagos, trámites y solicitudes realizados. Desde 2013, los trámites realizados ante alguna
instancia del gobierno estatal, como el pago del impuesto vehicular, los trámites en el registro civil, los
relacionados con la propiedad, o ante el Ministerio Público, entre otros, tuvieron la mayor prevalencia
de corrupción. En segundo lugar, se ubicaron los trámites del orden municipal como el pago del agua, el
predial y otros servicios municipales. Cabe resaltar que, mientras la prevalencia de corrupción en
trámites estatales y federales disminuyó en 2023 respecto a 2021, la prevalencia de corrupción en trámites
municipales tuvo una tendencia al alza desde 2013.
En esta misma senda, la corrupción en el país se da con diversidad de intensidad en cada uno de los
estados. Los datos sugieren de forma general que las dinámicas políticas, urbanas y gobernanza pueden
gestar una influencia en los niveles percibidos o reportados de corrupción, a su vez se percibe una
concentración media alta en lo que respecta al centro-norte del país en lo que respecta a los niveles
reportados más altos de corrupción, como también en los estados de México que han resultado
politizados tal vez porque existen potenciales figuras a ser candidatos políticos. Tal como menciona
Brown (2011), en el caso de la corrupción, la polarización ideológica puede aumentar los incentivos para
que los políticos expongan prácticas corruptas de la oposición.
Por otra parte, en la Tabla 1, se puede observar que para el año 2023, el estado que presento los
índices más elevados de corrupción según el reporte de INEGI es Chihuahua con un porcentaje de 21.9%,
seguido por Guerrero con el 18.3% y Oaxaca con el 16.7%. Entonces, utilizando datos de otros estados,
en esa misma encuesta, parece ser que la tendencia nacional de corrupción sigue un patrón regional. Por
lo tanto, esta investigación se concentrará en el ejercicio de la función pública para la construcción del
modelo.
Tabla 1. Porcentaje de personas de 18 años y más víctima de corrupción serie bienal de 2013 a 2023.
Entidad Federativa
2013
2015
2017
2019
2021
2023
Nacional
12.1
12.6
14.6
15.7
14.7
14
Aguascalientes
6.2
8.3
14.6
14.7
11.3
12
Baja California
11.6
14.1
13.8
11.3
19.4
14.6
Baja California Sur
6.7
11.2
11.9
7.7
5.2
10.5
Campeche
8.4
9.8
12.7
14
14.4
11.8
Coahuila de Zaragoza
8.1
11.1
11.3
15.4
11.5
11.5
Colima
6.2
7.6
10.6
6.9
6.2
10.3
Chiapas
8.3
8.7
16.2
14.1
12.3
12.6
Chihuahua
14.7
17.6
15.6
9.4
10.4
21.9
Ciudad de México
18
16.2
20.1
20.7
16.2
15.7
Durango
7.5
14.3
16
25.4
18.4
15.3
Guanajuato
9.2
7.3
9
16.2
15.8
10.9
Guerrero
5.7
10.4
14.3
15.8
13.3
18.3
Hidalgo
8.2
14.7
13.1
9.9
9.4
13.1
Jalisco
13
14.4
13.9
16.1
12.2
14.6
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 69
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
Entidad Federativa
2013
2015
2017
2019
2021
2023
México
16.3
12.3
15.9
20.7
17.7
12
Michoacán
12.5
16.3
14.8
10.2
15.9
12.6
Morelos
7.7
20.1
17.2
16.4
15.5
13.7
Nayarit
7.7
7.1
11
15.4
9.5
9.5
Nuevo León
6.3
7.9
13.7
10.3
10.7
13.4
Oaxaca
12.4
12.4
11.2
15.9
14.8
16.7
Puebla
11.1
12.3
9.6
15.7
19.6
11.9
Querétaro
7.4
13.1
11.8
11.3
8.4
12.4
Quintana Roo
13.9
13.1
17.6
19.9
20.4
17
San Luis Potosí
18
10.9
16.7
13.1
12.6
15.6
Sinaloa
9.9
18.1
14
12.4
16.5
17.7
Sonora
5.1
14.1
15.2
12.6
16.9
16.1
Tabasco
13.7
12
14.7
8.6
16.2
17.9
Tamaulipas
6
8.2
11.3
7.7
9.1
12.7
Tlaxcala
12.8
13.2
12.6
11.6
8.8
15.2
Veracruz
9.2
7
10.6
13.2
16.9
13.7
Yucatán
9.6
13.6
12.3
13.3
11.1
11.4
Zacatecas
11.3
6.8
11.1
6.9
8.2
8.9
Fuente: elaboración propia con información de INEGI.
Hasta este momento se tiene información oficial que muestra que existe una participación
importante por parte de los servidores públicos en actos de corrupción en diversos actos administrativos
y en la mayoría de los casos resultan como una medida para agilizar un trámite o evadir la justicia. Por
lo tanto, resulta importante cuestionarse de qué forma se debe de desincentivar las malas prácticas en el
servicio público para salvaguardar la honestidad, justicia y credibilidad de las instituciones públicas.
En otras palabras, el objetivo de este estudio es identificar los umbrales críticos de castigos,
probabilidad de auditoría y eficiencia fiscalizadora que (des)incentivan la corrupción en las declaraciones
patrimoniales de servidores públicos en México; esto mediante el uso de la teoría de juegos.
2. La corrupción en México y los servidores públicos
En este apartado se expone la justificación para centrar el estudio en los servidores públicos en
México como objeto de análisis de la corrupción. Se presenta el marco jurídico vigente que regula su
conducta y obligaciones, con el fin de comprender la naturaleza y alcance del problema, y se motiva la
construcción de un modelo de toma de decisiones que represente las elecciones estratégicas de los
funcionarios en el ejercicio del gobierno. Este marco permite vincular las normas y sanciones aplicables
con los incentivos individuales y las restricciones institucionales, lo que facilita el análisis formal de por
qué y cuándo los servidores públicos optan por declarar verazmente sus bienes e intereses o por
falsearlos.
2.1. Sistema Nacional Anticorrupción
El Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) es una ambiciosa innovación institucional que crea
mecanismos de coordinación entre todos los órdenes de gobierno implicados en la prevención y combate
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 70
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
a la corrupción, y la fiscalización de los recursos públicos. En este sistema, el Comité Coordinador está
presidido por un miembro del Comité de Participación Ciudadana, una entidad integrada por cinco
personas que tengan una reconocida trayectoria en el campo del impulso a la transparencia y el combate
a la corrupción (Monsiváis-Carrillo, 2020). En México se ha buscado incansablemente la rendición de
cuentas y el combate a la corrupción, de tal modo que se han desarrollado mecanismos que ayuden a
lograr estos objetivos. Dentro de los mecanismos previamente desarrollados se encuentra la Declaración
Patrimonial y de Intereses (DPI) como herramienta clave de transparencia, misma que se justifica en
México a partir de la Ley General de Responsabilidades Administrativas (LGRA).
2.2. Ley General de Responsabilidades Administrativas
En lo que respecta al marco Jurídico La Ley General de Responsabilidades Administrativas (LGRA)
fue publicada el 18 de julio de 2016 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y entró en vigor el 19 de
julio de 2017. Esta ley forma parte del marco legal del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y establece
las responsabilidades, obligaciones y sanciones para los servidores públicos y particulares que incurran
en faltas administrativas o actos de corrupción.
En el caso de México se rescata lo siguiente: en el artículo 32 de esta ley se menciona que estarán
obligados a presentar las declaraciones de situación patrimonial y de intereses, bajo protesta de decir
verdad y ante las secretarías o su respectivo órgano interno de control, todos los servidores públicos.
Mientras que en su artículo 13 menciona que las autoridades investigadoras determinaran que de los
actos u omisiones investigados se desprenden tanto la comisión de faltas administrativas graves como
no graves. Por otra parte, en lo que respecta a lo que se define a la evolución patrimonial, el artículo 30
menciona que las secretarías y los órganos internos de control, según sea el caso, deberán realizar una
verificación aleatoria de las declaraciones patrimoniales que obren en el sistema de evolución
patrimonial, de declaración de intereses y constancia de presentación de declaración fiscal, así como de
la evolución del patrimonio de los servidores públicos. De no existir ninguna anomalía expedirán la
certificación correspondiente, la cual se anotará en dicho sistema. En caso contrario, iniciarán la
investigación que corresponda (refiérase a la Figura 2).
Figura 2. Flujograma del proceso de selección aleatoria.
INICIO
↓
1. Determinar el universo de sujetos a revisión (servidores públicos, contratos,
expedientes, etc.)
↓
2. Definir los criterios de selección aleatoria (tipo de muestra, porcentaje, periodicidad)
↓
3. Aplicar el método de elección aleatoria (software, sorteo, algoritmo, etc.)
↓
4. Generar la lista de seleccionados
↓
5. Notificar a los seleccionados y proceder con la revisión / auditoría
↓
FIN
Fuente: Elaboración Propia con información de la LGRA.
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 71
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
Es a partir de estos argumentos jurídicos que el servicio público en México se norma. Y en este
mismo sentido forjan los pilares en lo que respecta al que hacer del servidor público. Es decir, el servidor
público se enfrentará en caso de alguna anomalía desempeñando sus funciones a lo que la LGRA
determina. Asimismo, es que se determina la facultad por parte de la autoridad en este caso la Secretaría
de la Función Pública cuales son los alcances y limitaciones que tiene como autoridad. Es importante
aclarar que los señalamientos en lo que respecta a la LGRA se invocan dado que en función de la eficiencia
de la autoridad para aplicar la ley es que las conductas de los servidores públicos se verán o no
incentivadas a llevar actos de corrupción en México.
3. Revisión de la literatura en materia de corrupción
Las bases en lo que respecta al tema de corrupción pueden ser sustentadas a partir de los argumentos
por parte de Becker (1968) al mencionar que una persona comete un delito si la utilidad esperada que
obtiene de él es mayor que la utilidad que podría obtener utilizando su tiempo y otros recursos en
actividades alternativas. Sin embargo, a partir de la teoría de las actividades rutinarias, Cohen y Felson
(1979) establecen que para que se genere la ocurrencia de un delito deben converger en el tiempo y el
espacio tres elementos: un infractor motivado, un objetivo adecuado y la ausencia de un guardián. Es en
este sentido que, el crimen se define como un costo de oportunidad llevado a cabo por un individuo,
pero que a su vez se puede ver motivado por escenarios como lo son el tiempo y el espacio. Es decir, un
cargo en la administración pública, un ingreso que nunca más podrá lograr obtener, y en este mismo
sentido, si existe un infractor motivado (un funcionario público), un objetivo adecuado (un acto de
corrupción), y la falta de un guardián público, esto traerá como resultado ejecutar actos de corrupción
dentro del desempeño público.
Por lo anterior, lo que requieren los programas contra la corrupción es disminuir los incentivos,
aminorar la proclividad a usar la corrupción para evitar una fila, obtener un descuento o ganar tiempo
en los procesos burocráticos. Además, parte de la corrupción está en el compadrazgo y el favoritismo. La
corrupción administrativa en México es un referente obligado para todos los funcionarios que deseen
comprender y actuar contra este flagelo, porque las campañas sociales, spots radiofónicos y anuncios
contra la corrupción no han tenido el efecto deseado (Estrada-Rodríguez, 2013). También los factores
institucionales son los mejores predictores de la corrupción, tales como la democracia, la educación y la
eficiencia del gobierno, y estos muestran una asociación significativa con la corrupción (Flores-Márquez
& Jiménez-Gómez, 2024).
Como parte de la revisión se identifica que los factores más relevantes para identificar corrupción
son las relaciones entre compradores y proveedores, más que las características individuales de los
contratos. La corrupción en las adquisiciones públicas representa una amenaza significativa para el
crecimiento económico y el bienestar social, debido a la dificultad de identificar y rastrear prácticas
corruptas entre el gobierno y el sector privado (Aldana et al., 2022). Ante este desafío, Aldana et al. (2022).
proponen un modelo de aprendizaje automático llamado hyper-forest, basado en clasificadores de bosque
aleatorio, que permite predecir y detectar contratos corruptos en México con alta precisión, aunque este
último hecho pudiera ser interesante para investigaciones en el futuro.
El enfoque del estudio de la corrupción se centra en gran manera en el otorgamiento de contratos
por parte del gobierno a empresas privadas. Por ejemplo, se establece que la contratación pública es una
herramienta importante mediante la cual el gobierno puede orientar el rumbo del desarrollo económico,
proteger y respaldar la industria nacional (o local) (Hao & Qi, 2011). Hao y Qi (2011) analizan la
corrupción y los comportamientos colusorios en las prácticas de contratación gubernamental desde una
perspectiva de la teoría de juegos. En primer lugar, se utiliza el modelo de licitación de Willenbrock para
analizar el comportamiento de búsqueda de rentas (rent-seeking) en la contratación pública. En segundo
lugar, se emplea un modelo de juegos para analizar la corrupción y los comportamientos colusorios de
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 72
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
los funcionarios encargados de las adquisiciones. En tercer lugar, se utiliza también un modelo de juegos
para examinar los comportamientos colusorios entre los proveedores. En este sentido, existen incentivos
para colaborar en actos de corrupción por parte de los servidores públicos y privados, a través de las
contrataciones públicas.
Más a detalle, y con una metodología más sofisticada, se propone en la literatura un enfoque basado
en redes para analizar cómo operan las empresas fantasmas en las contrataciones públicas, combinando
datos de propiedad y contratación para identificar patrones de comportamiento asociados al crimen
organizado (Nicolás-Carlock & Luna-Pla, 2024). Aplicado a dos casos de corrupción en México, el modelo
de dichos autores permite representar las relaciones entre compradores y proveedores mediante una red
bipartita, revelando el impacto económico de las operaciones individuales frente a las redes conectadas
de empresas fantasma. Además, se incorporan métricas sobre diversidad operativa y favoritismo,
contribuyendo al entendimiento del fraude en el sector privado y a la formulación de reformas legales
preventivas.
En general, se menciona en la literatura que algunos factores que han incluido en su persistencia son
la impunidad, los problemas con el sistema judicial, la concentración del poder en algunas instituciones,
así como la asociación entre el crimen organizado y el gobierno (Flores-Llanos, 2017). Derivado de lo
anterior, se muestra el efecto de las instituciones como mitigadoras de la corrupción.
4. El modelaje de la corrupción en la teoría de juegos: mentiras y sobornos
La corrupción es un tema que no afecta únicamente a México, sino que se da de diversas formas a
lo largo del mundo. Sin embargo, es cierto que las actividades de corrupción en muchos casos pueden
ser el pilar de otro tipo de actividades ilícitas. La corrupción se genera tanto en la iniciativa privada como
en el sector público, y para cada caso existen diferentes mecanismos de control (auditorias), que tienen
como finalidad observar comportamientos ilícitos dentro de cada uno de estos lugares, y la interacción
entre agentes hace ideal el uso de la teoría de juegos como herramienta de análisis.
4.1. Marco conceptual
En la literatura comenzamos con la crítica de Macrae (1982), quien realiza una revisión de intentos
previos para abordar la corrupción. Él menciona que se prefiere el enfoque de la teoría de juegos, con el
argumento de que puede explicar de manera más efectiva la base sobre la cual personas razonables
deciden actuar de manera corrupta, y desarrolla un modelo simple que muestra cómo el soborno podría
convertirse en una estrategia dominante.
En esta ocasión, el interés se muestra por la relación que tiene la corrupción en lo que respecta a los
mecanismos de transparencia en México en el servicio público para el caso de México, tanto a nivel
federal, estatal y local. Se han desarrollado mecanismos anticorrupción. Uno de estos mecanismos es la
3 de 3, una herramienta de transparencia que busca marcar un parteaguas dentro del servicio público. Se
trata de una herramienta que tiene la función de rendición de cuentas por parte de un funcionario público
en lo que respecta al patrimonio con el que cuenta al momento de tomar posesión de un cargo público y
al momento de abandonar su puesto. Como se mencionó anteriormente, el DPI es un instrumento que
tiene dos finalidades: conocer el patrimonio con el que se cuenta por parte de los funcionarios y conocer
también si el servidor público se encuentra sometido a un conflicto de intereses, es decir, saber si existe
algún vínculo con alguna empresa donde haya trabajado o quien en el pasado pudo llevar a cabo
negocios con él.
Bajo este argumento, queda claro que lo que debe predominar en la declaración patrimonial por
parte de los servidores públicos es la honestidad. Sin embargo, la función principal de la DPI es ser una
herramienta para la auditoría que permita llevar a cabo en principio un cotejo de la información que
afirma el funcionario público, con la información real del servidor público. Por otra parte, podemos
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 73
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
observar que servidores públicos pueden plantear la opción de mentir en su DPI al estar obteniendo de
forma ilícita algún beneficio que impacta directamente a su patrimonio.
Es interesante mencionar que, aunque en un primer momento el mentir en una DPI puede ser una
falta administrativa, en casos en los cuales se observa un crecimiento importante en el patrimonio y en el
cual no se puede justificar esta adquisición con los ingresos comprobables, puede pasar a delitos de
índole penal. Pueden enmarcarse delitos como el ocultamiento o el enriquecimiento ilícito.
Así podemos decir que se puede generar, a partir de servidores públicos deshonestos, una evolución
en lo que respecta a los ilícitos que se pueden ir gestando. Dabla-Norris (2000) menciona las interacciones
entre agentes motivados por el interés propio dentro de una jerarquía gubernamental de dos niveles, en
donde se encuentra que, si la corrupción burocrática reduce lo suficiente la base impositiva, las políticas
que disuaden la corrupción pueden resultar óptimas, pero cuando la supervisión es costosa o ineficaz, la
corrupción en niveles inferiores emerge como un equilibrio. O bien, Windsor (2025) examina la
información de la evasión fiscal, el soborno y el lavado de dinero en América Latina y el Caribe,
considerados como formas de corrupción practicadas por individuos, empresas, funcionarios públicos y
bandas criminales.
Por otra parte, Verma y Sengupta (2015) se enfocan en los sobornos por acoso, pagados por
ciudadanos a funcionarios corruptos para obtener servicios a los que legalmente tienen derecho,
constituyen una de las formas más extendidas de corrupción en muchos países. Ellos encuentran que el
esquema de sanciones asimétricas puede conducir a una reducción en los incidentes de soborno. Por otro
lado, se encuentra en la literatura un modelo de corrupción menor basado en teoría de juegos, que
involucra una secuencia de empresarios y una cadena de burócratas (Lambert-Mogiliansky et al., 2008).
El proyecto de cada empresario es aprobado si, y solo si, es autorizado por cada uno de los burócratas.
El valor del proyecto es estocástico; solo el empresario puede observar su valor, aunque su distribución
es de conocimiento común. Cada burócrata aprueba el proyecto únicamente si se le paga un soborno.
En el mismo sentido, se encuentran otros modelos que analizan un juego de inspección entre un
inspector y dos infractores potencialmente coludidos (un cliente corrupto y un funcionario) (Lambert-
Mogiliansky et al., 2007). El análisis comparativo sugiere que mayores sanciones a los clientes corruptos
aumentan la probabilidad de corrupción en el equilibrio mixto. El segundo modelo de esta misma
referencia compara dos estados del mundo: uno donde los funcionarios corruptos simplemente rechazan
los sobornos (si no los aceptan), y otro donde los funcionarios corruptos reportan los sobornos (lo que
conduce a un castigo seguro para los clientes). El resultado inesperado aquí es que, cuando los
funcionarios prefieren reportar los sobornos en lugar de simplemente rechazarlos, la probabilidad de
corrupción nuevamente aumenta en equilibrio. Los resultados muestran que, por ejemplo, un aumento
en la proporción de funcionarios que reportan incrementa la probabilidad de corrupción. Dado que es
mayor el grado de sanción, se puede intuir que resulta necesario una mayor coordinación entre el
funcionario corrupto y el privado, para reducir la probabilidad de ser expuestos.
Se puede observar que existe extensa literatura que emplea la teoría de juegos para explicar la
relación que puede existir con el sistema de incentivos, donde se lleva a cabo un acto de corrupción tanto
en la industria privada como en la administración pública. Todo esto en los diversos niveles operativos
en el cual las personas puedan estarse desempeñando, y a su vez, cómo estas decisiones se ven afectadas
por la eficiencia de los auditores, por el gasto que se ejerce en su fortalecimiento e incluso por las
sanciones que se imponen, pero sobre todo por la cantidad de personas sancionadas por actos de
corrupción.
En la administración pública, tanto a nivel operativo hasta cargos de primer nivel puede predominar
la corrupción. Todo depende de los escenarios de cada persona, su costo político o económico, en el cual
puedan incurrir. Por otra parte, también es sabido que, para el caso de la administración pública, las áreas
que están vinculadas con las contrataciones públicas son un foco rojo donde se pudieran llevar a cabo
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 74
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
malas prácticas. Beuve y Saussier (2025) sugieren que los contratos públicos se caracterizan por
diferencias intrínsecas en comparación con los contratos privados, debido a una supervisión y control
significativos por parte de opositores políticos y grupos de interés, quienes tienen incentivos para
cuestionar y obstaculizar la relación contractual. Como resultado, los contratos públicos son más rígidos
y se renegocian con mayor frecuencia que los contratos privados y destaca la necesidad de mejorar las
herramientas actualmente disponibles para las áreas de compras públicas, mediante la introducción de
mayor flexibilidad tanto en la etapa de adjudicación como en la etapa de ejecución. El uso adecuado de
esta mayor flexibilidad depende de la calidad del marco institucional, así como de la integridad y las
competencias de los funcionarios públicos.
Por otra parte, Kryvoi y Godhe (2025) mencionan la importancia de la resolución de controversias y
de la dificultad en algunos sentidos para comprobar la corrupción, y lo más importante menciona la
importancia de recurrir al uso de señales de alerta (Red flags) para detectarla, aunque aún enfrentan los
tribunales dificultades para establecer consecuencias que funcionen como un elemento disuasorio eficaz.
Finalmente, los autores proponen una lista novedosa de señales de alerta, basada en el análisis empírico,
así como instrumentos de soft law.
En otro tipo de trabajos sobre corrupción se encuentra el de Tiwari (2025), el cual examina la doble
naturaleza de la corrupción y su compleja relación con el desarrollo económico mediante modelación
teórica y análisis empírico. A través del desarrollo de un marco basado en teoría de juegos y el análisis
de datos transversales de 170 países (2023), junto con datos de series temporales de India (2000-2023), la
investigación indaga cómo la corrupción surge de incentivos individuales dentro de marcos
institucionales débiles y sus implicaciones económicas posteriores. Los hallazgos revelan un panorama
matizado: aunque la corrupción puede, temporalmente, “aceitar la maquinaria” en términos de eficiencia
económica a corto plazo, sus efectos a largo plazo son claramente negativos.
En un caso aplicado a la industria farmacéutica, Wang et al. (2024) proponen un enfoque evolutivo
basado en teoría de juegos para establecer un modelo de juego evolutivo tripartito, que involucra a
empresas farmacéuticas, organizaciones auditoras externas y agencias reguladoras del seguro de salud.
El estudio sugiere reforzar el apoyo normativo, fortalecer la supervisión del cumplimiento, mejorar la
independencia de las auditorías y ajustar las estrategias regulatorias para optimizar la gobernanza en la
industria farmacéutica.
Las contrataciones públicas, donde se utilizan recursos del Estado para adquirir bienes o servicios
del sector privado, son particularmente susceptibles a prácticas corruptas. Sin embargo, un cambio de
gobierno puede generar transformaciones importantes en la forma en que se llevan a cabo estos procesos
de contratación, y, por tanto, en los niveles y tipos de corrupción asociados. Se señala que la corrupción
tiene un impacto significativo en el crecimiento económico, la democracia y la desigualdad, y sus
consecuencias son graves a nivel humano (Falcón-Cortés et al., 2022).
Una vez llevado a cabo el análisis del marco teórico se observa que la aplicación de modelos
desprendidos de la teoría de juegos apoya a entender cuáles son los comportamientos que pueden tener
las personas ante un sistema de incentivos/castigos y que estos a su vez están en función de la eficiencia
que pueda tener la autoridad para descubrir un engaño. Para nuestro caso, la autoridad fiscalizadora. Lo
novedoso del presente artículo recae en la aplicación de la teoría de juegos para conocer los estímulos
que pueden tener los funcionarios públicos al momento de tener que presentar su DPI, ya sea
inicialmente, su modificación o conclusión en su cargo público, y cuáles pudieran ser los incentivos o
desincentivos para realizarla de forma honesta.
5. Propuesta teórica
El análisis que se realizará es inspirado en la metodología propuesta por Avenhaus et al. (1996).
Ellos mencionan que un juego de inspección es un modelo matemático de una situación en la cual un
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 75
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
inspector verifica el cumplimiento de un inspeccionado respecto a una obligación legal, como puede ser
un tratado de control de armas, donde el inspeccionado puede tener interés en violar dicha obligación.
El análisis matemático busca determinar un esquema de inspección óptimo, idealmente uno que induzca
un comportamiento legal, bajo la suposición de que la posible acción ilegal se realiza estratégicamente;
por lo tanto, se define un juego no cooperativo entre dos jugadores: el inspector y el inspeccionado.
Entonces, todo servidor público debe presentar su declaración patrimonial y de intereses. Estas
declaraciones quedan almacenadas en un repositorio. Las declaraciones patrimoniales pueden ser
consultadas por los ciudadanos, omitiendo cualquier dato que sea considerado sensible. Es decir, existe
un formato reservado de la declaración patrimonial; sin embargo, la información correspondiente a sus
ingresos e inmuebles es visible. Sin embargo, las declaraciones patrimoniales y de intereses no son
revisadas a profundidad. La razón por la cual pueden ser examinadas con mayor detalle es que se haya
presentado alguna denuncia contra un funcionario público de forma directa por su actuación, o como
consecuencia de lo estipulado en el artículo 30, en el caso de que haya sido seleccionado mediante un
proceso de verificación aleatoria. En este momento, se lleva a cabo una evaluación patrimonial en función
de su desempeño histórico como servidor público.
Por otra parte, en lo que respecta a los tipos de faltas que determina la Ley General de
Responsabilidades Administrativas, se clasifican en faltas graves y no graves. Es importante mencionar
que el mecanismo de transparencia tiene dos finalidades: encontrar discrepancias y someter los
resultados a revisión para determinar si constituyen faltas graves o no graves, sancionadas por el
Tribunal de Justicia Administrativa. Además, estas irregularidades pueden derivar en presunción de
delitos penales, como el ocultamiento de bienes o el enriquecimiento ilícito.
6. El juego
Para analizar la interacción de los servidores públicos y del órgano auditor, se considera lo siguiente.
El servidor público tiene la probabilidad de declarar correctamente (p), o falsear (1-p). Esto derivado de
sus acciones, es decir, si el servidor público decide declarar correctamente (H) la probabilidad es p, o si
falsea (D) su declaración la probabilidad es 1 – p. Una vez que el servidor ha emitido su declaración, el
órgano auditor (OA) o la institución observa la declaración y decide si audita (A) o no audita (N) dicha
declaración. Dadas las circunstancias anteriores, la institución enfrenta un costo al auditar a alguien que
declara correctamente (K < 0), mientras que, si audita a alguien que falseo su declaración, entonces el
pago hacia la institución es G > 0.
En el caso del servidor público que realiza su declaración correctamente es !!" #$, es decir, es un
costo positivo potencialmente innecesario. En el caso del servidor público que falsea su declaración es de
!"%$&" '$, es decir, un costo negativo, pues de ser auditado sería penalizado. Debido a esto, existen
dos casos: falsear y ser investigado, cuyo pago es !"%()*&" '(, que es una cantidad de una persona que
falsea y es investigado y, por otro lado, el pago de !"%()+&" #, equivale a falsear y no ser investigado.
Entonces, en otras palabras, F > 0 es el costo de la sanción de carácter penal o administrativa, y puede
representar una llamada de atención pública, multa, despido o cárcel. En el caso de B, esta representa el
beneficio si no es detectado. Finalmente, la utilidad esperada del servidor público está dada por:
E[UD] = Q · (-F) + (1 – Q) · B (1)
E[UH] = Q · (C) + (1 – Q) · C = C (2)
Donde Q representa la probabilidad de ser auditado por el órgano auditor encargado. Dadas las
estructuras de pagos anteriores, las estrategias de los jugadores son las siguientes. En el caso del órgano
auditor denotado SFP, que se refiere a la Secretaría de la Función Pública, su utilidad esperada de
investigar es:
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 76
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
E[USFP(A)] = p · K + (1 – p) · G (3)
E[USFP(N)] = 0 (4)
La Tabla 2 presenta la matriz de pagos.
Tabla 2. Forma normal del juego de inspección: matriz de pagos.
Acción del SP
OA: Auditar (Q)
OA: No Auditar (1−Q)
Declara correctamente (p)
SP: C / OA: K
SP: C / OA: 0
Falsea declaración (1-p)
SP: -F / OA: G
SP: B / OA: 0
Fuente: elaboración propia.
El concepto de solución aplicado es el equilibrio de Nash en estrategias mixtas (Nash, 1950), estándar
en juegos de inspección con información asimétrica (Avenhaus et al., 1996; Dabla-Norris, 2000). Un
equilibrio de Nash requiere que la estrategia de cada jugador sea una mejor respuesta a la estrategia del
otro. En el presente juego, esto implica que: (i) el OA elige Q de manera que el SP deshonesto esté
indiferente entre declarar correctamente y falsear, y (ii) el SP elige su probabilidad de falsear de manera
que el OA esté indiferente entre auditar y no auditar.
7. Resultados
Las probabilidades de indiferencia obtenidas por igualdad de expectativas son, por un lado, p* ≡ G
/ (G − K), siendo la probabilidad de que el servidor público declare correctamente y Q* ≡ (B− C) / (B + F),
la probabilidad de que el órgano auditor audite. Se establecen los siguientes tres resultados:
Resultado 1. Si p ≤ p* = G / (G − K), el OA audita con probabilidad Q = 1 es una mejor respuesta del
OA frente a p. Si además la respuesta del SP a Q = 1 es declarar correctamente (es decir, C ≥ -F), entonces
el SP no tiene incentivo a falsear cuando es confrontado con Q = 1.
Prueba. Si Q = 1, la utilidad esperada del SP al falsear es E[UD ½ Q = 1] = −F. Como la utilidad de
declarar correctamente es C, el SP no tiene incentivo para falsear. Para que Q = 1 sea óptimo para el OA,
se requiere E[UOA(A)] ≥ 0:
p · K + (1 − p) · G ≥ 0 - p ≤ G / (G − K) ≡ p* (5)
Por tanto, si p ≤ p*, auditar siempre es mejor respuesta del OA. En otras palabras, si el órgano auditor
siempre audita (Q = 1), entonces el servidor público prefiere declarar correctamente. Por lo tanto, no hay
incentivos a falsear la declaración fiscal. Esto siempre y cuando la proporción p cumpla la condición
mencionada. Este resultado es un equilibrio socialmente óptimo.
Resultado 2. Si p ≥ p* = p · K + (1 – p) G ≤ 0, entonces no auditar (Q = 0) es una mejor respuesta del
OA frente a p y el SP prefiere falsear su declaración.
Prueba. Si Q = 0, la utilidad del SP de falsear es B y declarar correctamente es C. Si B ≥ C, falsear es
la estrategia dominante. Para que Q = 0 sea óptimo, se requiere E[UOA(A)] ≤ 0:
p · K + (1 – p) · G ≤ 0 - p ≥ G / (G − K) ≡ p* (6)
Si p ≥ p*, no auditar es mejor respuesta del OA. En otras palabras, si el órgano auditor nunca audita
(Q = 0), entonces el servidor público falseará. Por lo tanto, existen incentivos a falsear la declaración fiscal.
Este resultado muestra el peor equilibrio: impunidad total lo que puede ocasionar corrupción máxima.
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 77
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
La caracterización del siguiente resultado es útil porque permite derivar los umbrales críticos y
también permite incorporar análisis de estática comparativa y ver como cambian las regiones de los
equilibrios en estrategias puras.
Resultado 3. Si p = p* = G / (G − K), existe un equilibrio en estrategias mixtas donde: (i) el OA audita con
probabilidad Q* = B – C / (B + F), y (ii) el SP declara correctamente con probabilidad p*.
Prueba. Para que el SP esté indiferente, se requiere E[UD(F)] = 0:
Q · (-F) + ( 1 − Q) · B = C
.
Q* = (B – C) / (B + F) (7)
Para que el OA esté indiferente entre auditar y no auditar, se requiere E[UOA(A)] = 0, lo que produce
la condición p = p* establecida en (5)-(6). En el equilibrio mixto, el OA randomiza auditando con Q* y el
SP randomiza con alguna q* que mantiene al OA indiferente. Por el teorema de existencia de Nash (1950),
este equilibrio existe y es único para p = p*.
Este resultado es interesante ya que tanto el órgano auditor y el servidor público randomizan. En
este equilibrio mixto, se desprenden varias implicaciones de política:
Implicación 1. Un aumento en la sanción F reduce Q* = (B – C) / (B + F). Sanciones más duras no
aumentan la vigilancia del OA en equilibrio mixto: el SP está disuadido con menor frecuencia de
auditoría.
Implicación 2. Un aumento en el beneficio ilícito B eleva Q*: el OA debe auditar más frecuentemente
para mantener al SP indiferente.
Implicación 3. Un aumento en G (ganancia del OA al detectar corrupción) aumenta p*, ampliando
la región en que el OA tiene incentivos a auditar. Fortalecer los mecanismos de recompensa
institucional por auditorías exitosas es tan relevante como elevar las sanciones.
8. Calibración y discusión
Para someter a calibración los tres resultados, se utilizan datos del Censo Nacional de Gobierno
Federal (CNGF, INEGI, ediciones 2018-2022). Los parámetros se construyen de la siguiente forma:
Probabilidad de auditoría (Q). Se aproxima como el cociente entre las auditorías patrimoniales
iniciadas en el año t y el total de servidores públicos federales activos. Este cociente captura la
probabilidad ex ante de ser seleccionado para revisión en un año dado. El promedio 2018-2022 es Q! =
0.00159.
Probabilidad de sanción condicional (ρ). Se calcula como el cociente entre servidores públicos
efectivamente sancionados y procedimientos de responsabilidad iniciados. Mide la eficacia del sistema
sancionador dado que ya se inició una investigación.
Supuesto paramétrico B / F. Se adopta B = 0.1 · F: el beneficio ilícito esperado representa una décima
parte de la sanción máxima aplicable. Este supuesto es conservador y Becker (1968) sugiere que en
contextos de baja probabilidad de detección del cociente B / F tiende a ser mayor. Esto está en línea con
la LGRA contempla sanciones que incluyen inhabilitación permanente y responsabilidad penal (Art. 13).
El siguiente cuadro evalúa la robustez de los resultados bajo distintos valores de los parámetros
estimados, así como la utilidad esperada.
Los resultados confirman que el sistema se ubica persistentemente en la región del resultado 2
(equilibrio de impunidad). El valor promedio observado Q! = 0.00159 está muy por debajo del umbral de
indiferencia Q* = B / (B + F) = 0.1/1.1 ≈ 0.091, lo que implica E[UD] ≈ 0.9976 >> 0: falsear la declaración es
estrategia dominante para el SP. Es importante notar que la probabilidad de sanción condicional ρ varía
considerablemente entre años (0.18 en 2019 a 0.90 en 2021), pero este hecho no altera la estrategia
dominante porque la probabilidad ex ante de ser auditado es prácticamente cero. Refiérase a la Tabla 3.
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 78
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
Tabla 3. Parámetros observados y utilidad esperada del SP que falsea (2018-2022).
Año
Q (prob. auditoría)
ρ (sanción | invest.)
E[U_D]
Región equilibrio
2018
0.00177
0.25
0.9983
SP falsea
2019
0.00182
0.18
0.9987
SP falsea
2020
0.00140
0.67
0.9989
SP falsea
2021
0.00149
0.90
0.9985
SP falsea
2022
0.00147
0.68
0.9996
SP falsea
Promedio
0.00159
0.536
0.9988
SP falsea
Fuente: elaboración propia.
Además, para evaluar la robustez de los resultados ante distintos supuestos sobre el cociente B / F,
el cuadro siguiente reporta el umbral Q*, la utilidad esperada promedio y la estrategia dominante del SP
deshonesto bajo cinco escenarios. En todos los casos, Q! = 0.00159 permanece muy por debajo de Q*,
confirmando que el equilibrio de impunidad es robusto a distintos valores del parámetro. Refiérase a la
Tabla 4.
Tabla 4. Análisis de sensibilidad: robustez ante distintos valores de B/F.
B/F
Q* = B/(B+F)
E[U_D] prom.
p* = G/(G+K)
Q# vs Q*
Estrategia
SP
0.05
0.050
0.9950
~0.095
31× por debajo
SP falsea
0.10 †
0.091
0.9857
~0.091
57× por debajo
SP falsea
0.20
0.167
0.9717
~0.083
105× por debajo
SP falsea
0.50
0.333
0.9330
~0.067
209× por debajo
SP falsea
1.00
0.500
0.8680
~0.050
314× por debajo
SP falsea
Nota: † Caso base. Q* = B / (B + F). p* calculado con G = K = 1 (normalización simétrica). 'Q! vs Q*' indica cuántas veces
Q* supera a Q! = 0.00159 observado. Fuente: elaboración propia.
El análisis de sensibilidad muestra que incluso en el escenario más conservador (B / F = 0.05), el
umbral Q* supera en 31 veces la tasa de auditoría observada. Para eliminar los incentivos a falsear la DPI
sería necesario multiplicar la tasa de auditoría actual por un factor de entre 31 y 314, dependiendo del
valor real de B / F. Esta evidencia apunta hacia la necesidad prioritaria de incrementar la capacidad
fiscalizadora del OA, más que endurecer las sanciones formales.
Además, en el respecto a la siguiente gráfica podemos observar que en periodos donde la
probabilidad de auditoria presenta una leve disminución, la utilidad esperada del servidor público
deshonesto aumenta. Esta evidencia si bien es marginal en términos absolutos demuestra que los agentes
deshonestos son racionales: ajustan su comportamiento esperado en respuesta al riesgo percibido,
incluso a cambios pequeños. Otro aspecto para destacar es como el comportamiento deshonesto, medido
a través de la utilidad esperada, sigue siendo en esencia una estrategia dominante.
Dada la evidencia aquí presentada se recomienda no aumentar las sanciones o endurecerlas sino se
debe tener un aumento sustancial y estratégico en la probabilidad de auditoría, esto con la intención de
desincentivar el comportamiento deshonesto, y últimamente reducir la corrupción. En el modelo
desarrollado, los parámetros relevantes a reducir serían B y/o aumentar el endurecimiento de las
sanciones F. Refiérase a la Figura 3.
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 79
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
Figura 3. Probabilidad de ser auditado vs utilidad esperada.
Fuente: elaboración propia.
9. Conclusiones y recomendaciones
Dados los resultados anteriores, resulta pertinente analizar las interacciones estratégicas de los
servidores públicos y auditores en las declaraciones patrimoniales desde una simulación numérica. Esto
permitiría cuantificar en qué condiciones un servidor público optaría por falsear la declaración y
permitiría ver dichas dinámicas. Además, la simulación permitiría cuantificar e identificar umbrales
críticos que (des)incentivan la corrupción. A mayor castigo, menor debe ser la probabilidad de auditoría
para que el servidor decida actuar correctamente. La política óptima no depende solo del castigo o la
auditoría, sino de su combinación estratégica. Finalmente, respecto a la transparencia y la auditoría, es
evidente que en México resulta indispensable destinar una mayor proporción del gasto público al
fortalecimiento de los órganos fiscalizadores, ya que actualmente enfrentan una sobrecarga de trabajo.
Muchas de las denuncias contra funcionarios tardan más de dos años en resolverse y, en la mayoría de
los casos, concluyen sin responsabilidad administrativa. Los procedimientos que terminan en
inhabilitación representan un porcentaje mínimo en comparación con el total de servidores públicos en
funciones.
De acuerdo con los datos analizados, la tasa de funcionarios públicos federales sancionados ha
disminuido: en 2019 fue de alrededor del 7.55%, mientras que en los años posteriores se redujo a un
promedio cercano al 1.30%. Aunque existen herramientas importantes de transparencia (DPI), su
efectividad depende directamente del número de auditores que dan seguimiento a las denuncias. En este
sentido, la principal recomendación que arroja el modelo es incrementar el personal auditor para mejorar
la capacidad de respuesta, así como clasificar las denuncias con el fin de optimizar las investigaciones:
resolver con mayor rapidez los casos sencillos y destinar más recursos a los complejos. Esto derivado de
que se debe aumentar el endurecimiento de las sanciones.
Asimismo, se observa que los servidores públicos, más que reaccionar ante una sanción, lo hacen
frente a la probabilidad de ser investigados. Por lo tanto, no se descarta que una combinación entre un
mayor número de auditores y sanciones efectivas incremente los incentivos para la rendición de cuentas.
Sin embargo, la evidencia sugiere que el sistema actual aún favorece la impunidad, situación reconocida
por los propios agentes que participan en él.
Otra recomendación importante es reformar los lineamientos que regulan la selección de
investigaciones patrimoniales en el marco de la Ley General de Responsabilidades Administrativas
0.9975
0.998
0.9985
0.999
0.9995
1
0
0.0002
0.0004
0.0006
0.0008
0.001
0.0012
0.0014
0.0016
0.0018
0.002
2018 2019 2020 2021 2022
Probabilidad de Ser Auditado (Auditorias Aplicadas/Empleados Federales)
Utilidad Esperada
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 80
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
(LGRA). Con ello, sería posible ampliar la muestra de funcionarios sujetos a revisión, más allá de los
casos derivados de denuncias o de una selección aleatoria. Se sugiere incrementar la frecuencia de
selección o normar que, al menos en los cargos directivos o de primer nivel, se realicen auditorías
patrimoniales obligatorias, independientemente de los mecanismos de muestreo. Esta medida
contribuiría a fortalecer la transparencia y la confianza en el desempeño de quienes ocupan
responsabilidades públicas de mayor jerarquía.
Finalmente, un aspecto clave para avanzar en la efectividad de la rendición de cuentas es eliminar
la discrecionalidad partidista en los procesos de auditoría. Para ello, se recomienda profesionalizar los
órganos de fiscalización mediante la conformación de un cuerpo técnico especializado, independiente de
intereses políticos y partidistas. Este personal debería ser seleccionado bajo criterios de mérito,
experiencia y capacidad técnica, garantizando la autonomía institucional y evitando que las auditorías
sean utilizadas como herramientas de presión política. Con esta medida se consolidaría la imparcialidad
de los procesos de fiscalización y se incrementaría la confianza ciudadana en los resultados. Además, se
podría también desarrollar un modelo Bayesiano donde existan diferentes tipos de servidores públicos.
En lo que respecta al discurso del combate a la corrupción se han fortalecido diversos mecanismos
institucionales, tales como el desarrollo de plataformas de transparencia, la implementación de la
declaración patrimonial y de intereses; esto con el objetivo de transparentar la información de los
servidores públicos en funciones. Además, se buscaría describir como la articulación de instituciones
como el Sistema Nacional Anticorrupción y la creación de fiscalías especializadas en el combate a la
corrupción buscan fortalecer la rendición de cuentas y mejorar los niveles de transparencia dentro de la
administración pública.
No obstante, los resultados obtenidos muestran que para el caso de los servidores públicos persiste
un incentivo a mentir en la declaración patrimonial. Esto ocurre debido a que la probabilidad percibida
de ser detectado resulta menor que el beneficio potencial que podría obtenerse al proporcionar
información falsa. En términos analíticos, esta situación puede entenderse como un problema de
incentivos en el cual el beneficio esperado derivado de ocultar información supera el costo esperado
asociado a la posible sanción.
Esta condición parece estar asociada en gran medida al bajo nivel de auditorías realizadas por parte
de las instituciones encargadas de la supervisión y fiscalización. La limitada capacidad institucional para
realizar revisiones sistemáticas y exhaustivas reduce la probabilidad efectiva de detección y en
consecuencia debilita los mecanismos de disuasión frente a posibles conductas corruptas.
De esta manera, puede afirmarse que, aun cuando se han desarrollado mecanismos institucionales
relevantes para la prevención de la corrupción. Mientras no se fortalezca de manera efectiva el sistema
de auditorías llevado a cabo por las administraciones públicas o en su caso, no exista una mayor
desconcentración o autonomía de las instituciones auditoras respecto del poder ejecutivo la percepción
de riesgo de ser sancionado por parte de los servidores públicos continuará siendo menor que la utilidad
potencial derivada de cometer actos de corrupción.
En este sentido, se recomienda que las instituciones públicas destinen mayores recursos al
fortalecimiento de los sistemas de auditoría, así como al diseño de mecanismos más robustos de
verificación de las declaraciones patrimoniales. De igual forma, resulta fundamental fortalecer la
autonomía institucional de los órganos fiscalizadores y garantizar la aplicación efectiva de sanciones a
los servidores públicos que incurran en prácticas corruptas, con el fin de incrementar el costo esperado
de dichas conductas y, con ello, reducir los incentivos para su realización. Una limitante sería que dichas
recomendaciones requieren una cantidad importante de inversión para llevar a cabo dichas mejoras.
Contribuciones de los autores según CRediT: Conceptualización, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; metodología,
C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; software, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; validación, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; análisis
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 81
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 66–84
formal, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; investigación, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G..; curación de datos, C.H.F.O.,
J.A.C.V., & D.V.G.; escritura: preparación del borrador original, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G.; escritura, revisión y
edición: C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G..; supervisión, C.H.F.O., J.A.C.V., & D.V.G. “Los autores han leído y aprobado
la versión publicada del manuscrito”.
Conflictos de interés: “Los autores declaran que no existen conflictos de interés”.
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Apéndice
Esta sección presenta el desarrollo algebraico de los resultados y las condiciones que caracterizan
los equilibrios del juego entre el Órgano Auditor (OA) y el Servidor Público (SP).
A.1. Estructura del juego y pagos
El OA elige si Auditar %/&0con probabilidad 1 2 345670o No auditar %8/&0con probabilidad 6 ' 1.
El SP puede declarar Honestamente %9&0o Falsear %(&. La matriz de pagos es:
• Si el SP declara honestamente:
o Si hay auditoría: :#$ " $ ' ;, :%& " '<
o Si no hay auditoría: :#$ " $, :%& " 4
• Si el SP falsea:
o Si hay auditoría: :#$ " '(, :%& " =
o Si no hay auditoría: :#$ " ,, :%& " 4
Sea > 2 34567 la probabilidad (exógena) de que el SP declare correctamente. Así, con probabilidad
6 ' > el OA enfrenta un SP que falsea. Bajo el supuesto $ ? 4 y ( ? 4.
A.2. Utilidades esperadas
A.2.1. Utilidad del SP dado 1
• Si el SP elige declarar correctamente:
!#$%9 @ 1& " 1%$ ' ;& # %6 ' 1&$   "  $ ' 10
• Si el SP elige falsear:
!#$%( @ 1& " 1%'(& # %6 ' 1&,   "  , ' 1%, # (&
La diferencia (beneficio neto de falsear) es:
!#$%( @ 1& ' !#$%9 @ 1& " %, ' $& ' 1%, # (&A
A.2.2. Utilidad del OA dado >
La teoría de juegos aplicada en los mecanismos de rendición de cuentas en México 83
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Si el OA audita, su utilidad esperada (dado >) es:
!%& %/
@
@
>&" >0%'<&#%6 ' >&0=A0
Si el OA no audita, su utilidad es:
!%& %8& " 450
pues en ambas filas de la matriz bajo “No auditar” el OA obtiene cero.
A.3. Resultado 1: auditoría segura cuando > es bajo
Resultado 1. Si > B >∗"(
()*, entonces auditar %1 " 6& es (débilmente) mejor respuesta del OA. Bajo
1 " 6, el SP declara correctamente.
Prueba.
Paso 1 (mejor respuesta del OA). Auditar es óptimo si:
!%& %/ @ >& C !%&%8/& " 40
>%'<& # %6 ' >&= C 4   -   '>< #='>= C 4   -  = C >%= # <&   -  > B =
= # < D >∗A0
Paso 2 (incentivos del SP cuando 1 " 6). Si 1 " 6, entonces:
!#$%( @ 1 " 6& " '(5 !#$ %9 @ 1 " 6& " $A0
Dado que $ ? 40y ( ? 4, se cumple $ ? '(. Por lo tanto, el SP prefiere no falsear.
A.4. Resultado 2: no auditoría cuando > es alto
Resultado 2. Si > C >∗"(
()*, entonces no auditar %1 " 4&es (débilmente) mejor respuesta del OA. Bajo
1 " 4, el SP falsea con probabilidad uno si , ? $.
Prueba.
Paso 1 (mejor respuesta del OA). No auditar es óptimo si:
!%& %/ @ >& B 4   -  >%'<& # %6 ' >&= B 4   -  > C =
= # < D >∗A0
Paso 2 (incentivos del SP cuando 1 " 4). Si 1 " 4, entonces:
!#$%( @ 1 " 4& " ,5 !#$%9 @ 1 " 4& " $A0
Por lo tanto, si , ? $, el SP prefiere falsear (estrictamente) cuando no hay auditoría.
Nota. Si , " $, el SP es indiferente; si , E $, aun sin auditoría prefiere no falsear.
A.5. Resultado 3: equilibrio mixto y umbrales
Resultado 3. Si > " >∗"(
()* , existe un equilibrio en estrategias mixtas en el cual el OA audita con
probabilidad:
1∗", ' $
, # ( 50
siempre que 1∗2 34567. En dicho equilibrio, el SP es indiferente entre falsear y no falsear.
Carlos Heriberto Flores-Orona, José Antonio Carrillo-Viramontes, David Vázquez-Guzmán 84
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Prueba.
Paso 1 (indiferencia del SP). En un equilibrio mixto con 1 2 %456&, el SP debe ser indiferente entre (0y 9:
!#$%( @ 1& " !#$%9 @ 1&A0
Sustituyendo:
1%'(& # %6 ' 1&, " $ ' 1A0
Reordenando:
',1 '(1 # , " $ ' 1 -  , ' $ " 1%, # (&   -  1∗", ' $
, # ( A0
Paso 2 (indiferencia del OA). Para que el OA mezcle entre /0y 8/, debe cumplirse:
!%& %/ @ >& " !%&%8/& " 4   -  >%'<& # %6 ' >&= " 4   -  > " =
= # < D >∗A0
Paso 3 (existencia interior). Para que el equilibrio mixto sea interior en 1, se requiere 4 E 1∗E 6, lo cual
impone restricciones paramétricas. Por ejemplo, una condición suficiente típica es:
, ? $0y , # ( ? 45
lo que garantiza numerador y denominador positivos y permite que 1∗esté en %456& para un rango no
degenerado de parámetros.
A.6. Comparativas estáticas de 1∗
Bajo 1∗"+,-
+).,/ (y asumiendo , # ( ? 4):
• Respecto a (:
F1∗
F( " ' , ' $
%, # (&0A0
Si , ? $, entonces F1∗G F( E 4: sanciones más altas reducen la auditoría necesaria para disuadir.
• Respecto a ,:
F1∗
F, "( ' ; # $
%, # (&0A0
Bajo $ ' ; ? 4y ( ? 4, esta derivada es positiva: mayores rentas ilícitas elevan la auditoría requerida.
• Respecto a $:
F1∗
F$ " ' 6
, # ( E 4A0
Finalmente, el umbral del OA es >∗"(
()*, con:
F>∗
F= "<
%= # <&0? 45 F>∗
F< " ' =
%= # <&0E 4A