Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
OJS: https://revistascientificas.uach.mx/index.php/economicus
ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Culebro-Martínez, R. (2026). Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por
género. Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(2), 20–33. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2305
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Artículo
Educación financiera y bienestar financiero en México:
evidencia de efectos diferenciados por género
Financial education and financial well-being in Mexico:
evidence of gender-differentiated effects
Román Culebro-Martínez 1
1 Centro de Investigación en Alfabetización Financiera, Universidad Cristóbal Colón, México; rculebro@ucc.mx;
ORCID: 0000-0003-4643-4771
Recibido: 25/04/2026; Aceptado: 08/06/2026; Publicado: 01/07/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i2.2305
Resumen: El bienestar financiero es un constructo multidimensional que refleja tanto la capacidad de los
individuos para gestionar sus finanzas como su percepción sobre su situación económica. Aunque la literatura ha
documentado una relación positiva entre educación financiera y bienestar financiero, existe menor evidencia sobre
si estos efectos difieren entre hombres y mujeres. En este contexto, el objetivo del estudio es analizar la relación
entre educación financiera y bienestar financiero en México, incorporando el género como factor moderador. A
partir de datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, se estiman modelos de regresión
lineal para evaluar el efecto de la educación financiera sobre cuatro dimensiones del bienestar financiero: resiliencia,
seguridad, control y libertad financiera, así como posibles diferencias entre hombres y mujeres. Los resultados
muestran que la educación financiera se asocia positiva y significativamente con todas las dimensiones del
bienestar financiero. No obstante, los modelos con interacción revelan que estos efectos no son completamente
homogéneos entre géneros. En particular, el impacto de la educación financiera es significativamente menor en las
mujeres en las dimensiones de seguridad, control y libertad financiera, mientras que no se observan diferencias en
resiliencia financiera. Estos hallazgos sugieren que la educación financiera, si bien es un instrumento relevante para
mejorar el bienestar financiero, no actúa de manera completamente neutral al género. En consecuencia, el estudio
aporta evidencia para el caso mexicano sobre la importancia de considerar el género en el diseño de políticas de
educación financiera orientadas a reducir brechas en bienestar financiero.
Palabras clave: Educación financiera, Bienestar financiero, Género, México, ENSAFI.
Clasificación JEL: D14; I31; J16.
Román Culebro-Martínez 21
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Abstract: Financial well-being is a multidimensional construct that reflects both individuals’ ability to manage their
finances and their subjective assessment of their financial situation. Although the literature has documented a
positive relationship between financial education and financial well-being, there is more limited evidence
regarding whether these effects differ between men and women. In this context, the aim of the study is to analyze
the relationship between financial education and financial well-being in Mexico, incorporating gender as a
moderating factor. Using data from the National Financial Health Survey (ENSAFI) 2023, we estimate linear
regression models to assess the effect of financial education on four dimensions of financial well-being: resilience,
security, control, and financial freedom, as well as potential differences between men and women. The results show
that financial education is positively and significantly associated with all dimensions of financial well-being.
However, interaction models reveal that these effects are not fully homogeneous across genders. In particular, the
impact of financial education is significantly smaller for women in the dimensions of financial security, control,
and freedom, while no significant differences are observed in financial resilience. These findings suggest that,
although financial education is an effective tool to improve financial well-being, its effects are not fully gender
neutral. Accordingly, this study provides empirical evidence for the Mexican context highlighting the importance
of incorporating a gender perspective into financial education policies aimed at reducing financial well-being gaps.
Keywords: Financial education, Financial well-being, Gender, Mexico, ENSAFI.
JEL Classification: D14; I31; J16.
1. Introducción
El bienestar financiero es un constructo multidimensional que hace referencia a la capacidad de las
personas para cumplir con sus compromisos financieros, hacer frente a eventos imprevistos y alcanzar
metas económicas, en conjunto con una evaluación subjetiva favorable de su situación financiera (OECD,
2024). En los últimos años, este concepto ha adquirido importancia creciente tanto en el ámbito académico
como en el diseño de políticas públicas, donde diversos organismos internacionales evalúan los efectos
de programas de educación financiera a partir de su impacto en el bienestar financiero de la población
(OECD, 2023). La evidencia empírica muestra que el bienestar financiero está determinado por múltiples
factores de índole socioeconómica y cognitivos (Brüggen et al., 2017), entre los cuales la educación
financiera emerge como uno de los más relevantes, ya que el desarrollo de conocimientos y habilidades
financieras permite a los individuos fortalecer sus capacidades económicas, lo que se traduce en mejores
resultados financieros (Lusardi, 2019).
Sin embargo, a pesar de la robusta evidencia sobre la relación positiva entre educación financiera y
bienestar financiero, persisten interrogantes en torno a la heterogeneidad de estos efectos. En particular,
existe un creciente interés por analizar si la educación financiera influye de manera similar en las distintas
dimensiones del bienestar financiero y si sus efectos son homogéneos en diferentes grupos poblacionales.
En este sentido, las desigualdades de género documentadas en términos de acceso a recursos,
participación laboral y roles económicos sugieren que hombres y mujeres podrían experimentar y
percibir su bienestar financiero de manera distinta (Gonçalves et al., 2021; Rojas-Valdez & Arana-Barbier,
2025).
Así mismo, la literatura ha documentado brechas persistentes en conocimientos financieros,
confianza en la toma de decisiones y autoeficacia económica entre géneros (Lusardi & Mitchell, 2014;
Bucher-Koenen et al., 2017; Mottola, 2013) lo que plantea la posibilidad de que la educación financiera no
sea completamente neutral en términos de sus efectos sobre el bienestar financiero. En el caso mexicano,
diversos estudios han analizado la relación entre educación financiera, inclusión financiera y bienestar
económico, destacando la persistencia de brechas sociodemográficas en capacidades y resultados
financieros (Mungaray et al., 2021; Morteo et al., 2024; Gonzalez-Arzabal & Valadez-García, 2025). No
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obstante, la evidencia sobre los efectos diferenciados de la educación financiera en las distintas
dimensiones del bienestar financiero continúa siendo limitada.
Este estudio contribuye a la literatura al analizar, para el caso de México, la relación entre educación
financiera y bienestar financiero desde una perspectiva multidimensional e incorporando explícitamente
el papel del género como factor moderador. A partir de datos representativos nacionales, tomados de la
Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, publicada por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI, 2024c), se estiman modelos econométricos que permiten evaluar tanto el
efecto directo de la educación financiera sobre cuatro dimensiones del bienestar financiero —resiliencia,
seguridad, control y libertad— como las posibles diferencias de estos efectos entre hombres y mujeres.
Los resultados muestran que la educación financiera se asocia positivamente con todas las
dimensiones del bienestar financiero. Sin embargo, también evidencian que estos efectos no son
completamente homogéneos entre géneros, ya que en algunas dimensiones el impacto de la educación
financiera resulta relativamente menor en las mujeres. Este hallazgo sugiere que la educación financiera,
si bien es un instrumento relevante para mejorar el bienestar financiero, no actúa de manera
completamente neutral al género, lo que tiene implicaciones importantes para el diseño de políticas
públicas y programas de inclusión financiera.
El resto del artículo se organiza de la siguiente manera. La Sección 2 revisa la literatura y presenta
las hipótesis. La Sección 3 describe la metodología. La Sección 4 presenta los resultados. Finalmente, las
Secciones 5 y 6 discuten los hallazgos y presentan las conclusiones.
2. Revisión de literatura
2.1. Bienestar financiero y sus dimensiones
El bienestar financiero hace referencia a la valoración de la situación financiera personal. Brüggen
et al. (2017), por ejemplo, lo definen como la percepción que tienen las personas acerca del control de sus
finanzas y la capacidad para afrontar compromisos financieros presentes y futuros. Los estudios indican
que el bienestar financiero tiene múltiples aspectos o dimensiones. Por ejemplo, el Consumer Financial
Protection Bureau (CFPB, 2015) propone un marco analítico que incorpora dimensiones como la
seguridad financiera, la libertad de elección y la satisfacción económica. De igual forma, existe literatura
que identifica tanto componentes objetivos -como la capacidad de los individuos para hacer frente a sus
obligaciones económicas- como componentes subjetivos, tales como la evaluación de satisfacción
respecto a su situación financiera (OECD, 2024).
En el caso de México, INEGI (2024b) propone cuatro dimensiones del bienestar financiero:
resiliencia, seguridad, control y libertad. De esta manera el bienestar financiero se entiende como “el
estado que posibilita que las personas tengan la capacidad de manejar sus finanzas de manera adecuada
(control). Lo anterior les permite hacer frente a sus gastos cotidianos (seguridad), afrontar variaciones
negativas en sus flujos de ingresos y aumentos inesperados o desproporcionados de sus gastos
(resiliencia), lograr sus metas y aprovechar oportunidades para lograr su bienestar y movilidad
económica (libertad)” (INEGI, 2024b, p. 36). En este estudio se analizan las cuatro dimensiones
propuestas por INEGI.
2.2. Educación financiera y bienestar financiero
La educación financiera muestra una consistente asociación positiva con el bienestar financiero. Los
individuos con mayores niveles de educación y alfabetización financiera tienden a adoptar
comportamientos financieros más prudentes, como el ahorro y la diversificación de riesgos,
permitiéndoles tomar decisiones informadas, lo que se traduce en mayor bienestar financiero (Lusardi,
2019; Lusardi & Streeter, 2023; Chu et al., 2017). Estudios recientes muestran, igualmente, que la
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educación financiera, en combinación con el uso de tecnologías financieras, puede fortalecer el bienestar
financiero (Zhang & Fan, 2024), así como reducir el estrés financiero (Balatif et al., 2024). La literatura
previa ha documentado ampliamente la relación entre educación financiera y bienestar financiero; sin
embargo, su influencia sobre diferentes dimensiones del bienestar financiero ha recibido menor atención.
En este contexto, se formula la primera hipótesis del trabajo:
H1: La educación financiera se asocia positivamente con el bienestar financiero en resiliencia, seguridad,
control y libertad financiera.
2.3. Brechas de género en bienestar y educación financiera
Diversos estudios han documentado brechas persistentes de género en conocimientos financieros,
autoeficacia y confianza en la toma de decisiones económicas (Bucher-Koenen et al., 2017; Hasler &
Lusardi, 2017). Estas diferencias entre géneros pueden estar influenciadas por desigualdad salarial, roles
de género en el hogar y menor acceso a productos financieros (OECD, 2013). La literatura también sugiere
que la educación financiera podría no tener el mismo impacto en hombres y mujeres. Mottola (2013)
mostró que las mujeres tienden a subestimar sus capacidades financieras incluso cuando poseen
conocimientos equivalentes.
Para el caso de México, distintas investigaciones recientes han examinado la relación entre
educación financiera, inclusión financiera y bienestar económico, identificando desigualdades
persistentes en capacidades, comportamientos y resultados financieros entre distintos grupos
poblacionales (Morteo et al., 2024; Hernández-Mejía & Moreno-García, 2025). Diversos estudios han
señalado que factores sociodemográficos, particularmente el género, el nivel de ingresos y las
condiciones educativas, condicionan tanto el acceso a herramientas financieras como la capacidad de
aprovecharlas de manera efectiva (Mungaray et al., 2021; Gonzalez-Arzabal & Valadez-García, 2025). A
pesar de estos avances, aún existe evidencia limitada respecto a si la educación financiera produce efectos
homogéneos sobre las distintas dimensiones del bienestar financiero o si dichos efectos varían según
características sociodemográficas específicas, tales como el género. Con esta literatura se propone la
segunda hipótesis:
H2: El efecto de la educación financiera sobre el bienestar financiero difiere significativamente respecto al
género.
3. Metodología
3.1. Datos
Los datos del estudio proceden de la Encuesta Nacional de Salud Financiera, ENSAFI 2023, una
encuesta representativa nacional que tiene por objetivo comprender los aspectos que definen la salud
financiera de la población adulta en México (INEGI, 2024c). La muestra es probabilística, de corte
transversal y consta de 20,448 observaciones. Para el estudio se consideran únicamente 18,886
observaciones válidas, correspondientes a los casos que disponían de la información necesaria para la
medición de las variables analizadas.
La Tabla 1 muestra los ítems de la ENSAFI (2023) que se usaron para medir las principales variables
del estudio, sus indicadores y sus escalas de respuesta.
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 24
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Tabla 1. Principales variables del estudio.
Fuente: INEGI (2024a).
3.2. Variables
Para el bienestar financiero se consideran las cuatro dimensiones propuestas por INEGI (2024b):
resiliencia, seguridad, control y libertad. Siguiendo el enfoque de Iramani y Lutfi (2021), para cada
dimensión se construye un indicador compuesto a partir del promedio de los puntajes obtenidos en los
ítems correspondientes de la ENSAFI 2023. Por ejemplo, el indicador de Seguridad es el promedio del
puntaje de las respuestas de las tres preguntas correspondientes en esa dimensión (Tabla 1). Los
indicadores se expresan en una escala continua aproximada de 1 a 5 puntos, donde mayores valores
reflejan mayores niveles de bienestar financiero.
La educación financiera se mide mediante una variable dicotómica que toma el valor de 1 si la
persona reportó haber recibido algún curso relacionado con el registro de ingresos y gastos y 0 en caso
contrario.
El género se incorpora mediante una variable dicotómica que toma el valor de 1 para mujeres y 0
para hombres. Asimismo, se consideran variables sociodemográficas de control identificadas en la
literatura como relevantes para el bienestar financiero, entre ellas el ingreso del hogar y el estado civil
(Sahi, 2013; Brüggen et al., 2017; Sorgente & Lanz, 2017; Iramani & Lutfi, 2021).
Las categorías de estado civil fueron incorporadas mediante variables dummy, utilizando como
grupo de referencia a las personas solteras. La información correspondiente a todas estas variables
también fue obtenida de la ENSAFI 2023.
Bienestar financiero
Indicador
Escala
Resiliencia
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Seguridad
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Control
Escala 1–5:
1 = Nunca; 5 = Siempre
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Libertad
Escala 1–5:
1 =Nada; 5 = Completamente
Educación financiera
1. Sí
0. No
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3.3. Estrategia econométrica
Las hipótesis del trabajo argumentan, por un lado, que la educación financiera se asocia
positivamente con las distintas dimensiones del bienestar financiero y, por otro lado, que el efecto de la
educación financiera sobre el bienestar financiero difiere según el género. Dado que las dimensiones del
bienestar financiero corresponden a indicadores compuestos construidos a partir del promedio de
múltiples ítems, las variables dependientes fueron tratadas como indicadores continuos aproximados.
En consecuencia, se estiman modelos de regresión lineal por separado para cada dimensión del bienestar
financiero. La estimación mediante mínimos cuadrados ordinarios (MCO) resulta consistente con
prácticas ampliamente utilizadas en la literatura empírica sobre bienestar financiero (Sorgente & Lanz,
2019; Vieira et al., 2023). Los modelos incluyen como variable independiente principal a la educación
financiera, además de controles sociodemográficos. Para estimar el efecto directo de la educación
financiera (H1) se estima el siguiente modelo base representado en la ecuación 1:
DimenBFi
ji
=β0+ β1
(
EducFini
)
+ β2
(
Mujeri
)
+ β
!
(
Lingresoi
)
+ β
"
(
Ecivili
)
+μi
(1)
donde: DimenBFiji: Indicador compuesto de bienestar financiero reportado en la dimensión j para la
persona i ( j = 1, …, 4 se refiere a las 4 dimensiones del bienestar consideradas: resiliencia, seguridad,
control y libertad); EducFini: Educación financiera de la persona i (con valor de 1 si la persona i ha tomado
en algún momento de su vida algún curso para registrar sus ingresos y gastos y de 0 si no lo ha tomado);
Mujeri: Género de la persona i. (con valor de 1 si la persona i es mujer y de 0 si es hombre); Lingresoi:
logaritmo natural del ingreso mensual del hogar para la persona i; Ecivili: estado civil (cinco variables
dicotómicas de la situación conyugal de la persona i: soltero, casado, unión libre, divorciado o separado
y viudo, donde soltero es el grupo de referencia) y µi: Término de error.
Para evaluar si existen diferencias de género en el efecto de la educación financiera (H2) se estima
un modelo con término de interacción entre educación financiera y género. Este modelo permite
identificar si el impacto de la educación financiera difiere entre hombres y mujeres. El modelo se presenta
en la ecuación 2:
DimenBFii=β0+ β1
(
EducFini
)
+ β2
(
Mujeri
)
+ β3
(
EducFin X Mujeri
)
+ β4
(
Lingresoi
)
+ β5
(
Ecivili
)
+μi
(2)
Los modelos se estiman mediante MCO y la significancia estadística de los coeficientes es empleada
para validar las hipótesis. Para la primera hipótesis, en la ecuación 1, β1 captura el efecto promedio de la
educación financiera sobre cada dimensión del bienestar financiero, controlando por las demás variables.
Si β1>0 y es estadísticamente significativo, entonces H1 se confirma. Respecto a la segunda hipótesis, en
la ecuación 2, β1 representa el efecto en hombres (grupo de referencia), mientras que β3 captura la
diferencia en el efecto entre mujeres y hombres. Por lo tanto, H2 se confirma si β1≠0, lo que indicaría que
el impacto de la educación financiera sobre el bienestar financiero no es igual entre los géneros.
Adicionalmente, con el fin de evaluar la robustez de los resultados, se estiman modelos de regresión
logística ordinal con errores robustos para las distintas dimensiones del bienestar financiero. Asimismo,
se realizan pruebas de multicolinealidad mediante el factor de inflación de la varianza (VIF), sin
encontrarse evidencia de problemas severos de colinealidad entre las variables explicativas.
4. Resultados
4.1. Resultados descriptivos
La Tabla 2 proporciona la información descriptiva de las variables de interés y las variables de
control que se consideraron en el estudio.
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Tabla 2. Características descriptivas de la muestra estudiada.
Nota: N = 18,886. Fuente: elaboración propia.
Se observa que, en promedio, las personas reportan niveles moderados de bienestar financiero,
siendo la seguridad financiera el valor medio más alto (3.4) y la libertad financiera el más bajo (2.8),
sugiriendo que, aunque la población muestra cierto grado de estabilidad y control sobre sus finanzas, la
percepción de libertad financiera es comparativamente más baja. En cuanto a la educación financiera,
únicamente 12.6% de los participantes reporta haber recibido algún curso sobre el control y la gestión de
sus finanzas. Este bajo porcentaje refuerza la relevancia de analizar su impacto sobre el bienestar
financiero.
Respecto a las características sociodemográficas, la muestra está compuesta mayoritariamente por
mujeres (55.1%). El logaritmo del ingreso mensual del hogar es de 8,97922, lo que refleja una distribución
desigual del ingreso. En términos de estado civil, el grupo más numeroso es el de personas casadas
(36.2%), seguido de quienes viven en unión libre (20.1%) y solteros (20.9%), mientras que los grupos de
personas divorciadas/separadas (14.1%) y viudas (8.6%) representan proporciones menores. La Tabla 3
presenta las estadísticas descriptivas de las variables de interés, pero diferenciadas por género.
Se puede notar que, en todas las dimensiones del bienestar financiero, los hombres reportan valores
ligeramente superiores a los de las mujeres. Estas diferencias descriptivas sugieren la presencia de
brechas de género en el bienestar financiero, lo que es consistente con la literatura previa, que documenta
menores niveles de autoeficacia y mayor estrés financiero entre mujeres. En cuanto a la educación
financiera, los resultados muestran que 51.4% de los hombres reporta haber recibido en algún momento
de su vida algún curso sobre control o gestión de sus finanzas, frente a 44.0% de las mujeres. Esta
diferencia de siete puntos porcentuales indica que las mujeres no solo presentan niveles más bajos de
bienestar financiero, sino también menor acceso o exposición a educación financiera. Esta doble brecha
es relevante, ya que sugiere que las desigualdades de género podrían influir tanto en el nivel de bienestar
financiero como en la manera en que la educación financiera impacta dicho bienestar.
Variables principales
Media / %
Bienestar financiero (escala de 1-5)
Resiliencia
3.0
Seguridad
3.4
Control
3.1
Libertad
2.8
Educación financiera:
Sí
No
12.6%
87.4%
Variables sociodemográficas
Género:
Mujer
Hombre
55.1%
44.9%
Log Ingreso mensual del hogar
8, 97922
Estado civil:
Soltero
20.9%
Casado
36.2%
Unión libre
20.1%
Divorciado o separado
14.1%
Viudo
8.6%
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Tabla 3. Estadísticas descriptivas del bienestar financiero y la educación financiera por género (medias y
porcentajes).
Nota: N = 18,886. Fuente: elaboración propia.
4.2. Modelos base: efecto general de la educación financiera
El efecto directo de la educación financiera sobre cada una de las dimensiones del bienestar se
muestra en la Tabla 4, la cual exhibe los resultados de la ecuación (1).
Tabla 4. Modelos base de regresión para las dimensiones del bienestar financiero.
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera
0.549***
0.383***
0.518***
0.548***
Mujer
–0.109***
–0.112***
–0.148***
–0.143***
Hombre
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Log ingreso
0.005
0.009
0.007
0.018**
Casado
–0.132***
–0.174***
–0.064***
–0.220***
Unión libre
–0.058**
–0.166***
–0.112**
–0.181***
Divorciado
–0.212***
–0.240***
–0.123***
–0.299***
Viudo
–0.497***
–0.244***
–0.130***
–0.301***
Soltero
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Contante
3.103
3.432
3.135
2.876
R cuadrado
0.057
0.040
0.041
0.046
Nota: N=18,886. ***p < .01, **p < .05, *p < 0.10. Ref., los grupos de referencia. Fuente: elaboración propia.
En todos los casos, la educación financiera muestra un coeficiente positivo y altamente significativo
(p < 0.01). Estos resultados proporcionan evidencia robusta a favor de la primera hipótesis, indicando
que haber recibido educación financiera se asocia con mayores niveles de resiliencia, seguridad, control
y libertad financiera, incluso después de controlar por algunas variables sociodemográficas, como
género, ingreso y estado civil. La magnitud del efecto es particularmente notable en resiliencia (0.549) y
libertad financiera (0.548), lo que sugiere que la educación financiera podría estar vinculada
principalmente tanto a la capacidad de enfrentar emergencias financieras como a la percepción de
autonomía económica.
En cuanto al género, los resultados indican de manera significativa que, en promedio, las mujeres
reportan niveles más bajos de bienestar financiero que los hombres, lo cual es consistente con la literatura
previa. Además, los resultados muestran que la brecha de género es más pronunciada en libertad y
control financiero, lo que sugiere que la desigualdad de entre hombres y mujeres respecto al bienestar
financiero es más pronunciada en aquellas áreas relacionadas con la autonomía económica y la capacidad
de gestionar las finanzas cotidianas.
Hombre
Mujer
Bienestar financiero (escala de 1-5)
Resiliencia
3.1
2.9
Seguridad
3.4
3.2
Control
3.2
3.0
Libertad
2.9
2.7
Educación financiera
Sí
No
51.4%
44.0%
48.6%
56.0%
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 28
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Respecto al resto de variables, el ingreso del hogar muestra un efecto positivo pero pequeño, y solo
significativo en el caso de la libertad financiera. Por su parte, respecto al estado civil, los resultados
indican que las personas casadas, en unión libre, divorciadas o viudas reportan menores niveles de
bienestar financiero en comparación con las personas solteras.
En conjunto, resultados muestran que la educación financiera se asocia de manera positiva y
significativa con todas las dimensiones del bienestar financiero. Sin embargo, no permiten determinar si
el efecto de la educación financiera es igual o diferente entre hombres y mujeres, aspecto central de la
segunda hipótesis del estudio. Para evaluar esta posibilidad, es necesario estimar modelos con un
término de interacción entre educación financiera y género, los cuales permiten identificar si la magnitud
del efecto de la educación financiera difiere significativamente según el género de la persona.
4.3. Modelos con interacción: diferencias por género
La Tabla 5 presenta los modelos con interacción entre educación financiera y género para cada una
de las dimensiones del bienestar financiero. Estos modelos permiten evaluar directamente la segunda
hipótesis, que plantea que el efecto de la educación financiera difiere significativamente entre hombres y
mujeres.
Tabla 5. Modelos de interacción para las dimensiones del bienestar financiero.
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera (hombres)
0.554***
0.422***
0.567***
0.590***
Mujer
–0.108***
–0.102***
–0.135***
–0.132***
Educación financiera x mujer
–0.010
–0.079**
–0.099**
–0.085*
Log ingreso
0.005
0.009
0.007
0.017**
Casado
–0.132***
–0.174***
–0.064***
–0.219***
Unión libre
–0.058**
–0.166***
–0.112**
–0.180***
Divorciado
–0.212***
–0.240***
–0.123***
–0.299***
Viudo
–0.497***
–0.244***
–0.131***
–0.302***
Soltero
Ref.
Ref.
Ref.
Ref.
Contante
3.103
3.427
3.128
2.870
R cuadrado
0.057
0.040
0.042
0.047
Nota: N=18,886. ***p < 0.01, **p < 0.05, *p < 0.10. Fuente: elaboración propia.
Los coeficientes asociados a la educación financiera para el grupo de referencia (hombres) son
positivos y altamente significativos en las cuatro dimensiones del bienestar financiero, lo cual confirma
nuevamente que la educación financiera se asocia con mayores niveles de resiliencia, seguridad, control
y libertad financiera en la población masculina. En cuanto al género, los coeficientes de la variable Mujer
permanecen negativos y significativos en todas las dimensiones, lo que confirma de nuevo que las
mujeres reportan niveles más bajos de bienestar financiero que los hombres. Sin embargo, la inclusión
del término de interacción permite evaluar si la educación financiera reduce, amplía o modifica esta
brecha.
El coeficiente de interacción (Educación financiera × Mujer) muestra un patrón diferenciado según
la dimensión del bienestar financiero. En resiliencia, el coeficiente es pequeño y no significativo (–0.010),
lo que indica que el efecto de la educación financiera es prácticamente igual para hombres y mujeres. En
contraste, para seguridad (–0.079), control (–0.099) y libertad financiera (–0.085), los coeficientes son
negativos y estadísticamente significativos, lo que indica que el efecto positivo de la educación financiera
es menor en mujeres que en hombres en estas tres dimensiones. Esto implica que, aunque la educación
financiera mejora el bienestar financiero en ambos géneros, su impacto es sistemáticamente más débil en
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las mujeres en aspectos relacionados con la percepción de seguridad, el control de las finanzas y la
autonomía económica.
Estos resultados proporcionan evidencia a favor de la segunda hipótesis y lo hace de manera
consistente en tres de las cuatro dimensiones del bienestar financiero. La ausencia de diferencias en
resiliencia sugiere que esta dimensión podría estar menos influida por factores de género, mientras que
las brechas observadas en seguridad, control y libertad financiera son coherentes con la literatura que
documenta desigualdades persistentes en confianza financiera, acceso a recursos y toma de decisiones
económicas entre mujeres y hombres.
En conjunto, los modelos de interacción muestran que, aunque la educación financiera tiene un
efecto positivo generalizado, este efecto no es homogéneo entre géneros. Las diferencias encontradas
refuerzan la importancia de considerar el género como un factor moderador en la relación entre
educación financiera y bienestar financiero.
4.4. Análisis de robustez
Con el fin de evaluar la robustez de los resultados obtenidos mediante los modelos MCO, se
estimaron adicionalmente modelos de regresión logística ordinal para las distintas dimensiones del
bienestar financiero. Existe amplia evidencia en la literatura de que modelar variables de bienestar como
cardinales en lugar de ordinales no genera diferencias sustanciales en las estimaciones principales
(Ferrer-i-Carbonell & Frijters, 2004). En línea con dicha evidencia, este estudio corroboró este hallazgo al
modelar las dimensiones del bienestar financiero como variables ordinales mediante regresiones
logísticas, encontrando que los resultados principales se mantienen consistentes.
Como se muestra en la Tabla 6, los resultados obtenidos mantienen el mismo patrón general
encontrado en los modelos principales.
Tabla 6. Análisis de robustez mediante modelos ordinales.
Resultado principal
Resiliencia
Seguridad
Control
Libertad
Educación financiera → bienestar financiero (+)
Sí
Sí
Sí
Sí
Mujeres presentan menor bienestar financiero
Sí
Sí
Sí
Sí
Efecto de la educación financiera menor en mujeres
No
Sí
Sí
Sí
Nota: los modelos ordinales fueron estimados mediante regresión logística ordinal con errores robustos. Los
resultados mantienen el mismo patrón general encontrado en los modelos MCO reportados en las tablas principales.
Fuente: elaboración propia.
En particular, la educación financiera continúa mostrando una asociación positiva y
estadísticamente significativa con todas las dimensiones del bienestar financiero: resiliencia, seguridad,
control y libertad. Asimismo, las mujeres presentan menores niveles relativos de bienestar financiero en
las distintas dimensiones analizadas. Respecto a los efectos diferenciados por género, los resultados
muestran nuevamente que el impacto de la educación financiera es menor en mujeres en las dimensiones
de seguridad, control y libertad financiera, mientras que no se observan diferencias significativas en
resiliencia financiera.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que los resultados principales del estudio son robustos a
especificaciones ordinales alternativas.
Adicionalmente, se realizaron pruebas de multicolinealidad mediante el factor de inflación de la
varianza (VIF), sin encontrarse evidencia de problemas severos de colinealidad entre las variables
explicativas, dado que el VIF promedio obtenido fue de 1.30.
Educación financiera y bienestar financiero en México: evidencia de efectos diferenciados por género 30
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
5. Discusión
Los resultados de este estudio permiten extraer varias implicaciones relevantes sobre la relación
entre educación financiera, bienestar financiero y género en el contexto mexicano. En primer lugar, se
confirma de manera consistente que la educación financiera se asocia positivamente con todas las
dimensiones del bienestar financiero consideradas: resiliencia, seguridad, control y libertad financiera.
Este hallazgo refuerza la evidencia previa que destaca el papel de la educación financiera como un
mecanismo clave para mejorar la capacidad de los individuos para gestionar sus recursos económicos y
enfrentar contingencias financieras (Lusardi, 2019; Lusardi & Streeter, 2023).
No obstante, más allá de este efecto general, los resultados revelan un patrón más matizado cuando
se incorpora la dimensión de género. Si bien la educación financiera beneficia tanto a hombres como a
mujeres, los modelos con interacción muestran que su impacto es sistemáticamente menor en las mujeres
en tres de las cuatro dimensiones analizadas: seguridad, control y libertad financiera. Este resultado
sugiere que la educación financiera, aunque efectiva, no actúa de manera neutral entre géneros.
Una posible explicación de este hallazgo radica en factores estructurales y conductuales
documentados en la literatura. Diversos estudios han señalado que las mujeres tienden a enfrentar
mayores restricciones en el acceso a recursos económicos, así como menores niveles de confianza en la
toma de decisiones financieras, incluso cuando poseen niveles comparables de conocimiento financiero
(Bucher-Koenen et al., 2017; Hasler & Lusardi, 2017; Mottola, 2013) En este sentido, la educación
financiera podría mejorar las capacidades cognitivas, pero no necesariamente eliminar barreras
relacionadas con normas sociales, roles de género o desigualdades en el mercado laboral, lo que limita
su impacto sobre dimensiones más relacionadas con la autonomía económica, como el control y la
libertad financiera.
Asimismo, el hecho de que no se encuentren diferencias significativas por género en la dimensión
de resiliencia financiera sugiere que esta dimensión podría estar más vinculada a habilidades prácticas o
comportamientos financieros específicos —como la capacidad de enfrentar gastos imprevistos— que a
percepciones subjetivas o a factores estructurales. Esto indicaría que la educación financiera puede tener
efectos más homogéneos entre géneros cuando se trata de capacidades operativas, pero más
heterogéneos cuando se relaciona con percepciones de control o autonomía.
En conjunto, estos resultados aportan a la literatura al mostrar que la relación entre educación
financiera y bienestar financiero no solo es multidimensional, sino también condicionada por factores
sociodemográficos como el género. En particular, el estudio evidencia que la educación financiera no
reduce automáticamente las brechas de género en bienestar financiero, lo que cuestiona la idea de que el
acceso a conocimientos financieros es suficiente para generar igualdad en los resultados económicos.
Finalmente, desde una perspectiva aplicada, los hallazgos sugieren que las políticas públicas orientadas
a promover la educación financiera deberían considerar enfoques diferenciados por género. Programas
diseñados específicamente para mujeres, que incorporen no solamente contenidos técnicos sino también
elementos relacionados con confianza financiera, empoderamiento económico y acceso a recursos
podrían ser más efectivos para cerrar las brechas observadas en bienestar financiero.
6. Conclusiones, limitaciones y recomendaciones
El presente trabajo tuvo como objetivo analizar la relación entre educación financiera y bienestar
financiero en México, incorporando explícitamente la variable género. A partir de datos representativos
de la ENSAFI 2023, se encuentra evidencia robusta de que la educación financiera se asocia positivamente
con todas las dimensiones del bienestar financiero analizadas: resiliencia, seguridad, control y libertad
financiera.
Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes es que este efecto no es homogéneo entre hombres
y mujeres. Si bien la educación financiera mejora el bienestar financiero en ambos grupos, su impacto es
Román Culebro-Martínez 31
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(2), 20–33
significativamente menor en las mujeres en dimensiones clave como la seguridad, el control y la libertad
financiera. Este resultado sugiere que la educación financiera, por sí sola, no es suficiente para cerrar las
brechas de género en bienestar financiero.
En términos de contribución, este estudio aporta evidencia empírica para el caso mexicano sobre
dos aspectos relevantes. En primer lugar, confirma el carácter multidimensional del bienestar financiero
y la importancia de analizar sus diferentes componentes de manera separada. En segundo lugar, muestra
que el género actúa como un factor moderador en la relación entre educación financiera y bienestar
financiero, lo que permite matizar la evidencia previa que asumía efectos homogéneos.
Desde una perspectiva de política pública, los resultados sugieren la necesidad de diseñar
estrategias de educación financiera con enfoque de género. Programas que consideren las condiciones
específicas que enfrentan las mujeres —como menor acceso a recursos, diferencias en roles económicos
y niveles de confianza financiera— podrían contribuir de manera más efectiva a mejorar su bienestar
financiero y reducir las desigualdades existentes.
No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, el uso de datos de corte
transversal impide establecer relaciones causales estrictas entre educación financiera y bienestar
financiero. En segundo lugar, debido a la naturaleza de los datos de la ENSAFI, la medición de la
educación financiera se llevó a cabo a través de una variable dicotómica, lo cual no permite capturar
diferencias en intensidad o calidad de la formación recibida. Futuros estudios podrían explorar diseños
longitudinales o incorporar medidas más detalladas de educación o alfabetización financiera.
En suma, los resultados destacan que la educación financiera es un instrumento relevante para
mejorar el bienestar financiero, pero su efectividad depende del contexto en el que se aplica. Considerar
factores como el género resulta fundamental para diseñar intervenciones más equitativas y efectivas.
Contribuciones de los autores según CRediT: “El autor ha leído y aprobado la versión publicada del manuscrito”.
Conflictos de interés: “El autor declara que no existen conflictos de interés”.
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