Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(1), 14–31
OJS: https://revistascientificas.uach.mx/index.php/economicus
ISSN: 3061-8169
Como citar / How to cite:
Calderón-Rodríguez, R. C., & Juárez-García, J. (2026). La dinámica estatal de la segregación ocupacional por género en México
(2010-2024). Economicus Journal of Business and Economics Insights, 3(1), 14–31. https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i1.2051
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Artículo
La dinámica estatal de la segregación ocupacional por
género en México (2010-2024)
The state-level dynamics of occupational gender
segregation in Mexico (2010–2024)
Roberto Carlos Calderón-Rodríguez 1, Julia Juárez-García 2*
1 Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Universidad Autónoma de México, México;
420083355@pcpuma.acatlan.unam.mx; ORCID: 0009-0000-4373-3237
2 Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Universidad Autónoma de México, México;
julia.juarez.garcia@comunidad.unam.mx; ORCID: 0009-0002-8269-6066
* Autor de correspondencia / Correspondence author
Recibido: 27/10/2025; Aceptado: 28/11/2025; Publicado: 09/01/2026.
DOI: https://doi.org/10.54167/ejbei.v3i1.2051
Resumen: El análisis de la segregación laboral es clave para comprender y visibilizar las desigualdades de género
en el mercado de trabajo. Este fenómeno refuerza los desequilibrios sociales entre hombres y mujeres, incidiendo
negativamente en la forma en que la sociedad concibe a las mujeres y su papel dentro de ella. Este estudio analiza
la evolución de la segregación laboral por género en México entre 2010 y 2024, utilizando el Índice de Karmel-
MacLachlan (KM) para cuantificar y descomponer el fenómeno a nivel nacional y estatal. Los resultados evidencian
una persistencia general del problema, con una reducción marginal insuficiente. El análisis territorial revela una
heterogeneidad significativa, destacando un marcado deterioro en estados como Puebla, Sinaloa, Veracruz y,
especialmente, Chiapas. La descomposición del índice identifica dos causas principales: primero, la propia
incorporación de las mujeres al mercado laboral ha exacerbado la segregación, al concentrarse su inserción en
ocupaciones tradicionalmente feminizadas y precarizadas. Segundo, un efecto residual sustancial señala que
factores exógenos—culturales, políticos y sociales—perpetúan los roles de género y limitan el acceso a empleos de
calidad. Estos hallazgos subrayan la urgencia de políticas públicas que trasciendan la promoción del empleo y
aborden de manera integral las barreras estructurales y socio-culturales para erradicar la desigualdad de
oportunidades.
Palabras clave: Segregación ocupacional, Género, Empleo, Mercado laboral.
Clasificación JEL: J16, J21, J71.
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Abstract: The labor segregation analysis is crucial for our understanding and highlighting gender inequalities in
the labor market. This phenomenon reinforces gender social imbalances, negatively impacting how society
perceives women role. This study examines the evolution of gender-based occupational segregation in Mexico
between 2010 and 2024, using the Karmel-MacLachlan (KM) Index to quantify and decompose the phenomenon at
national and state levels. Results demonstrate a persistent overall problem, with insufficient marginal reduction.
Territorial analysis reveals significant heterogeneity, highlighting a marked deterioration in states such as Puebla,
Sinaloa, Veracruz, and particularly Chiapas. The decomposition of the index identifies two main causes: first,
women's own incorporation into the labor market has exacerbated segregation, as their insertion concentrates in
traditionally feminized and precarious occupations. Second, a substantial residual effect indicates that exogenous
factors—cultural, political, and social—perpetuate gender roles and limit access to quality employment. These
findings underscore the urgency of public policies that go beyond employment promotion and comprehensively
address structural and socio-cultural barriers to eradicate inequality of opportunity.
Keywords: Occupational segregation, Gender, Employment, Labor market.
JEL Classification: J16, J21, J71.
1. Introducción
El análisis de la segregación laboral es un elemento estratégico para comprender y visibilizar las
desigualdades de género en el mercado de trabajo. Estas desigualdades afectan de manera
desproporcionada a las mujeres, pues restringen sus posibilidades de desarrollo profesional y limitan su
autonomía económica.
A través de su manifestación en la estructura ocupacional, la segregación laboral se vincula al
desaprovechamiento del capital humano que conlleva a ineficiencias económicas, como lo señala Anker
(1997). Además, este fenómeno refuerza los desequilibrios sociales entre hombres y mujeres, incidiendo
de forma negativa en la manera en que la sociedad concibe a las mujeres y su papel dentro de ella,
exacerbando la persistencia de estas asimetrías favorece su transmisión intergeneracional.
En México, las mujeres enfrentan múltiples desventajas en su inserción laboral, manifestadas en
brechas salariales persistentes, altos niveles de informalidad, precarización generalizada, obstáculos para
acceder a puestos de liderazgo y fenómenos como la penalización por maternidad. Si bien estas
problemáticas son ampliamente reconocidas, es en la estructura ocupacional donde convergen y se hacen
visibles de manera estructural (Bhalotra & Fernández, 2024).
Diversos estudios (Ariza & Oliveira, 2002; García & Oliveira, 1994; Parrado & Zenteno, 2004; Espino
& De los Santos, 2019a; 2019b) coinciden en señalar que el incremento de la participación laboral
femenina en México no se distribuyó de manera homogénea en la estructura ocupacional, sino que se
concentró en sectores específicos: el terciario (especialmente en servicios y comercio), el informal y el
maquilador. Esta concentración refleja una segregación horizontal que canaliza a las mujeres hacia áreas
con menor valoración social, menores salarios y mayor inestabilidad, limitando sus perspectivas de
movilidad ocupacional y reforzando su desventaja económica.
A nivel nacional, se ha puesto de relieve que, pese a ciertos avances, las transformaciones han sido
insuficientes para revertir el fenómeno (Rodríguez-Pérez & Meza-González, 2023; Rodríguez-Pérez &
Aguilar-Arredondo, 2021; Borboa & López, 2021; Hernández-Moreno et al., 2019; García-Bermúdez et al,
2017; Janssen, 2005; Guzmán, 2001; Rendón, 2001). De manera complementaria, algunos trabajos han
explorado la evolución de la segregación desde perspectivas regionales y estatales, destacando la
heterogeneidad territorial en el comportamiento del fenómeno (Sollova-Manenova & Salgado-Vega,
2010; Pacheco, 2016). Estos hallazgos sugieren que los avances observados a nivel agregado ocultan
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Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(1), 14–31
fuertes disparidades entre entidades. Asimismo, la investigación sectorial ha permitido identificar cómo
las dinámicas de segregación se reproducen de manera diferenciada en distintas ramas de actividad
(Salas & Leite, 2007; Gómez-Bañuelos et al., 2017; Coria & Calderón, 2024).
En conjunto, la literatura coincide en señalar que, aunque existen señales de disminución de la
segregación laboral en México, estas no necesariamente implican una integración equitativa de las
mujeres. Por ello, esta investigación se centra en responder la siguiente pregunta: ¿cómo ha evolucionado
la segregación laboral por género en México a nivel estatal, y en qué medida la aparente reducción de
esta segregación a nivel nacional refleja una verdadera integración de las mujeres en ocupaciones
tradicionalmente masculinizadas y con mejores condiciones laborales?
Nuestra hipótesis sostiene que la segregación laboral por género no solo persiste, sino que ha
evolucionado de manera heterogénea en el territorio. Aunque a nivel nacional se observan avances
limitados en su reducción, a escala estatal esta evolución estaría dominada por un proceso de
diversificación masculina hacia ocupaciones tradicionalmente feminizadas, lo que incrementa la
proporción de ocupaciones mixtas. Sin embargo, este fenómeno no constituye un avance sustantivo hacia
la igualdad de género, pues no se corresponde con una integración significativa de mujeres en
ocupaciones masculinizadas —estas últimas caracterizadas por históricamente brindar mejores salarios
y condiciones laborales—. Así, la aparente disminución en los índices de segregación enmascara la
persistencia de asimetrías estructurales que perpetúan la desigualdad, sin que se materialice un acceso
equitativo de las mujeres a oportunidades laborales de calidad.
Con el fin de contrastar esta afirmación, nos proponemos como objetivo, analizar la evolución de la
segregación ocupacional por género en México, examinando su composición a nivel estatal durante el
periodo 2010-2017-2024. Mediante la clasificación de las ocupaciones en categorías «masculinas»,
«femeninas» o «mixtas», buscamos identificar los espacios laborales donde se concentra y reproduce la
segregación, así como evaluar si han tenido lugar avances significativos en su reducción a lo largo del
periodo estudiado.
El análisis se basa en el tratamiento de microdatos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
(ENOE) correspondientes a las 32 entidades federativas y 18 categorías ocupacionales para los tres años
de referencia. Metodológicamente, se aplica el Índice de Karmel-MacLachlan (KM), el cual permite
descomponer los cambios en la segregación en efectos atribuibles a la composición ocupacional y a la
redistribución de género dentro de las ocupaciones. Este enfoque no solo cuantifica el nivel de
segregación, sino que también identifica los factores detrás de su variación temporal, aportando una
comprensión más profunda y matizada de las dinámicas de género en el mercado laboral mexicano.
El presente artículo se organiza en cuatro secciones principales, incluyendo esta introducción. En la
segunda sección, se establecen las definiciones conceptuales clave y se desarrolla el marco teórico que
fundamenta la investigación. La tercera sección ofrece un contexto histórico y presenta hechos estilizados
del mercado laboral mexicano desde una perspectiva de género. En la cuarta sección, se describe la
metodología basada en el Índice de Karmel-MacLachlan (KM) y se exponen los resultados desagregados
por efectos, así como el análisis territorial. Finalmente, el artículo cierra con un apartado de conclusiones
que sintetiza los hallazgos y sus implicaciones.
2. Marco Teórico
2.1. Aspectos preliminares sobre la segregación laboral
La segregación laboral se refiere a la distribución desigual de la población dentro de la estructura
ocupacional, lo que conduce a la concentración o exclusión sistemática de determinados grupos en ciertas
ocupaciones (Anker, 1997). Su manifestación concreta depende de múltiples factores que condicionan
tanto la intensidad como la forma de esta desigualdad. Entre ellos, los parámetros regionales —como la
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localización geográfica, las características sociodemográficas y el tipo de modelo económico
predominante en cada territorio— influyen de manera significativa en la estructura de oportunidades
laborales (Colmenares, 2006; Gómez et al., 2017; García et al., 2020; Torre & Jacobs, 2021).
Además, elementos culturales, institucionales, sociohistóricos, económicos y políticos interactúan
para polarizar el mercado de trabajo y definir las oportunidades de acceso para distintos grupos,
reforzando la segmentación ocupacional (Sollova-Manenova & Salgado-Vega, 2010). En particular,
aunque la participación de las mujeres en el mercado laboral remunerado ha aumentado notablemente
en las últimas décadas, persisten mayores tasas de desempleo femenino, empleo a tiempo parcial, brechas
salariales, segregación y menores posibilidades de promoción (Barberá et al., 2011; García-Bermúdez et
al., 2025). En este contexto, las investigaciones distinguen comúnmente dos formas de segregación
ocupacional por género: la horizontal, que se manifiesta entre distintas ramas económicas, y la vertical,
que refleja desigualdades en los niveles jerárquicos dentro de una misma ocupación (Anker, 1998).
2.2. Las teorías explicativas
En términos generales, este marco conceptual, orientado a identificar los distintos tipos de
segregación ocupacional, se fundamenta en un conjunto de teorías explicativas que pueden agruparse en
tres corrientes principales: la teoría neoclásica, la teoría del mercado dual y las perspectivas feministas,
algunas de ellas influenciadas o en diálogo crítico con el enfoque marxista-feminista (Liu, 2024). Estas
corrientes presentan puntos tanto de convergencia como de contraste, los cuales se manifiestan en la
reproducción de los roles de género dentro de la estructura laboral y, en consecuencia, en la organización
ocupacional.
En primer lugar, la interpretación neoclásica del mercado laboral parte de los supuestos según los
cuales tanto trabajadores como empleadores buscan maximizar su utilidad, y la competencia se
determina principalmente por el stock de capital, lo que relega el factor de género a un segundo plano
(Dex, 1991). Basada en la perspectiva del capital humano, esta corriente sostiene que la inversión en
educación, formación y experiencia incrementa las oportunidades económicas del individuo, al
permitirle acumular conocimientos y habilidades que mejoran su competitividad en el mercado laboral
(Becker, 1962).
No obstante, este enfoque tiende a justificar la desigualdad, al asumir que el stock de capital de las
mujeres es inferior al de los hombres y que ellas son las principales responsables del trabajo doméstico y
del cuidado de otros (Becker, 1962; Becker & Murphy, 1985). De acuerdo con esta lógica, las diferencias
en capital humano se explican por trayectorias laborales interrumpidas debido al embarazo y las
responsabilidades familiares, lo que da lugar a patrones de participación laboral en forma de M o de U,
con uno o dos picos de actividad a lo largo de la vida laboral (Roos, 1985). Como consecuencia, la
asignación de empleos entre hombres y mujeres se mantiene desigual, pues el capital humano determina
su ubicación en distintas actividades y roles productivos.
Este marco teórico resulta problemático para una interpretación orientada a la igualdad de género,
ya que parte de la premisa de que hombres y mujeres acceden a la educación y al empleo en condiciones
desiguales, determinadas por una estructura social de género preexistente. Dicha estructura asigna roles
que condicionan sus trayectorias y decisiones laborales. Al incorporar esta lógica, el enfoque neoclásico
no solo reproduce dichas desigualdades, sino que las refuerza al naturalizar las diferencias de
oportunidades entre géneros, perpetuando así la inequidad en el mercado laboral.
En segundo lugar, las teorías de segmentación del mercado laboral explican la segregación
ocupacional mediante la división del mercado en estratos diferenciados. Cada uno de estos niveles
presenta características propias y demanda perfiles específicos de trabajadores, lo que deriva en
desigualdades en las condiciones laborales, los salarios y las oportunidades de promoción (Doeringer &
Piore, 1971).
Roberto Carlos Calderón-Rodríguez, Julia Juárez-García 18
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Al igual que el enfoque neoclásico, esta perspectiva termina por arraigar y exacerbar las
desigualdades de género estructurales. Si bien identifica mecanismos institucionales de segregación, al
naturalizar la distribución desigual de hombres y mujeres entre segmentos, contribuye a perpetuar un
orden laboral jerarquizado por género.
Estas teorías subrayan el papel de instituciones con gran influencia —como el Estado, las empresas
y los sindicatos—, cuyas decisiones inciden directamente en los procesos de contratación, despido y
ascenso. Como consecuencia, el mercado se estructura en dos grandes segmentos: un sector primario,
que ofrece empleos estables y bien remunerados, y un sector secundario, caracterizado por una mayor
precariedad y menores ingresos.
De acuerdo con este enfoque, los hombres tienden a concentrarse en el sector primario, dado su
mayor capital humano y trayectorias laborales continuas. Por el contrario, las mujeres se ubican
predominantemente en el sector secundario, debido a interrupciones en sus carreras y a la persistencia
de sesgos por parte de los empleadores (Anker, 1997).
El sector primario valora de forma particular la experiencia acumulada y la estabilidad laboral,
atributos que los hombres suelen poder mantener con mayor facilidad. De este modo, las diferencias en
capital humano, sumadas a la acción de prejuicios institucionalizados, contribuyen a reproducir y
consolidar la segregación laboral por género.
Finalmente, el tercer enfoque que esta investigación adopta para explicar la segregación ocupacional
es el enfoque feminista. Este marco teórico surge como respuesta a las limitaciones de las explicaciones
ofrecidas por las teorías económicas, las cuales a menudo no logran esclarecer completamente las causas
de la segregación laboral y se apoyan en supuestos que pueden resultar cuestionables. Las perspectivas
económicas suelen privarse de las implicaciones políticas y sociales que enfrentan las mujeres, por lo que
resulta necesario ampliar la mirada para incorporar factores sociales, culturales e institucionales que
también influyen en este fenómeno. El enfoque feminista en el análisis laboral destaca las desventajas y
asimetrías de género que enfrentan las mujeres frente a los hombres en el marco del sistema capitalista.
Este enfoque visibiliza cómo las estructuras patriarcales y las normas sociales históricas perpetúan
desigualdades que limitan el acceso, la movilidad y las condiciones de empleo de la fuerza laboral
femenina (Maruani, 2007).
En este sentido, consideramos que la perspectiva feminista no solo es más compleja y completa, sino
también más realista. A diferencia de las aproximaciones económicas tradicionales, que suelen omitir las
implicaciones políticas y sociales de estas desigualdades, esta visión permite una comprensión integral y
más efectiva del fenómeno.
Un aspecto central de este enfoque es la división sexual del trabajo, concebida como una categoría
que surge de las relaciones entre hombres y mujeres en el ámbito doméstico y que establece un orden
jerárquico. Esta división actúa como un mecanismo que reproduce la estructura de una sociedad
capitalista y patriarcal, donde las mujeres quedan relegadas a roles secundarios y los hombres concentran
las posiciones de mayor poder y prestigio (Kandel, 2006). De acuerdo con Sosa-Márquez y Román-Reyes
(2015), esta organización responde a factores sociales, económicos y culturales que han definido
históricamente un reparto diferenciado de funciones y espacios: a las mujeres se les asocia con el ámbito
privado y a los hombres con el ámbito público (INMUJERES, 2010).
2.3. La estructura ocupacional mexicana
De acuerdo con la Figura 1, a inicios de los años 2000 la participación femenina en la población
ocupada de México representaba el 35%, equivalente a más de 13 millones de mujeres empleadas en todo
el país. Este porcentaje mantuvo una tendencia creciente hasta alcanzar alrededor del 41% en 2024.
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Figura 1. Participación porcentual de la Población Ocupada por género, México (2000-2024).
Fuente: INEGI (2025)
Sin embargo, como buscamos probar en este artículo, el aumento en la participación no se traduce
en una distribución ocupacional equitativa. Las condiciones laborales y salariales que enfrentan las
mujeres al incorporarse al mercado de trabajo continúan siendo desiguales frente a las de los hombres.
Ello obedece, en gran medida, a factores sociales que reproducen estructuras jerárquicas y
patriarcales. Las actividades asociadas al cuidado familiar siguen condicionando las oportunidades
laborales a las que las mujeres pueden acceder, como lo muestra Pérez-Bulnes et al. (2023) para México.
Una manera de observar la mayor vulnerabilidad y flexibilidad que enfrentan las mujeres es a través
de la tasa de variación de la población ocupada. La Figura 2 muestra la evolución de las tasas de
ocupación de mujeres y hombres durante el periodo 2010–2024. Aunque ambas presentan fluctuaciones,
la variación en la tasa femenina refleja un comportamiento más inestable, particularmente en los periodos
recesivos, cuando su participación en el mercado laboral sufre mayores afectaciones.
Figura 2. Tasa de variación de la población ocupada por género, México (2010-2024).
Nota: T.V POF: Tasa de variación de la población ocupada femenina; T.V POM: Tasa de variación de la
población ocupada masculina. Fuente: INEGI (2025).
15%
25%
35%
45%
55%
65%
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
Mujeres Hombres Diferencia
-5
-4
-3
-2
-1
0
1
2
3
4
5
6
7
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
2020
2021
2022
2023
2024
T.V POF T.V POM
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Esto se refleja en los aumentos registrados en 2011, 2019 y 2022, pero también en caídas más
profundas que las de los hombres, como ocurrió en 2014 y 2020. Durante las crisis del siglo XXI, las
mujeres fueron quienes resintieron con mayor fuerza los efectos económicos, sobre todo por la reducción
en sus tasas de participación (Rojas-García & Toledo-González, 2018).
Estos resultados muestran que, en contextos de recesión o estancamiento, la estabilidad y las
condiciones laborales de las trabajadoras se ven comprometidas en mayor medida que las de los
hombres. Una posible explicación se encuentra en lo planteado por Chávez (2010), quien señala la
existencia de un sistema de dominación patriarcal que considera a las mujeres como una fuerza laboral
flexible, prescindible o adaptable a las exigencias del capital y a los ciclos económicos.
Con el fin de profundizar en estas vulnerabilidades, esta investigación se centra en la estructura
ocupacional. El análisis se orienta hacia el estudio de la segregación horizontal, entendida como la
concentración de hombres y mujeres en diferentes ocupaciones que, socialmente, se asocian con su
género. Para cuantificar este fenómeno, se emplea la Clasificación Mexicana de Ocupaciones (CMO),
considerando los 18 grandes grupos definidos por el INEGI.
Para el análisis de la composición ocupacional, se emplea la propuesta de Guzmán (2001), quien
establece un intervalo de 15 puntos porcentuales respecto a la participación femenina total del año de
referencia (𝑃𝐹!), es decir, se clasifican como ocupaciones masculinas (𝑂𝑚) aquellas ocupaciones con una
participación femenina 15 puntos porcentuales inferior al porcentaje del año de referencia (𝑂𝑚 <𝑃𝐹!−
15%)); como femeninas (𝑂𝑓) aquellas con una participación femenina 15 puntos porcentuales superior al
porcentaje del año de referencia (𝑂𝑓, > 𝑃𝐹!−15%)); finalmente, mixtas ( 𝑂𝑀𝑥), aquellas con una
participación en el intervalo (𝑂𝑚 <𝑂𝑀𝑥 <𝑂𝑓).
Primero, la Tabla 1, presenta los resultados a nivel nacional. A partir de una participación femenina
de 37.57% dentro del total de la población ocupada a nivel nacional, los resultados encontrados para el
2010, 38.09% en 2017, y 40.69% para 2024. Tomando en cuenta este criterio, es importante señalar que en
los últimos dos años del estudio (2017 y 2024) no se presentó una variación en la composición de las
categorías.
Tabla 1. Clasificación de ocupaciones por género, México (2010).
Ocupación (CMO)
2010
2017
2024
Participación porcentual de las mujeres
37.57%
38.09%
40.69%
Profesionistas
41.87%
42.00%
45.67%
Técnicos
41.78%
41.26%
44.30%
Trabajadores de la educación
62.42%
62.07%
62.35%
Trabajadores del arte, espectáculos y deportes
30.18%
29.82%
32.58%
Funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social
29.54%
34.11%
36.51%
Trabajadores en actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y de caza y pesca
9.57%
10.56%
14.35%
Jefes, supervisores y trabajadores de control en actividades artesanales, de
transformación y de reparación y mantenimiento
23.44%
25.42%
29.66%
Artesanos, trabajadores fabriles y trabajadores en actividades de reparación y
mantenimiento
25.81%
23.51%
23.43%
Operadores de maquinaria fija de movimiento continuo y equipos en el proceso de
fabricación industrial
36.44%
39.12%
42.24%
Ayudantes y similares en el proceso de fabricación artesanal e industrial y en
actividades de reparación y mantenimiento
18.96%
23.37%
25.83%
Conductores y ayudantes de conductores de maquinaria móvil y medios de transporte
0.71%
1.14%
2.19%
Jefes de departamento, coordinadores y supervisores en actividades administrativas y
de servicios
36.31%
39.67%
42.57%
Trabajadores de apoyo en actividades administrativas
59.19%
58.79%
59.94%
Comerciantes, empleados de comerciantes y agentes de ventas
51.92%
51.49%
55.21%
Vendedores ambulantes y trabajadores ambulantes en servicios
59.00%
60.04%
60.42%
Trabajadores en servicios personales en establecimientos
51.29%
47.33%
51.48%
Trabajadores en servicios domésticos
92.52%
89.68%
87.90%
La dinámica estatal de la segregación ocupacional por género en México (2010-2024) 21
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Ocupación (CMO)
2010
2017
2024
Trabajadores en servicios de protección y vigilancia y fuerzas armadas
8.01%
15.69%
17.44%
Mixto
9
6
6
Femenino
4
4
4
Masculino
5
8
8
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
Los datos permitieron observar que las ocupaciones mixtas se redujeron de nueve en 2010 a seis
entre 2017 y 2024, pasando a ser masculinas. Esta condición implicó una contracción del empleo femenino
en tres ocupaciones (14, 21 y 52), mientras que el resto se mantuvo en intervalos similares, lo que provocó
cambios moderados en la estructura ocupacional, según la categorización de Guzmán (2001).
3. Metodología
3.1. Índice Karmel-MacLachlan para México
En primer lugar, para este estudio se emplearon los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y
Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta encuesta
constituyó la fuente más completa y periódica de información sobre el mercado laboral mexicano. El
análisis se centró en la Población Ocupada de México, desagregada por género, con el propósito de
examinar la evolución de la composición ocupacional durante los años 2010, 2017 y 2024.
En cuanto a la metodología, la medición de la segregación laboral se realizó a través del índice
propuesto por Karmel y MacLachlan (1988), conocido como índice KM. Este indicador permitió estimar
la proporción de hombres y mujeres que debieron cambiar de ocupación para eliminar la segregación,
manteniendo constantes tanto las tasas de participación por género como la estructura ocupacional. Su
rango de valores osciló entre 0 (ausencia de segregación) y 0.5 (segregación absoluta), lo que facilitó
interpretar la magnitud del fenómeno.
La elección del índice KM respondió a sus ventajas metodológicas frente a otros indicadores
comúnmente utilizados, como el índice de Duncan y Duncan (1955), el de Hakim (1981, 1992) o el de la
OCDE (1980). A diferencia de estos, el índice KM permitió realizar comparaciones consistentes a lo largo
del tiempo y descomponer los cambios observados mediante la estimación de efectos que identificaron
los factores que explicaron las variaciones en la segregación entre periodos.
Entonces, el índice KM se calcula de la siguiente forma:
𝐾𝑀 =1
𝑇,3|𝐹"−𝑎(𝑀"−𝐹")|
#
"
(1)
Donde 𝑇 es el empleo total, 𝑛 es igual al número de ocupaciones laborales, 𝑎 simboliza la
proporción de mujeres en el empleo total; 𝑀" y 𝐹", el total de mujeres y hombres ocupados en la
ocupación 𝑖. Adicionalmente, siguiendo a García et al. (2020), Kuri y Grijalva (2016) y Kuri (2020), el
índice puede modificarse, para capturar los efectos que explican la variación anual del índice, es decir:
𝐾𝑀 = 3𝑡"|(𝑓"−𝑎)|
(2)
Donde 𝑡" representa la proporción de empleados en la ocupación 𝑖 dentro del total de ocupados
(𝑇"/𝑇); 𝑓",equivale a la proporción de mujeres para la ocupación 𝑖, (𝐹"/𝑇"). Ahora bien, los tipos de efectos
que buscamos se identifican en cinco tipos de acuerdo con la Tabla 2.
El efecto composición se relaciona con la segregación laboral derivada de un aumento en la
concentración de género dentro de una ocupación. Es decir, si la distribución de ocupaciones del año 𝑡
Roberto Carlos Calderón-Rodríguez, Julia Juárez-García 22
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quisiera replicarse en el año 𝑡 +1, sería necesario que la estructura ocupacional variara para hacerlo
posible, es esta variación la que busca captarse. Por otro lado, el efecto ocupación captura la influencia
de los cambios en la estructura ocupacional, ya sea por el refuerzo de la concentración de género o una
influencia que la erradica.
Tabla 2. Efectos de la variación de la segregación laboral.
Efecto
Descripción
Efecto composición (EC)
Variación por cambios en la composición por género de las ocupaciones (𝑓
!), manteniendo
constante la estructura ocupacional (𝑡!) y la proporción de mujeres en el total del empleo (a).
Efecto ocupación (EO)
Variación por cambios en la estructura ocupacional (𝑡!), manteniendo constante la composición
por género de las ocupaciones (𝑓
!), y la proporción de mujeres en el total del empleo (a).
Efecto género (EG)
Variación anual por cambios en la proporción de mujeres ocupadas dentro del empleo total (a),
manteniendo constante la composición por género de las ocupaciones (
𝑓
!
), y la estructura
ocupacional (
𝑡!
).
Efecto residual (ER)
Finalmente, el ER integra los factores que intervinieron en la variación anual del índice, y que
su interpretación no recae sobre las variables
Efecto mixto (EM)
Integra los efectos: ocupación, género y residual.
Fuente: Karmel y MacLachlan (1988).
En tercer lugar, el efecto género indica la tendencia hacia la concentración del empleo de las mujeres
en sectores tradicionalmente atribuidos a su género. Finalmente, además del efecto residual que obedece
a la variación que no se debe a ninguno d ellos elementos mencionados y vinculados con la estructura
ocupacional, el efecto mixto sintetiza la interacción de los tres efectos anteriores.
3.2. Desagregación por Efectos
Aplicando la metodología a nivel estatal, la Tabla 3 presenta los resultados para los tres años de
interés. En términos generales, el porcentaje de personas que necesitarían cambiar de empleo para
eliminar la segregación laboral disminuyó 1.78% entre 2010 y 2024. Sin embargo, este avance resulta
insuficiente, ya que, de mantenerse este ritmo, serían necesarias al menos quince décadas para alcanzar
la igualdad plena. Además, el promedio nacional muestra una desaceleración en la reducción de la
segregación entre 2017 y 2024.
Adicionalmente, la Tabla 3 muestra los datos a nivel estatal. El mayor deterioro se registra en
Durango, Coahuila, Oaxaca y Guerrero, con incrementos superiores a tres puntos porcentuales, mientras
que Veracruz y Puebla también reporta retrocesos significativos.
Tabla 3. Índice KM por entidades federativas (2010, 2017, 2024).
Entidad
KM 2010
Variación
KM 2017
Variación
KM 2024
Variación
Total
Nacional
18.86
1.4
17.46
0.38
17.08
-1.78
Aguascalientes
19.34
2.09
17.25
0.71
16.54
-2.8
Baja California
16.06
1.67
14.39
0.57
13.82
-2.24
Baja California S.
18.67
0.24
18.43
0.96
17.47
-1.2
Campeche
21.37
1.3
20.07
1.08
18.99
-2.38
Coahuila
18.69
2.03
16.66
1.71
14.95
-3.74
Colima
21.08
2.55
18.53
0.51
18.02
-3.06
Chiapas
24.44
0.33
24.11
2.47
21.64
-2.8
Chihuahua
18.59
0.76
17.83
1.96
15.87
-2.72
CDMX
14.59
1.28
13.31
1.62
11.69
-2.9
Durango
25.24
4.81
20.43
0.03
20.4
-4.84
Guanajuato
18.97
0.44
18.53
2.69
15.84
-3.13
Guerrero
21.54
1.81
19.73
1.37
18.36
-3.18
Hidalgo
19.5
0.68
18.82
0.53
18.29
-1.21
La dinámica estatal de la segregación ocupacional por género en México (2010-2024) 23
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(1), 14–31
Entidad
KM 2010
Variación
KM 2017
Variación
KM 2024
Variación
Total
Jalisco
18.55
0.98
17.57
1.08
16.49
-2.06
México
18.16
1.16
17
1.44
15.56
-2.6
Michoacán
23.63
1.8
21.83
1.03
20.8
-2.83
Morelos
21.86
2.07
19.79
0.41
19.38
-2.48
Nayarit
22.9
0.28
22.62
2.01
20.61
-2.29
Nuevo León
17.81
2.32
15.49
0.13
15.36
-2.45
Oaxaca
23.59
-0.18
23.77
3.61
20.16
-3.43
Puebla
17.49
0.16
17.33
-0.18
17.51
0.02
Querétaro
19.07
0.64
18.43
1.11
17.32
-1.75
Quintana Roo
16.96
0.6
16.36
0.66
15.7
-1.26
San Luis Potosí
20.33
-0.39
20.72
1.58
19.14
-1.19
Sinaloa
19.28
3.49
15.79
-2.91
18.7
-0.58
Sonora
19.28
3.9
15.38
-1.26
16.64
-2.64
Tabasco
22.43
2.89
19.54
-0.01
19.55
-2.88
Tamaulipas
19.6
2.28
17.32
0.82
16.5
-3.1
Tlaxcala
18
0.36
17.64
0.99
16.65
-1.35
Veracruz
23.65
2.19
21.46
-3.36
24.82
1.17
Yucatán
16.9
4.48
12.42
-3.07
15.49
-1.41
Zacatecas
23.99
3.13
20.86
-1.78
22.64
-1.35
Promedio
1.62
0.57
-2.20
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
Este panorama, permite registrar la efectividad o insuficiencia de las políticas laborales que buscan
atender la diversificación de oportunidades laborales para las mujeres en el país. Uno de los temas más
relevantes, ha sido la atención a trabajadores vinculadas al servicio doméstico que, como muestra la Tabla
4, continúan presentando en todo el país una sobre representación en dicha ocupación, aunque con una
disminución de más de diez puntos porcentuales en la Ciudad de México y Guanajuato.
Tabla 4. Participación femenina en la ocupación 82: Trabajadores en servicios domésticos (2010, 2017,
2024).
Entidad
2010
Variación
2017
Variación
2024
Variación
Total
Nacional
92.52
-2.84
89.68
-1.78
87.90
-4.62
Aguascalientes
96.39
0.08
96.47
-2.38
94.09
-2.30
Baja California
90.03
-4.36
85.67
3.35
89.02
-1.01
Baja California S.
86.60
-0.50
86.10
2.18
88.28
1.68
Campeche
92.52
-3.79
88.73
-1.00
87.73
-4.79
Coahuila
86.99
0.70
87.69
2.70
90.38
3.39
Colima
91.52
-6.25
85.27
6.10
91.38
-0.14
Chiapas
98.35
-6.78
91.57
-0.89
90.68
-7.67
Chihuahua
82.96
11.66
94.63
-1.43
93.20
10.23
CDMX
92.21
-7.34
84.87
-3.99
80.88
-11.33
Durango
93.79
-0.67
93.12
-2.49
90.63
-3.16
Guanajuato
93.49
4.33
97.82
-15.67
82.15
-11.35
Guerrero
92.12
-1.62
90.50
-5.08
85.42
-6.70
Hidalgo
94.36
-6.73
87.64
4.29
91.93
-2.44
Jalisco
93.88
-9.72
84.16
4.73
88.89
-4.99
México
93.46
0.32
93.78
-5.77
88.01
-5.45
Michoacán
96.47
-2.12
94.35
-1.97
92.38
-4.09
Morelos
84.52
-13.09
71.43
6.93
78.36
-6.16
Nayarit
91.51
6.18
97.69
-11.53
86.16
-5.35
Nuevo León
87.71
1.53
89.23
-2.61
86.62
-1.08
Oaxaca
91.25
0.14
91.39
-3.35
88.03
-3.21
Puebla
96.96
-4.68
92.28
-1.24
91.05
-5.92
Querétaro
91.53
-4.72
86.81
4.16
90.97
-0.56
Roberto Carlos Calderón-Rodríguez, Julia Juárez-García 24
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(1), 14–31
Entidad
2010
Variación
2017
Variación
2024
Variación
Total
Quintana Roo
87.62
1.35
88.97
0.11
89.08
1.46
San Luis P.
95.01
-0.35
94.65
-4.76
89.89
-5.11
Sinaloa
92.16
-2.01
90.15
4.47
94.63
2.47
Sonora
90.74
-4.21
86.53
-3.76
82.77
-7.98
Tabasco
92.41
-1.30
91.11
-0.55
90.55
-1.85
Tamaulipas
93.27
-11.46
81.81
8.94
90.75
-2.52
Tlaxcala
94.51
0.32
94.83
-2.20
92.63
-1.87
Veracruz
95.07
-4.01
91.06
-1.10
89.96
-5.12
Yucatán
86.35
-2.08
84.27
-1.91
82.36
-3.99
Zacatecas
95.16
1.50
96.66
-0.25
96.41
1.25
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
En el país, la participación de mujeres en el sector pasó de 92.52% a 87.9% en 2024. En términos
generales, estos datos confirman el largo camino que aún queda por recorrer en el marco de una política
pública laboral con perspectiva de género, orientada a impulsar una reestructuración del mercado de
trabajo que amplíe para las mujeres opciones más allá de aquellas tradicionalmente asociadas a su rol.
Una vez analizado el comportamiento agregado, la Tabla 5, nos muestra la desagregación de los
efectos. En primer lugar, a nivel nacional, entre 2010 y 2017 el índice KM estuvo fuertemente influenciado
por el efecto residual (–18.89), lo que indica que gran parte de la variación de la segregación laboral en
este periodo provino de factores que no pueden atribuirse de manera directa a la estructura ocupacional.
Uno de los resultados más relevantes es que el efecto género (18.86) tuvo un impacto positivo y
considerable en la segregación laboral. Esto significa que, entre 2010-2017, el incremento de la
participación femenina en el empleo total contribuyó, paradójicamente, a aumentar la segregación,
debido a que las mujeres se concentraron en ocupaciones ya feminizadas en lugar de redistribuirse de
manera equilibrada en la estructura ocupacional. Este comportamiento presenta mayor profundidad en
Chiapas, Oaxaca, Nayarit y Veracruz.
Tabla 5. Variación de los Efectos del índice KM por entidades federativas, México (2010-2017-2024).
EC
EM
EO
EG
ER
Entidad
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
Nacional
-0.92
-0.74
-0.47
0.36
-0.44
-0.66
18.86
17.26
-18.89
-16.25
Aguascalientes
-1.47
-1.12
-0.63
0.41
-0.71
-0.71
19.36
17.17
-19.28
-16.05
Baja California
-1.22
-1.32
-0.46
0.75
-0.31
-0.61
15.96
14.26
-16.11
-12.90
Baja C. S.
1.23
-0.41
-1.47
-0.55
-1.08
0.04
18.64
18.04
-19.04
-18.63
Campeche
-1.07
-1.28
-0.23
0.19
-0.21
-0.79
21.44
19.99
-21.47
-19.02
Coahuila
0.01
-1.57
-2.04
-0.15
-1.27
-0.99
18.70
17.02
-19.47
-16.18
Colima
-2.65
-1.77
0.09
1.26
-0.27
-0.74
21.04
18.38
-20.68
-16.38
Chiapas
-0.55
-3.22
0.22
0.75
0.21
-0.20
24.44
24.17
-24.43
-23.22
Chihuahua
0.58
-1.25
-1.33
-0.71
-0.80
-1.11
18.31
17.47
-18.84
-17.07
CDMX
-0.41
-1.04
-0.87
-0.59
-0.46
-0.89
14.73
13.19
-15.14
-12.89
Durango
-4.01
-3.62
-0.80
3.59
-0.99
-0.38
25.20
20.50
-25.01
-16.54
Guanajuato
-0.28
-2.79
-0.16
0.10
-0.35
-0.09
18.96
18.57
-18.77
-18.38
Guerrero
-2.26
-1.63
0.46
0.26
0.36
-1.16
21.76
20.07
-21.66
-18.65
Hidalgo
-0.85
-0.22
0.17
-0.32
-0.19
-0.91
19.31
19.38
-18.95
-18.78
Jalisco
-1.08
-1.21
0.10
0.13
-0.07
-0.97
18.54
17.53
-18.37
-16.42
México
-0.73
-1.23
-0.43
-0.21
-0.42
-0.67
18.13
16.64
-18.13
-16.18
Michoacán
-1.47
-2.58
-0.34
1.55
-0.32
-0.57
23.63
21.89
-23.65
-19.77
Morelos
-2.01
-1.35
-0.06
0.94
-0.18
-1.05
21.89
19.65
-21.77
-17.66
Nayarit
0.12
-0.97
-0.41
-1.03
-0.12
-1.34
22.84
22.49
-23.13
-22.18
Nuevo León
-1.25
-1.93
-1.07
1.81
-0.93
-0.20
17.81
15.38
-17.95
-13.38
Oaxaca
0.64
-3.19
-0.46
-0.43
-0.16
-0.22
23.59
23.84
-23.88
-24.04
La dinámica estatal de la segregación ocupacional por género en México (2010-2024) 25
Economicus Journal of Business and Economics Insights 2026 3(1), 14–31
EC
EM
EO
EG
ER
Entidad
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
2010-
2017
2017-
2024
Puebla
-0.17
0.64
0.01
-0.46
0.04
-0.82
17.49
17.62
-17.52
-17.26
Querétaro
-0.26
0.51
-0.38
-1.62
-0.04
-0.74
19.07
18.82
-19.40
-19.70
Quintana R.
0.07
-0.04
-0.67
-0.63
-0.51
-0.30
16.96
16.24
-17.12
-16.56
San Luis P.
1.33
0.66
-0.95
-2.23
-0.63
-1.61
20.33
20.49
-20.66
-21.11
Sinaloa
-3.04
0.21
-0.45
2.70
-0.62
-0.51
19.28
15.51
-19.10
-12.29
Sonora
-3.03
-2.02
-0.87
3.28
-0.55
-0.42
19.28
15.42
-19.60
-11.72
Tabasco
-2.01
-1.33
-0.88
1.34
-0.36
-0.93
22.43
19.26
-22.94
-16.99
Tamaulipas
-1.74
-1.89
-0.54
1.06
-0.18
-0.70
19.60
16.89
-19.96
-15.12
Tlaxcala
0.16
-0.80
-0.52
-0.20
-0.58
-1.00
18.00
17.83
-17.94
-17.03
Veracruz
-2.37
1.45
0.18
1.92
0.64
-0.40
23.65
21.65
-24.12
-19.33
Yucatán
-3.00
-0.82
-1.48
3.89
-1.24
-0.84
16.90
12.68
-17.14
-7.95
Zacatecas
-2.33
-1.04
-0.79
2.83
-0.33
-0.42
23.99
20.69
-24.45
-17.44
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
Por su parte, tanto el efecto composición (–0.92) como el efecto ocupación (–0.44) tuvieron un aporte
negativo. Esto significa que los cambios en la estructura ocupacional y en la distribución por género
dentro de las ocupaciones tendieron a reducir la segregación, aunque en una magnitud mucho menor
frente a los efectos género y residual, que resultaron ser los más determinantes.
En el caso de la Ciudad de México, Baja California, Yucatán y Nuevo León, los valores del efecto
composición muestran que un 0.41%, 1.2%, 3% y 1.25% menos de las personas ocupadas,
respectivamente, hubieran tenido que cambiar de ocupación en 2017 (en comparación con 2010) para
mantener constante la composición por género de las ocupaciones. Dicho de otro modo, los cambios en
la distribución de trabajadores entre ocupaciones contribuyeron a disminuir parcialmente la segregación
laboral.
Respecto al efecto ocupación, los resultados para estos mismos estados fueron de –0.46%, –0.31%,
–0.31% y –0.93%. Aunque se trata de variaciones muy pequeñas, reflejan que la composición interna de
ciertas ocupaciones cambió de una manera que favoreció ligeramente la integración de género. No
obstante, su impacto es limitado y apenas incide en la reducción de la segregación.
En términos generales, los resultados ponen de manifiesto que la inserción de las mujeres en el
mercado laboral sigue siendo el factor central detrás de la persistencia de la segregación. Esto se debe a
que las oportunidades de empleo que se generan tienden a concentrarse en sectores tradicionalmente
feminizados. De manera complementaria, como también se observa en la clasificación sectorial, los
espacios con participación mixta se han reducido progresivamente, mientras que los hombres han ido
ampliando su presencia en diversas ocupaciones, lo que refuerza la segregación horizontal dentro de la
estructura laboral.
4. Discusión
Para ilustrar el comportamiento geográfico del Índice KM, En la Figura 3, se observa la conformación
de dos regiones con altos niveles de segregación para 2010. La primera se ubica en el noroeste, compuesta
por los estados de Durango, Nayarit y Zacatecas. La segunda se encuentra en el sureste, establecida por
Oaxaca, Veracruz y Chiapas.
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Figura 3. Mapa por cortes naturales del índice KM, México (2010).
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
Por su parte, el Figura 4 muestra la formación de una franja que inicia en el sureste, atraviesa el
centro del país y llega hasta el noroeste. Este corredor, que va de Campeche a Durango, indica que los
estados que lo conforman comparten un grado similar de segregación. Si bien el índice KM mejora sus
niveles en algunos casos, en Puebla y Quintana Roo, se muestra un deterioro.
Figura 4. Mapa por cortes naturales del índice KM, México (2017).
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025).
Finalmente, el Figura 5 muestra los resultados para 2024. Destaca la permanencia de Chiapas como
uno de los estados con mayor segregación desde 2010, lo que subraya la necesidad de examinar más de
cerca el funcionamiento de su mercado laboral y los patrones de inserción de hombres y mujeres en esta
región. Esta persistencia coincide con lo señalado por Vázquez Solís et al (2023), quien sostiene que, en
contextos rurales e indígenas como el caso de Chiapas, la actividad laboral y la iniciación sexual
constituyen ejes de la masculinidad que generan consecuencias diferenciadas para mujeres y hombres.
La dinámica estatal de la segregación ocupacional por género en México (2010-2024) 27
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Figura 5. Mapa por cortes naturales del índice KM, México (2024).
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2025)
Por su parte, Zacatecas y Veracruz mantienen altos nivels del índice KM, aunque en este último se
observa un deterioro más marcado entre 2017 y 2024.Por su parte Sinaloa también presenta un deterioro
para este mismo periodo, derivado de las condiciones de violencia generalizadas en el estado.
5. Conclusiones
Los avances en la reducción de la segregación laboral por género en México han sido limitados. Los
resultados confirman la hipótesis planteada, al observarse un comportamiento heterogéneo entre
entidades federativas durante el periodo 2010-2017. Esta comprobación valida empíricamente la teoría
explicativa de la segregación ocupacional, ya que la persistente concentración de mujeres en ocupaciones
feminizadas y de hombres en ocupaciones masculinizadas reproduce y consolida las desigualdades
estructurales de género. A nivel nacional, la descomposición del índice KM revela que la mayor parte de
la variación se explica por el efecto residual (–18.89), lo que indica la influencia determinante de factores
externos a la estructura ocupacional. El efecto género (18.86) registró un impacto positivo significativo,
reflejando que el incremento en la participación femenina consolidó la concentración de mujeres en
ocupaciones previamente feminizadas. Por su parte, los efectos composición (–0.92) y ocupación (–0.44)
contribuyeron marginalmente a reducir la segregación, aunque su magnitud resultó insuficiente para
contrarrestar las tendencias generales.
La evidencia muestra que, a lo largo de catorce años, la desaceleración en la parcelación sectorial
entre ocupaciones feminizadas y masculinizadas no ha logrado reducir el fenómeno ni siquiera en una
décima parte, según las mediciones del índice KM. De esta forma, se confirma que, además que, a nivel
nacional, la evolución de la segregación no ha experimentado cambios sustanciales. No obstante, el
análisis territorial revela un comportamiento heterogéneo, con un marcado deterioro en entidades como
Puebla, Sinaloa, Veracruz y, de manera especialmente crítica, Chiapas.
Mediante la descomposición de las causas subyacentes a este fenómeno por medio del índice KM,
se identificaron dos hallazgos principales a nivel nacional. En primer lugar, una de las principales causas
del deterioro radica en la inserción laboral de las mujeres. Esto significa que, ante la ausencia de un
cambio estructural, la distribución ocupacional se ha exacerbado conforme aumenta la participación
femenina: las mujeres continúan siendo canalizadas hacia ocupaciones tradicionalmente asignadas a su
género, caracterizadas frecuentemente por condiciones de precariedad y baja remuneración.
En segundo lugar, los resultados del efecto residual indican que una parte significativa del deterioro
no puede atribuirse únicamente a factores ocupacionales o dinámicas propias del mercado laboral, sino
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que obedece a dinámicas exógenas como lo son factores de carácter cultural, político y social, que limitan
el acceso efectivo a empleos de calidad.
Estos resultados constituyen un insumo crítico para el diseño de políticas públicas de género, ya que
evidencian la necesidad de intervenciones diferenciadas y multidimensionales. No basta con promover
la incorporación de las mujeres al mercado laboral; se requieren estrategias activas para transformar la
estructura ocupacional, combatir los estereotipos de género y generar condiciones que permitan una
distribución equitativa de oportunidades entre hombres y mujeres en todos los sectores y territorios.
Contribuciones de los autores según CRediT: Conceptualización, C.R.R.C., & J.J.G.; metodología, C.R.R.C., & J.J.G.;
software, C.R.R.C., & J.J.G.; validación, C.R.R.C., & J.J.G.; análisis formal, C.R.R.C., & J.J.G.; trabajo de campo,
C.R.R.C.; curación de datos, C.R.R.C., & J.J.G.; escritura: preparación del borrador original, C.R.R.C., & J.J.G.;
escritura: revisión y edición, C.R.R.C., & J.J.G.; visualización, C.R.R.C., & J.J.G.; supervisión, J.J.G.; administración
del proyecto, J.J.G. “Los autores han leído y aprobado la versión publicada del manuscrito.”
Agradecimientos: Al Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la
UNAM con numero IN301723 “Las crisis del siglo XXI: una discusión sobre la naturaleza del capitalismo
contemporáneo.”
Conflictos de interés: “Los autores declaran que no existen conflictos de interés.”
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