MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC05FA.1998CF00" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Windows® Internet Explorer®. ------=_NextPart_01DC05FA.1998CF00 Content-Location: file:///C:/1B86BA75/PublicadoTeoriadelCaos23-jul-25.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="windows-1252"
La teoría del caos y el sistema financiero
Chaos
system and the financial system
alicia
RAMOS FLORES 1, humbert=
o
CHÁVEZ MELÉNDEZ 2, myrtha gisela GUTIÉRREZ CHÁVEZ 3
SUMARIO I. Introducción., II. Concepto de
Persona, III. El hombre como ser racional, IV. Definición de sistema, V. El
sistema financiero, VI. El ser humano y el Caos, VII. La Teoría del Caos, V=
III.
La Teoría del Caos y el Sistema Financiero, IX. Conclusiones, X. Bibliograf=
ía
y/o fuentes de información
KEYWORDS
Person
Social
System
Financial System
Chaos Theory
ABSTRACT
=
This
article aims to establish how chaos theory should be integrated into the
planning system of the financial system and as an analysis tool in the
development of public policies, with a systemic vision.
PALABRAS CLAVE
Persona
Sistema Social
Sistema Financiero
Teoría del Caos
RESUMEN
Este artícu=
lo
tiene como objeto establecer como la teoría del caos se debe integrar en el
sistema de planeación del sistema financiero y como herramienta de análisis=
en
el desarrollo de las políticas públicas, con una visión sistémica.
Recibido: 27/09/2024
Aceptado: 22/06/2025
I. Introducción
|
L |
a ciencia se ha definido como el conjunto de
actividades tendientes a comprender, explicar y predecir el mundo en que
vivimos, y muchos autores consideran que las características distintivas de=
la
ciencia residen en los métodos particulares que los científicos emplean para
investigar el mundo, sin embargo, también es una realidad que muchas áreas =
del
conocimiento se han desarrollado implementando nuevos métodos de estudio que
originalmente no se encuentran en las disciplinas científicas, dando lugar a
nuevas áreas del conocimiento, un ejemplo obvio son los experimentos, que
históricamente marcan un punto nodal en el desarrollo de la ciencia moderna=
.
Otro paradigma que se tu=
vo que
superar con el desarrollo de lo que comprende el método científico, es que =
no
todas las ciencias son experimentales, por ejemplo, los astrónomos no pueden
experimentar en los cielos, y deben conformarse con la observación cuidados=
a,
lo mismo ocurre con diversas ciencias sociales como lo es el Derecho.
Otro rasgo importante de=
la
ciencia es la construcción de teorías, los científicos no sólo registran los
resultados de la experimentación y la observación, sino que explican esos
resultados en términos de una teoría general, que no siempre es fácil de
realizar y si bien ha habido éxitos sorprendentes, lo cierto es que muchas
teorías resultan ser falibles o perecederas, pero lo que es innegable es qu=
e la
ciencia ha ayudado a través de algunas técnicas develar muchos de los secre=
tos
de la naturaleza.
Uno de los grandes de la
enseñanza en la actualidad, es prescindir en el proceso de la enseñanza de =
los
principios esenciales, ya que si analizamos la gran mayoría de los libros de
texto tenemos que estos presentan las ideas principales de una disciplina
científica, con poca mención al prolongado y a menudo tortuoso proceso de
análisis al establecimiento de sus principios y teorías, lo cual tiene su
justificación en varios elementos como son el cada vez más desarrollado ace=
rvo
del conocimiento humano, lo que necesariamente ha influido en el proceso de
segmentación como estrategia pedagógica, sin embargo, este divorcio entre l=
as
diferentes áreas que componen el conocimiento y las del área específica de =
la
materia a estudiar, en un proceso pedagógico, ha dado lugar a que se pierda=
la
noción integral de la visión del mundo y que sobre todo en las ciencias soc=
iales
donde es de vital importancia, ya que su objeto de estudio principal es el =
ser
humano y como tal es un fenómeno
dinámico y complejo, por tanto, en este artículo solo me limitare primero a
establecer que es un sistema, desde la Teoría General de Sistemas, como el =
ser
humano es la unidad principal del sistema, analizando su concepto a partir =
de
algunas corrientes filosóficas, para comprender como tiene influencia en el
Sistema jurídico Financiero la Teoría del Caos.
II. Concepto de person=
a
Persona es un término latino que tiene su
equivalente en el griego y es prósopon,
que hace referencia a las máscaras que utilizaban los actores en El
teatro clásico. De este modo, de acuerdo a la etimología podríamos decir
que persona prósopon significa personaj=
e.
Otra explicación
etimológica afirma que persona proviene de persono que vie=
ne
del infinitivo personare que significa hacer sonar la voz,
puede tener conexión con la explicación anterior en tanto y en cuanto los
actores realizan esta acción para hacerse oír en el teatro.
Según algunos autore=
s,
como Alejandro Guzmán Brito, el concepto procedería del vocablo griego `=
0;ρόσωπον=
[1].
Para otros autores como Maurice Nédoncelle,
provendría del vocablo etrusco Phersu, el cual =
habría
aparecido en un período histórico anterior al del vocablo πρόσωπον, y estaría
vinculado al nombre de la diosa Persepona, en c=
uyos
rituales se utilizaban máscaras.=
[2]
En los textos de Cicerón, el vocablo asume un pleno significado en el que se
reúnen la acepción teatral, filosófica y jurídica de la palabra.=
[3]
La posteridad del derecho romano cristiano dará a este vocablo un significa=
do
más definido, vinculado al individuo como un ser racional.
El objeto material d=
el
derecho es la realidad personal, familiar y social de la persona y sus
relaciones con los demás en cada uno de esos ámbitos que corresponden a las
dimensiones de la persona, desde la perspectiva de lo que comprende su ento=
rno
personal y social.
Por eso, parafrasean=
do a
Rodríguez de Almeida, podemos decir que el derecho es el Sistema de control=
de
la persona, “como ser de fines”[4],
este es su elemento esencial; el objeto del derecho es el individuo=
[5]
“en sus atributos esenciales de persona, y en las relaciones con sus
semejantes”=
[6];
la persona es el concepto básico del derecho, tanto en su concepción indivi=
dual
como en su dimensión social, sin embargo el legislador ha sido omiso de emi=
tir
una definición legal de persona, y es así como por ejemplo en el código civ=
il
Federal el legislador omita entrar en una definición y se concreta a señala=
r en
el artículo 22 que “La capacidad ju=
rídica
de las personas físicas se adquiere por el nacimiento y se pierde por la
muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo =
la
protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos declarados e=
n el
presente Código.
En
consecuencia, y como dice Tena, hay que averiguar quién es esa persona para=
el
derecho, establecer “la importancia exacta
que tiene la persona, qué se entiende con el término persona”
[7].
Creemos, al igual que este autor, que debe tomarse el concepto más general =
de
persona, incluyendo todos los aspectos de ella, como ser humano, desde lueg=
o,
y, además, como sujeto de derechos y obligaciones y titular de bienes, pero
también como un ser con aspiraciones de una vida digna, que incluye educaci=
ón
cultura servicio médico, seguridad social y ello nos lleva inexorablemente a
plantearnos la necesidad de ampliar el concepto de persona, no tan solo en cuanto a su
existencia y personalidad, es decir como entes sujetos de derechos y
obligaciones, sino también con aspiraciones y fines.
Como puede verse el
concepto jurídico es un concepto muy limitado y es por ello que el concepto=
se
debe analizar desde varias aristas, por ejemplo la Persona como sustanci=
a:
atribución de propiedades particulares tales como independencia y raciocinio
(Aristóteles, Boecia y Edad Media); La Perso=
na
como ser pensante: un sujeto epistemológico donde la razón supera a su
existencia física (Pensamiento Moderno).La Persona como ser ético:
individuo absolutamente libre, pero sujeto a una obligación moral, respondi=
endo
a un conjunto de leyes divinas antes que a las leyes de su propia naturaleza
(Estoicos, Kant y Fichte). La Persona como ente jurídico: individuo
sujeto a leyes intrínsecas de su esencia que están relacionadas con los
derechos universales. Dicha característica, está por encima de la esencia é=
tica
del ser. La Persona religiosa: individuos ligados a una fe, cumplien=
do
mandatos divinos y buscando la verdadera libertad. (Existencialismo y
Personalismo, tradición judeo-cristiana, San Agustín, Pascal, Kierkegaard).=
Hay
quienes, desde el punto de vista filosófico, de la antropología personalist=
a,
aceptan la triple dimensión del ser humano: psíquica, somática y espiritual=
=
[8]
y a la persona como el ser íntegro, completo, social, compuesto de
entendimiento y voluntad, pero que trasciende a cada una de sus especificid=
ades.
III. El hombre como ser racional
En los orígenes nos
encontramos con un gran esfuerzo por ir estableciendo el concepto de person=
a,
enfocándose la mayoría de los filósofos a identificar a la persona como un =
ser
pensante y racional, ya que desde la antigüedad Aristóteles, platón y Sócra=
tes
se empeñaron en establecer la diferencia entre un ser humano y otras entida=
des
a través de la razón, sin embargo, cada filosofo como veremos a continuación
tenía una visión diferente de este atributo.
En la época ant=
igua
la visión dominante del mundo era la aristotélica, para quien, toda activid=
ad
humana tiene un fin, pero existen numerosas finalidades, que solo
transitoriamente forman el objetivo de nuestra conducta, son fines y al pro=
pio
tiempo medios y al respecto distingue los fines del hombre con los de otras
especies al señalar que la vida no es patrimonio exclusivo de la especie, p=
ues
la encontramos también en los animales y en las plantas, en cambio sólo el
intelecto en nosotros existe, por tanto todo acto conforme con la razón es,
virtuoso, y para ello señala que para obtener la dicha perfecta son
indispensables algunas condiciones, en primer lugar la madurez, pero además
determinados bienes externos y ciertas disposiciones y actitudes, como son =
la
salud.[9]
En conclusión para Aristóteles el hombre es una especie que tiene un fin en
razón de su actividad intelectual.
Por otra parte,
como lo señala García Máynez[10]
el pensamiento de Sócrates puede ser resumido en dos máximas la primera de
ellas “solo sé que nada se” que expresa su agnosticismo en cosmologí=
a y
la segunda “conócete a ti mismo”, ya que de acuerdo con la concepció=
n socrática
la verdad vive oculta en el espíritu del hombre y para descubrirla es neces=
ario
disipar errores y prejuicios que la empañan. Sócrates se enfoca su estudio y
conocimiento del hombre, como ser moral. Para Sócrates lo importante no es =
el
vivir, sino el vivir bien, conforme a las normas morales y la justicia=
.[11]
La armonía radica en obedecer dichas normas y creer en la justicia. Por tan=
to,
para Sócrates el ser humano es aquel que tiene La sabiduría como valor supr=
emo
que es condicionante de obedecer las normas y creer en la justicia.[12]
Las ideas de Pl=
atón
se encuentran en su obra Diálogo=
s que
se dividen en dos clases según sus caracteres intrínsecos: los diálo=
gos didácticos, que tien=
en por
objeto la enseñanza de la verdad, y los diálogos =
zetéticos, que tienen por objeto el=
arte
de descubrirla (ζητητι=
972;ν
=3D investigación). Su teoría más conocida es la de las Ideas o Formas. En =
ella
se sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y
deficientes, y participan de otros entes, perfectos y autónomos (Ideas) de
carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia, que no s=
on
perceptibles mediante los sentidos. Cada Idea es única e inmutable, mientras
que, las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposi=
ción
entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mi=
to
de la caverna. Para Platón, la única forma de acceder a la realidad intelig=
ible
era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda
relegado y se considera engañoso[13]
en este dialogo, Platón, no niega la realidad, pero el concepto que de ella
tiene, se fundamenta en la percepción que cada sujeto tiene de la misma dada
las condiciones que vive esta, de ahí que su teoría del conocimiento conclu=
ya
que la verdadera realidad solo se puede conocer a través de las ideas, en
conclusión el ser humano es aquel que conoce la realidad a través de las id=
eas.
Ya en el siglo =
XVI,
Anicius Manlius
Immanuel Kant p=
or
su parte elaboró una filosofía crítica, llamada trascendentalismo. Su filos=
ofía
es agnóstica en cuanto niega la posibilidad de un conocimiento estricto de =
la
realidad última; es empírica en la medida en que afirma que todo conocimien=
to
es posible; y es racionalista en tanto que mantiene el carácter a priori de=
los
principios estructurales de este conocimiento empírico, según la idea de Kant, el ser humano se=
rá
quien tenga la capacidad mental para afrontar el proceso del intelecto, en =
el
cual la mente aporta las formas y categorías arquetípicas (espacio, tiempo,
causalidad, sustancia y relación) a sus sensaciones, y estas categorías son,
desde una perspectiva lógica, anteriores a la experiencia, aunque sólo
manifiesta en la experiencia. Su lógica anterior a la experiencia hace que =
estas
categorías o principios estructurales sean trascendentes, trascienden toda
experiencia, tanto la real como la posible. Aunque estos principios determi=
nan
toda experiencia, en ningún caso afectan a la naturaleza de las cosas en sí
mismas. El conocimiento de que estos principios son las condiciones necesar=
ias
no tiene que considerarse, por lo tanto, como constitutivo de la revelación=
de
las cosas tal y como son. Este conocimiento trata de las cosas en la medida=
en
que aparecen a la percepción humana o que puedan ser aprehendidas por los
sentidos.
Kant intentó
también reconciliar ciencia y religión en un mundo de dos niveles, que incl=
uyen
los noúmenos, objetos concebidos por la razón, aunque no percibidos por los
sentidos, y los phenomena, las cosas tal y como
aparecen a los sentidos y que son accesibles al estudio material. Sostenía =
que,
como Dios, la libertad y la inmortalidad humana son realidades noumenales, estos conceptos se aíslan a través de la =
fe
moral en vez de a través del conocimiento científico. Con el continuo
desarrollo de la ciencia, la expansión de la metafísica para englobar e
integrar el conocimiento y los métodos científicos se convirtió en uno de l=
os
mayores objetivos de los metafísicos.
La herencia
kantiana resulta siempre esclarecedora: el hombre constituye los objetos en
cuanto unidades de conocimiento y les confiere un nombre o cuando menos una
conexión con todo el sistema lingüístico.
Las causas
naturales operan cuando su acción es precedida y determinada por la acción =
de
otras causas. Cada causa natural esta interconectada con una red de causas;=
que
sucede dentro de ella está determinado desde la red causal a la que pertene=
ce.
En cambio, lo que define el concepto de libertad, es la alusión a una
causalidad espontanea, a una causa que es capaz de actuar sin que su acción=
sea
disparada por causas antecedentes. Este concepto de causalidad espontanea e=
s el
que tenemos que usar cuando pensamos en el primer evento causal u origen del
mundo; y también es el que usamos cuando hablamos de las acciones libres en=
los
seres humanos. En este caso particular, se trata de la mente humana y su
capacidad de guiar la acción por representaciones.[15]
George Wilhelm
Friedrich Hegel El espíritu filosófico más poderoso del siglo XIX fue el del
filósofo alemán George Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo sistema de idealismo
absoluto – aunque con muchas influencias de Kant y Sch=
elling
- se basó en una nueva concepción de la lógica en la que conflicto y
contradicción son considerados como elementos necesarios de la verdad, y és=
ta
es contemplada como un proceso antes que como un estado fijo e inmutable de=
las
cosas. La fuente de toda realidad, para Hegel, es un espíritu absoluto (o r=
azón
cósmica) que evoluciona desde una existencia abstracta e indiferenciada hac=
ia
una realidad más concreta a través de un proceso dialéctico que consiste en
etapas triádicas; cada tríada se compone en pri=
mer
lugar de un punto inicial (o tesis), en segundo lugar, de su opuesto (o
antítesis), y, en tercer lugar, de un punto superior o síntesis, donde se
funden los dos opuestos. De acuerdo con esta idea, la historia se halla reg=
ida
por leyes lógicas, de tal forma que “todo lo que es real es racional, y tod=
o lo
que es racional es real”. [16]
Por lo que se
refiere a la estructura racional de lo absoluto, Hegel, siguiendo al filóso=
fo
clásico griego Parménides, afirmo: “lo que es racional es real y lo que =
es
real es racional”. Hay que entender esto en los términos de su afirmaci=
ón
posterior de que lo absoluto tiene que ser considerado como pensamiento, es=
píritu
o mente, en un proceso de continuo auto desarrollo. La lógica que rige este
proceso de desarrollo es la dialéctica. Por sí misma se constituye en métod=
o de
pensamiento. El método dialéctico se basa en que el movimiento, proceso o
progreso, es el resultado del conflicto entre opuestos. De forma tradiciona=
l,
esta dimensión del pensamiento hegeliano se ha analizado en términos de tes=
is,
antítesis y síntesis. A pesar de que Hegel no utilizó dichos conceptos,
resultan muy útiles para comprender su visión de la dialéctica. La tesis pu=
ede
ser una idea o un movimiento histórico. Tal idea o movimiento presenta
carencias que dan lugar a una oposición o antítesis, que genera una
conflictividad interna. Como resultado de este conflicto aparece un tercer
punto de vista, una síntesis que supera el conflicto conciliando en un plano
superior la verdad contenida en la tesis y antítesis. Esta síntesis se
convierte en una nueva tesis que genera otra antítesis, dando lugar a una n=
ueva
síntesis, conformándose así el proceso de desarrollo intelectual o históric=
o.
Hegel pensaba que el propio espíritu absoluto (la suma total de la realidad=
) se
desarrolla por este camino hacia un fin último o una meta más alta.
Para Hegel, por=
lo
tanto, la realidad se entiende como lo absoluto desdoblándose por la vía
dialéctica en un proceso de auto evolución. En este proceso, lo absoluto se
muestra tanto en la naturaleza como en la historia de la humanidad. La
naturaleza es el pensamiento absoluto, o ser, que se objetiva a sí mismo ba=
jo
una apariencia material. Las mentes finitas y la historia de la humanidad s=
on
el proceso de lo absoluto que se manifiesta en lo que le es más cercano, a
saber, el espíritu o la conciencia. En la Fenomenología del espíritu señaló=
las
perspectivas de esta manifestación desde los planos más simples de concienc=
ia,
a través de la autoconciencia, hasta los puntos alcanzados por la razón más
avanzada.[17]
Autoconocimient=
o de
lo absoluto. La meta del proceso cósmico dialéctico puede comprenderse mejo=
r en
el ámbito de la razón. Conforme la razón finita avanza en el entendimiento,=
lo
absoluto progresa hacia el autoconocimiento. Así, lo absoluto llega a conoc=
erse
a través de un mayor aislamiento de la realidad, o de lo absoluto, por part=
e de
la mente humana. Hegel analiza esta progresión humana en el entendimiento en
tres aspectos: Arte, religión y filosofía. El arte atrapa lo absoluto media=
nte
formas materiales, interpretando lo racional a través de los atributos
sensibles de la belleza. El arte está, como concepto, suplantado por la
religión, que capta lo absoluto por medio de imágenes y símbolos. La suprema
religión para Hegel es el cristianismo, ya que en el cristianismo lo absolu=
to
se manifiesta en lo finito y está reflejado de modo simbólico en la
encarnación. La filosofía, sin embargo, representa un concepto más elevado,
porque atrapa lo absoluto de una forma racional. Una vez que se ha consegui=
do
esto, lo absoluto llega al autoconocimiento y el drama cósmico alcanza su f=
in y
su meta. Sólo en este punto, Hegel identifica lo absoluto con Dios: “Dio=
s es
Dios”, afirmó, “tan sólo en tanto en cuanto se conoce a sí mismo=
”.[18]
Sin embargo, no=
es
hasta el siglo XX que se plantea el concepto de persona bajo la perspectiva=
de
establecer unas condiciones o requisitos que debe cumplir el individuo para=
ser
tenido por persona en el Derecho y la consiguiente discusión sobre cuáles s=
on
dichas condiciones. Dicho planteamiento empezó a partir de la propuesta de =
Strawson de definir la persona como un tipo de entida=
d a la
que se le pueden atribuir igualmente predicados materiales y psíquicos[19].
Ante la imprecisión de qué se requería para ser sujeto de dicha doble clase=
de
predicados, surgió la propuesta de Frankfurt, es su disertación sobre La
libertad de la voluntad y el concepto de persona, según la cual pertene=
ce a
la esencia de la persona disponer de la capacidad para la “autoevaluación
reflexiva” de los motivos del propio obrar; por lo que las personas no
tienen simplemente deseos, sino que además con algunos de sus deseos pueden
referirse a otros deseos suyos; son seres que tienen “deseos de segundo
grado”, es decir tienen voluntad libre.[20]
Daniel C. Dennett en un interesante estudio enumera seis condic=
iones
que normalmente se presentan como necesarias de una persona y que son: 1) “=
las
personas son seres racionales”. 2) “son seres a los que se les atrib=
uye
estados de conciencia o a los que se les atribuye enunciados de
intencionalidad, o psicológicos o mentales”. 3) “el que una cosa sea
considerada como persona, depende en cierta forma de la actitud que se adop=
ta
hacia ella, de una postura adoptada con respecto de ella”. 4) “el ob=
jeto
con respecto al cual se adopta esta postura personal debe ser capaz de
reciprocar de alguna manera”. 5) “las personas deben ser capaces de =
la
comunicación verbal” 6) “las personas se diferencian de otras entida=
des
por ser conscientes de una manera particular. […] Ésta se conoce como
autoconciencia”.[21]
Este autor acla=
ra
que el orden que ha seguido en la exposición de estas seis condiciones no es
arbitrario, sino que sigue “el orden de su dependencia”. Con el añad=
ido
que las tres primeras son “mutuamente interdependientes”. “Ser
racional es ser intencional y es ser objeto de una postura específica” =
Las
tres son condición necesaria, pero no suficiente, para la acción recíproca =
(la
cual, pues no está incluida en las tres primeras, por tanto, es una nueva
condición), la cual a su vez es necesaria para la comunicación verbal, pero=
no
suficiente, de modo que la comunicación verbal añade algo a la capacidad de
reciprocar. La comunicación verbal es a su vez necesaria pero no suficiente
para poseer un tipo especial de conciencia, conocida como autoconciencia; é=
sta
es condición necesaria, pero no suficiente, para la cualidad de persona. Se
trata de un orden de dependencia; la posterior depende de las anteriores;
mientras que entre las tres primeras se da una relación de interdependencia=
.
La base más
fundamental para la cualidad de persona se halla, pues, en las tres primeras
condiciones: racionalidad, intencionalidad y actitud, que son “mutuamente
interdependientes”, de manera que forman una especie de bloque. Pero a =
su
modo de ver “los tres primeros temas, la racionalidad, la intencionalida=
d y
la postura, [sirven] para definir no a personas, sino a la clase mucho más
amplia de lo que llamo sistemas intencionales”. “Ser un sistema intenci=
onal
no es condición suficiente para ser persona, pero sin duda es condición
necesaria”. Las personas son, pues, una subclase dentro de los sistemas
intencionales. Ahora bien, un sistema intencional también cumple la cuarta
condición, la reciprocidad. Pues, “un sistema intencional es un sistema =
cuyo
comportamiento puede ser (al menos en ocasiones) explicado y predicho
recurriendo a atribuciones de creencias y deseos (y otros rasgos caracteriz=
ados
por la intencionalidad, que aquí llamaré intenciones, queriendo referirme a
esperanzas, temores, intenciones, percepciones, expectativas, etc.) al sist=
ema”.
Con ello se está haciendo referencia a la cuarta condición: la reciprocidad,
porque en este caso el sistema crea expectativas y demás conexiones con los
demás y el entorno. Sin embargo, no sólo las personas son sistemas
intencionales, sino también los animales y las plantas e incluso los
ordenadores. Naturalmente “algunas plantas son sistemas intencionales de=
muy
bajo nivel”. “Es obvio, pues, que ser un sistema intencional no es
condición suficiente para ser una persona, pero sin duda una condición
necesaria”. Con ello se constata que no es suficiente la simple definic=
ión
de la persona como sistema intencional. Tomando en consideración el cuarto
tema: la reciprocidad, pero no sólo como la capacidad de responder a un ent=
orno
según unas creencias, deseos y demás intenciones simples, sino con “cree=
ncias,
deseos y demás intenciones respecto de creencias, deseos y demás intencione=
s”.
De esa forma
llegamos a la definición [provisional] de persona como “un sistema inten=
cional
de segundo orden, al que le atribuimos no sólo simples creencias, deseos y
otras intenciones, sino creencias, deseos y otras intenciones respecto de
creencias, deseos y demás intenciones”. En la reciprocidad tenemos
creencias de segundo orden: creencias respecto de creencias.
La teoría del
significado de Paul Grice es una teoría de corte
pragmático. basada en categorías medulares tales como: intención, hablante,
significado-no-natural e implicatura. Se entien=
de el
significado de una expresión si uno da una respuesta o un comportamiento
adecuado. En este sentido uno puede
entender no sólo lo dicho, sino lo implicado en lo dicho, con lo que muestra
que “no bastan las simples intenciones de segundo orden para producir
reciprocidad genuina; para ello se requieren intenciones de tercer orden”.
Las intenciones de tercer orden son aquellas que no sólo supeditan creencia=
s,
deseos, etc. a otras creencias propias, sino también a las de los otros. Es=
lo
que permite la acción estratégica, aquella capaz de servirse (de la acción)=
de
los demás, o instrumentarla para un fin propio. Hasta ahora no se ha requer=
ido
apelar a ningún tipo de conciencia, “por lo que, si acaso existe una
dependencia entre la conciencia o la autoconciencia y nuestras otras
condiciones, tendrá que ser la conciencia la que dependa de las otras”.=
Y
sin embargo ya en este nivel puede darse la ética, el comportamiento ético.=
[22]
En este punto e=
n su
teoría de la justicia de Rawls, plantea que la =
idea
principal del utilitarismo[23]
es que cuando las instituciones más importantes de la sociedad están dispue=
stas
de tal modo que obtienen el mayor equilibrio neto de satisfacción distribui=
do
entre todos los individuos pertenecientes a ella, entonces la sociedad está
correctamente ordenada y es justa afirma: “podemos ver que existe ‘un or=
den
presente’ en una sociedad justa independientemente de cualquier episodio
real de pensamiento consciente. La existencia de prácticas justas y el ‘=
reconocimiento’
implícito en ellas no depende de que alguien, alguna vez, de manera conscie=
nte
o deliberada, haya realizado los cálculos de la posición original idealizad=
a,
llegando de manera consciente a acuerdos recíprocos y adoptando conscientem=
ente
una postura con respecto a los demás.[24]
De todos modos,=
el
comportamiento ético fácilmente nos lleva a la sexta condición de Dennett. “Si ha de hacérseme responsable de una ac=
ción
(una fracción de mi conducta descrita de una manera particular), debí estar
consciente de esa acción descrita de esa manera particular. ¿Por qué? Porque
sólo estando consciente de la acción puedo decir lo que intentaba hacer”.
Sólo a partir de esta conciencia puede haber comunicación, preguntas y
respuestas. Sólo así puedo dar razón de mis acciones, puedo explicar el sig=
nificado
de las mismas. “Las capacidades de comunicación verbal y de conciencia de
nuestros propios actos son, pues, esenciales para quien esté dispuesto a oír
argumentos y abierto a la persuasión, y semejante persuasión, semejante aju=
ste
recíproco de intereses logrado mediante la utilización mutua de racionalida=
d,
es un rasgo de la modalidad óptima de la interacción personal”[25]
Al final se lle=
ga a
estas dos conclusiones. La primera es que las condiciones de DENNETT son
necesarias, pero no suficientes. Él mismo autor se pregunta por qué son
insuficientes y responde: “Simplemente porque el concepto de persona es,
como he tratado de mostrar, inevitablemente normativo”.[26]
Por ser un conc=
epto
moral, “aun considerando suficientes las seis condiciones (estrictamente
interpretadas), no pueden garantizar que una entidad real cualquiera fuese =
una
persona, pues nunca podría satisfacerlas”. Se trata, pues de seis
condiciones necesarias, pero no suficientes.
Por lo anterior=
es
que aun en el campo de la filosofía aún existe toda una discusión que no ar=
riba
a establecer un concepto de persona que sea aprobado en su totalidad, y de =
ahí
que el concepto jurídico de persona sea únicamente con un sentido de
practicidad, para entender hacia quien va dirigida la aplicación de la norm=
a,
mas no para encontrar en lo más intrincado de su ser, las finalidades que lo
motivan para su existencia.
IV. Definición=
de
sistema
En principio tenemos que
precisar que se entiende por sistema, y es partir de la Teoría General de
Sistemas, cuya primera formulación=
es
atribuible al biólogo Ludwig Von Bertalanffy (1901-1972),[27] tenem=
os
que la definición más común de sistemas es la que los refiere como conjunto=
s de
elementos que guardan estrechas relaciones entre sí, que mantienen al siste=
ma
directo o indirectamente unido de modo más o menos estable y cuyo
comportamiento global persigue, normalmente, algún tipo de objetivo
(teleología), esta definición que se concentra fuertemente en procesos
sistémicos internos debe, necesariamente, ser complementada con una concepc=
ión
de sistemas abiertos, en donde queda establecida como condición para la
continuidad sistémica el establecimiento de un flujo de relaciones con el
ambiente.
De
ahí que en la actualidad sea muy común que ante este nuevo enfoque de anali=
zar
y resolver los problemas de la ciencia, se haya vuelto una expresión común =
el
término de sistema, pero la aplicación de esta teoría se hace compleja en l=
as
ciencias sociales ante la gran diversidad de elementos que interactúan en c=
ada
sistema, y con mayor razón cuando se aplica a las relaciones humanas, las
cuales se pueden descomponer en un sinnúmero de unidades, es decir cada ser
humano, por lo que, para el desarr=
ollo
del sistema, es necesaria la integración de una multiplicidad de subsistema=
s, y
es así como nos referimos a que existe un sistema financiero, un sistema
económico, un sistema educativo, un sistema de seguridad social, etc. Lo cu=
al
nos da la idea de que al parecer todo sistema y sus subsistemas se mueven e=
n un
absoluto orden, lo cual es totalmente equivoco, ya que como lo señala Luhman, [28]
el punto de partida de cualquier análisis teórico sistémico de una sociedad,
debe consistir en la diferencia entre sistema y entorno, (conjunto de eleme=
ntos
que tienen influencia sobre los elementos del sistema o son influidos por é=
l,
aunque no pertenecen al mismo sistema), y en este sentido Luhmann[29]
lo describe como un sistema recíproco de comunicación. Esta teoría adopta u=
na
forma estructural como es la emergencia evolutiva de círculos comunicativos
cerrados, cada uno de los cuales desarrolla una función propia, si tales
círculos son cerrados, se produce una diferenciación sistémica de modo tal =
que
cada sistema se forme distinguiéndose de un entorno, lo cual da lugar a un
modelo dinámico en el que cada subsistema (o sistema parcial) introduce el
resto del sistema social como un entorno interno y además mantiene la idea =
de
que cada subsistema es autorreferente, lo cual introduce un importante sesg=
o en
la formulación de la teoría del conocimiento ya que en principio significa que las operacio=
nes no
pueden apoyarse sino sobre anteriores operaciones de la misma naturaleza, a=
sí
por ejemplo las decisiones políticas como elementos del sistema político só=
lo
son posibles sobre la base de decisiones políticas anteriores y sólo se les
puede relacionar con una red de decisiones de ese tipo que se diferencian de
las decisiones económicas, legales, religiosas, sin embargo como lo
analizaremos en este artículo no podemos dejar afuera de este análisis la
Teoría del Caos, ya que en el desenvolvimiento del ser humano no todo está
predeterminado, sino que se va conformando con un sinnúmero de eventos no
conocidos, que en una gran mayoría pueden ser predecibles si aplicamos la
teoría del caos, lo cual a su vez se puede y debe aplicar para los fenómenos
sociales y en consecuencia a los sistemas normativos tendientes a regular la
conducta humana, como es el caso del sistema financiero.
En
principio tenemos que establecer que este es un subsistema de un sistema ma=
yor
que es el Estado y que como tal a su vez se correlaciona con otros subsiste=
mas
como lo son el sistema de planeación, el sistema presupuestario, el sistema
aduanero, el sistema de seguridad social, pero además tiene sus propios
subsistemas como son el fiscal, recaudatorio, el de supervisión y auditoría=
de
las obligaciones fiscales, el sistema de defensa del contribuyente, el sist=
ema
de ejecución fiscal, entre otros, mismos
que están regulados por leyes orgánicas, reglamentos, manuales y cir=
culares.
En ese sentido el sistema financiero está
fuertemente ligado a la economía que actualmente está sometida a una gran
cantidad de cambios derivados de la apertura global de los mercados, lo
que ha obligado a los países a dej=
ar
atrás prácticas proteccionistas, p=
or lo
que actualmente la economía es un sistema abierto que importa y procesa
continuamente información de otros ambientes, estableciendo permanentemente
intercambios no solo a nivel local o regional sino también a nivel global, =
lo
cual evidentemente impacta en el desarrollo individual de los miembros de un
país, de ahí que el control del sistema económico y financiero y su regulac=
ión
jurídica, forman parte importante del sistema de control del estado, para
lograr sus fines y los de sus habitantes y que debido a la naturaleza de los
fenómenos económicos, su movilidad=
y su
constante evolución y su continuo proceso de morfogénesis, es decir de
adecuación y modificación de sus formas, con el objeto de conservarse viabl=
e,
es que también hace necesario que constantemente se hagan cambios en las no=
rmas
que los regulan incluso desde la n=
orma
constitucional y a través de las l=
eyes
secundarias, los reglamentos, los manuales de operación y los procesos
administrativos, generando fuertes impactos en las formas de conducta de los
seres humanos que componen el sistema.
VI. El ser hum=
ano
y el caos
Es por ello que es necesario
incluir en nuestro vocabulario y forma de prever el futuro, la teoría del c=
aos.
La mitología egipcia y babilónica evidencia que había u=
na
especie de hipótesis originaria del cosmos, representada por una dimensión
catastrófica, la cual, al mismo tiempo que iba constituyendo la realidad,
¿desplegaba también allí? en su emanar- sus temibles, intempestivas y oscur=
as
fuerzas. Estas hipótesis que explicaban la realidad y justificaban el orden
partían de una problemática muy real: no por casualidad las nociones
originarias de Caos eran acuáticas, ya que las ciudades estaban ubicadas en
importantes ríos cuyas inundaciones destruían las bases de subsistencia,
poniendo en jaque el orden; se trataba de verdaderas catástrofes. Esto es
precisamente lo que justificaba la imposición de un orden por parte de algu=
na
personificación divina. Esta última debía haber emergido o sido procreada p=
or
alguna de las regiones o personificaciones catastróficas, ya que esto le
permitía a aquella la distinción de saber en qué consistía y cómo enfrentar=
y
gobernar esa temible presencia mundana. Así encontramos que en la antigüeda=
d ya
se usaba la palabra caos, así tenemos que en la cultura griega Hesíodo hace
referencia a una entidad denominada Caos, en su narración, el autor refería=
a
éste como el resto o el "abajo" del mundo primigenio respecto del
"arriba", el Cielo. En la Teogonía de Hesíodo, la noción de Caos
cumple un rol similar a aquellas hipótesis catastróficas al asumirse como la
primerísima presencia y estar a cargo de la procreación del mundo. De la mi=
sma
manera que en la tradición mitológica anterior, la lucha que a partir de al=
lí
se generará culminará con la imposición de un orden por parte de Zeus,
descendiente lejano de Caos.[30]=
La mitología griega discurre =
que
posteriormente a la aparición del Caos, el arriba -el Cielo- y Gaia -la Tierra- se juntaron, y con la intervención d=
e la
lluvia y lo seco, el frío y el calor, surgieron combinaciones de diversa
proporción, generando los componentes de la totalidad universal, escribe Ka=
rl Kérényi, mitólogo alemán “Nuestra lengua antigua q=
ue
traduce las palabras de Hesíodo que tiene una palabra para el vacío, la pal=
abra
«Caos», que significa simplemente «que bosteza»,[31] en ese sentido no había
originalmente una palabra que sugiriera alboroto o confusión; «Caos» adquir=
ió
este segundo significado más tarde.
En la mitología griega del Ca=
os
surgió la realidad sólida y material, Gaia, la
Tierra, que a su vez instituyó la delimitación y el orden y un escenario de=
la
vida.
Hay similitudes entre cosmogonías de Occidente y Orient=
e;
el Caos corresponde por ejemplo con concepción chinas del vacío primigenio
generador, el Tao donde “La no existencia es el principio del cielo y de=
la
tierra”. Lo universal es el ritmo =
del
cielo”. Y” lo que está en ritmo con el cielo, lo está con el Tao=
.” “No
existencia y existencia son uno y lo mismo en su origen; sólo se separan cu=
ando
se manifiestan”[32]=
La geología actual determina que una vez formado nuestro planeta se hallaba cubierto de aguas -luego separadas mitológicamente por el logos creador-, la "sopa primordial" que gestó las formas = de vida evolutiva vegetal y animal hasta como las conocemos en la actualidad.<= o:p>
La tradición de Occidente asoció al Caos con lo carente=
de
forma y definición, de rol y orden: lo que existía previamente a lo
diferenciado o definido en su distinción respecto de alguna otredad: lo
potencial.
Por otra parte, en la herencia judeo-cristiana se refle=
ja
la incorporación de esos mismos elementos y procesos, aunque sobreponiéndol=
e la
presencia dialéctica contraria del Logos creador (Dios), negadora del otro =
en
su validez positiva y conveniente, cuyo rol asume funciones de generador,
planificador y ordenador de los sucesos ocurridos entre entes protagonistas
("Al principio era el caos...", reza el Génesis del Antiguo
Testamento, común a la herencia judeo-cristiana). Que si bien en algunos te=
xtos
se elimina la palabra caos en otros encontramos la siguiente referencia =
En
el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz
del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. [33] O como =
en la
biblia católica que dice la tierra era algo informe y vacío,[34] utilizando el vocablo griego, confusión y caos e=
n el
hebreo son dos palabras que suenan onomatopéyicamente: tohu
y bohu, y que se repiten en Jeremías 4, 23, así=
en la
biblia encontramos que el Espíritu de Dios, es quien mantiene todas las cos=
as
en su lugar e impide que recaigan en el caos primitivo [35] igualmente en Isaías 34 en el Castigo de Edom encontramos otra referencia al casos cuando advi=
erte “Se
ha embriagado mi espada en el cielo; he aquí que va a caer sobre Edom, y sobre el pueblo de mi anatema, para juzgarlo.=
La espada de Yahvé chorrea sangre, se c=
eba en
grasa, en la sangre de corderos y machos cabríos, en el sebo de los riñones=
de
los carneros. Pues Yahvé hace un sacrificio en Bosra=
span>,
y una gran matanza en la tierra de Edom. Con ellos caerán los búfalos, los becer=
ros
juntamente con los toros; su tierra estará borracha de sangre, y su polvo s=
erá
fertilizado con grasa. Porque es día de desquite para Yahvé, año de venganza
por la causa de Sion. Sus ríos se convertirán en pez, y su polvo en azufre,=
y
su tierra será como pez ardiente, que no se apagará ni de noche ni de día y
cuyo humo subirá eternamente. Quedará desolada de generación en generación,
nadie transitará por ella por los siglos de los siglos. La poseerán el pelí=
cano
y el erizo; la lechuza y el cuervo morarán allí; pues Él echará sobre ella =
como
cuerda de medir el caos, y como plomada el vacío. Allí ya no habrá noble
alguno, ni reino a proclamar; todos sus príncipes ya no existen más. En sus
palacios crecerán zarzas, en sus fortalezas, ortigas y cardos. Vendrá a ser
guarida de chacales, y morada de avestruces. (Allí) se darán cita los chaca=
les
y fieras del desierto, y el sátiro llamará a su compañero. Lilit
tendrá allí su morada y hallará un lugar de reposo. La culebra hará allí su
nido y pondrá sus huevos, los empollará y abrigará (la cría) bajo su sombra.
Sólo los buitres se congregarán allí, uno con otro,[36] es decir que en esta teología el Caos fue considerado como aquello que existía antes de=
que
el mundo existiera: el Caos de cuyo seno consustancialmente nace el orden.<=
o:p>
Es a partir del siglo XVI o
XVII cuando comenzó a aparecer tal noción como opuesta al orden, el racionalismo en afán de
organización de acuerdo con sus principios totalizadores, necesitó de esta
referencia; aquellas "aberraciones" que encontraba
ocasionalmente en sus experimentos eran expresión de “desórdenes extraño=
s y atípicos”
del orden universal, y en su visión racional de las leyes del universo la r=
azón
se debía oponer y vencer al caos.
En ese sentido el caos sólo era justificado como existe=
ncia
anterior a la presencia organizadora y regidora del logos y/o posterior a la
acción de éste, es decir, a la presencia del desorden, de falta de estructu=
ra.
Hoy los teóricos del caos lo valoran, al considerarle m=
otor
de un sistema que va a otro orden más complejo; reconocen que el Caos hace
posible el orden. La asociación del caos con el desorden y la tendencia a la
muerte cambió radicalmente a partir de los años sesenta en Occidente, al su=
rgir
descubrimientos en la dinámica de ciertos sistemas naturales que incluso
privilegian la aparición de entropía.
VII. La Teoría=
del
Caos
En 1908, el matemático francés
Henri Poincaré [37]=
(1854-1912) había ensay=
ado
con sistemas matemáticos no lineales, habiendo llegado a ciertas conclusion=
es
que, andando el tiempo, habrían de ser un importante antecedente histórico y
conceptual de la teoría del caos. Poincaré fue el
primero en pensar en la posibilidad del caos, en el sentido de un
comportamiento que dependiera sensiblemente en las condiciones iniciales. En
1903 Poincaré postulaba acerca de lo aleatorio =
y del
azar en los siguientes términos: El azar no es más que la medida de la ignorancia del hombre. Poincaré partió del esquema lapl=
aceano[38] según el cual, si
conocemos con exactitud las condiciones iniciales del universo, y si conoce=
mos
con exactitud las leyes naturales que rigen su evolución, podemos prever
exactamente la situación del universo en cualquier instante de tiempo
subsiguiente. Hasta aquí, todo bien, pero ocurre que nunca podemos conocer =
con
exactitud la situación inicial del universo, y siempre estaríamos cometiend=
o un
error al establecerla. En otras palabras, la situación inicial del universo
sólo podemos conocerla con cierta aproximación y aun suponiendo que pudiéra=
mos
conocer con exactitud las leyes que rigen su evolución, nuestra predicción =
de
cualquier estado subsiguiente también sería aproximada. Hasta aquí tampoco
habría problema y podríamos seguir manteniendo el esquema determinista ya q=
ue
lo aproximado de nuestras predicciones no serían adjud=
icables
a un caos en la realidad sino a una limitación en nuestros conocimientos ac=
erca
de las condiciones iniciales, que es la postura que asumirían los determini=
stas.
Poincaré jugará con una
hipótesis que le sugirieron ciertos sistemas matemáticos especiales y afirm=
ara
que un pequeño error en las condiciones iniciales, en vez de provocar tambi=
én
un pequeño error en las últimas, provocaría un error enorme en éstas, con lo
cual el fenómeno se vuelve impredecible y entonces las consecuencias se las
adjudicamos al azar, con lo cual da la pauta para la formulación de la Teor=
ía
del Caos.
La Teoría del
caos surge en la segunda mitad del siglo XX y su precursor fue el
meteorólogo y matemático Edward Lorenz quien en 1963 publicó su legendario artículo
«Deterministic Nonperiodic Flow» en el Journal of the Atmospheric
Sciences[39]
explicando como cuando trabajaba en unas ecuaciones que
esperaba predijeran el tiempo en la atmósfera, y trataba de ver
gráficamente el comportamiento de sus ecuaciones mediante los ordenadores es
decir con el apoyo de la información capturada en las computadoras, pero Lo=
renz
recibió una gran sorpresa cuando observó que pequeñas diferencias en los da=
tos
de partida (algo aparentemente tan simple como utilizar 3 o 6 decimales)
llevaban a grandes diferencias en las predicciones del modelo, de tal forma=
que
cualquier pequeña perturbación, o error, en las condiciones iniciales del
sistema puede tener una gran influencia sobre el resultado final.[40]
El resultado de esa observación dio lugar al ahora mundialmente conocido “Efecto
mariposa”, ya que el proverbio “el aleteo de las alas de una
mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo” parece
reflejar el hecho de que con pequeñas variaciones iniciales podemos consegu=
ir
resultados totalmente inesperados, por lo que se le conoce como padre de la Teoría del Caos y el Efecto
Mariposa.
La teoría de las estructuras =
disipativas, conocida también como teoría del caos, t=
iene
como principal representante al químico belga Ilya Prigogine[41]
para quien el caos es imprevisible por naturaleza, puesto que para preverlo
sería necesaria una cantidad infinita de información, quien plantea que el
mundo no sigue estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado,
sino que tiene aspectos caóticos. El observador no es quien crea la
inestabilidad o la imprevisibilidad con su ignorancia: ellas existen de por=
sí,
y un ejemplo típico es el clima. Los procesos de la realidad dependen de un
enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo que
cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos
días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra.
La Teoría del Caos en
consecuencia surge como una rama de las matemáticas, la física y otras
ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos, es decir aquel=
los
sistemas cuyo estado evoluciona con el tiempo, con la particularidad de ser=
muy
sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales.
Pequeñas variaciones en dichas
condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamie=
nto
futuro, haciendo complicada la predicción a largo plazo.
De
esta manera de caos como espacio de ausencia del orden, de vida y sentido, =
se
pasó a Caos como espacio en el que se genera la vida, la estructura, el log=
os y
el sentido de otro orden. La dialéctica moderna de opuestos antagónicos
orden-desorden suponía un sólo tipo de orden.
Los descubrimientos de las
ciencias del Caos permitieron la comprensión de la existencia de otros órde=
nes
posibles, o más bien, un "ordenado desorden". En la ciencia "=
;el
desorden ordenado” de los sistemas caóticos no tenía un lugar reconocido de=
ntro
de la mecánica clásica. Al demostrar que tales sistemas no sólo existen, si=
no
que además son comunes, la teoría del caos abrió, o más precisamente reveló=
un
tercer territorio, que se sitúa entre el orden y el desorden." Ya que =
como
lo señala HAYLES esto no quiere decir que la teoría del caos o de la
complejidad se oponga a la ciencia normal, Hayles
afirma que “Es ciencia normal. Sigue el mismo procedimiento que cualquier o=
tra
disciplina científica para acreditar a sus miembros, diseñar protocolos de
investigación y evaluar resultados. (...) Los criterios y los procedimiento=
s de
la ciencia normal no han cambiado; lo que ha cambiado es el fundamento
epistemológico sobre el que se basa, sobre todo en la cultura contemporánea.
Cuando se desestabiliza una dicotomía tan decisiva para el pensamiento
occidental como la de orden/ desorden, no es exagerado decir que se ha abie=
rto
una importante falla geológica en la episteme”[42]
En el modelo mecanicista de la
ciencia, nos enseñaron que todos los planetas giran en su propia orbita, que
los seres vivos estamos compuestos de células que están a su vez organizada=
s a
través de átomos con neutrones y protones todos en un movimiento de precisi=
ón
predecible, sin embargo, la predicción del comportamiento mecánico del univ=
erso
y del cuerpo humano, resulto sin fundamento, pues obviaban lo incierto, el
azar, lo inexacto, probable y dinámico.
Cabe señalar que no to=
do
en la ciencia mecanicista es equivoco, por ejemplo la ley newtoniana se mantiene para buena
parte de las realidades astronómicas, pues los elementos planetarios y
estelares se comportan como partes de un sistema bastante predecible, lo que
explica, por ejemplo, el alto nivel de seguridad en la estimación de sucesos
astronómicos futuros, por eso hay que conceder merito a los iniciadores de =
la
ciencia, positivista, como método de conocimiento de la realidad como
Copérnico, Galileo y otros más describieron los fenómenos tal y como la
percibían a través de los sentidos humanos normales y comunes y que lejos
estaban de sospechar la existencia de esa otra micro realidad y macro-reali=
dad,
que hoy conocemos del Universo, como lo es el caso de los agujeros negros, =
en
los que las leyes de la física clásica, el tiempo y el espacio, dejan de
funcionar, ya que se comportan en forma diferente de los patrones de orden
deterministas y casualistas.
En efecto en principio,
las relaciones entre causas y efectos pueden examinarse desde dos puntos de
vista: cualitativo y cuantitativo. Desde la primera perspectiva, las relaci=
ones
causa-efecto pueden ser concebidas de varias maneras:
a) como vínculos unidireccionales: A causa B, B causa C, etc., pero =
los
efectos resultantes no vuelven a ejercer influencia sobre sus causas
originales;
b) como eventos independientes: según esta concepción, no habría ni
causas ni efectos: cada acontecimiento ocurriría al azar e independientemen=
te
de los otros;
c) como vínculos circulares: A causa B, y B a su
vez causa A, es decir, el efecto influye a su vez sobre la causa, como
resultado de lo cual ambos acontecimientos son a la vez causa y efecto. Se
trata de los llamados circuitos de retroalimentación, que pueden ser negati=
vos
o positivos
La teoría del caos, en=
la
medida en que considera que existen procesos aleatorios, adopta la postura =
(b),
pero en la medida en que dice que ciertos otros procesos no son caóticos si=
no
ordenados, sostiene que sí, que existen vínculos causales. Los vínculos
causales que más desarrollará son los circuitos de retroalimentación positi=
va,
es decir, aquellos donde se verifica una ampliación de las desviaciones: por
ejemplo, una pequeña causa inicial, mediante un proceso amplificador, podrá=
generar
un efecto considerablemente grande.
Si examinamos las posi=
bles
relaciones cuantitativas que pueden existir entre causas y efectos, las
alternativas podrían ser las siguientes:
1) Causas y efectos son razonablemente proporcionales: pequeñas caus=
as producen
pequeños efectos, y grandes causas grandes efectos.
2) Una causa pequeña produce un gran efecto.
3) Una causa grande produce un pequeño efecto
Como podemos observar =
los
extremos del sentido de la realidad material se ampliaron, de micro a macro=
. Las
estructuras de comprensión del mundo sufrieron gran revés, desde los ámbito=
s de
las ciencias físicas y matemáticas (antes "exactas") hasta los de=
las
ciencias humanas y culturales. El modelo dinámico causa-efecto, determinist=
a y
predecible, implicaba una noción lineal o secuencial en la manifestación de
fenómenos, es superado con la ruptura cuántica que introdujo la adicional
noción de la no linealidad y de aleatoriedad o azar de fenómenos. La noción=
de
(una) realidad como (única) verdad se resquebrajó.
Así a partir de nocion=
es
con las que contaban los científicos cartesiano-newtonianos[43],
como: patrón, comportamiento, cantidad y cualidad, en la actualidad de la
investigación científica, ahora son asumidas en forma diferente ya que no se busca la cuantificación como =
regla
finalista del entendimiento científico, sino que la cualificación se ha eri=
gido
como noción necesaria para entender la cualidad que muestran los fenómenos
descubiertos en el siglo XX, que se mueven en un patrón de comportamiento
diferente, cuantificable solo parcialmente.
La cultura occidental
contemporánea ha aprendido a ver al Caos como un lugar de oportunidad, de
desorden interactivo generador de nuevos tipos de orden, de generación,
degeneración y regeneración constantes. Esta regeneración constante no se
evidencia únicamente en los procesos físicos o materiales, sino también en =
los
del conocimiento y la generación de ideas. Este nuevo sentido surge como
alternativa para explicar y comprender la realidad más amplia que estudia la
observación científica contemporánea.
Por medio de la Teoría del Caos también se pueden estudiar
fenómenos tales como el control de la población y epidemias, el movimi=
ento
de bancos de peces, aves e insectos migratorios, el comportamiento del cere=
bro,
los espasmos del corazón en pleno ataque cardiaco, la predicción del tiempo,
etc.
La teoría del caos es, más que una teoría, es un paradigma que supus=
o en
su momento una revolución científica, al reflejar que muchos sistemas hasta
ahora considerados deterministas y previsibles tienen severos límites en di=
cha
previsibilidad. Es decir, que no eran tan útiles como se creía a la hora de
predecir eventos futuros.
En síntesis, podemos considerar que la teoría del caos establece
que pequeños cambios en las condiciones iniciales crean grandes diferencias
respecto al resultado final, con lo que una gran mayoría de los sucesos y
sistemas no resultan totalmente predecibles.
Es importante tener en cuenta que, a pesar de las apariencias, el ca=
os
al que se refiere esta teoría no implica una falta de orden, sino que los
hechos y la realidad no se ajustan a un modelo lineal.
Otro elemento importante a considerar es que lo caótico no puede ir =
más
allá de ciertos límites. Por ejemplo, un huevo en una mesa solo puede no ca=
er o
caer en cualquier dirección. Dicho de otro modo, las posibilidades son
múltiples pero los resultados limitados, y existen predisposiciones a que l=
os
fenómenos se sucedan de determinada manera, predisposiciones conocidas
como atractores.
Por ejemplo, la teoría del caos en la Psicología puede servir para
explicar la enorme diversidad que podemos encontrar en cuanto a actitudes,
puntos de vista, pensamientos, creencias o emociones. Si bien por norma
general la mayoría de las personas buscan sobrevivir y autorrealizarse de
diferentes modos, existe una muy amplia variedad de circunstancias que
transforman nuestra conducta y pensamiento y moldean nuestro modo de vivir =
la
vida. Por ejemplo, vivir una vida
relativamente feliz y tranquila no asegura que una persona no desarrolle un
trastorno mental, al igual que sufrir un trauma severo puede no producir
trastornos posteriores. Puede ser útil de cara a intentar explicar por qué
algunas personas pueden desarrollar fortalezas o problemas mentales que otr=
as
no. También puede explicar porque determinados tratamientos no resultan
eficaces en determinadas personas aun cuando en la mayoría de la gente resu=
ltan
efectivas. O por qué dos personas con los mismos genes y las mismas
experiencias vitales no reaccionen de igual manera ante un estímulo o evento
concreto. Detrás de ello pueden estar diferencias de personalidad, capacidad cognitiva, focalización=
de
la atención en aspectos concretos, situación emocional y motivacional en ese
mismo momento u otros múltiples factores. Así pues, tenemos que algu=
nos
procesos psicológicos como la ansiedad podrían ser vinculados con la teoría=
del
caos, ya que el no saber qué puede suceder ante su actuación en el medio ha=
ce
que nazca una profunda sensación de malestar, y con ella una posible evitac=
ión
activa de lo temido.
Dicho de otro modo, la incertidumbre que genera la dificultad
para establecer predicciones fiables, debido a las múltiples posibilidades<=
b> de
una realidad caótica despierta la sensación de preocupación.
VIII. La Teoría del Caos y el Sistema Financiero
La teoría
del caos es aplicable al sistema financiero ya que los fenómenos económicos
dependen de variables derivadas del comportamiento humano en los que siempre
hay un alto rango de incertidumbre, donde por cambios microeconómicos en las
personas, se cambia la armonía y estabilidad de su microsistema, y estos
cambios cuando afectan a un rango mayor de unidades del sistema, es decir a=
un
mayor número de personas, pueden tener un alto impacto en la macroeconomía,
como sucedió en el caso de la pandemia del VIH, es por tanto que estos camb=
ios
en la microeconomía que podrían ser considerados como simples, también pued=
en
ser considerados como atractores, generadores de tendencias de comportamien=
tos
generalizados no previsibles, aplicando el método científico determinista, =
pero
que si pueden ser predecibles aplicando la teoría del caos.
Por lo tanto, en el sistema financiero es importante visualizar a fu=
turo
los comportamientos y hábitos que son atractores, que pueden explicar proce=
sos
aparentemente disfuncionales.
Ya que si el simple hecho de cruzarse con alguien por la calle o no
hacerlo puede provocar efectos inesperados, que nos hagan comportarnos de m=
odo
diferente, con mayor razón cuando los cambios económicos o normativos al
sistema financiero, alteran la armonía de la forma de vida de las personas,=
ya
que si partimos de la base que una persona es un sistema estable, pero que =
como
tal también está sujeto a una variable del caos, la cual puede ser generada=
no
solo por variables no previstas del mercado sino también por cambios normat=
ivos
del Estado, en consecuencia mayor responsabilidad tiene el Estado al planea=
r la
forma de sufragar sus gastos con sustento en el subsistemas presupuestal y =
el
subsistema fiscal, ya que debe analizar el impacto que va a tener su políti=
ca
financiera, en las personas, que como unidades del sistema operan en forma
normal, estabilizada y consciente, porque si les provoca alguna turbulencia,
que no puedan controlar, el sistema social
puede entrar en un ciclo de inestabilidad, que en forma generalizada=
le
puede generar un problema al proceso de Morfostasis para controlar las desviaciones del
sistema operativo e incluso una pé=
rdida
de Entropía al llegar a la máxima probabilidad de crecimiento debido a su
progresiva desorganización y que l=
uego
para recuperar el equilibrio y regresar a la estabilidad le puede generar un
alto costo económico y social.
Es cierto que hay muchos fenómenos económicos y sociales que aparentemente no se pueden predecir o prever o como pasaran o que ritmo o d= irección van a tomar, ya que existen muchas probabilidades de manifestación e información que dificultan los intentos de estimar con precisión los fenóme= nos sociales, aunado a que a mayor información de posibilidades del suceso, may= or dificultad y complejidad hay para su predicción, y esto que a nivel individ= ual es difícil, se hace más complejo en las organizaciones sociales como el Est= ado, ya que son sistemas en que múltiples elementos se interrelacionan de divers= os modos y con distintos objetivos, sin embargo hoy en día es imprescindible q= ue las organizaciones sean capaces de adaptarse a los cambios para que puedan= permanecer, en consecuencia la adaptabilidad, debe ser constante, puesto qu= e no es posible prever la totalidad de situaciones que pueden llegar a ocurrir.<= o:p>
Pero, en cualquier caso, como hemos indicado anteriormente el hecho =
de
que la realidad sea múltiple y caótica no implica que sea desordenada. La
teoría del Caos enseña que la ciencia en general debe ser adaptable y no
determinista, teniendo siempre en cuenta que no es viable una previsión exa=
cta
y absoluta de todos los sucesos.
Las dinámicas sistémicas del Caos han generado necesidad de nuevos
conceptos y técnicas de experimentación, con gran incidencia en la elaborac=
ión
de sistemas de representación de la realidad y sus bases filosóficas,
metafísicas y metodológicas acerca del significado de la impredecibilidad e
inestabilidad compleja en los procesos naturales, culturales y sociales, así
como de sus comportamientos posibles a largo plazo.
Porque como lo señala John Horgan, “el caos y la complejidad permiten cosmovi=
siones
distintas a las que ofrecía la ciencia tradicional, que hacían hincapié en =
la
«fluidez, multiplicidad, pluralidad, interrelación, se=
gmentariedad,
heterogeneidad y elasticidad; no en la “ciencia”, sino en el conocimiento d=
e lo
concreto y lo local; no en los principios, sino en el conocimiento de los
problemas y de la dinámica auto organizadora de los fenómenos no orgánicos y
sociales.” [44]
IX. Conclusion=
es
La ciencia se ha definido como el conjunto de actividades tendientes=
a
comprender, explicar y predecir el mundo en que vivimos, y muchos autores
consideran que las características distintivas de la ciencia residen en los
métodos particulares que los científicos emplean para investigar el mundo, =
y el
derecho como objeto de estudio lo podemos definir como el Sistema de Contro=
l de
la persona, “como ser de fines”, toda vez que el objeto del derecho =
es
el individuo “en sus atributos esenciales de persona, y en las relaciones
con sus semejantes”; por tanto es importante desarrollar un concepto le=
gal
de persona, que la conceptualice en forma integral, porque actualmente no existe un concepto
jurídico de persona, y la normatividad se concreta a señalar con un sentido
pragmático como si este fuera la única esencia del ser humano, que
“La capacidad jurídica de las personas físicas se adquiere por el na=
cimiento
y se pierde por la muerte; pero desde el momento en que un individuo es
concebido, entra bajo la protección de la ley,
lo que de ninguna man=
era lo
podemos concebir como un concepto de persona, sino en todo caso como una
descripción de la condición básica para la existencia de sus derechos y
obligaciones, en consecuencia, una tarea legislativa pendiente es la de
elaborar un concepto de persona con todos sus alcances que sirva para
determinar la importancia exacta que tiene la persona como sujeto de derech=
os y
obligaciones y titular de bienes, pero también como un ser con aspiraciones=
a
una vida digna, que incluye educación cultura servicio médico, seguridad so=
cial
y ello nos lleva inexorablemente a plantearnos la necesidad de ampliar el
concepto de persona, no tan solo en cuanto a su existencia y
personalidad, es decir como entes sujetos de derechos y obligaciones, sino
también como sujetos con aspiraciones y fines.
Queda fuera de toda duda que las personas aplicando una visión sisté=
mica
son las unidades que definen, aplican y reciben las normas que regulan el
sistema de control del Estado, y que por tanto las personas las podríamos
conceptualizar como unidades intencionales del sistema, cuyo comportamiento
puede ser (al menos en ocasiones) explicado y predicho recurriendo a
atribuciones de creencias y deseos e intenciones, queriendo referirme con e=
llo
a conceptos éticos, religiosos, aspiraciones y esperanzas, no solo económic=
as
sino también espirituales o ideales.
En ese orden de ideas el análisis sistémico de la sociedad se hace
complejo ante la gran diversidad de elementos que interactúan en cada
subsistema, porque en cada subsistema quienes interactúan son los seres hum=
anos
como unidades del sistema, que se conducen y desenvuelven en forma libre y =
con
voluntad propia, por lo que no se puede evaluar su comportamiento en forma
determinista y mecanizada, porque lo que caracteriza relaciones humanas, es=
que
se pueden descomponer en un sinnúmero de unidades, es decir cada ser humano=
, por lo que, para el desarrollo del sist=
ema,
es necesaria la integración de una multiplicidad de subsistemas, y es así c=
omo
nos referimos a que existe un sistema financiero, un sistema económico, un
sistema educativo, un sistema de seguridad social, etc. lo cual nos da la i=
dea
de que al parecer todo sistema y sus subsistemas se mueven en un absoluto
orden, lo cual es totalmente equivoco, porque el entorno[4=
5]
de cada unidad del sistema es distinto, más sin embargo el sistema está uni=
do y
controlado a partir de su teleología por los sistemas normativos que lo reg=
ulan
y las instituciones que lo componen de ahí que coincidiendo con Rawls, podemos afirmar que cuando en el sistema
social las instituciones más importantes que lo componen obtienen el mayor
equilibrio y logran la satisfacción de todos los individuos pertenecientes a
ella, entonces la sociedad está correctamente ordenada y es justa, y en ese
orden de ideas tenemos que en el proceso de planificación del sistema
financiero mexicano el cual debe buscar el logro de los fines previstos en =
el
articulo 25 Constitucional, es decir el acceso de los seres humanos que viv=
en
en el Estado Mexicano, a una vida digna, y con acceso a la cultura, recreac=
ión
a sistemas funcionales de seguridad
pública, de seguridad social, y de=
salud
para lograr alcance de sus metas individuales, no debe aplicar un análisis
simple y causalista, sino que debe incorporar a sus proyecciones la Teoría =
del
Caos con las bases metodológicas que aporta para determinar la impredecibil=
idad
e inestabilidad compleja de los procesos naturales, culturales y sociales, =
que
afectan al Estado como sistema social, así como sus comportamientos posible=
s a
largo plazo, tomando en cuenta para ello que las personas como unidades
intencionales, no solo son sujetos de derechos y obligaciones, sino que como
seres racionales tienen creencias, aspiraciones y metas que muchas veces van
más allá de la obtención de los satisfactores básicos y elementales.
X. Bibliografía y/o fuentes de información
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[2] NÉDONCELLE,
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[3] CICERO. =
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[4] TENA PLAZUE=
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[5] RODRÍGUEZ DE
ALMEIDA, María Goñi “La evolución del concepto de persona en el derecho
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Madrid, España Prudentia Iuris, N. 95, pp.93-122 DOI: 2023
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[6] GIL RODRIGU=
EZ,
Jacinto. Acotaciones para un co=
ncepto
de derecho civil. Anuario de Derecho Civil (Tomo XLII), 356. Madrid 1989
[7] IBIDEM
[8] “Entendemos=
por
personalismo o filosofía personalista la corriente o corrientes filosóficas
nacidas en el siglo XX que poseen las siguientes características: están construidas estructuralmente en t=
orno a
un concepto moderno de persona; Por concepto moderno de persona se entiende=
la
perspectiva antropológica que tematiza o subraya todos o parte de estos
elementos: la persona como yo y quién, la afectividad y la subjetividad, la
Inter personalidad y el carácter comunitario, la corporalidad, la tripartic=
ión
de la persona en nivel somático, psíquico y espiritual, la persona como var=
ón y
mujer, la primacía del amor, la libertad como autodeterminación, el carácter
narrativo de la existencia humana, la trascendencia como relación con un Tú,
etc.; Algunos de los principales filósofos de esta corriente son los
siguientes: Mounier, Maritain, Nédoncelle, Scheler, Von Hildebrand, Stein,
Buber, Wojtyla, Guardini, Marcel, Marías, Zubiri”.
Ver BURGOS, Juan Manuel Introducción al personalismo. Editori=
al
Palabra, Madrid 2012 págs. 239-240
[9] Las fuentes
principales para el conocimiento de Aristóteles están constituidas por tres
libros La Ética Nicomáquea, La Ética Eudemia y la Moral Magna.
[10] Ver GARCÍA =
MÁYNEZ
Eduardo. - Ética. Universidad Naci=
onal
Autónoma de México, Centro de Estudios Filosóficos, México 1944.
[11] JENOFONTE: =
Memorias
sobre Sócrates, traducción Deleito y Piñuela. Libro I Cap. I, pág. 16.
[12] Ver GARCÍA =
MÁYNEZ
Eduardo, Ética Ob. Cit. Pág. 129.
[13] PLATÓN, La
República, Traducción A. Gómez Robledo, UNAM, México, 2000, Págs. 241-242
[14] SEVERINUS B=
OETHIUS
Anicius Manlius (BOECIO), “Tractat sobre la única persona i les dues nat=
ures.
Contra Eutiques i Nestori” (V), en: ID., Opuscles teològics, Proa, Barcelon=
a,
1997, pp. 72-100, cita p. 77. Edición bilingüe latín-alemán: Liber de duabus
naturis et una persona Christi, en: Die theologischen Traktaten, Meiner,
Hamburgo, 1988, pp. 64-83, cita pp. 74.75. Cf. Corinna
SCHLAPKOHL, Persona est na=
turae
rationabilis individua sub=
stantia:
Boethius und die Debatte über den Personbegriff, Elwert, Marburgo, 1999 citado por AMENGUAL COLL Gabriel El concepto=
de
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[15] ROSAS Aleja=
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[16] HEGEL George Wilhelm Friedrich
Fenomenología del espíritu (1807). Sección de Obras de Filosofía Colecc=
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Buenos Aires Primera Edición en español 1966
[17] ibidem
[18] Ve=
r BUNGE, Mario La ciencia, su método y su
Filosofía, Ed. S. X. X. 1982; Xirau, R. Introducción a la Historia de la
Filosofía, Ed. UNAM, México, 1980 y;
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Ciencia, Ed. Trillas, México, 1990.
[19] STRAWSON, P=
eter, Individuos,
Taurus, Madrid, 1989, pp. 107, 104.
[20] FRANKFURT, =
Harry La
importancia de lo que nos preocupa, Katz, Buenos Aires, 2006, p. 27.
[21] DENNETT, Da=
niel La
consciencia explicada, Gedisa, Barcelona, 1995;
DENNETT, Daniel La act=
itud
intencional, Gedisa, Barcelona, 1991
[22] GRICE, Paul= . “Significado”. En: Cuadernos de Crítica. México D. F., 1977. Y en “Las intenciones y el significado del hablante”. En Cuadernos de Crítica. México D. F., 1977<= o:p>
[23] Rawls se re=
fiere al
utilitarismo clásico, aunque reconoce que no existe sólo una teoría del
utilitarismo sino todo un pensamiento utilitario con refinamientos en
diferentes aspectos, pero cuyo planteamiento de fondo es exactamente el mis=
mo.
[24] RAWLS, John Teoría de la justicia;
trad. de María Dolores González. The Belknap Press of
Harvard University Press, Cambridge, Mass. Sexta reimpresión, 2006
CABALLERO José Francisco La Teoría de la Justicia de John Rawls=
i>
revista voces y contextos
https://ibero.mx/iberoforum/2/pdf/francisco_caballero.pdf
[25] DENNETT Ob.=
Cit.
[26] Ibidem
[30] BE=
RESÑAK
Fernando Viviendo la catástrofe. Inseguridad, capitalismo y política,
Editorial: Universidad Nacional de Tierra del Fuego Chile 2016
[31] KÉRÉNYI Kar=
l Los
dioses de los griegos traducción de Jaime López Sanz Monte Ávila Editor=
es
Latinoamericana primera edición Impreso en Venezuela 1991 págs. 25 a 29
[32] LAO TSE =
El Libro
del Tao Biblioteca Virtual Universal https://biblioteca.org.ar/libros/6=
56308.pdf
[33] LA BIBLIA A=
ntiguo
Testamento libro del Genesis Reina Valera 1960
https://www.biblia.es/biblia-buscar-libros-1.php?libro=3Dgenesis&=
;capitulo=3D1&version=3Drv60
[34] LA BIBLIA A=
ntiguo
Testamento libro del Genesis Gén 1,1-2)
https://www.bibliacatolica.com.ar/Biblia%20Catolica.pdf
[35] véase Salmo=
103,
29.
[36] La Biblia o=
b. Cit.
pág. 1483
[37] POINCARÉ Henri, Les méthodes nouvelles d=
e la
mécanique céleste, 3 volumes, Éditions Gauthiers-Villars, 1892
[38] Epónimo del
matemático francés Pierre-Simón Laplace, que hizo estudios sobre este opera=
dor
matemático que compara el valor de una función en un punto con el promedio =
de
sus valores cercanos, y que esto hace que sea útil para interpretar ecuacio=
nes
diferenciales parciales comunes en física.
[39] LORENZ Edward, Deterministi=
c Nonperiodic Flow. Journal of Atmospheric Sciences=
, Vol.
20, Issue 2, 1963.
[40] CAZAU Pablo=
LA TEORIA DEL CAOS Biblioteca Virt=
ual
OMEGAALFA 2020 Fuente: http://galeon.com/pcazau/artfis_caos.htm
[41] PRIGOGINE Ylya El fin de las
certidumbres Ed.
Andrés Bello Santiago de Chile 1997
[42] HAYLES,
Nancy Katherine La evolución del caos. El orden dentro del desorden=
en
las ciencias contemporáneas. Barcelona. Gedisa. 1998.
[43] MARQUINA Jo=
sé Metodología
de Newton ciencias Redalyc abril- junio numero 070 Universidad Nacional
Autónoma de Mexico, Mexico 2003
[44] HORGAN, Joh=
n De
la complejidad a la perplejidad revista Scientific American numero 272<=
i> agosto
de 1995.
[45] Entend=
iendo
por entorno el conjunto de elementos que tienen influencia sobre los elemen=
tos
del sistema o son influidos por él, aunque no pertenecen al mismo sistema.<=
/span>
1 Doct=
ora
en Derecho por el Instituto Internacional del Derecho y del Estado, Catedrá=
tica
de Tiempo Completo de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de
Chihuahua y responsable del Cuerpo Académico Consolidado: UACH-CA-129 Justi=
cia
Financiera. Chihuahua, Chihuahua, México. aramos@uach.mx. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4768=
-9381
2 Doctor en Derecho por el Instituto Internacion=
al
del Derecho y del Estado, Catedrático de Medio Tiempo en la Facultad de Der=
echo
de la Universidad Autónoma de Chihuahua, miembro colaborador del Cuerpo
Académico: UACH-CA-129 Justicia Financiera.
Chihuahua, Chihuahua, México. hchavezm@uach.mx.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2098-4938
3 Mae=
stra
en Derecho Político y Administración Pública, Candidata al grado de Doctora=
en
Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
Académica de Tiempo Completo (ATC) por la Facultad de Derecho de la Univers=
idad
Autónoma de Chihuahua. Colaboradora del Cuerpo Académico consolidado
UACH-CA-129-Justicia financiera. Chihuahua, Chihuahua, México. mggutierrez@=
uach.mx. ORCID: https://orcid.org/0009-0008-8894=
-9021
UBI SOCIETAS IBI IU=
S EN
LÍNEA,
Año III (Vol. V, Nú=
m. 2),
2025, e1991
UBI SOCIETAS IBI IUS EN LÍNEA,
Año III (Vol. V, Núm. 2), 2025, e1991
La teoría del caos y el s=
istema
financiero