ESCUELA DE EDITORES
97
e-ISSN: 2992-8184
2026 | Revista Estudios de la Información, 4(1), 97-113.
hps://doi.org/10.54167/rei.v4i1.2444
Estrategias de difusión para revistas ciencas en
entornos digitales
Recibido: 02/05/2026
Revisado: 30/05/2026
Aceptado: 30/06/2026
Resumen. En esta entrega de Escuela de editores discuto la importancia de desarrollar estrategias
de difusión para revistas ciencas en entornos digitales. Parto de una premisa sencilla, pero a veces
olvidada por los editores: una revista académica no termina su trabajo cuando publica un arculo.
La publicación es apenas el punto de parda de una cadena más amplia de visibilidad, circulación,
lectura, descarga, uso y eventual citación. A parr de evidencia reciente, presento argumentos para
sostener que las acciones de difusión pueden aumentar las visitas, las descargas, la atención en
redes sociales, las métricas alternavas (altmetría) y, en ciertos casos, las citas. Asimismo, reviso las
disntas estrategias de difusión que pueden emplear las revistas ciencas: resúmenes en video,
resúmenes visuales (visual abstracts), infograas, publicaciones en redes sociales, campañas
mulcanal, resúmenes en lenguaje sencillo, blogs editoriales y notas web, bolenes y alertas de
contenido, notas de prensa, podcasts, opmización para buscadores, paquetes de difusión para
autores, colecciones temácas y la integración con repositorios. El propósito de este arculo es
ofrecer recomendaciones práccas para que las revistas trasciendan la concepción de sus portales
como repositorios pasivos y los gesonen como plataformas para la circulación acva del
conocimiento.
Palabras clave: Revistas ciencas, difusión cienca, visibilidad, altmetría, redes sociales, editores,
portales de revistas, mercadotecnia cienca.
Disseminaon strategies for scienc journals in digital environments
Abstract. In this issue of School of Editors, I discuss the importance of developing disseminaon
strategies for scienc journals in digital environments. I begin with a simple premise, though one
that editors somemes forget: an academic journal does not nish its work when it publishes an
arcle. Publicaon is merely the starng point of a broader chain of visibility, circulaon, reading,
downloading, use, and eventual citaon. Drawing on recent evidence, I present arguments
supporng the idea that disseminaon acons can increase visits, downloads, social media
aenon, alternave metrics (altmetrics), and, in some cases, citaons. I also review the dierent -
_________________________________
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial: el autor utilizó GPT-5.6 Sol como apoyo para la
estructuración y organización del manuscrito, así como para editar y mejorar la claridad y la redacción
académica del texto. La herramienta no fue utilizada para generar fuentes o citas, ni para producir el análisis
o las conclusiones, ni para sustituir el criterio académico del autor. El autor asume plena responsabilidad por
la exactitud, originalidad, integridad y validez de los argumentos, el análisis, las citas, las fuentes y las
conclusiones.
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disseminaon strategies that scienc journals can employ: video abstracts, visual abstracts,
infographics, social media posts, mulchannel campaigns, plain language summaries, editorial blogs
and web notes, newsleers and content alerts, press releases, podcasts, search engine opmizaon,
disseminaon packages for authors, themac collecons, and integraon with repositories. The
purpose of this arcle is to oer praccal recommendaons so that journals can move beyond
conceiving their portals as passive repositories and instead manage them as plaorms for the acve
circulaon of knowledge.
Keywords: Scienc journals, scienc disseminaon, visibility, altmetrics, social media, editors,
journal portals, scienc markeng.
Cómo citar: Machin-Mastromaeo, J. D. (2025). Estrategias de difusión para revistas ciencas en
entornos digitales. Revista Estudios de la Información, 4(1), 97-113.
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Introducción
Una revista cienca no termina su trabajo con un arculo al publicarlo, ya que, en entornos
digitales, la publicación es apenas el punto de parda. La visibilidad, la circulación y el impacto
requieren una capa adicional de gesón editorial que debe lograr que el arculo sea recuperable o
fácil de encontrar, comprensible, comparble y reulizable, además de medir las interacciones
generadas por su publicación. Esto puede resultar obvio, pero muchas revistas siguen operando como
si la publicación supusiera el cierre del proceso editorial. Reciben el manuscrito, se realiza la revisión
por pares, las correcciones, la maquetación, la publicación y, después de todo ese esfuerzo, parecen
esperar que los lectores lleguen por sí solos a los arculos publicados.
El problema es que los lectores no siempre llegan. No porque los arculos carezcan de valor,
sino porque muchas veces no saben que existen. La publicación cienca ha dependido durante
mucho empo de la indización en sistemas de información cienca (índices, directorios,
agregadores, catálogos, bases de datos y repositorios) para garanzar la recuperación. Esto sigue
siendo indispensable, pero no basta, ya que las revistas compiten por la atención en un ecosistema
informacional saturado de contenidos, plataformas y redes sociales. En este contexto, publicar un
arculo y dejarlo quieto en el portal de la revista equivale a conar demasiado en la buena suerte.
La difusión cienca debe entenderse como una responsabilidad editorial adicional y
comparda con los autores y sus instuciones de aliación. Obviamente, no se trata de converr a
las revistas en agencias de publicidad, ni de reducir la comunicación cienca a publicaciones
llamavas en redes sociales. Más bien, se trata de reconocer que el trabajo editorial no termina con
la publicación, sino que debe extenderse a la circulación estratégica de los contenidos. Esto implica
pensar en los públicos, formatos, canales, temporalidades, indicadores y responsabilidades de
quienes parcipan en el ecosistema de la revista: editores, autores, instuciones, bibliotecas, portales
de revistas, ocinas de comunicación y lectores.
En este arculo me centro en la difusión cienca, entendida como el conjunto de acciones
orientadas a aumentar la circulación, el descubrimiento, la visibilidad, la lectura, la descarga y el uso
de los contenidos publicados por una revista. Esto no excluye la divulgación cienca, pero conviene
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disnguirlas. La divulgación busca adaptar el conocimiento para públicos no especializados; la
difusión, en cambio, puede dirigirse tanto a comunidades académicas como a profesionales,
instucionales o estudianles. En la prácca, la difusión y la divulgación podrían coincidir, por
ejemplo, si un arculo se transforma en una infograa, una cápsula de video, un resumen en lenguaje
sencillo o una nota instucional, especialmente si estos productos están diseñados para dirigirse a
una audiencia amplia. Volviendo al tema central, podríamos entender la circulación de un arculo
como una cadena de valor:
Publicación → descubrimiento → atención → lectura → descarga → guardado →
conversación → uso docente/profesional → citación → reputación de la revista → atracción
de autores.
Cada acción de difusión no produce citas automácamente, pero sí ayuda a que el arculo
sea descubierto, capte atención, así como a que sea leído, descargado, guardado, comentado, usado
en la docencia, incorporado en una revisión bibliográca y, nalmente, (ojalá) sea citado. Pero los
arculos de una revista de baja visibilidad suelen fallar al inicio de la cadena de valor, ya que no son
descubiertos. Por lo tanto, la difusión no debe pensarse como una acvidad posterior y marginal, sino
como parte integral del ujo editorial. Así como una revista ene procesos para recibir manuscritos,
evaluarlos, corregirlos y publicarlos, también debería contar con procesos para difundirlos.
En términos generales, la evidencia disponible en la literatura especializada permite sostener
cinco ideas: (1) la difusión aumenta las visitas y las descargas con más consistencia que las citas; (2)
la atención en redes sociales y la altmetría suelen correlacionarse posivamente con citas, aunque
de manera variable por disciplina y de manera aleatoria; (3) las campañas intensivas, sistemácas y
coordinadas funcionan mejor que las publicaciones aisladas; (4) formatos como los resúmenes
visuales, los resúmenes en lenguaje sencillo, hilos de publicaciones en redes sociales, bolenes y
notas web, aumentan la interacción y lectura; y (5) los portales de revistas no deben ser solo
repositorios pasivos, sino espacios acvos que impulsen la circulación.
Difusión digital, visitas y descargas
Uno de los principales argumentos a favor de la difusión cienca es que sus efectos
inmediatos suelen observarse en visitas y descargas, lo cual se reeja mucho más rápido que en la
citación, a través de los sistemas de medición de la altmetría y de las estadíscas que registran los
sistemas de gesón de revistas. Ambos permiten observar la atención en línea que reciben los
arculos. La altmetría incluye las menciones que una publicación ha obtenido en redes sociales,
portales de nocias, blogs, así como las citas en Wikipedia y en documentos de políca pública, entre
otras fuentes no necesariamente ciencas (González et al., 2025). No reemplaza las citas, pero
permite observar señales tempranas sobre la magnitud de la circulación que está teniendo un arculo
y su valor consiste en que permite comprender cómo, dónde y con quién circuló, pero no conviene
entenderla como una medida del impacto. Tanto la altmetría, como las estadíscas del sistema de la
revista permiten entender cuáles arculos circularon más, cómo y dónde. Adicionalmente, las
estadíscas del sistema permiten saber cuáles formatos funcionaron entre todos los que usa la revista
para ofrecer los arculos y cuáles de estos enen la mayor candad de clics o descargas.
Como ya se mencionó, las citas tardan mucho más en aparecer, si es que ocurren, y dependen
de condiciones fuera del control directo de la revista y que varían ampliamente entre disciplinas, tales
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como el idioma de la publicación, el tema, las indizaciones de la revista, las redes académicas, la
calidad metodológica, la originalidad de la publicación y su recepción por parte de los pares. En
cambio, las visitas, descargas y clics permiten observar con mayor rapidez si un arculo está
circulando.
Un estudio sobre arculos de ciencias clínicas del dolor encontró que la publicación de
entradas de blog y su distribución en Facebook, Twier, LinkedIn y ResearchBlogging.org aumentaron
casi tres veces las vistas en formato HTML y las descargas en PDF durante la semana posterior a la
difusión, aunque no se encontró relación con las citas al año siguiente (Allen et al., 2013). Este úlmo
resultado no necesariamente señala un fracaso de la difusión, sino que la conversión de la atención
en citas es más lenta, incierta y dependiente de la disciplina. Sin embargo, si un arculo ni siquiera se
visita o se descarga, dicilmente podrá ser leído, ulizado y citado.
También se ha encontrado que los autores que realizaron acciones de difusión (comparr,
explicar en un lenguaje más accesible y enriquecer la publicación con recursos adicionales)
registraron una mediana de 149 descargas de texto completo, frente a 121 en el grupo sin acciones,
lo que representa un 23% más de descargas (Erdt et al., 2017). Este hallazgo muestra que, si los
autores son aliados de la revista en la difusión de sus contenidos, se pueden obtener mejores
resultados.
El problema es que muchas revistas no manenen una presencia digital lo sucientemente
acva; por ejemplo, se ha observado una relación estadíscamente signicava entre los años de
presencia en Facebook de una revista y el número de seguidores (Cueva Estrada et al., 2023), lo que
indica que la connuidad es un aspecto importante. Adicionalmente, se ha encontrado que pocas
revistas están presentes en al menos una red social y que, cuando lo están, suelen tener acvidad
irregular y un alcance limitado (Marnez Guerrero, 2017). Esto describe una situación frecuente: la
revista abre perles, publica de manera esporádica, comparte enlaces sueltos y, tras obtener
resultados pobres, concluye que las redes sociales no funcionan. Quizás no funcionaron porque no se
desarrolló una estrategia de difusión sostenida.
Por lo tanto, no basta con publicar enlaces a los nuevos arculos; hay que explicar,
contextualizar, enriquecer y facilitar su circulación. Las acciones deben ser sistemácas, periódicas,
coordinadas con los autores y acompañadas de medición. De lo contrario, la difusión se convierte en
una acvidad ornamental: algo que se hace cuando hay empo, cuando alguien se acuerda o cuando
ya está publicado el número completo.
Evidencia sobre citas: resultados positivos, pero no universales
La relación entre la difusión y las citas debe abordarse con cautela, ya que sería irresponsable
armar que publicar en redes sociales produce automácamente más citas, dado que la evidencia no
permite sostenerlo de manera universal. Lo que sí puede armarse es que existen estudios en los que
la atención digital se asocia con una mayor citación, aunque los resultados varían según la disciplina,
la intensidad de la campaña, el canal empleado, los hábitos digitales de la comunidad académica y el
po de arculo.
Una estrategia acva de promoción en X para revistas médicas generó una tasa de citas 1.12
veces mayor, mientras que el Altmetric Score y el número de usuarios que tuiteaban fueron
predictores posivos de citas (Ladeiras-Lopes et al., 2022). Otro estudio observó que los arculos
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altamente tuiteados fueron casi 11 veces más propensos a ser altamente citados (Eysenbach, 2011).
Estos resultados son interesantes, pero conviene tratarlos con prudencia, ya que la atención
temprana reejada en la puntuación de altmetría puede ser una señal de circulación y de posible
interés cienco, pero no necesariamente una causa directa de las citas; esto se maza en la
literatura. Estudios correlacionales sobre la difusión en redes sociales relacionadas con la
invesgación en salud encontraron una asociación posiva entre métricas tradicionales y las
menciones en redes sociales, mientras que la evidencia causal sobre el incremento de citas resultó a
la vez sugesva e inconclusa (Bardus et al., 2020). Este punto es importante, ya que la difusión puede
ayudar a que un arculo sea visto y leído, pero no sustuye su calidad, pernencia, originalidad ni su
valor para una comunidad académica.
Salir de los circuitos locales
Otro benecio de la difusión digital es que puede ayudar a que los arculos salgan de sus
circuitos locales, dado que muchas revistas, principalmente universitarias, publican contenidos de
calidad, pero su circulación queda acotada a comunidades muy reducidas: la propia instución, un
grupo de autores cercanos, algunos lectores recurrentes y, con suerte, quienes llegan por medio de
los sistemas donde se encuentra indizada la revista, los cuales podrían ser pocos. Un análisis de
arculos publicados entre 2015 y 2018 en mil revistas incluidas en SciELO encontró que el 58% de las
revistas tenían arculos mencionados en redes sociales, pero solo el 13% de los arculos fueron
mencionados, aunque más de un tercio de los tuits provenían de fuera de América Lana, por lo que
SciELO sugiere que el buen desempeño de Brasil podría relacionarse con su políca de incenvar la
difusión (Nassi-Calò, 2022). Esto indica que la difusión digital podría contribuir a la
internacionalización de los contenidos, incluso cuando las revistas pertenecen a ecosistemas
regionales de publicación cienca. Adicionalmente, señala que no basta con que las universidades
cuenten con revistas en acceso abierto; también deben generar las condiciones para que los arculos
puedan ser descubiertos, compardos y retomados por comunidades más amplias, ya que la
circulación no ocurre solo porque los PDF están disponibles en línea.
La infraestructura del portal importa
La difusión no depende únicamente de las redes sociales: la infraestructura del portal de la
revista también importa. De hecho, muchos problemas de visibilidad empiezan en la propia página
del arculo, debido a metadatos incompletos, DOI poco visible, incorrecto o inacvo, ausencia de
botones de comparr, archivos PDF diciles de descargar, falta de resumen en otros idiomas, tulos
poco recuperables, escasa integración con buscadores o ausencia de estadíscas públicas.
La presencia de botones o plugins de redes sociales en los portales se asocia con una mayor
atención, ya que facilita a los lectores comparr rápidamente los arculos. Además, se ha señalado
que los arculos se comparten con mayor frecuencia y reciben signicavamente más menciones
cuando dichos mecanismos están disponibles (Karmakar et al., 2020). Esto no signica que un botón
de comparr resolverá las limitaciones de visibilidad de una revista, pero sí puede facilitar o dicultar
aún más su circulación.
Deben tomarse decisiones aparentemente pequeñas, pero que reducen la fricción: (1) incluir
botones para comparr rápidamente en las disntas redes sociales y que al accionarlos resulte en
una publicación que contenga una imagen destacada, la cual puede ser la portada o logo de la revista
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y algo muy importante es cuidar el aspecto que presentan las publicaciones en redes que ulicen los
DOI o URL de la revista, dado que hay casos en que no incluye imágenes y los datos que se reproducen
son pobres, erróneos o están mal presentados, lo cual ocurre parcularmente si los servidores donde
se alojan las revistas están congurados para impedir que las redes sociales lean correctamente los
metadatos. Esto, a pesar de ser contraintuivo y un atentado al sendo común, no es extraño que
ocurra, dadas las polícas de seguridad informáca de muchas universidades; (2) un DOI visible y
acvo desde el momento en que se publica el arculo (sin demora); (3) un botón de descarga claro y
visible; (4) buenos resúmenes y en múlples idiomas; (5) enlaces persistentes; (6) metadatos
correctos y enriquecidos; (7) estadíscas públicas por arculo; y (8) integración con ORCID, Google
Académico, Crossref, OAI-PMH, RSS, bolenes y páginas de nocias. Cumplir con estos aspectos
podría evitar que el portal de la revista parezca un archivo muerto.
El acceso abierto por sí solo no garanza la visibilidad ni el uso, porque un arculo úl puede
no ser leído simplemente por desconocerse su existencia; es decir, disponible no signica descubierto
y publicado no signica leído (Valerio-Ureña y Herrera-Murillo, 2019). Las revistas universitarias
deben asumir que la disponibilidad es una condición necesaria, pero no suciente.
Buenas práccas generales de difusión
La primera buena prácca consiste en diseñar un plan de difusión a nivel de arculo, no solo
por número o volumen publicado. El error común es anunciar: “Nuevo número publicado”. Más bien,
conviene promover los arculos individuales, especialmente los más relevantes, actuales o
vinculados a debates públicos o temas de actualidad. Esto se debe a que los lectores rara vez se
interesan por un número completo solo porque existe; por el contrario, suelen interesarse por temas,
problemas, autores, hallazgos o debates especícos.
La segunda buena prácca consiste en converr cada arculo en varios productos
comunicables. Más allá del pico “Ya está disponible nuestro nuevo número”, de un arculo se puede
derivar un resumen para público académico, un resumen en lenguaje sencillo, una cita destacada,
una nota para el portal instucional, una entrada de blog, un mensaje para autores, una
recomendación para programas académicos relacionados, infograas con hallazgos principales, un
hilo de cuatro a seis publicaciones, una frase destacada del autor, una recomendación de lectura, una
cápsula de video, publicaciones diferenciadas para disntas redes sociales y una nota de prensa a
comparr con medios nociosos del contexto cercano a la revista, o incluso, internacional.
La tercera buena prácca requiere coordinar a editores, autores e instuciones. Visto como
un ujo de trabajo, se podría establecer lo siguiente: (1) la revista publica; (2) el editor prepara el
paquete de difusión; (3) el autor recibe textos sugeridos; (4) la facultad o universidad replica; (5) el
portal de revistas destaca el arculo; (6) el bolen lo incluye; (7) y se miden el tráco, las descargas y
las menciones. Esto parece sencillo, pero requiere que alguien lo asuma como una tarea editorial, ya
que, si nadie lo coordina, dicilmente ocurrirá.
La cuarta buena prácca es no depender de una sola red social: (1) Facebook puede funcionar
para una comunidad universitaria amplia; (2) LinkedIn para invesgadores, egresados y redes
profesionales; (3) Instagram para hallazgos visuales y comunidad estudianl; (4) YouTube, Reels o
TikTok para cápsulas breves; (5) bolenes para públicos cauvos y eles a la revista; (6) sio web
instucional para permanencia; (7) Google Académico, ORCID, Crossref, DOAJ, Redalyc, SciELO o
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repositorios para incrementar el descubrimiento; y (8) WhatsApp o listas internas para circulación
local, aunque sean más diciles de medir. Hay que entender que cada canal de difusión favorece
formatos especícos, reúne a disntos públicos y presenta limitaciones propias.
La quinta buena prácca consiste en medir por niveles, no solo por citas. Entre los indicadores
inmediatos pueden incluirse el alcance de las publicaciones, clics y visitas a la página, descargas de
PDF, el empo que el usuario pasa en la página de la revista, las veces en que los arculos han sido
compardos, mencionados, guardados y gustados, así como los nuevos seguidores. Entre los
indicadores intermedios pueden considerarse las menciones en blogs, nocias, Wikipedia o
documentos instucionales, algo que puede rastrearse de manera relavamente sencilla a través del
Altmetric Aenon Score (ya que puede implicar costos), además de las solicitudes de información y
la candad de envíos de manuscritos. Entre los indicadores de largo plazo se encuentran las citas, el
índice h de la revista, el posicionamiento en bases de datos e índices, la colaboración internacional,
la atracción de autores externos y la reputación del portal.
Estrategias para difundir arculos y revistas
La estrategia más efecva no es abrir cuentas de la revista en redes sociales, sino concebir
que de cada arculo se debe derivar un paquete de comunicación a través de la producción de
disntas versiones circulables que pueden adoptar diversos formatos, los cuales se presentan a
connuación.
Resúmenes en video
Los resúmenes en video, o video abstracts, son videos breves, usualmente de uno a tres
minutos, que sintezan el propósito, los métodos, los hallazgos principales y las implicaciones de un
arculo. Pueden ser narrados por el autor, animados o combinados con grácos, voz, subtulos e
imágenes. Su valor está en ofrecer una entrada rápida al arculo, especialmente para públicos que
no necesariamente leerán de inmediato el texto completo. Los arculos con resúmenes en video han
obtenido más citas, vistas y descargas, además de un mayor Altmetric Score, aunque no se ha
demostrado una causalidad directa (Bonnevie et al., 2023). También pueden maximizar la visibilidad
de los autores y sus trabajos, así como prolongar el empo durante el cual se manene el interés en
un arculo (Williams, 2014).
Un resumen en video efecvo debe responder cinco preguntas: (1) ¿Cuál era el problema?;
(2) ¿Qué se estudió?; (3) ¿Qué se encontró?; (4) ¿Por qué importa?; y (5) ¿Dónde leer el arculo
completo? Debe evitar parecer una clase grabada o una presentación de PowerPoint; en cambio, se
recomienda centrarse en los resultados e implicaciones, adoptar un tono narravo, ser breve y usar
elementos visuales dinámicos en lugar de diaposivas estácas (The Journal of Thoracic and
Cardiovascular Surgery, s. f.).
Las buenas práccas para realizar resúmenes en video incluyen: (1) realizar versiones en
formato vercal y horizontal, ya que cada una debe ulizarse según el formato que favorezca cada
red social especíca (e. g., vercal para Instagram, Facebook, TikTok y YouTube Shorts; horizontal para
YouTube); (2) incluir subtulos por temas de accesibilidad y para dar una opción de visualización a
quienes no pueden en su momento acvar el audio del video; (3) tulo visible en los primeros
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segundos; (4) evitar la lectura literal del resumen; (5) incluir el DOI en la descripción
1
; y (6) cerrar con
una invitación clara: “leer el arculo completo”, “disponible en acceso abierto” o “consultar en el
portal de la revista”. No sería realista pedir a todos los autores que se responsabilicen de su
realización; más bien, es preferible que la revista los produzca inicialmente, comenzando con una
selección de uno o dos arculos por número, especialmente aquellos con mayor potencial de interés
público, instucional o docente.
Visual abstracts, graphical abstracts e infografías
Los resúmenes visuales (visual abstracts), resúmenes grácos (graphical abstracts) e
infograas son guras que sintezan el contenido del arculo en una imagen. Usualmente incluyen
la pregunta, los métodos, el hallazgo principal y las implicaciones del arculo. Pueden usarse en el
sio web de la revista o en el del arculo, en redes sociales, en bolenes y en notas instucionales.
Los visual abstracts pueden aumentar la visibilidad de los arculos en X, con más vistas, interacciones
y retuits (Oska et al., 2020). En comparación con los tuits sin medios (es decir, de solo texto, sin
imágenes o video), se ha observado que los visual abstracts pueden aumentar la tasa general de
interacción en un 65% (Koo y Pierorazio, 2019). También generan mayor diseminación e interacción
en redes, incluyendo retuits y clics en el enlace, en comparación con tuits de solo texto (Hoerg et
al., 2020).
Respecto a las infograas, no necesariamente deben resumir todo el arculo, sino que deben
seleccionar y centrarse en una sola idea fuerte. Estas pueden: (1) contener un tulo breve, no el tulo
completo del arculo; (2) un problema o una pregunta; (3) un dato, una frase o un hallazgo central;
(4) una implicación o una recomendación; (5) el nombre de la revista; 6) un DOI o un enlace corto; (7)
un logo discreto (no una colección de todos los logos o sckers que algunas revistas se empeñan en
incluir a lo tonto); y (8) la frase arculo disponible gratuitamente (o en acceso abierto), según
corresponda. Asimismo, debe evitar el exceso de texto, copiar el resumen, incluir tablas incompletas,
usar capturas del PDF, ya que se pierden en visualizaciones en pantallas o interfaces pequeñas, así
como emplear pograas pequeñas, colores sin contraste o converrse en un póster académico.
En áreas donde no hay datos cuantavos o cualitavos que puedan sintezarse, como en
ciertas invesgaciones en humanidades o ciencias sociales, la infograa puede centrarse en un
argumento central, una tensión conceptual, una pología, una línea de empo, tres hallazgos o una
recomendación para las polícas públicas, así como para la educación, la cultura o la gesón
instucional. Una fórmula úl sería: incluir una idea + un dato o una frase clave + una implicación y
un enlace.
Publicaciones en redes sociales
Las publicaciones en redes sociales reinterpretan el arculo para una audiencia especíca:
invesgadores, docentes, estudiantes, autores potenciales, profesionales, tomadores de decisiones,
1
Dependiendo de los recursos con que cuente una revista, esta puede no tener la posibilidad de implementar
el estándar DOI, por lo que estaría forzada a ulizar únicamente los URL. En lo sucesivo me reero
principalmente al DOI cuando se trata de comparr el enlace al arculo junto a un producto de difusión (con el
formato de hps://doi.org/10...). Esto es, obviamente, una condición ideal y necesaria para que los sistemas de
altmetría midan la atención de los arculos, ya que estos rastrean solo las publicaciones con DOI. Sin embargo,
al comparr los arculos, estoy consciente de que muchas revistas solo podrán hacerlo por medio de los URL.
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la comunidad universitaria o el público en general. Por lo tanto, no deberían limitarse al anuncio
“nuevo arculo publicado”. Ese po de publicación puede ser correcta, pero suele ser débil porque
no explica por qué alguien debería hacer clic para acceder al arculo.
Las redes sociales son efecvas para diseminar evidencia a profesionales, y las campañas más
intensas, con formatos especícos, múlples plataformas, imágenes, publicaciones frecuentes e
involucramiento de actores inuyentes, enden a funcionar mejor que las intervenciones débiles o
aisladas (Roberts-Lewis et al., 2024). También se ha observado que la atención en redes sociales
incrementa las visitas a los arculos, aunque estas decaen rápidamente (Wang et al., 2017). Además,
los enlaces a arculos de acceso abierto pueden funcionar mejor que los de acceso comercial, por lo
que no indicar claramente que el arculo está disponible en abierto puede reducir el rendimiento de
la publicación en redes sociales, mientras que señalarlo explícitamente puede aumentar las
probabilidades de obtener clics (Li et al., 2021).
En redes sociales, la pregunta no es ¿qué publicamos?, sino determinar qué versión del
arculo necesita la audiencia a la que se quiere llegar. Una publicación debería incluir un gancho
inicial, un hallazgo o argumento principal, ulidad o relevancia, un enlace directo al arculo, mención
al acceso abierto, una imagen o un abstract visual, equetas a autores, instuciones y grupos
relacionados, pocos hashtags especícos y una llamada a leer, guardar o comparr. Por ejemplo, una
fórmula posible para escribir una publicación en redes sociales sería:
¿Qué ocurre cuando las revistas dejan de centrarse solo en publicar y sus contenidos empiezan
a circular? Este arculo analiza [tema] y muestra [hallazgo]. Disponible en acceso abierto:
[enlace] en la Revista Estudios de la Información [hashtags].
El ejemplo anterior es mejor que decir:
Ya está disponible el arculo ‘Título larguísimo del arculo académico completo’. Consulte
aquí: [enlace].
La diferencia parece mínima, pero en el primer caso se comunica una razón para leer; en el
segundo, apenas se informa de la existencia del nuevo arculo. Por cada arculo, puede hacerse una
publicación en redes el día de su estreno, recordarse una semana después, comparrse luego un
hallazgo o una cita destacada del mismo arculo, difundirse junto a su visual abstract o infograa,
además de incluirse en un bolen mensual y republicarse cuando el tema vuelva a ser relevante por
algún acontecimiento de actualidad relacionado. El punto es que no conviene hacer una sola
publicación; es mejor reper con variaciones, por aquello de que la atención es rápida, pero decae
pronto (Wang et al., 2017).
Campañas multicanal
Las campañas mulcanal emplean simultáneamente el sio web, las redes sociales, el bolen,
los autores, las facultades, el repositorio, la prensa, los blogs, los grupos académicos y métricas
alternavas. Son más efecvas que una publicación aislada porque mulplican los puntos de contacto
entre el arculo y sus posibles lectores.
Un experimento realizado con 24 arculos promovidos y 24 arculos de control de la revista
Cephalalgia, basado en una campaña mulcanal con notas de prensa, grácos personalizados,
publicaciones en X, Facebook, Reddit y YouTube, así como presencia en Wikipedia, medios nociosos,
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blogs y otros canales, reportó que tras 24 meses los arculos promovidos obtuvieron un Altmetric
Score de 55.6 frente a 8.1 en el grupo de control, mientras que sus citas aumentaron 17% en
Dimensions, 19% en CrossRef y 11% en Web of Science, aunque este úlmo aumento no fue
estadíscamente signicavo (Peres et al., 2022, citados por Branch et al., 2024). Asimismo, se ha
observado que las campañas más intensas, con múlples plataformas, imágenes y publicaciones
diarias, así como el involucramiento de personas inuyentes, resultan más efecvas (Roberts-Lewis
et al., 2024).
Una campaña editorial mínima puede durar entre dos y cuatro semanas. Antes de publicar,
conviene seleccionar los arculos con mayor potencial de difusión, pedir a sus autores que
proporcionen frases relacionadas con los hallazgos y la relevancia de su publicación, preparar un
visual abstract o una infograa, así como textos breves para las publicaciones en redes sociales, para
el bolen y para la publicación en portales o cuentas instucionales (editorial de la revista, en el caso
de revistas universitarias). Durante la campaña, la revista puede publicar una nota en el portal,
comparrla en sus redes, pedir a los autores que recompartan y le den me gusta a cada publicación
relacionada con su arculo, equetar facultades, programas académicos o grupos de invesgación
involucrados, y enviar el arculo por medio de bolenes o listas de correo. Después de una primera
campaña, se puede republicar desde otra perspecva y, a lo largo de todas las acciones, medir los
clics, las descargas y las menciones, para determinar si el arculo ha recibido más atención y así
replicar las estrategias que han funcionado con otros arculos.
Resúmenes en lenguaje sencillo
Los resúmenes en lenguaje sencillo o plain language summaries permiten llegar más allá del
lector especializado (Gunn, 2024), ya que facilitan la comunicación clara y accesible de los hallazgos
de invesgación con tomadores de decisiones, profesionales y públicos no especializados (Taylor and
Francis, 2026). Son resúmenes breves y no técnicos que facilitan que una audiencia no experta
enenda la idea principal de un arculo (Stoll et al., 2022; Gunn, 2024). Se han introducido para
comunicar la invesgación de forma comprensible a públicos no expertos, aunque su terminología,
formatos y métodos de evaluación varían (Stoll et al., 2022). Un resumen en lenguaje sencillo debería:
(1) tener entre 150 y 300 palabras; (2) incluir qué se estudió, qué se encontró y por qué la
invesgación y sus hallazgos resultan importantes o cómo contribuyen a la sociedad, educación,
políca pública u otros ámbitos; (3) evitar usar jerga especializada, pero deben explicarse de manera
prácca los términos ciencos que resulten inevitables; (4) no exagerar hallazgos y declarar las
limitaciones; (5) dirigirse a un público concreto y se debe desarrollar en función de este; (6) no debe
ser una versión “infanlizada” del arculo; (7) debe ser claro, el a la invesgación que reporta y úl
para el público al que se orienta; y 8) puede establecerse un nombre atracvo para referirse a estos,
tales como: resumen para lectores no especializados, claves del arculo, ¿por qué leer este arculo?,
aporte principal o en pocas palabras.
Blogs editoriales y notas web
Los blogs editoriales y notas web son textos breves publicados en el portal de la revista, en la
página instucional o en el blog académico que contextualizan un arculo, un dossier o un número
temáco para informar sobre la publicación de un número y, especialmente, para destacar cada
arculo individual. La nota debe ser disnta al arculo y puede incluir: (1) un tulo atracvo, breve y
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disnto al del arculo; (2) el problema o contexto estudiado; (3) un hallazgo central; (4) una cita breve
del autor; (5) relevancia social, académica o instucional; (6) el enlace al arculo o su DOI; y (7) una
imagen o el visual abstract del arculo. En cuanto a los tulos para estas notas, resulta débil usar uno
del po: Nuevo arculo publicado en Revista X. Más bien: Tres claves para entender cómo las revistas
universitarias pueden aumentar su visibilidad digital podría ser más fuerte, ya que deben ser tulos
que ancipen un benecio derivado de la lectura de la nota.
Boletines y alertas de contenido
Los bolenes y alertas de contenido son correos electrónicos que se envían con una
periodicidad denida y sirven para nocar la publicación de nuevos números, arculos destacados,
colecciones temácas o contenidos recientes. Pueden ser bolenes editoriales o alertas automácas
de tablas de contenido. La evidencia empírica sobre su ulidad es más limitada que la de otras
estrategias, pero su fortaleza radica en que no depende de un algoritmo de redes sociales, sino que
un bolen llega a una comunidad propia que se va desarrollando por su interés en la revista: autores,
revisores, docentes, estudiantes, egresados, bibliotecas, redes y programas académicos. Sin
embargo, dada la sobreabundancia de correos electrónicos que el usuario puede estar recibiendo,
ene una debilidad importante: muchos pueden borrarlo sin siquiera abrirlo. Un bolen podría
destacarse por lo siguiente: (1) no debe ser solo una tabla de contenidos de un número o volumen
de revista; (2) debe curarse su contenido; (3) incluir un asunto atracvo, de tres a cinco arculos
destacados, una frase relacionada con el valor de cada arculo y enlaces directos a estos; (4) incluir
un elemento visual pequeño; (5) presentar varias secciones, como: arculo recomendado, para
autores y una solicitud o llamada para que el usuario comparta el bolen; (6) el tulo Bolen julio
2026 sería débil, siendo mejor Nuevos arculos sobre educación, cultura y sociedad: selección de julio;
y (7) su frecuencia puede ser mensual para portales con varias revistas, por número publicado en el
caso de revistas individuales o mediante ediciones especiales para dossiers temácos.
Notas de prensa y comunicación institucional
Las notas de prensa y las acciones de comunicación instucional son piezas desnadas a
medios o agencias de nocias, a ocinas de comunicación universitaria o a portales instucionales.
Funcionan cuando el arculo ene valor público, es de actualidad o presenta implicaciones de interés
general. Obviamente, no todo arculo amerita una nota de prensa, pero algunos sí podrían circular
mucho mejor si se presentan con un enfoque periodísco o instucional.
Se ha determinado que los arculos de los que se ha derivado una nota de prensa podrían
recibir más visitas web, descargas del PDF y citas (Lemke et al., 2021). Además, algunas instuciones,
editoriales, revistas, universidades y hospitales ulizan sistemácamente servicios como EurekAlert!
para promover la difusión de la invesgación en los medios, obteniendo resultados favorables (Zhang
et al., 2024). Para revistas universitarias, la ocina de comunicación instucional puede ser una aliada
importante, siempre que se evite converr la nota en propaganda vacía y se sigan buenas práccas,
como las señaladas a lo largo de este documento. Una nota de prensa debe: (1) responder qué se
descubrió o se argumentó; (2) por qué importa, a quién afecta o interesa; (3) mencionar claramente
a los autores e incluir extractos del arculo, ya que es muy importante destacar y respetar la autoría
humana y en segundo lugar la instucional, por ejemplo, un texto que diga La Universidad Fulanita
de Tal invesga el tema aquel resulta una falta de respeto a los autores y es muy común que se use
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sin siquiera mencionar una sola vez los nombres de quienes llevaron a cabo la invesgación; (4) dónde
leer el arculo completo y destacar si fue publicado en acceso abierto; y (5) evitar exagerar los
resultados, converr correlaciones en causalidades, usar lenguaje promocional vacío, ocultar las
limitaciones o presentar todo el arculo como revolucionario.
Podcasts y entrevistas con autores
Los podcasts y entrevistas son conversaciones en audio o video en las que los autores explican
el arculo, su contexto y sus implicaciones. No necesariamente requieren una producción costosa o
demasiado ambiciosa: pueden ser cápsulas de 10 a 15 minutos o microentrevistas de dos a cinco
minutos. Su mayor valor es que permiten escuchar al autor, comprender la movación detrás de su
trabajo y acercarlos a los lectores.
La evidencia sobre su ulidad es incipiente, pero se ha encontrado que permiten comparr
conocimiento con públicos más amplios y movilizar la invesgación más allá de los formatos
tradicionales (Persohn y Branson, 2025). También se presentan como un medio informal de
comunicación académica en el que las bibliotecas y las revistas pueden contribuir a la diseminación
de la invesgación (Symulevich et al., 2025). Existen podcasts instucionales de universidades y
bibliotecas, de revistas médicas y ciencas, así como entrevistas con autores tras la publicación de
sus obras. Estos medios pueden desarrollarse a parr de una serie de preguntas que animen a los
autores a hablar sobre su invesgación: (1) ¿qué problema movó este arculo?; (2) ¿qué encontró
o qué argumento central propone?; (3) ¿por qué importa su invesgación para nuestra comunidad?;
y (4) ¿quién debería leer su arculo? Adicionalmente, el enlace al arculo debe aparecer en la
descripción del podcast y en el portal se debe incluir una transcripción breve. También pueden
extraerse recortes de 30 a 60 segundos para las redes que empleen video de formato corto.
Optimización para buscadores
La opmización para buscadores o SEO (search engine opmizaon) académico consiste en
hacer que los arculos sean más fáciles de encontrar en Google, Google Académico, bases de datos,
portales, repositorios, catálogos e índices. Es una estrategia menos vistosa que un video o una
infograa, pero puede ser más importante de lo que parece para incrementar el potencial de
descubrimiento y la visibilidad de un arculo cuando los usuarios lo encuentren al realizar búsquedas
en los disntos sistemas de información. Los tulos, palabras clave y resúmenes cuidadosamente
redactados pueden mejorar el descubrimiento y el potencial de citación de las publicaciones en
dichos sistemas (Schilhan et al., 2021).
Al respecto de esta estrategia, se pueden ofrecer recomendaciones concretas a los autores:
(1) reper términos centrales en tulo, resumen y palabras clave. De hecho, esto entra en
contradicción con un mito que comparten algunos editores de la vieja guardia, quienes evitaban esto
para eliminar redundancia y ahorrar espacio, más bien, la presente recomendación se basa en el
hecho de que los buscadores digitales trabajan en función de algoritmos de relevancia que se jan
en la frecuencia de términos clave cuando coinciden con los que busca el usuario; (2) evitar tulos
excesivamente poécos o creavos sin términos recuperables, dado que pueden resultar atracvos,
pero pueden invisibilizar al arculo frente a quien hace búsquedas sobre el tema en cuesón; (3)
incluir contexto geográco cuando sea relevante; y (4) usar palabras clave normalizadas y variantes
en inglés y español.
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Paquetes de difusión para autores
Los paquetes de difusión para autores son materiales listos para facilitar que compartan sus
arculos y pueden incluir textos sugeridos, visual abstracts o infograas, enlace, DOI, frase destacada,
equetas y recomendaciones de plataformas donde comparr, así como variaciones de publicaciones
según cada plataforma. Esta estrategia reconoce que los autores no siempre saben cómo difundir su
arculo o noenen empo para preparar los materiales de difusión, por lo que buscan que la revista
les facilite esta tarea.
En relación con su importancia, se ha encontrado que los arculos cuyos autores realizaron
acciones de explicación y difusión tuvieron un 23.1% más de descargas que los demás arculos (Erdt
et al., 2017). También se ha determinado que los académicos son actores importantes en la difusión
de publicaciones en X (Maleki y Holmberg, 2026). Por lo tanto, los autores no deberían ser vistos solo
como quienes entregan el manuscrito, sino también como aliados en su difusión. La revista puede
enviar a los autores un paquete con elementos como: (1) DOI del arculo; (2) textos desarrollados
especialmente para redes especícas, mencionando cuáles son mejores para cada una; (3) visual
abstract o infograa; (4) frase destacada;(5) sugerencia de personas, páginas o usuarios
correspondientes a grupos de interés en las redes o instuciones a equetar en las publicaciones de
difusión; (6) recomendación de incluir la frase disponible en acceso abierto; y (7) instrucciones para
registrar el arculo en su ORCID (si acaso la revista no ene ya un mecanismo para hacerlo desde el
proceso de envío), Google Académico, ResearchGate o repositorio instucional, según las polícas de
la revista. Un correo electrónico enviado a los autores junto a su paquete de difusión podría
presentarse de la siguiente manera:
Su arculo ya está publicado. Para ayudar a que llegue a más lectores, le comparmos un
texto breve recomendado, un visual abstract realizado por nuestro equipo y su DOI, el cual le
rogamos incluir en cualquier publicación relacionada con su arculo que realice en redes
sociales. Le sugerimos comparr estos recursos en sus redes académicas, página instucional,
ORCID y grupos de invesgación relacionados.
Colecciones temáticas y curaduría de contenidos
Las colecciones temácas consisten en agrupar, en una sección del portal de la revista o en
alguna página de la editorial o de la instución, los arculos ya publicados sobre temas de actualidad.
Estas pueden ser úles porque muchos lectores no buscan el número más reciente, sino un tema
especíco, por lo que la curaduría de estas colecciones convierte los arculos ya publicados hace
mucho o poco empo en una llamava vitrina que puede servir para difundir e incrementar las visitas
y las descargas de la revista.
Las plataformas de las editoriales comerciales usan colecciones especiales o de arculos
como mecanismos para potenciar la visibilidad. Por ejemplo, Elsevier (2026) permite congurar
alertas por colecciones y por revista. Una colección temáca puede incluir: (1) un tulo claro y
representavo de la colección; (2) una breve introducción editorial; (3) al menos entre cinco y diez
arculos; (4) un orden sugerido de lectura o un enlace a otros arculos de la colección o
temácamente relacionados; (5) enlaces o DOI de cada arculo; y (6) botones y opciones para
comparr fácilmente, los cuales se señalaron anteriormente. Algunos ejemplos de tulos podrían ser:
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Cinco arculos para pensar las humanidades digitales, Lecturas sobre educación, cultura y
desigualdad o Invesgación sobre patrimonio y memoria.
Integración con repositorios, ORCID, Google Académico y perfiles académicos
No basta con que los arculos estén en la página web de la revista. Como ya se ha establecido,
estos deben circular por los ecosistemas donde los invesgadores buscan, guardan, citan y reportan
su producción. Esto incluye repositorios instucionales, ORCID, Google Académico, perles
académicos, bases de datos, índices y catálogos. El descubrimiento y el acceso a los arculos
dependen de su presencia en disntos sistemas de información cienca. Por lo tanto, la opmización
de sus tulos, resúmenes, palabras clave y metadatos aumenta la probabilidad de que sean
recuperados por los motores de búsqueda (Schilhan et al., 2021). Por ello, la difusión también
depende de la calidad de los metadatos.
Cada arculo debería contar al menos con: (1) DOI acvo inmediatamente después de su
publicación; (2) metadatos completos en múlples idiomas (incluido el inglés si el idioma de
publicación de la revista es disnto); (3) ORCID de los autores; y (4) referencias con sus respecvos
DOI. Adicionalmente, se pueden facilitar a los autores las instrucciones para actualizar sus disntos
perles académicos, incluyendo la importancia de acvarlos, así como la de realizar y mantener la
desambiguación de sus nombres y de los de sus instuciones para evitar duplicidades de perles.
Esto úlmo podría incluirse en los paquetes de difusión para autores.
Conclusión
Las revistas ciencas no deberían limitarse a publicar correctamente sus arculos;
obviamente, esto sigue siendo lo primero y más importante, pero no es suciente hoy en día. En los
entornos digitales, la visibilidad debe gesonarse, por lo que los arculos deben ser encontrados,
comprendidos, compardos, descargados, guardados, discudos y, eventualmente, citados. Nada de
esto ocurre automácamente por el mero hecho de que el PDF esté disponible en el portal o de que
la revista se publique en acceso abierto.
Por lo tanto, además de estar disponibles en la página de la revista, los arculos deben estar
disponibles en disntos sios y circular a través de los variados productos derivados presentados en
este arculo. Además, los editores deben considerar diseñar campañas de difusión mediante los
productos derivados mencionados. Por supuesto, esto supone un cambio importante en la cultura
editorial y en la operación de muchas revistas, ya que es una tarea adicional que puede requerir
apoyo de personal e incluso de un equipo especializado en estos temas. Sin embargo, estos esfuerzos
pueden ayudar a que la revista sea conocida, crezca y amplíe su alcance en diversos indicadores de
interés, por ejemplo, descubrimiento, lectura, descarga, reconocimiento por parte de la comunidad
académica, altmetría, citación e indización.
Las estrategias revisadas en este arculo no requieren implementarse todas al mismo empo,
ya que sería una expectava muy poco realista, especialmente en el caso de revistas con equipos
pequeños, recursos limitados y altas cargas de trabajo editorial, además de otras tareas
administravas o de obtención de fondos. Lo recomendable sería entonces ir avanzando por niveles:
(1) asegurar la calidad de los metadatos, el uso sistemáco y uniforme de los DOI, botones de
comparr y publicaciones básicas para redes sociales; (2) incorporar los paquetes de difusión para los
autores y bolenes; (3) incluir junto al servicio de edición los visual abstracts o infograas y las notas
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web; y (4) experimentar con resúmenes en video, podcasts, campañas mulcanal y colecciones
temácas. Publicar es indispensable para mantener una revista, pero desarrollar buenas campañas
de difusión es lo que permite que las publicaciones encuentren a sus lectores.
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