EDITORIAL
1
e-ISSN: 2992-8184
2025 | Revista Estudios de la Información, 3(1), 1-4.
hps://doi.org/10.54167/rei.v3i1.1987
Retorno de inversión en bibliotecas universitarias: Un dilema
interminable
Return on Investment in Academic Libraries: A Never-Ending Dilemma
Aun cuando existe una retórica constante proveniente de bibliotecarios y
académicos hacia la defensa del papel que juegan las bibliotecas universitarias como un
elemento fundamental dentro de las instuciones educavas, debe reconocerse, que, en
contraparte, las autoridades instucionales, gubernamentales y sociales suelen
cuesonarse si estas endades verdaderamente permiten ser medidas de acuerdo al
retorno de la inversión (ROI), situación que resulta compleja de comprobar, ya que sus
servicios inuyen en personas, instuciones y disciplinas ciencas desde disntas
perspecvas y formas, no obstante, dada su subjevidad en las formas de inuencia e
impacto, enden a condicionar la asignación de recursos nancieros.
Resulta importante resaltar que las bibliotecas universitarias llevan a cabo múlples
funciones y se discurre que son endades capaces de inuir en personas y grupos en el uso
de recursos informavos. Sin embargo, se llegan a considerar organizaciones no concebidas
como estructuras objevas, ya que las relaciones de trabajo suelen carecer de una
observancia material e incluso, dicilmente se les puede asignar un valor o ser reproducidas
grácamente como un proceso, ya que cada una de sus acvidades son diferentes,
irrepebles y con condiciones de aplicación disntas entre cada sujeto según las
caracteríscas de aplicación del conocimiento adquirido. Todo ello provoca una alta
dicultad para denir sus verdaderas aportaciones concretas y sus formas de repercusión.
Por otra parte, en el caso de las universidades, el indicador más viable para demostrar el
ROI regularmente se asocia con acciones de invesgación, campo que sucede de forma
parcular y permite algunos aspectos de medición, sin olvidar que en el caso de las
bibliotecas universitarias no se debe olvidar que sus funciones son más amplias, por
ejemplo, las acvidades de reexión y esparcimiento que también son frecuentes e inuyen
de forma directa en los procesos de creavidad. Aun así, aunque la inuencia de los
procesos de invesgación pueda ser más fácilmente medida, esto no resulta representavo
de todo el sistema organizacional y sus funciones, lo que provoca de forma recurrente el
cuesonamiento acerca de la manera de objevar su verdadera evaluación y medición del
impacto. Igualmente resulta complicado tratar de explicar el ROI a través de la idencación
de un capital académico e intelectual generado, en este caso, se deberá ponderar la forma
de contribución a la generación de mayor capital, no sólo en cuesones económicas, sino
Javier Tarango
Editor en Jefe
Tarango, J. (2025)
2
2025 | Revista Estudios de la Información, 3(1), 1-4.
hps://doi.org/10.54167/rei.v3i1.1987
culturales, sociales y simbólicas.
La ausencia de objevidad para idencar el ROI de una biblioteca universitaria crea
la necesidad de generar diseños complejos de evaluación, sin necesariamente caer en la
visión pragmáca proveniente de la administración y la ingeniería, pero además, tampoco se
debe basar solamente en juicios y apreciaciones de valor (aunque sean favorables)
regularmente procedentes de meras percepciones de personas, incluso, ajenas a las propias
organizaciones bibliotecarias, sino propuestas derivadas de parcipaciones especícas
provenientes de las propias bibliotecas. De inicio, se debe parr de la recolección de datos
ante el cuesonamiento sobre las creencias y valores de académicos, invesgadores,
estudiantes y sociedad hacia las bibliotecas universitarias y su ulidad, incluso, este po de
análisis debería propiciar la idencación de patrones de comportamiento en el uso de los
recursos de información y de ahí, derivar la integración de indicadores de medición.
Las bibliotecas en todos sus pos nalmente son endades sociales, por tanto, su ROI
debería centrarse en la medición del capital social o más aún, en su capital informacional, en
donde resultan más claras las acciones de medición, ya que se logran objevar y formalizar
medidas objevas sobre comportamientos y efectos, es decir, se mide en su ulidad prácca.
Tanto el capital social como el capital informacional, deben representar la suma de diversos
medios para conceptualizar y objevar el ROI de una biblioteca universitaria, de personas y
grupos en diferentes momentos, espacios temporales e idencar acvidades especícas,
mismas que se vuelvan claras y con posibilidad de instucionalizarse, conviréndose en
elementos de familiaridad, sobre todo para la propia autoevaluación bibliotecaria. Esto se
facilita más en el propósito de idencar modelos de ROI, si se piensa que una biblioteca
universitaria o un sistema bibliotecario instucional en realidad funciona como sistemas
cerrados, lo cual permite la posibilidad de reforzar y ajustar estructuras organizacionales y
funcionales.
Todo esfuerzo por generar modelos de ROI en ambientes sociales, como sucede con
las bibliotecas universitarias, debe estar compuesto por actos e indicadores que se
convierten en el habitus lingüísco de las propias instuciones, esto es, la posibilidad de
hablar un lenguaje común y una manera precisa de formular mediciones de efecvidad en
situaciones especícas. Estas condiciones son más propias de las ciencias humanas (mismas
que se han ido posicionando de modo importante en las bibliotecas universitarias), buscando
con ello idencar problemas a medir, de lo abstracto a lo concreto en labores práccas.
Desde esta perspecva humanísca, se busca balancear: el hábito cienco, el empirismo y
la legimación de la biblioteca como factor fundamental en la educación, la invesgación y
el conocimiento, de tal forma, que la biblioteca universitaria sea evaluada en su rentabilidad
de manera independiente y a su vez, como un subsistema de un sistema mayor que es la
propia universidad.
Tarango, J. (2025)
3
2025 | Revista Estudios de la Información, 3(1), 1-4.
hps://doi.org/10.54167/rei.v3i1.1987
Desde la perspecva de considerar a la biblioteca universitaria bajo una dimensión
organizacional, esta deberá verse como una instancia funcional constuida como un
laboratorio de ideas, un repertorio macro de recursos informacionales de calidad, un medio
de enlace de datos y el escenario ideal para la gestación de proyectos de aprendizaje. Por
tanto, los indicadores de medición de su ROI deberían enfocarse en torno a la conservación
de la memoria académica y como un pilar de los procesos educavos usando la información
disponible (ecosistemas de educación-información). Esto signica que los parámetros de
calidad de una biblioteca universitaria estarán basados en su propia autoridad como endad
organizacional, especialmente por su audiencia, relevancia, cobertura, precisión,
accesibilidad, objevidad y costo de los servicios informacionales ofrecidos.
Algunas posturas deenden el ROI de las bibliotecas universitarias basándose en
elementos no objevos vinculados al bienestar de las personas a través del uso de la
información, sin importar su producto nal. En contraposición a esta postura entra la
objevidad de la acvidad bibliotecaria como elementos fundamentales del ROI, tomando
en consideración cinco elementos básicos comparables de forma interna o externa: (1) la
producción académica (suma de trabajos manuscritos y productos publicados); (2) tesis,
tesinas y trabajos recepcionales; (3) publicaciones ciencas; (4) diseño y sustentación de
materias o asignaturas académicas; y (5) proyectos aprobados o desarrollados, así como
cualquier elemento vinculado a funcionar como repositorio instucional. Estos indicadores
de medición son válidos, no obstante, se trata de evitar converr el ROI en un artefacto de
medida a nivel operacional, así como un modo de cuancación ante las juscaciones
presupuestales, ya que el conocimiento y la información son dinámicos, careciendo de una
estructura amplia y abierta que dicilmente permitan idencar la ecacia de una inversión.
Las bibliotecas deben considerar a la evaluación como algo regular de sus funciones
y que ocurra de forma planicada, incorporando disposivos que permitan ofrecer
resultados objevos, tanto de períodos actuales (úlmo año), como en lo referente al
comportamiento que han observado durante el mayor número de años posibles,
primordialmente desde su fundación. La recopilación de datos deberá basarse en un modelo
estandarizado según las propias necesidades de las bibliotecas y su po, para que sea
uniforme y signicava, con una ulidad probada que permita la comparación temporal
sobre el avance (mostrando tendencias), así como en relación con otras endades similares.
El manejo de datos de seguimiento deberá ser úl para la toma de decisiones hacia la mejora
connua, además de determinar su alcance en virtud del ingreso de productos y servicios
generados que, jusquen la existencia de las bibliotecas como espacios funcionales y
rentables.
Una directriz importante en la inspección de las bibliotecas universitarias y en la
denición del ROI, consiste en centrarse en el usuario de los servicios, que por las
circunstancias de las tecnologías modernas se ha vuelto una instancia híbrida, cuyo actuar
no sólo sea posible por medio del uso de servicios de información debido a sus acvidades
Tarango, J. (2025)
4
2025 | Revista Estudios de la Información, 3(1), 1-4.
hps://doi.org/10.54167/rei.v3i1.1987
personales y asisendo a la infraestructura sica disponible, sino adicional a esto, de aquellas
que suelen ser invisibles por medio del uso de servicios computarizados dentro del registro
de acceso a sios web, colecciones digitales y bases de datos ciencas.
La biblioteca deberá ser evaluada desde disntas concepciones, tales como: (1) como
un mecanismo, señalando actudes de entrada y salida de los recursos de información y de
los usuarios; (2) desde el ROI, cuyas magnitudes permitan la generación de toma de
decisiones objevas; (3) bajo el control de los datos del análisis, tanto cuantavos como
cualitavos, dando también importancia a datos basados en percepciones y condiciones de
complacencia de todos los actores parcipantes, tal como inclinación del comportamiento
longitudinal y comparavas con otras endades; y (4) especicar normas, conceptos y pautas
probadas acorde a realidades nacionales, creadas por bibliotecarios y no por autoridades u
organizaciones ajenas al contexto en el que se realizarán.
La evaluación de la biblioteca y su ROI son dos cuesones independientes que se
ulizan con nes parculares, no obstante, pueden ser consecuentes uno del otro. Lo que
sucede es que en ocasiones parece que existe una indenición en lo que corresponde a cada
una de las ocupaciones, observándose una condición condicionada como si en verdad se
trata de un sólo proceso valoravo, esto debido a que no existen modelos especícos por
po de biblioteca, ya que algunas muestran mayor facilidad para idencar parámetros de
evaluación y del ROI, como es el caso de las universitarias o especializadas aliadas a
cualquier instución de educación superior o centro de invesgación, aun así, otros pos,
cuya delimitación de la comunidad es más vasta, suelen presentar propuestas de indicadores
francamente abstractos, diciles de idencar e incluso, carentes de objevidad en cuanto a
su puntualidad (con singular perspecva en ámbitos monetarios), caracterizados por ser
relavos y hasta arbitrarios.
La certeza por reconocer los formatos de evaluación bibliotecaria y su efecvidad es
garanzada en virtud de diversas invesgaciones y de un sustento teórico respaldado en la
literatura cienca. En el caso de la medición del ROI en bibliotecas, la circunstancia es
disnta, ya que, este po de metodologías surgen en y para las acvidades comerciales e
industriales, donde el factor económico se vuelve fundamental y la literatura referente a este
tema se caracteriza por sugerencias aisladas, representadas por ideas de medición
repevas.
Como citar: Tarango, J. (2025). Retorno de inversión en bibliotecas universitarias: Un dilema
interminable. Revista Estudios de la Información, 3(1), 1-4.
hps://doi.org/10.54167/rei.v3i1.1987