culturales, sociales y simbólicas.
La ausencia de objevidad para idencar el ROI de una biblioteca universitaria crea
la necesidad de generar diseños complejos de evaluación, sin necesariamente caer en la
visión pragmáca proveniente de la administración y la ingeniería, pero además, tampoco se
debe basar solamente en juicios y apreciaciones de valor (aunque sean favorables)
regularmente procedentes de meras percepciones de personas, incluso, ajenas a las propias
organizaciones bibliotecarias, sino propuestas derivadas de parcipaciones especícas
provenientes de las propias bibliotecas. De inicio, se debe parr de la recolección de datos
ante el cuesonamiento sobre las creencias y valores de académicos, invesgadores,
estudiantes y sociedad hacia las bibliotecas universitarias y su ulidad, incluso, este po de
análisis debería propiciar la idencación de patrones de comportamiento en el uso de los
recursos de información y de ahí, derivar la integración de indicadores de medición.
Las bibliotecas en todos sus pos nalmente son endades sociales, por tanto, su ROI
debería centrarse en la medición del capital social o más aún, en su capital informacional, en
donde resultan más claras las acciones de medición, ya que se logran objevar y formalizar
medidas objevas sobre comportamientos y efectos, es decir, se mide en su ulidad prácca.
Tanto el capital social como el capital informacional, deben representar la suma de diversos
medios para conceptualizar y objevar el ROI de una biblioteca universitaria, de personas y
grupos en diferentes momentos, espacios temporales e idencar acvidades especícas,
mismas que se vuelvan claras y con posibilidad de instucionalizarse, conviréndose en
elementos de familiaridad, sobre todo para la propia autoevaluación bibliotecaria. Esto se
facilita más en el propósito de idencar modelos de ROI, si se piensa que una biblioteca
universitaria o un sistema bibliotecario instucional en realidad funciona como sistemas
cerrados, lo cual permite la posibilidad de reforzar y ajustar estructuras organizacionales y
funcionales.
Todo esfuerzo por generar modelos de ROI en ambientes sociales, como sucede con
las bibliotecas universitarias, debe estar compuesto por actos e indicadores que se
convierten en el habitus lingüísco de las propias instuciones, esto es, la posibilidad de
hablar un lenguaje común y una manera precisa de formular mediciones de efecvidad en
situaciones especícas. Estas condiciones son más propias de las ciencias humanas (mismas
que se han ido posicionando de modo importante en las bibliotecas universitarias), buscando
con ello idencar problemas a medir, de lo abstracto a lo concreto en labores práccas.
Desde esta perspecva humanísca, se busca balancear: el hábito cienco, el empirismo y
la legimación de la biblioteca como factor fundamental en la educación, la invesgación y
el conocimiento, de tal forma, que la biblioteca universitaria sea evaluada en su rentabilidad
de manera independiente y a su vez, como un subsistema de un sistema mayor que es la
propia universidad.