Tarango, J. (2024)
evaluación y uso de la información. No obstante, preocupan más los nuevos patrones de
comportamiento de los ciudadanos en general (más allá de sólo los estudiantes y las bibliotecas) en
su relación y valoración con la información que circula en diversos ambientes, los cuales superan,
quizá, la propia deꢃnición de los alcances y limitaciones de la Alfabeꢁzación Informacional, con lo
cual, de forma no planeada han provocado el surgimiento de múlꢁples y variados abordajes,
complementarios o alternos, de la concepción original de una persona alfabeꢁzada en ꢁempos
actuales.
En los inicios del siglo XXI, período en el que se puede idenꢁꢃcar la consolidación conceptual
de la Alfabeꢁzación Informacional (con enfoque a universidades, estudiantes y bibliotecas), David
Bawden como pionero del tema cuesꢁonaba el surgimiento de nuevos términos complementarios
o similares, tales como: alfabeꢁzación informáꢁca (alfabeꢁzación en nuevas tecnologías o
alfabeꢁzación electrónica), alfabeꢁzación bibliotecaria, alfabeꢁzación en medios, alfabeꢁzación en
redes (internet o híper-alfabeꢁzación) y alfabeꢁzación digital. Si se observa, durante ese período, la
ꢃliación de la Alfabeꢁzación Informacional ya demandaba una relación directa y casi natural con el
posicionamiento de las tecnologías de la información y la comunicación, a través de las cuales se
pasaba del uso de la información ꢄsica a la mayor preferencia por información digital, estas úlꢁmas
con un posicionamiento sustancial en el interés de los usuarios de la información.
El binomio del uso de fuentes impresas y fuentes digitales en la Alfabeꢁzación Informacional,
puede decirse que manꢁene la esencia conceptual, donde el usuario accede, evalúa y usa
información, incluso teniendo en cuenta que pueden considerarse en ese momento temporal de
análisis, que ambos formatos son la base de los servicios que ofrece una biblioteca académica dentro
de las universidades. De esta manera, podría imaginarse que hasta aquí se han idenꢁꢃcado los
límites verdaderos del concepto de Alfabeꢁzación Informacional ante los aparentes retos actuales,
además se logra estar de acuerdo a las normaꢁvidades y estandarizaciones, lo que posibilita
imaginar la condición de las personas consideradas informacionalmente alfabeꢁzadas.
Este breve análisis, reconoce que la Alfabeꢁzación Informacional ha logrado su propósito
conceptual, procedimental y acꢁtudinal, no obstante, dada la complejidad social y la amplia canꢁdad
de canales de acceso a la información (cienꢂꢃca y de divulgación), pone de maniꢃesto el surgimiento
no controlado de una dispersión de variables de nuevas formas de alfabeꢁzación según las
necesidades del entorno. La situación se torna problemáꢁca cuando se observa que el constante
surgimiento de variables en los modelos de alfabeꢁzación no alcanza la solidez epistemológica y
metodológica suꢃciente, incluso llegan a ser creadas de forma independiente a los principios que
sustentan a la Alfabeꢁzación Informacional
La problemáꢁca actual que se observa es el probable desgaste de conocimiento ante el uso
desmedido y laxo sobre el término alfabeꢁzación, el cual ha migrado de la alfabeꢁzación inicial o
funcional a la Alfabeꢁzación Informacional y de ahí a la alfabeꢁzación integral, múlꢁple o
mulꢁmodal. Debe reconocerse el surgimiento de alternaꢁvas complementarias como una
necesidad, tales como la digital, tecnológica, e-Learning (como una emergencia durante la pandemia
del COVID-19) y mediáꢁca, incluso la cienꢂꢃca o académica en ámbitos formadores de
invesꢁgadores, la icónica o visual y sus variantes por edad o nivel (edad temprana, adulta o en
estudiantes de nivel básico o superior); de ahí en adelante inicia el surgimiento, en diferentes
2024 | Revista Estudios de la Información, 2(2), 1-4
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